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Lindas Jindas y apreciables señoritas: ¡Cuál horizon- lla é bianca faccia, para dejarnos admirar en te mas bello y vario, que el de gasas y listones, toda su plenitud, la elegancia y simplicidad de rosas artificiales y sombreros de paja etc. que su locado; lo esbelto de su cuello de cisne; lo se venia a las mientes del mosalvete Carlos fashionable de sus vueltas à la suiza, y de su Laurel, en la comedia intitulada: Un ramillete luenga túnica de gros tornasol de aguas, con y una carta! Dábale grima sin embargo, por tabliers ó delantal de á cuatro por los lados; y que temia galantear å una modista; y es que en fin, la guarnicion a la escarola (de liston del à la cuenta, no era el buen sevillano muy afec- mismo color del túnico) que disfruta de un esto á las artes liberales: mi temor al bablaros, clusivismo favorito en materia de adornos. En procede de muy diferente causa, como procu- cuanto a la otra elegante señorita, su actitud, raré daros á entender.

su gesto revelan inmediatamente al menos coUna simple carta de recomendacion del nocedor, el paso mas interesante de una cuaamigo Querubin, no es como observareis á drilla o de una mazowrka: mayor complicaprimera vista, un lítulo suficienle para acer- cion en el peinado: gola a la Pompadour, rosa y carse a la trépode sagrada de la sibila del co- lazo de liston: tunisela de crespon o gasa, de quetismo, ó para penetrar en el Sancta sanc- color claro o blanca, flores y cenefa bordadas: torum, de la Moda; de esa religion en cuyos fondo de raso; y manga tan corta, como promisterios solo están iniciados aquellos de nues- longado el pico del corpiño ó peto, a cuya sutil tro sexo que, como Don Agapito Cabriola y agudeza tiempo es ya de que la Moda diga coViscochea, se identifican con el vuestro hasta mo Dios al mar: De aqui no pasarás. el punto de lejer mitaines o de ensartar primo- Sin duda que la creacion mas sorprendente res de avalorio. Y por otra parte, desconoci- de la época, la concepcion mas épica de la Moda do para vosotras como el hombre sin nombre es la gola a la Pompadour, que bien merece el (aunque os juro que tengo dos, el propio y el nombre de la célebre señora, cuyas aventuras postizo) ¿no debe arredrarme la oscuridad de nos bace recordar. Dias atras tuvimos el gusambos, cuando joh femenil flaqueza! hasta la to de admirar en el taller de Madama Virginia misma Doña Hesperia Pancololote, doncellita Gourgues, una destinada a cierta elegante davergonzante, con quien en tiempos pasados migella, y desde entonces pronosticamos que anduve en dimes y diretes, me desconoce, in- excitaría grandemente la atencion; lo cual es grala y enjuta de memoria, al tratar de una por cierto el primer siptoma de toda predileccomedia que tuve la fragilidad de traducir en cion femenil. prosa y verso? Empero afortunadamente que Si la maldita politica, es decir, lo mas insuses la tal señorita fea y malmodienta; y pues tancial, ha ocasionado á veces el atraso con me dirijo solamente à vosotras, las que sois que reciben las modistas de Plateros los disetan bonitas como amables, espero hallar esta nos ó figurines de Paris, ¿qué será ahora, que vez la indulgencia, que a pesar del paisanage vienen por esos mares los ingleses con buques me negó la doncella trasatlántica.

y cañones, mas que sobrados para arredrar á Por lo que atañe a esplicar lo que vieron mis las tímidas vestales de la Moda? De fé que si ojos en el druidico templo de la Moda, inspi- hay bloqueo, no entrará el mas angosto figurin rame osadía el ansia de complaceros, y reani- ni por recomendaciones ni por súplicas del bema mi espíritu la presencia de una de sus sa- llo sexo; pues ciertamente no es la amabilidad cerdotisas, que me liende la mano para servir- el fuerte de los ingleses. ¡Y se quejarán luego me de Cicerone.

si el pais no progresa, si està en statu quo!.... Aproximase el Carnaval; con él se acercan Efectivamente, de la guerra con los bretones las gratas reuniones que, si po tan frecuentes resultará que la Moda, el mas importante de como quisiéramos, remplazan en parte esa fal- los conocimientos humanos y el mas vital pata de comedias, provenida del ayuno y absti- ra las sociedades, lo que hay de mas móvil en nencia que se imponen en las cuaresmas nues- la naturaleza, como que es hija legitima de la tros muy católicos artistas (vulgo) cómicos. fantasía de los Parisienses y hermana carnal Por tal motivo he preferido hablaros de aque- del aire, se quede sin remedio estacionario. llos trages que mas referencia tienen con ter- Consolaos, no obstante, ¡bellas señoritas! portulias y bailes, como mas adecuados a la época; que cualquiera que sea la suerte que corra la pero siguiendo la corriente del siglo, he que- Moda en los futuros vaivenes, siempre dareis rido ilustrar la materia con la adjunta litogra- que envidiar a la misma Elena, aunque este fija, ensayándome asi para cuando publique siglo positivista y material produzca en vez una completa edicion de mis obras, ilustrada galones como Paris, comerciantes de peso y conforme a la usansa, con cinco mil láminas pesos, empleados famélicos, militares estúpigrabadas sobre acero, cinco mil viñetas sobre dos y poetas trapalones. madera, y cinco mil figuritas mas que no sean Recibid las finas espresiones del ausente ni láminas ni viñetas; porque a mi me gusta, Querubin, y el respetuoso rendimiento de vues sobre todo, la sencillez.

tro amartelado adorador, admirador y serviLa esbelta señorita, dispuesta para una soi- dor. rée o tertulia, ha tenido á bien ocultarnos la be

JUAN SOPLILLO.

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¿Pero qué metro escoger? Versificar no es mi fuerte, y reniego de mi suerte que en esto me ha ido á meter.

¿Escribiré redondillas,
ó me esplicaré en tercetos?
No, mejor será en cuartelos
y despues en seguidillas.

¡Seguidillas! ¡bueno va! ¿Qué bas dicho, triste coplero? lu raquítico tintero ese fruto no dará.

¿Por qué no, Seor Aristarco? El mas necio de hoy en dia enseñará astronomia hasta al mismísimo Hiparco,

Oid, oid atentos el vate furibundo que ensalza entusiasmado el resonante waltz; oidle, oidle atentos, que con clamor profundo en tres por cuatro quiere cantaros su compás.

A los melífluos ecos de su prosáica lira sentiréis en el pecho el corazon latir; acataréis el númen que horrisono le inspira, y tremendos secretos veréisle descubrir.

El waltz es un misterio, terrible logogrifo que trajo de Alemania Terpsicore veloz, y es mucho mas terrible el consonante en ifo pues ese primer verso sudores me causó.

Pero vamos al grano, y apóstrose sonora salude dignamente al rápido girar que ha entrado en las tertulias cual caja de

(Pandora de amantes y maridos á producir el mal.

Salve, danza modesta, pudorosa, sencilla, que la vetusta gente contempla con horror, tú que haces á las bellas cual perros en traïlla surcar con rauda planta el suelo del salon.

Tus glorias reconoce el dandy almibarado y adora fervoroso tu esencia celestial; por eso cuando brinca con una huri enlazado, el baile de San Vito parece que le da.

La tímida doncella realizados mira sus púdicos ensueños, palpita de placer; cuando de un lechuguino entre los brazos gira, se juzga poseedora del encantado Eden. Busquemos otro metro, que ya este me ha

(cansado sus sílabas catorce, su golpeo inf y tengo para mí, aunque es juicio avanzado, que de Endor la sibila en el debió cantar.

Tom. I.

Y mas fácil es por cierto hacer boy una comedia, que lo fuera en la edad media el desfacer un entuerto.

Sin que me dé calofrio desempeñaré mi asunto y lo he de llevar á punto pesiatal, amigo mio.

Mi objeto no es cualquier cosa pues que elogio la pirueta que ocupa de la coqueta toda la vida afanosa.

En el baile es donde arroja sus mas aceradas flechas, pues nunca tristes endechas ha de inspirar una coja.

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Calló Satan, y el zapatero triste respondió que bastaba el privilegio, que se omitiese el aparato régio pues que no le agradaba descender. Que era escusado el diamantino carro, que habitar el infierno no queria, que de un oculto mal adolecia que pudiera el calor recrudecer.

Era de noche y al fulgor del rayo allá del Hartz en la elevada cima un miserable artista de obra prima contaba sus desgracias á Satan. „Pobre estoy, y desnudo”, le decia, „mi muger y chiquillos no han comido „chillan, y me atormenta su chillido, „como al manchego el ruido del batan.

„Los bailes mesurados de este siglo „no hacen mella ninguna en los calzados, „por débiles que salgan y apretados „no he logrado abreviar su duracion. „Tú me puedes salvar, ángel caido, „y haremos uno y otro un buen negocio, „yo el hambre dejaré, dejaré el ocio, „tú contarás con otra tentacion.

„A ello pues, devánate los sesos, „apura tu diabólico caletre,

Respondióle el diablo que era inútil su gran delicadeza y su pavura que iba á un sitio de gloria y de ventura en donde le esperaban goces mil. Que allí se le aguardaba el digno premio de su noble invencion, que allí veria el galardon que merecido habia, del infierno encerrado en el confin.

Entre nubes de azufre y de pez negra despareció su magestad satánica, y á guisa de estudiante de botánica mirando al suelo el Sútor se quedó. Mas luego á su dolor dió rienda suelta

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