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Lindas y apreciablcs señoritas: ¡Cuál horizonte mas bello y vario, que el de casas y listones, rosas artificiales y sombreros de paja etc. que se venia á las mientes del mosalvete Carlos Laurel, en la comedia intitulada: Un ramillete y una caria! Dábale grima sin embargo, por que temia galantear á una modista; y es que á la cuenta, no era el buen sevillano muy afecto á las artes liberales: mi temor al hablaros, procede de muy diferente causa, como procuraré daros á entender.

Una simple carta de recomendacion del amigo Querubin, no es como observareis á primera vista, un tltulo suficiente para acercarse á la trépode sagrada de la sibila del coquetisino, ú para penetrar en el Sanela sancionan, de la Moda; de esa religion en cuyos misterios solo están iniciados aquellos de nuestro sexo que, como Don Agapito Cabriola y Viscochea, se identifican con el vuestro hasta el punto de tejer mituines ó de ensartar primores de avalorio. Y por otra parle, desconocido para vosotras como el hombre sin nombre (aunque os juro que tengo dos, el propio y el postizo) ¿no debe arredrarme la oscuridad de ambos, cuando ¡oh femenil flaqueza! hasta la misma Doña Hesperia Pancololote, doncellita vergonzante, con quien en tiempos pasados anduve en dimes y diretes, me desconoce, ingrata y enjuta de memoria, al tratar de una comedia que tuve la fragilidad de traducir en prosa y verso? Empero afortunadamente quo es la tal señorita fea y malmodienta; y pues me dirijo solamente a vosotras, las que sois tan bonitas como amables, espero hallar esta vez la indulgencia, que á pesar del paisanage me negó la doncella trasatlántica.

Por to que atañe á espücar lo que vieron mis ojos en el druidico templo de la Moda, insplrame osadia el ansia de complaceros, y reanima mi esplritu la presencia de una de sus sacerdotisas, que me tiende la mano para servirme de Cicerone.

Aproxlmase el Carnaval; con él se acercan las gratas reuniones que, si no tan frecuentes como quisiéramos, remplazan en parte esa falta do comedias, provenida del ayuno y abstinencia que se imponen en las cuaresmas nuestros muy católicos artistas (vulgo) cómicos. Por tal motivo he preferido hablaros de aquellos trages que mas referencia tienen con tertulias y bailes, como mas adecuadosá la época; pero siguiendo la corriente del siglo, he querido ilustrar la materia con la adjunta litografo, ensayándome asl para cuando publique una completa edicion de mis obras, ilustrada conforme á la usansa, con cinco mil láminas grabadas sobre acero, cinco mil viñetas sobre madera, y cinco mil figuritas mas que no sean ni láminas ni viñetas; porque á ml me gusta, sobre todo, la sencillez.

La esbelta señorita, dispuesta para una soirée ó tertulia, ha tenido á bien ocultarnos la be

lla é bianca faccia, para dejarnos admiraren toda su plenitud, la elegancia y simplicid id de su tocado; lo esbelto de su cuello de cisne; lo fashionable de sus vueltas a la suiza, y de su luenga túnica de gros tornasol de aguas, con tabliers ó delantal de á cuatro por los lados; y en fin, la guarnicion á la escarola (de liston del mismo color del túnico) que disfruta de un esclusivismo favorito en materia de adornos. En cuanto á la otra elegante señorita, su actitud, su gesto revelan inmediatamente al ménos conocedor, el paso mas interesante de una cuadrilla ó de una mavmrka: mayor complicacion en el peinado: gola o la Pumpadour, rosa y lazo de liston: tunisela de crespon ó gasa, de color claro ó blanca, flores y cenefa bordadas: fondo de raso; y manga tan corta, como prolongado el pico del corpiño ó peto, á cuya sutil agudeza tiempo es ya de que la Moda diga como Dios al mar: De aqul no pasarás.

Sin duda que la creacion mas sorprendente de la época, la concepcion mas épica de la Moda es la gola d la Pompadour, que bien merece el nombre de la célebre señora, cuyas aventuras nos hace recordar. Dias atras tuvimos el gusto de admirar en el tatler de Madama Virginia Gourgues, una destinada á cierta elegante damigella, y desde entónces pronosticamos que excitaria grandemente la atencion; lo cual es por cierto el primer sintoma de toda predileccion femenil.

Si la maldita polltica, es decir, lo mas insustancial, ha ocasionado á veces el atraso ron que reciben las modistas de Plateros los diseños ó figurines de Paris, ¿qué será ahora, que vienen por esos mares los ingleses con buques y cañones, mas que sobrados para arredrar á las tlmidas vestales de la Moda? De fé que si hay bloqueo, no entrará el mas angosto figurín ni por recomendaciones ni por súplicas del bello sexo; pues ciertamente no es la amabilidad el fuerte de los ingleses. ¡Y se quejarán luego si el pais no progresa, si está en statu quo!.... Efectivamente, de la guerra con los bretones resultará que la Moda. el mas importante de los conocimientos humanos y el mas vital para las sociedades, lo que hay de mas móvil en la naturateza, como que es hija legitima de la fantasia de los Parisienses y hermana carnal del aire, se quede sin remedio estacionario. Consolaos, no obstante, ¡bellas señoritas! porque cualquiera que sea la suerte que corra la Moda en los futuros vaivenes, siempre dareis que envidiar á la misma Elena, aunque este siglo positivista y material produzca eu vez de galones como Paris, comerciantes de peso y posos, empleados famélicos, militares estúpidos y poetas trapalones.

Recibid las finas espresiones del ausente Querubin, v el respetuoso rendimiento de vuestro amartelado adorador, admirador y servidor.

JIAS SOPLILLO.

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Nova inonstra crcavit.

• OMI).

I.

LA LYTROD-INVOCACIOX.

Oid, oid atentos el vate furibundo que ensalza entusiasmado el resonante waltz; oídle, oidle atentos, que con clamor profundo en tres por cuatro quiere cantaros su compás.

A los melifluos ecos de su prosáica lira sentiréis en el pecho el corazon latir; acataréis el númen que horrísono le inspira, y tremendos secretos vcréisie descubrir.

El waltz es un misterio, terriblelogogrifo que trajo de Alemania Terpsicore veloz, y es mucho mas terrible el consonante en ifo pues ese primer verso sudores me causó.

Pero vamos al grano, y apóstrofe sonora salude dignamente al rápido girar que ha entrado en las tertulias cual caja de

(Pandora de amantes y maridos á producir el mal.

Salve, danza modesta, pudorosa, sencilla, que la vetusta gente contempla con horror, tú que haces á las bellas cual perros en trailla surcar con rauda planta el suelo del salon.

Tus glorias reconoce el dandy almibarado y adora fervoroso tu esencia celestial; por eso cuando brinca con una hurí entazado, el baile de San Vito parece que le da.

La ttmida doncella realizados mira sus púdicos ensueños, palpita de placer; cuando de un lechuguino entre los brazos gira, se juzga poseedora del encantado Eden.

Busquemos otro metro, que ya este me ha

(cansado sus silabas catorce, su golpeo infernal, y tengo para mi, aunque es juicio avanzado, que deEndor la sibila en él debió cantar. Tosí. i.

II.
EL GEMIDO DEL POETA.

¿Pero qué metro escoger? Versificar no es mi fuerte, y reniego de mi suerte que en esto me ha ido á meter.

¿Escribiré redondillas, ó me esplicaré en tercetos? No, mejor será en cuartetos y despues en seguidillas.

¡Seguidillas! ¡bueno val ¿Qué has dicho, triste coplero? tu raquítico tintero ese fruto no dará.

¿Por qué nó, Seor Aristarco? El mas necio de hoy en dia enseñará astronomia hasta al mismísimo Hiparco,

Y mas fácil es por cierto hacer hoy una comedia, que lo fuera en la edad media el desfacer un entuerto.

Sin que me dé calofrio desempeñaré mi asunto y lo he de llevar á punto pesiatal, amigo mio.

Mi objeto no es cualquier cosa pues que elogio la pirueta que ocupa de la coqueta toda la vida afanosa.

En el baile es donde arroja sus mas aceradas flechas, pues nunca tristes endechas ha de inspirar una coja. 16

¿Y sieso baile es el vvaltz?
¿En ese intimo contacto
el mas embolado tacto
no se siente trastornar?

PARÉNTESIS.

{llSaltz no tiene consonante,
y viéndome en tal aprieto
¿qué hago? al lector no respeto
y le emboco un asonante.)

Mas de mi asunto me alejo
y medice mi interior

QUE ESTA EMPRESA ES SUPERIOR
A LAS FUERZAS DE UN GOZQUEJO.

Perdóname, buen Iriarte,
si esos versos me he tomado:
ya no se pide prestado
y he tenido que robarte.

Mas anudemos el hilo
de mi cortado discurso;
ya no queda mas recurso
que ennoblecer el estilo.

Escuchen al poetastro que desembucha cuartetos, tan sonoros, tan completos como Bermudez de Castro.

III.

LA CREACION DEL WALTZ.

MISTERIO NOCTIRKO.

Una cosa tenebrosa; hecha por hombres tenebrosos.;

VlCTOR Hl GO.—LUCRECIA BORGIA.

Era de noche y al fulgor del rayo allá del Hartz en la elevada cima un miserable artista de obra prima contaba sus desgraciase Satan. „Pobre estoy, y desnudo", le decia, „mi muger y chiquillos no han comido „ chillan, y me atormenta su chillido, „comoal manchego el ruido del batan.

„Los bailes mesurados de este siglo ,, no hacen mella ninguna en los calzados, „por débiles que salgan y apretados ,,no he logrado abreviar su duracion. „Túme puedes salvar, ángel caido, „y haremos uno y otro un buen negocio, „yo el hambre dejaré, dejaré el ocio, „tú contarás con otra tentacion.

„A ello pues, devánate los sesos, „apura tu diabólico caletre,

„á las salas consigue que penetre „algun baile infernal digno de tl. „Un baile aereo, cual la danza rápida „con que las brujas suelen saludarte, „unadanza en que puedas contemplarte, „ re tratado con mlstico buril."

El hijo de Crispin calló aterrado; frunció Luzbel el negro sobrecejo y miró al miserable animalejo que imploraba sumiso su piedad. Sacudió sus guedejas yun bufido lanzó que estremecer hizo los valles, y los perros abultaron por las calles, y las viejas huyeron del hogar.

Y los gallos cantaron, y al estruendo de sus cuevas salieron los chacales, con otras varias clases de animales, que no es del caso enumerar aqul. Del Tártaro en el fondo los demonios esclamaron: ¡que viva el zapatero! Este con rostro grave y lastimero triste esperaba de su vida el fin.

,,Cual lo pides será," dijoel diablo, „privilegio esclusivo te concedo; „de la danza infernal con un remedo ,.,los calzados muy poco han de durar. ,,Entónces nadarás en la abundancia, „y cuando llegue tu postrer instante „colocad o en un carro de diamante „en triunfo hasta mi trono bajarás."

Calló Satan, y el zapatero triste respondió que bastaba el privilegio, que se omitiese el aparato régio pues que no le agradaba descender. Que era escusado el diamantino carro, que habitar el infierno no queria, que de un oculto mal adolecia que pudiera el calor recrudecer.

Respondióle el diablo que era inútil su gran delicadeza y su pavura que iba á un sitio de gloria y de ventura en donde le esperaban goces mil. Que alll se le aguardaba el digno premio de su noble invencion, que alll veria el galardon que merecido habia, del infierno encerrado en el confin.

Entre nubes de azufre y de pez negra despareció su magestad satánica, y á guisa de estudiante de botánica mirando al suelo el Stitorse quedó. Mas luego á su dolor dió rienda suelta

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