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go se advierte, es empresa mucho mas peque- Cuando volvió a Puebla, donde su padre desña y sencilla que la primera. De esta historia pues de haber renunciado la toga (5) y la supeevangélica posee dicho Sr. Vazquez un tomo es- rintendencia de la casa de Moneda, habia obcrito con bastante claridad y que comprende tenido la dignidad de chantre en la iglesia Catreinta y un discursos, precedidos de un preli- tedral, se entregó con el mayor empeño á sus minar sobre los cuatro Evangelios: el primero, estudios favoritos, sirviéndole entónces muSobre la concepcion en gracia de Maria Santísi- cho el abundante museo de Boturini, que puma; y el último, De la degollacion del Bau- do consultar á su arbitrio, y aunque no se satista, multiplicacion de los Panes, declaracion be si esta facilidad le vino de haber reclamado que con este motivo hizo Jesucristo de la institu- al gobierno dicho museo, como albacea de Bocion que iba a hacer de la Eucaristia, que no turini, o de las órdenes que dió el rey para que entendida por algunos de sus discipulos se sepa- se le franqueasen las bibliotecas y se le minisraron de su sagrada escuela. Todos estos dis- trasen cuantos datos hubiese menester, es mas cursos tienen bastante mérito; y ademas de ellos presumible lo segundo, tanto porque nadie ighay otro tomo que comprende algunas otras nora la resistencia que siempre opuso el gopiezas sobre diferentes asuntos (4). Como tra- bierno á la devolucion del espresado museo, ductor merece tambien una especial mencion, cuanto porque si se le hubiese entregado copues que ha visto el Sr. Ortega una traduccion mo albacea de Boturini, no hubieran estado que hizo de las famosas Cartas Provinciales de sus restos en la secretaría del vireinato, de la Pascal, cuyo trabajo manifiesta no haber sido que se pasaron despues al archivo general, y tan afecto á los padres Jesuitas como se le ha de este, al museo nacional. querido suponer.

Varias son las razones para sospechar fundaMuy marcado se encuentra el gusto que te- damente que en la entrega que la viuda de nia Veglia à las ocupaciones literarias, y mas Veytia hizo de los papeles de su esposo, se particularınente a los estudios históricos, tanto comprendió el manuscrito original de su histoen sus escritos originales, como en las compi- ria antigua de México, exijido probablemente laciones que frecuentemente formaba, pues por el gobierno, como directamente interesado que aun se conservaban el año de 36, y no sé en los trabajos históricos de Veytia. si ahora sucederá lo mismo, entre los libros del Tres fueron los hijos que tuvo: Fr. Antonio disunto Sr. Maestrescuela, Dr. D. José Nicolás María de S. José religioso carmelita, muy insManiau, cuatro tomos manuscritos de papeles truido y que obtuvo los primeros cargos de su curiosos, recogidos meramente unos, y tradu- órden: murió en Puebla el 25 de diciembre de cidos otros por Veytia.

1827. El Lic. D. Mariano que murió de cura Pero una de las circunstancias que contribu- en Otumba en 24 de abril de 1793, y D. Rafael, yó mas notablemente á la perfeccion y tino con que fué subdelegado de Chetla, y vino á morir que escribió su historia, fué la amistad estre- no hace muchos años a esta capital. Dos hijos cha que durante su residencia en Madrid llevó de este último viven aun, el Lic. D. Manuel con el célebre y desgraciado anticuario Boturi- Veytia residente en Atlixco y Doña Agustina ni, de quien recibió, como él mismo dice, las en el convento de la Concepcion de esta ciudad. primeras nociones de las antigüedades mexi- No quiero dejar de hacer una mencion especanas,

cial de dos sobrinos de nuestro autor, que se

hicieron bastante célebres cada uno en su li(4) Son las siguientes:-Arenga que para la apertu

nea: fueron estos Sor Mariana de S. Juan Nera de la academia de los Curiosos en Madrid hizo D Ma. pomuceno, fundadora del convento de religioriano Fernandez de Echeverría y Veytia, el dia 7 de sas capuchinas de Guadalupe, y D. Manuel setiembre de 1747.

Veytia que murió víctima de su entusiasmo por Oracion nuncupatoria en la solemnc dedicacion de la la causa de la libertad. misma academia, bajo la proteccion de María Santísi.

La primera que ya era riligiosa capuchina ina de Guadalupe de México, hecha por D. Mariano de esta ciudad, estuvo luchando con todo géFernandez de Echeverría y Veytia, en 14 de dicicmbre

nero de obstáculos para llevar a cabo su prode 1747.

yecto de fundacion, desde 1773 basta 1780. Oracion panegirica hecha por el mismo en la propia

Despues de tan dilatado tiempo logró del rey academia á la Resurreccion de Ntro. Señor Jesucristo.

Discrtacion sobre la mayor utilidad entre la jurispru. dencia y la medicina.

(5) sta que le fué restituido el empleo de oidor Otra disertacion sobre qué sea mas poderoso para des. por Real cédula de 7 de marzo de 1742, y que truir la amistad, los honores o las riquezas.

á tomar poscsion de la chantría de Puebla.

no llegó

que se espidiese la cédula de ereccion y se dió armas y municiones que conducia á Tecamaprincipio a la obra, en la que empleó tales di- chalco. Este hecho reputado por el gobierno ligencias y fué tal su empeño y constancia, que como delito de lesa magestad tuvo el resultado sin mas que dos reales con que se comenzó, vió que era de esperarse. El 16 de Julio 1816 fué concluida en poco mas de seis años la fábrica fusilado en Puebla su patria. Dia de luto paque tuvo de costo cerca de trescientos mil pe- ra sus amigos y la ciudad entera, de gloria pasos.-El 15 de octubre de 1787 se abrió solem- ra él, y que no puede olvidarse por los amannemente y ella fué la primera abadesa. tes de la libertad, cuando fué derramada en el

D. Manuel, el segundo de los sobrinos de que la sangre de tan ilustre mártir! hice mencion y sujeto de excelentes prendas, Aunque no ha podido encontrarse ningun tenia una medianasubsistencia con el Fielato de documento por el que pueda señalarse con S. Andrés Chalchicomula que desempeñaba, y exactitud la época de la muerte de Veytia, pueuna pequeña hacienda de labor. Atendida su de congeturarse sin embargo con algun fundapoca ambicion esto le hubiera bastado para aca- mento, que acaeció el año de 1779. bar tranquilamente sus ancianos dias, aunque He aquí cuanto podemos decir de la vida y era por otra parte digno de haber ocupado otros obras de tan ilustre escritor. Estamos convenpuestos; pero su ardiente amor á su patria, ha- cidos de no haber llenado dignamente la tarea ciéndole poco precavido, le precipitó en el se- que nos impusimos y para la que se necesitaria pulcro. Ya de edad sexagenaria manifestaba otra pluma; sin embargo, tenemos la satisfacun entusiasmo por la libertad, digno de un jó- cion de haber hecho cuanlo ha estado de nuesven, y mantenia sin la debida cautela relacio- tra parte por hablar de una manera digna, de nes con algunos de los gefes principales de la un hombre que como Veytia consumió su vida revolucion.

en servicio de la patria, siendo su mas bello orEsta falta, que en su edad solo puede atri- namento, y dejando un ejemplo que mas que buirse al mismo ardor patriótico que lo anima- otro ninguno deberia tener numerosos imitaba, sué la que dió motivo á que se le sorpren- dores. diera (por culpa de un joven segun se dice) con Enero de 1844.-M. ESTEVA Y ULÍBARRI.

QALERIA 200LOGICA.

3 MONTO DIPLOMATICO.

Le plus sot animal, á mon avis, c'est l'homme.

BOILEAU.

Cansados de arrastrar á duras penas nues, animal: y digo superiores, porque si bien se tros esféricos pensamientos por la vida so- hallan en ellas de Pascuas á Corpus Christi, alcial, por la existencia fastuosa ó miserable, gunos vegetales ó animales nocivos, hállase independiente ó esclava de los seres que, á no tambien en recompensa un número exorbisé quien, pero sin duda por ironia, se le ocur- tante mayor de benéficos; en tanto que, para rió llamar racionales, y por demas fatigados y tropezar con tal cual unidad de este último gémohinos de vagar, cual mayorazgos de casas nero entre los humanos, si cierto es que allá ricas ó solariegas, viciosos y mal entretenidos, en tiempos antiguos y mejores, hubo un ciudapor este laberinto de entes que apellidan socie- dano Diógenes que encendiera, aunque estédad, solemos á veces levantar el espíritu á las rilmente, una célebre linterna que arrepentido regiones superiores de la naturaleza vegetal o apagó tal vez mas que de paso, ya en el ilustrado siglo que alcanzamos, no brota un solo lon- sé por una metamorfosis natural y muy caracto que para aquel objeto se tome la molestia terística de mi imaginacion, á fingirme una nade encender ni un fósforo, magüer que estén cion de monos y á creerme en medio de ella; tirados por las calles, y que no haya fumador, pasé, en una palabra, del individuo a la espedesde el que gasta frazada con agujeros, hasta cie. Con monerias y agasajo recibióme la móel que usa palotet-sac con bordados y ala- nica sociedad, pero sin echarme en cara, como mares, que no vaya provisto ad usum suimetip- escritores de otros paises, la hospitalidad de sus sius de un par de cajelillas por lo menos. habitantes, y cual payo que ve por vez primera

Pero dejando a un lado este punto de lucife- las grandezas de la capital o de la villa, empecé res, porque apesta á demonio o á infierno des- á mirar atópito y á observar atento los diversos de una legua, volveré á anudar el mecate de estados, clases y condiciones de la sociedad en mi rota narracion, para deciros como en cier- que soñaba vivir. Monos elegantes y monas ta noche, en que absorvido en mis meditacio- coquetas, militares monos, monos logreros, nes zoológicas, discutia yo en los vacios apo- monos agiotistas, monos dipulados, un mono sentos de mi cerebro si el mono, por ejemplo, ministro, un senador mono, y qué se yo que era la transicion del hombre á los brutos, ó el mas; pero nadie fijó mi atencion mas profunhombre la transicion de los brutos á los monos, damente que un monito diplomático, que sin acerté á atravesar; la calle de San Francisco, curarse de mi llegada, peroraba gangoso y esticual el burro de la flauta, por acaso; y como á rado, con las manos cruzadas sobre las cadela sazon sonara una no muy armoniosa dentro ras y en medio de un corrillo de taciturnos de un zaguan, cuya puerta cubria una cortini- oyentes, que bubo de recordarme las alacenas lla interior, hube de acercarme á saber lo que de libros del Portal en dias de sesiones estraorfuese el motivo de aquella singular música: sa- dinarias. lióme al encuentro un histrion, que alargándo- Era el mono delgadito y ruin de cuerpo, usame afablemente la mano, mas no para saludar- ba anteojos sobre la remilgada nariz, y un grame como crei al principio, sinó para exigirme cioso peluquin sobre la calva cabeza; pero depolíticamente el por cuanto vos contribuisteis con jando descubierto gran trecho de la parte anla limosna de un real, dijome enseñarse allí al terior del cráneo, a fin de que los no muy dugeneroso público mexicano por tan módico es- chos en esto de peluquería y craneoscopia, cretipendio, un admirable é inteligente mono tira- yeran ver en su espaciosa frente el signo infador de pistola, que habia no sin fundamento lible de una asombrosa inteligencia: contrastallamado la atencion de las cortes europeas, y ban singularmente sus negras patillas, con su hecho sobre todo las delicias del rey ciudadano blanca apretada corbata y con sus dos chalecos Luis Felipe, quien en un rapto de entusiasmo de muy diferentes colores; revelaba su frac la le habia concedido brevét para ejercer esclusi- diestra tijera de Cussac ó de Vangool, y oprivamente por diez años en los dominios france- mian sus angostos pantalones á dos fementidas ses, su bonrosa y graciosa profesion. Esto, en piernas que terminaban en dos puntiagudas mi humilde concepto, parecióme perjudicar al botas de charol. progreso de la civilizacion entre los monos, „El memorandum del Lord Aberdeen,” decia, puesto que por favorecer á uno, impedia á los revela á los menos prácticos en los senderos de demas el ejercicio y mejora de un arte prove- la ciencia, las prolongadas miras del gabinete choso, y me demostró tal vez con harto triste de San James. La magestad del celeste empeevidencia, que los mismos monos no piensan rador habrá de conceder un humillante exeen Economía política tan ranciamente como quatur á las credenciales del embajador brilos hombres, inclusos los del Siglo XIX, y que tánico, en tanto que el gobierno del Reino-Uniacaso por esta sola razon no seria tan absurdo do, se coloca al frente de los que sostienen el pensar que fuese el hombre la transicion de los statu quo de la paz europea y del equilibrio brutos a los monos.

universal. Y á que pensais que atribuirse A fin de corroborar mas mi idea, porque á debe (1) la diferencia de ambas situaciones, veces yo tambien suelo tener ideas, satisfice el aceptadas respective por ambos paises? Mi esprefijado contingente, entré y dije para mi sa- píritu observativo me ha hecho penetrar la yo: ¡Feliz quien por tan poco dinero puede, causa, que no es otra sino que los ingleses beabismándose en el mundo zoológico, sustraer- ben rom y los chinos mascan ópio; porque sese á la sociedad! Ni paré las mientes en la que al rededor mio miraba atentamente al há- (1) Hesperiam imitando, lectoremque aburriendo. bil mono; sino que de las agudezas de este, pa- -(Nota del narrador.)

gun la opinion de un celebre quimico francés, na, en fin, a la humanidad á creer en la bellisillamado Mr. Guizot, en su historia de la revolu- ma leoría de una paz universal y perpetua. cion inglesa, el opium produce aletargamiento Afortunadamente, empero, para los que oiaen el espíritu y embota á la larga todas las fa- mos, aprovechando un estornudo del orador, cultades, en tanto que el rom, segun el difun- interrumpióle otro mono aspirante á diplomato Tayllerand, que era hombre muy entendido tico, que habia estado de attaché en diferentes y bien guisado en el comercio de abarroles, es legaciones. A juzgar por su esterior pariel licor mas espirituoso, y por consecuencia siense, sus pantalones de pliegues, su pallemas favorable al espíritu.... De mucho me teau de color de ceniza de tabaco de la Habaservirán aquella esperiencia práctica y estotras na, su lente y sus bigotillos, el mozo promelia teorias para cuando me nombren diputado al largas esperanzas, y nos complaciamos todos quinto congreso constituyente que hemos de te- en creer que la lid que se entablaba entre amneraun, y entonces pienso esplayar mis ideas en bos campeones, daria materia abundante con un luminoso discurso, cuyo encabezonamien- que disipar el mal humor que el primer parto será; tabula salvationis reipublicae monicae, lante nos habia inspirado; mas fué tan en cres

Aquí descansó un momento el orador, tomó cendo el altercado por el amor propio ofendido un polvo, y cobrando nuevo aliento, continúo del diplomático, y por la osadía del aspirante, diciéndonos como babia creido ballar en el go- que para evitar, si acababa la disputa en pescobierno de la Sublime Puerta y en las costum- zones, el recibir alguno estraviado, retireme bres de los turcos, el prototipo de un buen go- á bastante distancia, desde dondeoia solamenbierno y de unas buenas costumbres, adapta- te el rumor de las voces sin percibir el sentibles á su patria, y en fin, de una civilizacion do de ellas. Sacóme de mi estupor un pistoflamante acerca de la cual no habia podido to- letazo, que crei disparado por alguno de los mar noticias muy pormenorizadas, cual desea- contendientes diplomáticos, y no lo fué sino por ba, por el poco tiempo que estuvo de embaja- el hábil monito brévété, que habiendo llegado dor cerca del Gran Sultan, quien celoso de él á la conclusion de sus monerías, daba a los por la pasion violenta que habia inspirado a la concurrentes con la última, que era la pistola sultana favorita, hizo que su gobierno le nom- disparada, la señal de despejar el puesto para brase un sucesor. Hablónos de como bailó un que le ocuparan nuevos espectadores. Aun mewals aleman con una princesa de alto coturno dio soñoliento sali á la calle, en donde el aire en las bodas de la reina Victoria, a las que asis- libre refrescando mis ideas, me trajo a la metió como ministro de su nacion; de cómo besó moria mi ensueño de hombre dispierto. Y los piés à su Santidad reinante, cerca de quien bien, dije para mis adentros, ¿no hallas gran llevaba una mision lan secreta, que creo ni él analogia entre unos y otros? ¿quién es la tranmismo la sabia, ni la supo jamas el Pontifice; sicion que querias averiguar? ¿quiénes son los y en fin, de tantas cosas nos hablo, que sordo, hombres, y quienes los monos, Señor Zoologo? aturdido y desesperado maldije una, ciento y Y respondime á mí mismo, tambien aparte, comil veces a todo diplomático mono, tan ridiculo mo en comedia antigua, que unos son monos y despreciable, como es digno de loa y estima vestidos de hombres, y otros hombres vestidos el hábil y juicioso que representando digna- de monos; pero que a pesar de todo y siguiendo mente a su pais, obtiene en su favor ventajas la opinion de Boileau, el mas tonto de todos los mercantiles ó políticas, le evita guerras desas- animales es, en mi humilde concepto, el homtrosas, le hace temer y respetar acaso nada mas bre, y de los hombres, el mono diplomático. que con el auxilio de su propio talento, é incli

JUAN SOPLILLO.

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pedicion se mantuvo firme á pesar de las re- Tal era el estado que guardaban las cosas en petidas libaciones que hizo al dios de la ale- el castillo, cuando una noche Ja ninfa de Delgría.

mold esperaba con impaciencia á su fiel cabaPor último, se dirigió á su aposento con no llero. Se acercaba la hora de su llegada cuanmuy segura planta, y la muger del mayordomo do við á una joven que con el cabello desceñise quedó cavilando sobre lo que acababa de oir. do y bañada en lágrimas, se dirigia ácia ella.

„A la fuente de Detmold!” decia. ¿Qué te- Su primer impulso fué ocultarse en las aguas nia que hacer en la fuente de Detmold? Ya su- de la fuente; mas el deseo de saber qué buscapongo lo que puede ser. Pero no, no se sal- ba á aquella hora y en aquel sitio apartado la drán con la suya. Antes han de saber lo que es hizo permanecer. Margarita Schreyer."

La doncella se acercó y la dijo con voz inter

rumpida por los sollozos: III.

¿Conocéis al baron Emerich de Drontheim?

“Le conozco," respondió la ninfa. Ocho dias despues de las ocurrencias que "Pues bien, escuchad,” dijo la jóven. "Emeacabamos de referir, salió el baron de Dron- rich es un traidor. Su desvio me habia causatheim con direccion a la fuente de Detmold. do un acerbo dolor; mas ahora que he sabido Descansaba en la fidelidad de Hacem, y ni re- la causa de él, mi corazon no da cabida mas que motamente sospechaba que Margarita era po- al despecho. Me aseguran que en este lugar seedora, aunque á medias, de su secreto. Pa- tiene entrevistas con una doncella de las cerso la nocbe al lado de la doncella de la fuen- canias. Decidme, por piedad, ¿es esto cierto? te, y el primer albor de la mañana lcs sorpren- ¿Le habeis visto? ¿habeis escuchado aquí algudió renovando todavía sus juramentos de cons- na vez su voz?" tancia y amor.

Calló la incógnita, y la ninfa no pudo conteEmerich imprimió un beso de despedida en la ner la efusion de su alma. tersa frente de la ninfa, y volvió al castillo. Al "Inmortalidad!" esclamó,";don fatal! ¿Por salir del bosque le pareció percibir un bulto que qué no me es dable dejar de existir en este insse deslizaba entre la sombra de los árboles; mas tante? No temais, hermosa doncella, el infiel luego juzgó que habia sido una ilusion y siguió Emerich volverá á vuestros brazos.” tranquilamente su camino.

El galope de un caballo se oyó en aquel moNuestros lectores habrán ya adivinado quién mento y la jóven huyó despavorida. era el bulto. En efecto, Margarita llegó al cas- “Mucho he dilatado, vida mia,” dijo Emerich tillo despues que el baron y se puso á meditar al apearse; “mas no ha dependido de mi. La su plan de campaña. Habia oido toda la con- muger de mi mayordomo está en agonia y....." versacion del caballero con la nirfa, y no pudo "Basta ya de falsedades," interrumpió la nindejar de conocer que la prediccion de la gitana fa con airado acento. ¡Qué mal sienta la menestaba á pique de salir errada; asi pues, lo pri- tira en boca de un soldado de la cruz! Jamas mero que hizo fué divulgar que su amo estaba hubiera yo tenido sospecha de vuestra lealtad; en relaciones con un demonio que se le apare- pero afortunadamente ya me he desengañado. cia en la fuente de Detmold en figura de muger; De hoy en adelante no me volveréis á ver..... y en una conferencia que tuvo con el padre Ri- Adios!” cardo, capellan del castillo, le sugirió la idea La ninfa se sumergió en su palacio de cristal, de anatematizar la fuente y exorcizar al baron. y Emerich con el corazon traspasado de dolor

El padre Ricardo era hombre prudente, y co- volvió a tomar el camino de Drontheim. Al dia noció que si acometia á Emerich ex abrupto con siguiente salió del castillo acompañado de Halas armas de la Iglesia, se esponia a recibir una cem. orden de marcha y perder de esta manera el

IV. pingüe y descansado empleo que ocupaba al lado del caballero de Drontheim. Valióse, pues,

Muchos años se habian pasado. El musgo y de medios suaves é indirectos para lograr su la yedra cubrian las torres y muros del castillo objeto; mas nada pudo sacar en limpio. Eme- de Drontheim, abandonado por sus habitantes, rich le dijo con aspereza, que se ocupase en co- cuando una tarde al ponerse el sol, un anciano sas del cielo, que esa era su mision, y que le de- doblegado por la edad y el cansancio se dirigia jase hacer lo que mejor le cumpliera, puesto a paso lento ácia la fuente de Detmold. Llegaque ni á mil padres Ricardos tenia el que dar do que hubo á ella se sentó sobre un césped; y cuenta de sus acciones.

su respiracion entrecortada y sus desencajadas

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