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igual á la que verán nuestros lectores en el edificio que está en la lámina á la derecha, á la mitad de su altura. Al hablar Mr. Stephens de otro edificio que tiene tambien este ornamento, dice que sus arquitectos indudablemente no se propusieron imitarla trompa de dicho animal, pues jamas lo conocieron: ¿pero no se podria decir mas bien, que esto puede servir de conjetura para creer que estos arquitectos descendian (segun han opinado muchos sabios) de los antiguos Egipcios, tan afectos á colocar el elefante en muchos de sus edificios? El de que vamos hablando, descansa sobre una plataforma ó terraplen de 32 piés de altura; y tiene para subir á él una suntuosa escalera de piedra, formada en el terraplen.

El segundo edificio de que nos hemos propuesto hablar en este articulo, es el magnifico palacio llamado vulgarmente Casa del Gobernador, y que está situado en Uxmal á algunas leguas de Mérida. A pesar de haber morado muchos dias en las ruinas de este palacio Mr. Stephens, dice que cada dia encontraba en él muchas cosas dignas de admirarse: nada tiene que envidiar al mas suntuoso de los del Palenque (1).

La fachada de la Casa del Gobernador presenta una estension de 322 piés, descansando todo el edificio sobre tres magnificos terraplenes. Está formada toda la obra de piedra durlsima, y esquisitamente labrada. La pared, hasta la altura de las cornisas que hay inmediatamente sobre las puertas, presenta una superficie tersa, teniendo indicadas, como en nuestras obras de canteria, las junturas de las losas que la forman. Desde esta cornisa al techo hay un hermoslsimo arabesco realzado, de un gusto delicado, y de sumo trabajo. Laspuertas que ahora se ven son once, pues hay dos arruinadas; pero en 1825 permanecian aunlas trece puertas de la fachada. Sobre cada una de ellas se encuentra un hermoso ornamento labrado de la misma piedra del edificio. Representa á un personage distinguido, colocado en un trono; y sobre su cabeza varios caracteres geroglificos. Mr. Stephens cree que estas figuras, que son todas diversas, representan á un cacique, áun sabio, á un guerrero, á un profeta, á

(1) Con el mas viro sentimiento prescindimos de dar el grabado que representa este edificio; pero como en la obra de Mr. Stephens C8 muy grande estu:lámina, seria preciso que la nuestra fuese cuatro 6 cinco veces menor: lo que ocasionaría el no poder marcar el realzado de las paredes de esta hermosa fachada, y que por lo mismo no produjera la ilusion necesaria.—RR.

un sacerdote etc. que se distinguian en aquel tiempo,ó tal vez personages históricos; y los caracteres acaso espresan la época de la construccion del edificio, y los nombres de los que cooperaron á ella. Toda la pared en la parle superior, como ya hemos dicho, presenta dibujo realzados muy curiosos, y que nuestro viagero opina que tal vez todos son geroglificos que designan varios hechos, que serian de una grande importancia para la historia, si se llegaran á descifrar. Por sus dos costados el edificio tiene una estension de treinta y nueve piés cada uno, y solamente una puerta; y el realzado de la fachada los adorna, pues circunda las cuatro paredes del edificio; aunque el ornamento que se halla sobre las puertas del costado y las dos del respaldo, no es de tanto mérito como el que segun hemos descrito, se encuentra sobre las de la fachada. El techo del palacio es plano y cubierto de una mezcla muy consistente, que casi ha desaparecido, y hoy está sembrado de plantas silvestres, como sucede con todas aquellas ruinas, que se ballan enteramente abandonadas.

El interior dela obra está dividido por el medio, con una gruesa pared que recorre toda la estension del edificio; y por otras paredes que forman las diversas salas que lo componen; toda> distribuidas con mucha simetria. Dos de estas salas que se hallan en el medio, una en la parte anterior, y otra en la posterior, y que se comunican por una puerta, que es precisamente el punto céntrico del edificio, tienen cada una 6o piés de largo; y la que está en la parte anterior tiene tres de las puertas que presenta la fachada.

En uno de estos aposentos, Mr. Stephens descubrió una cosa muy curiosa, una viga (madera de zapote) preciosamente esculpida con geroglificos; hallazgo que le dió á conocer los adelantamientos de los antiguos habitadores de aquellos lugares en el arte de labrar la madera.

La Casa del Gobernador descansa toda sobre tres magnificos terraplenes ó plataformas artificiales, con sus correspondientes escaleras. El primero, ó inferior, presenta una longitud de 575 piés; su altura 3 piés, y su estension, desde el bordedel último escalon hasta el primero del intermedio, 15. El segundo, ó intermedio, tiene de largo 5i5 tríés; de altura 20, y 250 de estension en el mismo sentido que el anterior presenta 15. El tercero, sobre el que descansa el palacio, presenta al frente 360 piés; de altura 19; y su estension, basta encontrarse con el edificio, 30.

FRANCISCO DIEZ DE BOKíLLA.

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po.\ ciertamente muy estravagantes y grotescos algunos de los diversos modos de saludar y manifestarse reciproca estimacion, que están en uso en diferentes naciones, sobre todo, en aquellas que aun no llegan á cierto grado de civilizacion y de cultura. ¿Quién podrá contener la risa al saber, por ejemplo, que los Japoneses se descalzan en señal de respeto cuando se saludan? Y no es en verdad menos estraño el saludo de los Arabes Beduinos, quienes es fama que descargan sus trabucos, de tal suerte que pasan las balas silbando por las orejas de aquellos á quienes tratan de dar el bien venido; pero el uso que en mi sentir se lleva la palma de I a originalidad, es el que algunos viageros atribuyen á los naturales de cierto pueblo de Asia, cuyo nombre no puedo ahora recordar. Es el caso que estos dromedarios, tan luego como se avislan, se abalanzan ahincadamente uno sobre otro, y cogiéndose de entrambas manos, hácense mútuamente en ellas con las uñas una buena incision, para tener en seguida el inocent¡simo placer de estraerse con la boca una poca de sangre, gusto á la verdad muy bellaco.

Cierto que para hacer ménos dolorosa tan cortesana operacion, debemos suponer tienen las uñas un tanto afiladas y dispuestas de antemano al efecto; y ¿quién quita que las gasten lan perifraseadas y puntiagudas como las llevan en el dia los elegantes, puesto que son para ellos un apéndice de tanta utilidad? No faltará quien haga alto en esto, y pregunte pasmado: ¿pues qué, hasta á las uñas se esliende hoy dia el absoluto imperio de la moda? ¿No basta ya tenerlas cortas y aseadas? A esto pudiera contestarse que tan léjos está de ser asl, que si alguien quiere pasar por hombre verdaderamente regenerado y culto, debe dejarse crecer las uñas un par de meses cuando menos, para hacerlas susceptibles de formar los consabidos garfios ó tranchetes, que segun son de largos y afilados, debieran incluirse ya entre

las armas innobles y prohibidas. Pues estos pujavantes, reunidos á las barbas á la Jeune France, que yo denominaria mas bien á la Robinson Crusoe, ó á la Gestas, y no olvidando las guedejas en forma da asa de tinaja, constituyen al verdadero elegante de estos tiempos, que vieneá ser en su último sentido, una caricatura harto ridicula de un caballero de la edad media, pues aqul para nosotros mal se avienen esos rostros selváticos de antaño, y esas garras de animal crudivoro, con la crencha partida, los modales afeminados y los cuerpecitos raqulticos de los mozalbetes de ogaño. Y esto lo digo, aunque no es muy del intento, porque ademas de que como dice Mora:

, ,Las digresiones dan muy buenos ratos."

yo tengo ya en mis manos un par de hondos rasguños contra todo derecho recibidos, puesto que fué sin prévia declaracion de guerra, y ántes bien en señal de paz y concordia, al estrecharme la mano alguno de estos puntiagudos figurines; pero encarguémonos de las salutaciones y cumplidos. En los pueblos modernos y al mismo tiempo cultos, no se advierte casi ninguna diferencia en cuanto al modo de saludar que acostumbra la gente bien nacida; conviene, sin embargo, todo el mundo en que la nacion inglesa es la mas concisa y la ménos ceremoniosa en este punto. Los Españoles, de quienes hemos heredado la mayor parle de nuestras costumbres y hábitos sociales, aunque nada sobrios en materia de cumplidos, nos hacen empero una ventaja enorme á los Mexicanos; ¿masqué tiene esto de estraño, si cuando un par de nosotros se pone á cumplimentarse y decirse vocablos melifluos á los estrangeros, y con particularidad los nevados Britanosqueson el reverso de la medalla, no pueden ménos do quedar abismados al ver nuestras profundas reverencias, y oir el empalagoso revoltillo de preguntas y respuestas, que jamas deja de hacerse, y que ellos creen no puede ser otra cosa que una larga letania?

Hablando francamente, y sin que por ello se imagine que es mi ánimo censurar una de las mas bellascualidades denuestros compatriotas, es decir, la dulzura de su trato, parece sobre mamanera ridiculo, que cuando dos personas desean informarse mútuamente del estado que guarda su salud, se anden, como sueledecirse, por las ramas, y se bagan un interrogatorio tan prolongado é impertinente, y que tanto tiempo roba á la conversacion sensata y amena de que pudiera gozarse. Dlgaseme si no, ¿á qué viene la mayor parte de aquellas frases de todo punto sinónimas, y que juntas forman una conjugacion por tiempos, números y personas de los miseros verbos que se cogen á cargo? No parece sino que tratan de aturrullarse uno al otro los interlocutores.

Como siempre se reserva el buen vino para el postre, entónces es cuando mas esmero ponen los que quieren pasar por muy corteses. Asl, ni mas ni ménos se despidió el otro dia D. Saturnino de su antiqulsimo amigo D. Cleófas. „Señor D. Cleófas, mucho me alegro de ver á V. sin la menor novedad, celebraré infinito se mantenga V. tan famoso, que la gota vaya á ménos, el apetito á mas, y el lobanillo no crezca, etc., etc., etc.; y por aqul se fué el bueno de D. Saturnino, como punto en media, y nos tuvieron en pié, á cuantos estábamos en la casa donde esto pasó, un cuarto de hora por lo bajo, todo porque D. Cleófas no quiso quedar á deber ni una silaba á su infatigable réplica.

Nada he dicho hasta ahora tocante ala notoria cuanto lamentada prolijidad de nuestro bello sexo en tales ocasiones, porque si entrase ahora en materia, tengo por infalible que los lectores, y sobre todo, las lectoras, se despedirían de ml á la francesa, y quizá para siempre: por eso me adelanto á decirles lacónicamente—Guardeos Dios.

MALA-ESPINA Y BIEN-PICA.

CALCULO CURIOSÍSIMO.

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La época de la caida de Robespierre es 1794. Súmese este número consigo mismo del modo siguiente:

1794

Suma 1815

Resulta 1815, año en que fué arruinado Na

Suma 1830

El año de 1830 cayeron los Borbones con Cárlos X.

LIMÓN RARO.

Un misionero frances dice haber visto en China un naranjo que produce limones con la figura exacta de la mano de un hombre, cerrada, con los dedos perfectamente marcados.

ANA EN VENTA.

Un predicador, queriendo disuadir á las muchachas de que se asomaran mucho al balcon, les dijo: „Hijas mias, ¿sabeis lo que quiere decir ventana? Pues reflexionadlo bien, y descifrareis Ana en venta."

ASCENCIÓN SUSPENSA.

Aun conservamos boletos de una ascension aerostática que nos debe, hace muchos meses, el pretendido aeronauta Carrillo. Quisiéramos saber si nos la ha de pagar, ó nos la queda á deber.

ENIGMA.

El que me nombra, me rompe. Curioso enigma que espresa al Silencio.

BURROS.

Forcejeaba un fornido vizcaino con un fuerte borrico, y viendo que resistia mucho este animal, le dijo: „Pues nó; en talento me ganarás, pero en fuerza nó.—Por una calle de cierta ciudad pasaba un asno con la cabeza agobiada y las orejas muy colgadas: al verlo tan triste un filósofo, esclamó: "No hay remedio; este burro es casado."

TEJIDO MEXICANO.

Un naturalista frances refiere lo siguiente. Existe en ciertos pueblos cerca de México una araña que llaman Alocalt, que forma, con hilos rojos, amarillos y negros, un tejido tan hermoso, que no se cansa la vista de admirar una obra tan encantadora.

No hay que ofenderse. Yo hablo Cun todos y con ninguno.

,,Márcela" última escena.

D. J/óiuco.-¿Sabes, lector mio, quien es aquel jóven con su magnifico frac-Van-Goo!, su precioso pantalon-Cussac y su lustroso sombreroFernández, que corre tras aquel ministro a tres pasos de distancia? Pues es D. M,mico Flatteur, que hace seis meses vivia en un cuarto bajo, en medio de la mas abyecta miseria. Antes de ayer le deciayo: Amigo, V. está en glande con el ministro.—¡Ah! si como yo le el medito, me contestó, me voy viejo con él. ¿Deseas saber, lector, cual es la ciencia del modito? Pues es sufrir los malos ratos del amo, dejarse llamar bestia, cuadrúpedo cuando no se ejecutan á toda su satisfaccion sus órdenes, aguantar que le eche á uno las puertas en la cara cuando está de mal humor (lo que no es raro) y no quiere hablar con nadie; es reirse de sus chistes, por mas chocarreros que sean, y acceder a cuanto Su Merced quiera, aunque vaya de por medio el honor, el decoro y la educacion del miserable paniaguado. ¡Ah! si á tan infame precio se compra ese oropel que reluce en los aduladores, prefiero mil veces la miseria á tener que abatirme, á guisa de reptil, á soplar el polvo de las botas á un hombre, acaso mas despreciable que yo. No envidiemos á ciegas la prosperidad; á veces cuesta sacrificios cien veces mayores que los placeres que procura: no olvidemos un momento que la carátula de la sociedad, es semejante al parte de uh general vencedor; referirá en él lodos sus triunfos y el pingüe botin adquirido, ¿pero confesará el número exacto de los muertos con que compró la victoria?

Lola.—¿Veis á aquella muchacha hermosa, jovial, que en el teatro repasa en seis segundos los palcos, y ya tiene mucho que cortar con sus tijeras, que en la iglesia está muy atenta al tremendo sacrificio (no por virtud, sino por presentarse interesante á los que ella cree sus adoradores), y en un baile se vé rodeada de doce ó catorce jóvenes, que se disputan el próximo

waltz como si fuera el toison de oro? Pues es una infame coqueta que sacrificó al desgraciado Marcial, con cuyamanohubiera sido muy feliz, y le dió calabazas porque decia que era demasiado virtuoso para marido; hoy es la befa de la sociedad sensata, y solo se vé reducida á ser la muñeca de lechuginos fátuos, que fraudulentamente la cortejan; pero que cuando se separan de ella la censuran atrozmente.

Todos menos.—Preguntad á D. Giotin, grande economista, con qué letras se escribe Say, y os responderá que, como ha oido decir que es autor de sermones, nunca lo ha leido. Felicitad á Sambumbio, porque ha llegado á ser ministro de Estado, y os contestará que el gobierno atendió á sus méritos, pues en diez y nueve años (ejercitando su letra) ha prestado grandes servicios en las principales oficinas de la nacion. Ponderad al general Nones todas sus victorias; decidle que es un segundo Napoleon; y aunque estoy cierto que es tal que el emperador de los franceses no le hubiera confiado una guerrilla, él quedará tan satisfecho

que os conseguirá un par de charreteras

de capitan.

Se detestan.—Dos clases de la sociedad mexicana que siempre se están echando en cara mutuamente las desgraciasde nuestro pais, son los militares y los abogados. Los primeros llaman á los segundos sansculotes, y estos á su vez á aquellos, partidarios de la tirania; para los primeros no hay un abogado que no sea amante del desórden, para los segundos no hay un militar morigerado, de honor, y que no propenda á ascender por cualesquiera medios. Pero todo esto no es mas que un juego de palabras. La cuestion filosóDca es esta: ¿cuál de las dos clases se halla adornada de mas luces, y abusará ménos del poder? Resuélvase, llévese á efecto la decision, y cesarán nuestros males.

FÓSFOROS—CERILLOS.

A LA SEÑORITA DOflA PERFECTA VÁZQUEZ DE LABIOS.

Tiendes aun no tas ulas abrasadas,

Y ya vuelan al sucio desmayadas:

Tan cerca, tan unida

Está al morir tu vida,

Que dudo si en sus lágrimas la aurora

Mustia tu nacimiento, o muerte llora.

Rioja.—Silva.—A la rosa.

il La primer sonrisa de la aurora,
En las alas del viento arrebatadas,
Subir se vieron las aereas hadas
Que del lecho de tlmidas doncellas
Cuyo sueño velaron con su manto,
Se elevan á habitar en las estrellas
Embelesando al mundo con su canto.

Y al tocar con su frente el firmamento,
Volvieron á la tierra su mirada,

Y de su lábio de coral, su aliento
Se desprendió, cual niebla delicada
Que empapa de las flores el aroma,

Y en la mitad del insondable espacio
Convirtióse en la cándida paloma,

Que al contemplarla embebecido el hombre,
Egira en su embriaguez le dió por mimbre.

Egira asl nació, y al verse sola, Huérfana en el espacio, hácia el Carmelo Tendió su blando y vagaroso vuelo,

Y alll plegó sus misteriosas alas;

Y con arrullo lánguido y sensible
Inclinó alll su alabastrina frente,
Como el lirio su pétalo fleesible
Sobre el cristal de la mullida fuente.

De alll la vieron sobre espigas de oro,
Mecerse muelle en la llanura estensa
Los pastores que al borde de los ríos
Acompañados de rabel sonoro,
Cantan de amor los dulces devarios;

Y al mirarla tan cándida, tan pura,
Volar de caña en caña, se postraron;

Y olvidando sus cantos de ternura,
La bella de las bellas la aclamaron.

Es Egira la anémona divina Que sus galas ostenta en los jardines Que embellecen la ardiente Palestina, La joya mas preciada en los festines, Envidia de las vlrgenes del Sinai, De Sion y del Llbano y de Tiro: Por escuchar su lánguido suspiro Diera el sultan su damasquino alfange, Por levantar su transparente velo

Y contemplar á su placer sus gracias,
Diera el turbante y se inclinara al suelo;

Y por dejar en su divina frente
La huella de sus lábios, al cristiano
La mitad de sus reinos del Oriente
Sin vacilar un punto diera ufano.

,,Bella es Egira," las doncellas dicen,

Y en su rostro se pinta la tristeza,
Porque ven que su célica belleza
Rinde á su amor á los donceles bellos
Que ántes el llanto del dolor secaban
Con sus blondos y trémulos cabellos
Que las brisas amantes agitaban.
„Es hermosa," dijeron, las sultanas
Allá en el Cairo que fecunda el Nilo,
Reclinadas en muelles otomanas

En los retretes del haren tranquilo;
Respirando el perfume que se eleva
Del fino pebetero al áureo lecho,

Y escuchando el acento de la lira

Que entre los bosques de jazmin suspira,
Sin estrechar jamas contra su pecho
Sino al amor que ante sus ojos gira.
„Hermosa, repitieron., "y en su rostro,
Sus alas el dolor tendió importuno,

Y por la vez primera en su pestaña

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