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po necesario hasla saber su resolucion: todo lo derechos ante el virey Venegas, y el resultado que le servirá de gobierno.

fué la guerra. Esta nos la hicieron formidaSi V. oye con imparcialidad mis razones, se- ble desde sus principios, y las represalias nos guro de que no soy capaz de faltar en lo mas precisaron á seguir la crueldad de los españomipimo, porque esto seria contra mi honor, que les. Cuando llegó a nuestra noticia la reunion es la prenda que mas eslimo, no dudo que en- de las cortes de España, creíamos que calmatrará en el partido que le propongo, pues liene rian nuestras desgracias en cuanto se nos hicietalento sobrado para persuadirse de la solidez ra justicia. ¡Pero qué vanas fueron nuestras de estos convencimientos.

esperanzas! ¡cuán dolorosos desengaños nos hiEl Señor Dios de los ejércitos me conceda es- cieron sentir efectos muy contrarios á los que te placer; y V. entretanto disponga de mi bue- nos promeliamos! Pero ¿cuándo y en qué tiemna voluntad, seguro de que le complacerá en po? Cuando agonizaba España: cuando opricuanto sea compatible con su deber su atento mida basta el estremo por un enemigo podeservidor que lo estima y S. M. B.

roso, estaba próxima á perderse para siempre:

cuando mas necesitaba de nuestros auxilios Agustin de Iturbide.

para su regeneracion, entonces..... entonces Con diez dias de atrazo contestó Guerrero descubren todo el daño y oprobio con que siemdesde el punto llamado Rincon de Santo Do- pre alimentan á los americanos: entonces demingo. Seria una presuncion intolerable que- claran su desmesurado orgullo y tiranía: enrer comentar para su elogio esta carta, una de tónces reprochan con ultraje las humildes y las mas bellas páginas de nuestra historia. Na- justas representaciones de nuestros diputados: da, nada nos queda que decir, sino que el co- entonces se burlan de nosotros, y echan el resto razon mas indiferente, á su lectura, debe pal- á su iniquidad: no se nos concede la igualdad pitar de entusiasmo y orgullo, hoy todavía de representacion, ni se quiere dejar de conoque han pasado veinte y tres años. Lo sublime cernos con la infame nota de colonos, aun deses inmortal por las emociones que inspira!.... pues de haber declarado a las Américas parte

„Señor D. Agustin de Ilurbide.-Muy señor integral de la monarquía. Horroriza una conmio: Hasta esta fecha llegó á mis manos la ducta como esta tan contraria al derecho natualenta carta de V. de 10 del corriente; y como ral, divino y de gentes. ¿Y qué remedio? Igual en ella me insinúa que el bien de la patria y el debe ser á tanto mal. Perdimos la esperanza mio le han estimulado á ponérmela, mani- del último recurso que nos quedaba, y estrefestaré los sentimientos que me animan para chados entre la ignominia y la muerte, preferisostener mi partido. Como por la referida car- mos esta, y gritamos: independencia y odio eterta descubro en V. algunas ideas de liberalidad, no a aquella gente dura. Lo declaramos en voy a esplicar las mias con franqueza, ya que nuestros periódicos á la faz del mundo; y aunlas circunstancias van proporcionando la ilus- que desgraciados, y que no han correspondido tracion de los hombres, y desterrando aque- los efectos á los deseos, nos anima una noble llos tiempos de terror y barbarismo, en que resignacion, y hemos protestado ante las aras fueron envueltos los mejores hijos de este des- del Dios vivo ofrecer en sacrificio nuestra exis. graciado pueblo. Comencemos por demostrar tencia, ó triunfar y dar vida á nuestros hermasucintamente los principios de la revolucion; nos. En este número está V comprendido. ¿Y los incidentes que hicieron mas justa la guer- acaso ignora algo de cuanto llevo espuesto? ra y obligaron á declarar la independencia. ¿Cree V. que los que en aquel tiempo en que

Todo el mundo sabe que los americanos, can- se trataba de su libertad, y decretaron nuestra sados de promesas ilusorias, agraviados hasta esclavitud, nos serán benéficos ahora que lo han el estremo, y violentados por último, de los di- conseguido, y estan desembarazados de la guerferentes gobiernos de España, que levantados ra? Pues no hay motivo para persuadirse que entre el tumulto uno de otro, solo pensaron en ellos sean tan humanos. Multitud de recienmantenernos sumergidos en la mas vergonzo- tes pruebas tiene V. á la visla; y aunque el sa esclavitud, y privarnos de las acciones que transcurso de los tiempos le haya hecho olviusaron los de la Península para sistemar su go- dar la afrentosa vida de nuestros mayores, no bierno, durante la cautividad del rey, levanta- podrá ser insensible á los acontecimientos de ron el grito de libertad bajo el nombre de Fer- estos últimos dias. Sabe V. que el rey identinando VII, para sustraerse solo de la opresion fica nuestra causa con la de la Península, porde los mandarines. Se acercaron nuestros prin- que los estragos de la guerra en ambos hemiscipales caudillos a la capital, para reclamar sus ferios le dieron a entender la voluntad gene

ral del pueblo; pero véase como están recom- rústico discurso, se gloria rán de mi resistenpensados los caudillos de esta, y la infamia con cia, y sin faltar á la racionalidad, á la sensibique se pretende reducir á los de aquella. Di- lidad y á la justicia, no podrán redargüir à la gase ¿qué causa puede justificar el desprecio solidez de mis argumentos, supuesto que no con que se miran los reclamos de los america- tienen otros principios que la salvacion de la nos sobre innumerables puntos de gobierno, patria, por quien V. se manifiesta interesado. y en particular sobre la falta de represenla- Si esto inflama á V., ¿qué, pues, hace retardar cion en las cortes? ¿Qué beneficio le resulta al el pronunciarse por la mas justa de las causas? pueblo, cuando para ser ciudadanos se requie- Sepa V. distinguir y no confunda: defienda sus ren tantas circunstancias que no puede tener verdaderos derechos, y esto le labrará la corola mayor parte de los americanos? Por último, na mas grande; entienda V. que yo no soy el es muy dilatada esta materia, y yo podria asen- que quiero dictar leyes, ni pretendo ser el titar multitud de hechos que no dejarian lugar rano de mis semejantes: decidase V. por los vera la duda; pero no quiero ser tan molesto, por- daderos intereses de la nacion, y entonces tenque V. se halla bien penetrado de estas verda- drá la satisfaccion de verme militar á sus órdes, y advertido de que cuando todas las na- denes, y conocerá á un bombre desprendido ciones del universo estan independientes entre de la ambicion é interés, que solo aspira á sussi, gobernadas por los hijos de cada una, solo traerse de la opresion, y no á elevarse sobre las la América depende afrentosamente de Espa- ruinas de sus compatriotas. ña, siendo tan digna de ocupar el mejor lugar Esta es mi decision, y para ello cuento con en el teatro universal. La dignidad del hom- una regular fuerza disciplinada y valiente, que bre es muy grande; pero ni esta, ni cuanto per- á su vista huyen despavoridos cuantos tratan tenece a los americanos, han sabido respetar de sojuzgarla; con la opinion general de los los españoles. ¿Y cuál es el honor que nos pueblos que están decididos á sacudir el yugo queda, dejándonos ultrajar escandalosamente? o morir; y con el testimonio de mi pobre conMe avergüenzo al contemplar sobre este pun- ciencia, que nada teme cuando por delante se to, y declamaré eternamente contra mis mayo. le presenta la justicia en su favor. res y contemporáneos que sufren lan ominoso

Compare V. que nada me seria mas degrayugo.

dante, como el confesarme delincuente, y adHe aquí demostrado brevemente cuanto pue- mitir el perdon que ofrece el gobierno, contra de justificar nuestra causa, y lo que llenará quien he de ser contrario hasta el último aliende oprobio á nuestros opresores. Concluya- 1o de mi vida; mas no me desdeñaré de ser un mos con que V. equivocadamente ha sido nues- subalterno de V. en los términos que digo; asetro enemigo, y que no ba perdonado medios gurándole que no soy ménos generoso, y que para asegurar nuestra esclavitud; pero si entra con el mayor placer entregaria en sus manos en conferencia consigo mismo, conocerá que el baslon con que la nacion me ha condecorado. siendo americano ha obrado mal, que su deber le exije lo contrario, que su honor le en- ocúpese V. en beneficio del pais donde ha na

Convencido, pues, de tan lerribles verdades, camina a empresas mas dignas de su reputa cido, y no espere el resultado de los diputados cion militar, que la patria espera de V. mejor que marcharon á la Peninsula; porque ni ellos acogida, que su estado le ha puesto en las ma- han de alcanzar la gracia que pretenden, ni nos fuerzas capaces de salvarla, y que si nada de esto sucediere, Dios y los hombres castiga

nosotros tenemos necesidad de pedir por farán su indolencia. Estos a quienes V. repu- vor lo que se nos debe de justicia, por cuyo ta por enemigos, estan distantes de serlo, pues medio veremos prosperar este fértil suelo, y que se sacrifican gustosos por solicitar el bien nos eximiremos de los gravámenes que nos caude V. mismo, y si alguna vez manchan sus es- sa el enlace con la España. padas en la sangre de sus hermanos, lloran su Si en esta, como V. me dice, reinan las ideas desgraciada suerte, porque se han constituido mas liberales que conceden a los hombres 10sus libertadores, y no sus asesinos; mas la ig- dos sus derechos, nada le cuesta en ese caso el norancia de estos, la culpa de nuestros ante- dejarnos à nosotros el uso libre de todos los pasados, y la mas refinada perfidia de los hom- que nos pertenecen, asi como nos los usurparon bres, nos han hecho padecer males que no de- el dilatado tiempo de tres siglos. Si generobiéramos, si en nuestra educacion varonil nos samente nos dejan emancipar, entonces direhubiesen inspirado el carácter nacional. V. y mos que es un gobierno benigno y liberal; petodo hombre sensato, lejos de irritarse con mi ro si como espero, sucede lo contrario, tenemos

valor para conseguirlo con la espada en la noble: desechó con indignacion toda propuesmano.

ta que no llevase por base la independencia abSoy de sentir que lo espuesto es bastante pa- soluta del pais; desprecio todo el aparato imra que V. conozca mi resolucion y la justicia ponente de sus fuerzas, y se valió de argu nenen que me fundo, sin necesidad de mandar su- tos tan convincentes y persuasivos en su viciogelo, o discurrir sobre propuestas ningunas, sa clase, que ya no le quedó mas arbitrio á Iturporque nuestra única divisa es: libertad, inde- bide que el de descubrir sus ocultos proyectos, pendencia, ó muerte. Si este sistema fuese acep- sin conseguir su preliminar intento que era el tado por V., confirmaremos nuestras relacio- abatimiento de los que temia pudieran ser un nes; me esplayaré algo mas, combinaremos pla- dia sus mas furiosos rivales. nes, y protejeré de cuantos modos sean posi- Iturbide conoció todo el mérito del generos o bles sus empresas; pero si no se separa del cons cuanto modesto y esclarecido patriota en quien titucional de España, no volveré á recibir con- se habia fijado para apoyar su plan, y desde testacion suya, ni vera mas letra mia. Le an- Tepecuacuilco el 4 de Febrero le escribió lo siticipo esta noticia para que no insista ni me guiente. note despues de impolitico; porque ni me ha “Estimado amigo: No dudo darle á V. este tide convencer nunca á que abrace el partido tulo, porque la firmeza y el valor son las cuadel rey sea el que fuere, ni me amedrentan los lidades primeras que constituyen el carácter millares de soldados con quienes estoy acos- del hombre de bien, y me lisongeo de darle á V. tumbrado á batirme. Obre V. como mejor le en breve un abrazo que confirme mi espresion. parezca, que la suerte decidirá, y me será mas Este deseo que es vehemente, me hace sentir glorioso morir en la campaña, que rendir la que no haya llegado hasta hoy á mis manos la cerviz al tirano.

apreciabilisima de V. de 20 del pasado; y para Nada es mas compatible con su deber que el evitar estas morosidades como necesarias en la salvar la patria, ni tiene otra obligacion mas gran distancia, y adelantar el bien con la rapiforzosa. No es V. de inferior condicion que dez que debe ser, envio á V. al portador, para Quiroga, ni me persuado que dejará de imitar- que le dé por mi las ideas que seria muy largo le, osando emprender como él mismo aconse- de esplicar con la pluma; y en este lugar solo ja. Concluyo con asegurarle que la nacion es- aseguraré á V. que dirigiéndonos V. y yo á un tá para hacer una esplosion general que pron- mismo fin, nos resta únicamente acordar por to se esperimentarán sus efectos; y que me será

un plan bien sistemado, los medios que nos desensible perezcan en ellos los bombres que co- ben conducir indubitablemente y por el camimo V., deben ser sus mejores brazos.

no mas corto. Cuando hablemos V. y yo se aseHe satisfecho al contenido de la carta de V., gurará de mis verdaderos sentimientos. perque esa es mi crianza; y le repito que todo Para facilitar nuestra comunicacion me dirilo que no sea concerniente á la actual inde- giré luego á Chilpancingo, donde no dudo que pendencia, lo demas lo disputaremos en el cam- V. se servirá acercarse, y que mas haremos sin po de batalla. Si alguna feliz mudanza me

duda en media hora de conferencia, que en mudiere el gusto que deseo, nadie me competirá chas cartas. la preferencia en ser su mas fiel amigo y servi

Aunque estoy seguro de que V. no dudará un dor, como lo protesta su afeclísimo Q. S. M. B. momento de la firmeza de mi palabra, porque

Vicente Guerrero.

nunca di motivo para ello; pero el portador de

esla, D. Antonio Mier y Villagomez, la garantiLa lectura de esta carta inflamó los ánimos zará á satisfaccion de V. por si hubiese quien hasta el delirio: las espresiones de esta resona- intente infundirle la menor desconfianza. rán en la mas remota posteridad. Hoy.... la A haber recibido antes la citada de V. y á bahistoria dirá un dia sin embozo lo que deba de- ber estado en comunicacion, se habria evitado cir. Véase el juicio que sobre esta carta for- el sensibilisimo encuentro que V. tuvo con el ma Torrente el historiador mas parcial y ene- teniente coronel D. Francisco Antonio Berdejo migo de los americanos. Guerrero, dice (1) res- el 27 de Diciembre, porque la pérdida de una y pondió con fecha 20 del mismo mes, desde el otra parte lo ha sido como V. escribe a otro inRincon de Sto. Domingo con tanta entereza y tento á dicho gefe, pérdida para nuestro pais. dignidad, que le habria hecho altamente reco- Dios permita que haya sido la última. mendable si hubiera sostenido una causa mas Si V. ha recibido otra carta que con fecha 16

[1] Revoluc. hisp-am. Tom. 3. pág. 253. le dirigi desde Cunacanotepec, acompañándole

otra de un americano de México, cuyo testimo- ansia comprobar con obras esta verdad, y S. nio no le debe ser sospechoso (2), no debe du- M. B.-Agustin de Iturbide.-Sr. D. Vicente dar que ninguno en la Nueva-España es mas Guerrero. interesado en la felicidad de ella, ni la desea He aquí los preliminares para la mas atrevicon mas ardor, que su muy afecto amigo que da de las empresas. Iturbide y Guerrero iban

á quedar convenidos.... [2] El Lic. D. Cárlos María Bustamante, cuyo pa. México, Febrero 7 de 1844. triotismo no ha desmentido hasta el dia y con el mismo fuego que en sus primeros años.

D. REVILLA.

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Siendo la siguiente novela y la poesia que insertamos à continuacion, propias del tiempo, por ser ambas de Carnaval, las damos lugar con el mayor gusto en las columnas de nuestro periódico.

EL CARNAVAL DE VEURCIA.

1.

bian venido espresamente de todas las ciudaMATRIMONIO DEL DUX Y DEL MAR. des de Italia para ver la fiesta.

En medio de esta ruidosa multitud estaba un El sol, disipando las nieblas del Adriático, se jóven cabisbajo y meditabundo, parado al pié elevaba resplandeciente sobre el mar: gran de la columna que sostiene el famoso Leon de festividad babia en Venecia, un repique à vue- bronce; miraba con arrogancia, pero sin orgulo de todas las campanas de los templos salu- lo, á este pueblo agitado, y sus inciertas miradaba al dia de la Ascencion, y una multitud in- das parecian buscar una que respondiese á ellas, mensa de gente ocupaba las calles, las plazas pues en medio de la multitud estaba solo. EI y los puentes. Todos se dirigian hacia el lu- regocijo público hacia gran impresion en su gar donde el gigantesco Bucentauro (1) bri- alma, y por un contraste singular le causaba llantemente decorado y adornado con guirnal- tristeza. das y pabellones, esperaba al dux acompaña- Paolo Barozzi descendia de una de aquellas do de su séquito. Las góndolas se resbalaban antiguas familias, cuyos geses, bajo el nombre rápidamente por los canales, pues los remeros, de Tribunos, gobernaron la República antes de cantando entusiasmados las octavas del Tasso, la eleccion del primer dux. Su madre, que disse apresuraban a llegar para colocarse al re- frutó muy poco tiempo de la lernura de su esdedor del antiguo bajel veneciano. Las ven- poso, fundaba todas sus esperanzas en este hitanas de la Procuraduría que daban á la plaza jo único, digno ciertamente de su amor, pues de San Márcos, estaban cubiertas de señoras reunia á las mas brillantes cualidades, las venricamente vestidas, y de estrangeros que ha- tajas de la belleza y de la juventud. Era ins(1) El Bucentauro era un bajel del dux ricamente

truido y valiente, ambas cosas poco comunes adornado con oro y finísimas telas En la popa estaba

entre los venecianos nobles, y su corazon que una tienda de seda color de púrpura, decorada con el

aun no conocia al mundo, puro como el de un pabellon de la República y las armas del dux; y en la

ángel, estaba lleno de sinceridad, dote tan esproa tenia grabada en oro la imágen de la justicia. El

timable y precioso en el jóven, como el pudor objeto a que estaba destinado, era la recepcion de los

en la doncella. grandes señores y la fiesta del matrimonio del dus el Ocupada su imaginacion con los preparativos dia de la Ascension.

de la fiesta, salió por la mañana, esperando di

un

sipar con los acontecimientos del dia la fasti- brocado, un magistrado conducia la vara de diosa y monótova igualdad de sn vida. Entra- oro que le servia de cetro, y un oficial su esba en una edad en que la voz de una muger, el pada, de la que tan pocas veces hacia uso. ruido de su traje, una respiracion suave y per- Paolo vió cen indecible ternura y respeto á este fumada, una leve sonrisa, conmueven todos los venerable anciano, agobiado por los años, dessentidos. Su alma soñaba un ser ideal que truido por el trabajo, y rugada su espaciosa tomase parte en los males y en los placeres de frente por los pesares, esforzarse en mostrar al su existencia, y este ser encantador é imagina- pueblo un semblante apacible y risueño, y arrio aun no se presentaba á sus ojos; sin em- rastrarse hacia el mar, mas bien como bargo, un secreto presentimiento alimentaba criminal que marcha al patíbulo que como un su esperanza.

príncipe que va á encontrar á su esposa. Las guardias de la ciudad pusieron en orden

Sucedió a los estrepitosos clamores que reial populacho, y la comitiva avanzó pausada- naban el mas profundo silencio. Algunos hommente. Los Capeletes y los Morlacos con mos

bres vestidos de negro marchaban gravemente quetes á la espalda marchaban al son de una

en medio de la multitud, la que sin que intervimúsica guerrera. Paolo entusiasmado, sin- niese la tropa, se habia retirado voluntariamente tió repentinamente nacer en su alma el deseo a cierta distancia, para dejarles el paso libre. de llevar un uniforme como el de estos; pero Este era el cuerpo de los inquisidores de estado, lo singular de él y la mezcla de colores verde y

el famoso consejo de los diez, mas temible que el encarnado, desterró prontamente su deseo.

terrible tribunal de la Inquisicion portuguesa.. Sonaron las trompetas, y los coraceros mon- Paolo hubiera tal vez conservado el deseo de ser tados en caballos negros como el azabache, co

árbitro de la vida y de la fortuna de sus conciumenzaron á marchar. El jóven veneciano pen- dadanos, pero este recibimiento tan frio, y el só por un instante, que un casco y una coraza temor que el pueblo manifestaba á sus tiranos, no le fatigarian mucho; pero oyó la voz del ofi- disiparon completamente su ambicion. Tan luecial que reprendia á un soldado, cuyo fogoso go como los inquisidores pasaron, volvió á macaballo se salia de la línea, y le pudo infinito nifestarse el gozo en los semblantes, y todos que un hombre fuese responsable de los capri- dirigian la vista al Bucentauro. chos de un animal.

El dux estaba parado en la popa, mientras En seguida pasaron los magistrados de la que el patriarca bendecia el mar Adriático. ciudad en traje de ceremonia: iban seguidos Paolo, al oir pronunciar la fórmula latina del de los auditores y de los proveedores, vestidos matrimonio, se sonrió, y no pudo menos que con trajes morados y capas de armiño. Paolo levantar los hombros cuando el pueblo anunse figuró que podia muy bien consistir la feli- ció con sus voces que el anillo nupcial habia sicidad en administrar justicia: su alma lierna do arrojado a las olas. se llenaba de júbilo al pensar en las virtudes de Luego que concluyó la ceremonia se retiró los magistrados: pero cuando vio á un antiguo el joven de la plaza de San Marcos, y caminaba proveedor, que a pesar de sus numerosas pre- muy pensativo, cuando un esclavo africano al varicaciones no habia sido escluido del tribu- pasar junto a él lo empujó y lo hizo vacilar. nal, volvió los ojos á olra parte.

Paolo se volvió hacia él con la amenaza en los En este momento aparecieron los miembros lábios, y llevando la mano al puño de su espaque componian el senado de Venecia, dividido da; pero una joven cubierta con un velo seguia en cinco clases como la nobleza. En la prime- al esclavo, y una mirada de sus ojos, que brira fila marchaban orgullosamente los caballe- llaban como luceros, bastó para calmar su furos de la estola de oro. Paolo, al notar el fas- ror, y la cedió cortesmente el paso. El velo tidio que mostraban sus colegas en sus sem- no era tan tupido que impidiese percibir que blantes, se alegró de no haber hecho uso del una sonrisa habia sido el pago de su cortesaderecho que le concedia su nacimiento para nía, y sin reflexionar Paolo se lanza tras de la preceder al dux en esta ceremonia pública. incógnita, admirando su elegante y airoso ta

Los gritos del pueblo anunciaron que el prin- lle y su gracioso modo de andar. Al vollear cipe de la república se aproximaba. El dux una calle, el viento del mar arrebató el velo iba acompañado de su canciller, del capitan que estaba sin duda mal prendido, y Paolo tugeneral de marina y de sus consejeros. El cuer- vo la dicha de cojerlo cuando iba a caer en un no ducal, emblema de la fuerza y del poder, canal, y adelantándose lo puso en las manos coronaba su frente, rodeada de una faja de de la bella incógnita, sin proferir una palabra. lino; algunos esclavos llevaban su manto de Desde este dia comenzó una nueva existenTouo

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