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III.

LOS ESCRITOS DE DANTE.

"De ejércitos vencedores,
De vosotros, escultores,
De nosotros los pintores
Quedará tan solo el nombre.

¡Y el tiempo al verso respeta,
Y la obra del poeta,
Perpetua vive y completa
En la memoria del hombre!"
£ugenio de Ochoa.

Homero presidió á la creacion de la poesia: Dante á su resurreccion. En cualquier punto de la edad media que fijemos nustrosojos vemos al vate floront iu cercado de su aparato terrlfico y sublime. Ya que escuchemos su lira resonar conlas dulces inflexiones del amor, y a que nos atruene al describir en versos sonoros é imponentes la triste mansion de los precitos, ya que pinte la gloria inefable de los bienaventurados, en todo reconocemos la inteligencia superior, en todo vemos claramente la obra de uno de aquellos hombres que Dios nos envia de siglo en siglo, para recordarnos que nos ha formado á imágen y semejanza suya.

No es nuestro objeto por cierto hacer un análisis de los escritos de Dante, puesto que seria imposible. Obras como las suyas deben leerse, meditarse, estudiarse. Nosotros haremos solamente algunas reflexiones, y pedimos de antemano perdon por nuestra audacia, si acaso se encuentran en ella ideas demasiado avanzadas ó que se aparten enteramente de la comun opinion. Creemos firmemente que es muy dificil, si no imposible, poder calificar en nuestro siglo* con toda exactitud las producciones de la edad media. Nuestra sociedad, nuestros gustos, nuestros estudios son muy diversos de los de aquella época, y de consiguiente nuestro juicio sobre estas materias siempre carecerá de la rectitud que pudiera apetecerse.

Asi, pues, para conocer debidamente todo el mérito del Dante es necesario trasladarnos al siglo en que floreció. Entonces nos convenceremos de todas las dificultades que tuvo que arrostrar el autor dela Divina Commedia, La esfera de los conocimientos de aquel tiempo no guarda comparacion con la de la actualidad; hoy todo marcha, lodo va adelante, y no nos avergonzamos de confesar que tal es nuestra creencia; por mas que digan los adversarios del dogma de la perfectibilidad humana.—A exencion del insondable caos de la teologia escolástica, y de uno que otro escritor latino, los literatos de la edad media carecian de toda fuente en que beber la sabiduria. Nuestra situacion es muy diversa: nos vemoscercadosdelasmasbe

Ilas producciones del ingenio humano: ya no necesitamosdeunmaestroque,cualotrohierofante, nos inicie en sus recónditos misterios. Ahora, por lo general, los libros forman á los hombres; entonces, por el contrario, los hombres formaban á los libros.

Dante, nacido en Florencia en medio de la sangrienta lucha de dos facciones terribles; Dante vlctima de esas mismas facciones; Dante bajo el reinado de la barbarie y la supersticion, nos admira, y contemplamos atónitos su grande obra, en que salva con atrevida sublimidad los limites del tiempo y del espacio. ¡Cual debió ser la influencia de la Divina Commedia sobre los contemporáneos del Dante, si aun ahora que leemos sus misteriosas páginas al traves del oscuro velo de los siglos, nos conmueven fuertemente! El poema del hombre grande de I talia fué en sus manos un cetro de oro con que colmó de gracias á sus amigos, y una espada de fuego como la del querubin de la escritura con que arrojó á sus enemigos del Eden. El espectro de Ugolino [1] es una de las ficciones mas fuertes del ingenio humano.

Mas ¿para qué estendernos sobre la Divina Commedia? Basta que cada uno la lea para que se penetre de que los elogios que le tributamos no son exagerados. Solo s¡ advertiremos, antes de pasar á tratar de las otras obras de Dante, que no se debe uno desanimar porque no comprenda de luego á luego la Divina Commedia: está llena de alusiones á personages florentines, y no pocas veces se entrevé en ella el teenicismo de la teologia; por tanto, parasu perfecta inteligencia se necesita emprender un estudio particular, estudio que jamas se podrá tener ni como inútil ni como fastidioso, puesto que encanta y eleva el alma al mismo tiempo que depura los sentimientos.

Otra obra de Dante que excita fuertemente nuestra atencion, es la que lleva el nombre de Vita nuova. La lita nuova es la historia de sus amores con Beatrice, asl como la Divina Commedia es su epopeya; en ella nos refiere el poe'la en una prosa mezclada de sonetos y canciones, el modo con que conoció á su amada, los progresos que hizo su pasion, y en fin, todos los incidentes relativos á aquella época de su vida.

Dante distingue en si mismo dos amores; uno que llama primero y otro segundo, que fué el que profesó á Beatrice antes de su muerte, este el que abrigó su pecho despues de ella, cuando la tomó por modelo de una perfeccion ideal.

La Vita nuova, obrade la juventud de Dante,

(U* Dell Inferno, Canto XXXIII.

nos presenta un contraste singular con el Convivio, obra de su vejez. Enla primera contemplamos á Dante amando á Beatrice, en la segunda le vemos amante del ser ideal que su imaginacion se formó despues de la muerte del objeto de sus adoraciones. Mas véamos lo que dice él mismo en el tercer tratado de su Convivio [1].

"Siempre que diga yo "mi Señora," se debe "entender la que me cautivó despues de mi "primer amor; de esa luz poderosa de la filoso"fia, cuyos rayos hacen reverdecer las flores y "fructificar la verdadera nobleza del hombre." Antes de este pasage, hay otro que dice: „Aun„que se observe en este libro un estilo mas varonil que el de la Vita nuova, no se crea que „yo trato de contradecir lo que alll se ha es^resado; muy al contrario, mi objeto es con,, firmar aquella obra por medio de esta; y ,,es muy natural que una sea ardiente y apasionada, y otra templada y varonil, pues,,to que conviene adaptar el estilo á la edad „del que'escriba."

Dante escribió tambien en latin, y nos quedan de él dos obras en este idioma, el tratado de monarchiá mundi y el de vulgari eloquentia. En el primero sostiene que la autoridad de los reyes no dimana de la de los papas. El segundo, es una disertacion filológica sumamente interesante y en que le vemos tributar elogios á los escritores latinos y á los poetas provenzales. Dos de estos últimos, los trovadores Beltran deBorn y Arnaldo Daniel, merecieron en particular sus alabanzas. Citaremos sus mismas palabras:

„Circa haec, illustres viros invenimus vulgariter poetasse; scilicet Bertramum de Bornio, arma, Arnaldum Daniellem, amaran."

Hemos enumerado todas las obras que nos restan del fundador de la poesia moderna. Grande, como poeta, como teólogo, como polltico y como hombre, el Dante nos llena de entusiasmo al contemplarlo.

Nosotros al concluir este ensayo, no deseamos mas que hacer participes á nuestros lectores de la intima conviccion en que estamos, de que la gloria que ha adquirido el Dante, es una de las mayores á que puede aspirar cualquier hijo de la tierra.—Agustin A. Frasco.

(I) Edicion de Zalla, tom. 4. pag. < 15.

MÁXIMAS Y SENTENCIAS.

1.» Quien decae en el valimiento, decae muchos grados.—Uurtado De Mendoza. 2.» Nuestra vida es cortlsima, dijo Gorila á

Dinarda, y tanto somos amables, cuanto parecemos hermosas.—Cristoral Süarez De Fi

Guebjoa.

3.» Cuando el vinculo de la verdad se rompe entre los buenos, mas desenfrenados son en las maldades que los peores.—Hurtado De

MENDOZA.

4.a El querido de sugeto amable y firme, con justo tltulo se puede llamar dichoso; mas indigno de serlo, el que desprecia a quien lo estima, y huye de quien lo sigue, llevado acaso de otra no agradecida aficion puesta en diferente hermosura, sin penetrar, que como el verdadero amor albergue en lo mas intimo del objeto, suelen las bellezas aparentes, aunque primeros lazos de voluntades, ser la menor ocasion de amorosos incendios, que solo para las almas tiene libradas amor sus mayores fuerzas.— CRIRTOBAL SUAREZ DE F1GUER0A.

5." Estado poco seguro es el de quien se descuida, creyendo que por sola su autoridad, nadie se puede atrever á ofendelle.—Hurtado

DE MENDOZA.

6.a No desprecies, muger, mi consejo, y ántes que llegueis ála miseria comun, procura no se pase en vano, y se malgaste el abril de tu edad; que tras la vejez, estorbo inevitable de la humana pintura, se seguirá aun en vida, un olvido de tu memoria, que se sepulte en las de todos.—CRISTÓBAL SUAREZ De Figueroa.

7.a Véase la gente que en su mayor parte antiguamente venia á Indias: „Indias, refugio y amparo de los desesperados de España, iglesia de los alzados, salvo conducto de los homicidas, pala y cubierta de los jugadores (á quien llaman ciertos los peritos en el arte) añázago general de mugeres libres, engaño comun de muchos, y remedio particular de pocos.—CerVantes. (Novela del celoso Eslremeño.)

SONETO.

„En fin, ya en la polltica metió
Su mano el diablo y la justicia va
A dormir para siempre.... pero ya
A luz un niño Doña Paula dió,

La muger de D. Cosme, el que salió
La Europa á visitar dos años ha....
¿Y dizque quiebra fraudulenta hará
D. Cleto el comerciante....? Que sé yo....

Se dicen tantas cosas por ahl....

Que si todas son ciertas yo no sé"

—¿Y quién como cotorra charla as¡'?

Me preguntó mi amigo, y contesté: —¿Quién ha de ser? Pepito Baladi El parlanchin eterno del café.—Mi Sorrino.

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, menudo nos presenta la naturaleza fenómenos que sorprenden al que los observa, y esto tanto mas, cuanto menos se conoce la causa de que provienen. Muchos de ellos tienen por causa la electricidad, fluido que puede desarrollarse en todos los cuerpos, pero que no todos pueden conservar; su presencia solo es conocida por sus efectos, siendo imperceptible á la vista, aun cuando se encuentra en su mayor grado de intensidad, por cuya razon se ha colocado en el número delos fluidos imponderables, óque solo pueden distinguirse por los fenómenos que presentan.

Cual mas cual ménos, se puede asegurar que no hay quien no conozca uno ó muchos de los fenómenos que produce la electricidad, aunque no son muchos los que saben qué causa los produce. Aun los niños se divierten á menudo haciendo pedazos pequeños de papel, y frotando una pluma contra sus cabellos, la que acercada despues á aquellos, los atrae con violencia, haciéndolos subir áuna distancia algunas veces considerable. ¿Quién no ha tenido en su vida ocasion de observar el rayo, esc fenómeno cuyos efectos son tan sorprendentes y aterradores y que al mismo tiempo nos infunde temor, respeto y admiracion hacia aquel que puede disponer de un medio tan enérgico de destruccion? liemos dicho que este fluido es invisible, y esta misma circunstancia aumenta el terror de unos efectos que nos sorprenden tanto mas, cuanto son ménos esperados.

La propiedad de los cuerpos de atraer á los mas ligeros cuando han sido frotados ántes, se descubrió primeramente en el ámbar, y por muchos siglos no se hizo ningun otro adelanto en esta ciencia; pero á mediados del pasado, la observacion, ese medio seguro de robar á la naturaleza sus secretos mas intimos, fué empleada, y empleada con buen éxito, para conocer de qué principio podria provenir la electricidad, cuales eran las leyes que la regian en su desarrollo, y cuales los cuerpos capaces de desarrollarla y contenerla. Vamos á seguir eu sus observaciones á dos que se dedicaron á hacerlas, y veremos los resultados que obtuvieron, formando una ciencia nueva y fecunda, de lo que hasta entónces solo contenia algunos hechos aislados y sin aplicacion.

Tómese una barra de lacro ó de cualquiera otra materia resinosa; frótese con una tela de

lana y acercándola despues á algunos cuerpos ligeros, los atrae con avidez: si esta misma barra se acerca á la cara ó á la mano, se experimenta una ligera sensacion, como si se tocase una tela de araña, y cuando se llega á tocar, se oye un corto chasquido sintiendo al mismo tiempo como un piquete de alfiler en la parte con que se ha tocado, y cuando la esperiencia se hace en la oscuridad, se ve desprender de la barra una chispa de color azulado. Si en vez de la barra se toma una de vidrio, y se hacen con ella las mismas operaciones, se ven producir electos semejantes. En ambos casos se observa ademas que los cuerpos que han sido atraidos por la barra, son rechazados por ella luego que la han tocado. Tómese ahora un tubo de metal frotándolo del mismo modo, y se verá que acercándolo despues á los mismos cuerpos no produce sobre ellos efecto ninguno: esto parece probar á primera vista que solo cierta especie determinada de cuerpos son capaces de producir electricidad; pero si este mismo tubo se une á otro de resina ó vidrio, sin tocar el primero sino por medio del frotador, habrá adquirido las propiedades eléctricas, esto se verificaría igualmente si en vez de añadir el tubo de vidrio ó resina, se envuelve la mano en un pedazo de tela de soda, para evitar asi el tocarlo inmediatamente. Estas esperiencias repetidas, hacen ver que los cuerpos están naturalmente divididos en dos clases que son: conductores, ó en los cuales no se puede mantener la electricidad, y no conductores, ó los que pueden contenerla. De la primera clase son todos los metales: el agua pertenece tambien á ella, y por esta razon, cuando el aire está húmedo ó cargado de vapores, no salen bien las esperiencias eléctricas: el cuerpo humano es tambien conductor, y por esto se ve que cuando se tiene un tubo metálico en la mano, sin interponer un cuerpo no conductor, no presenta ninguna señal de electricidad. El aire es al contrario, de los conductores, y desde luego se conoce que si no fuera de esta especie, no habria ninguno que pudiese contener la electricidad, estando precisa y continuamente en contacto con él.

Para hacer que los cuerpos conductores no pierdan la electricidad que se les comunica, se aislan, es decir, se les interpone otros que no lo sean. Los cuerpos, al perder su electric i dad, la comunican a la masa inmensa de la tierra, por cuyo motivo sollama esta depósito comun de la electricidad.

Antes hicimos notar que los cuerpos que a trac una barra electrizada se separan de ella con fuerza luego que la han tocado: véamos de qué dimana esto. La esperiencia ha demostrado que hay dos especies diferentes de electricidad, una análoga á la que produce el vidrio con una tela de lana, por cuya razon se le ha dado el nombre de electricidad vitrea: la otra, semejanteá la que se produce por la frotacion de la resina, dedonde le viene el de electricidad resinosa. Ahora bien, si se toma un cuerpo ligero, y se aisla conforme hemos dicho ántes, por medio de un hilo de seda, por ejemplo, tocándolo despues con una barra electrizada, adquiere la electricidad de esta separándose de ella inmediatamente, y si despues se le vuelve á acercar la barra, se observa que continuamente la rechaza: si entónces se toma otra de electricidad diferente ála que la primera comunicó al cuerpo que sirve para la esperiencia, por ejemplo, vitrea si aquella era resinosa, ó vice-versa, el cuerpo, en vez de separarse de ella, como sucedia ántes, es al contrario atraido por ella. Para esta esperiencia se puede usar una esferita de médula ó corazon de sauco, porque este uneásublandura y poca pesantez la circunstancia de que cualquiera puede procurársela. De estas esperiencias se deduce que cuando dos cuerpos están electrizados con una misma electricidad, se rechazan mutuamente, y se atraen cuando tienen electricidades de especie diferente.

Aunque parece que esto no está probado absolutamente por la esperiencia anterior, pues si bien la barra atrae ó repele á la esferita, segun la electricidad de que están cargadas, esta última no ejerce la misma accion con respecto á aquella; pero debe considerarse que es muy pesada la barra, y por lo mismo dificil de mover: para hacer que la esperiencia haga que la ley dada se generalice, tómense dos esferitas i en lugar de una, y suspéndanse igualmente de dos hilos de seda, teniéndolas juntas, y se observará que al tocarlas con la barra electrizada, no solo se alejan de ella, sino tambien una de otra.

Siendo el agua, segun hemos dicho antes, un buen conductor de la electricidad, es indispensable, para que salgan bien las esperiencias que se han indicado, que el aire no esté húmedo ni cargado de vapores, y que las sustancias que se empleen se hallen perfectamente secas.

Cuando un cuerpo se ha electrizado, si es de

la clase de los no conductores, y se toca en un punto cualquiera de su superficie, la parte que se ha tocado queda al momento privada de electricidad; pero el cuerpo la conserva en lodo el resto, y cuando este es de la clase de los conductores, tocándole en uno cualesquiera de sus puntos, queda enteramente privado de electricidad.

Una persona puede tambien electrizar á otra, sacudiéndola con una piel de gato; pero es necesario que la que se quiera electrizar esté aislada. Esto se puede conseguir poniéndose de pió sobre un taburete, cuyos piés sean de vidrio ó resina. Si despues de haber tomado esta precaucion, se le sacude, como hemos dicho ántes, con una piel de gato, y se le acerca en seguida la esferita de médula de sanco, esta es atraida por ella; y si ademas se toca con la mano, se esperimenta una ligera sensacion, y se oye el ruido causado por la chispa que se desprende de la persona electrizada. Si la persona que tiene la piel de gato se aisla tambien como la otra, se electriza igualmente, pero con la diferencia de que tomala otra especio de electricidad, lo que se puede conocer, acercando á ambas una esfera de sauco cargada de una electricidad conocida. Esto no solo se verifica en este caso, sino que siempre que se frotan dos cuerpos para producir electricidad, cada uno la toma de diversa especie, sin que se pueda decir, sin embargo, cual es la que deben adquirir ,pues que un mismo cuerpo las toma diferentes en diversos casos. Aunque se han dividido los cuerpos en I as dos clases de conductores y no conductores, es preciso considerar que no hay cuerpo no conductor que lo sea absolutamente, de modo que sirviéndose de esto para aislar á los primeros, no se pierda poco á poco la electricidad. El aire tambien debe ir debilitándola por grados; en primer lugar, porque las part¡culas que entran al principio en contacto con el cuerpo, se electrizan con la electricidad de éste y son entónces rechazadas por él, en virtud de la ley que hemos asentado, perdiéndose asi la electricidad que estas partlculas han adquirido, las cuales son reemplazadas por otras que son repetidas á su vez, y asl sucesivamente, desprendiéndose del cuerpo la electricidad que va comunicando gradualmente á todas las partlculas de aire que entran en contacto con él: como ademas siempre hay vapores acuosos sus

Ítendidos en la atmósfera, estos contribuyen á a pérdida de la electricidad.

Ésta se coloca siempre en la superficie de lo» cuerpos, segun resulta de las diversas esperiencias que se han hecho para saber si se reparte en toda la masa, y solo forma una capa eslerior contenida sobre el cuerpo por la misma presion del aire.—F. C.

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I A noche está fresca y grata.
Desde el Oriente la luna
Derrama su luz de plata
Sobre una ciudad moruna,
Que en el Genil se retrata.

Clñela en torno la vega
Franja de oriental jardin;
Por dentro el Darro la riega,

Y á la sombra se despliega
De la Alhambra y Albaicin.

Mosaico vario es Granada,
De cúpulas y alminares
Arabescos decorada;
Cornelina codiciada
De Faradis y Albamares. [l ]

Frénte al áspera Castilla,
Bajo un cielo siempre azul,
Sultana entre esclavas brilla
Cual del Bósforo en la orilla
El tulipan de Stambul.

Tiene fuentes y jardines,
Músicas y trovadores
Para zambras y festines;
Para toros lidiadores

Y torneos, paladines:

Tiene andaluces corceles
Para la guerra salvages.,
Mansos en paz, siempre fieles;
Bien lo saben los Gomeles,
Mejor los Abencerrages:

Y tiene galantes moros
Que aman con sumiso ardor;

Y por tesoro mayor,
Tiene entre sus mil tesoros
Moras firmes en amor.

(1) Faradi, cuñado y ministro favorito de Mahomad Aben-Azar III, llamado el Ciego, a quien quitó la vida y el trono su hermano Mahomad Aben-Azar IV, destronó á su vez á éste, y coronó á su propio hijo Ismael Farad¡, cabeza del linage de los Faradis y descendiente por las mugeres, de Mahomad Alhamar, fundador del reino granadino. Este suceso acaecido en la Egira 713, que corresponde al año de Cristo 1313, dividio la fami. lia real en dos dinast¡as, Faradis y Alhamares, que se disputaron en lo sucesivo el trono de Granada, ocupan, riola la que lanzaba de él a su rival.

Gallardas y esbeltas son,
Y blancas como alabastro;
De fuego es su corazon;
Con celos mira el rey astro
De sus ojos la espresion.

Granada! rico diamante
Desprendido del turbante
De descuidado Califa,
Sobre pérsica alcatifa
Relumbrando rutilante;

Bien presúmen tus Zegries
Que brotaste entre alelies
De las Hadas al aliento,
O al risueño pensamiento
De prometidas Huries.

Boina la noche serena,

Y entre las brisas de olores
Que corren la Vega amena

Y susurran en las flores,
Se oye amante cantilena.

Que en una calle torcida,
Bajo de verde persiana,
De amor habla adolorida
A la atenta musulmana,
Una voz entristecida.

Ismael Aldoradin
Es quien canta ó se lamenta:
Él del portugés confin
En correria sangrienta
Arrancó rico botin.

Hartas veces á Zulima

Su amor dijo en un Selam [2];

Y aunque la mora lo estima,
Jamas á hablarle se anima,
Porque la cela un Iman.

Doliman de grana y de oro
Pantuflos de marroqul
Tenia el gallardo moro,

[2] Stlam, palabra írabe que significa talud. Llaman asl los orientales á un ramillete de flores, en el que con ellas y el órden en que van colocadas, manifiestan en lenguaje simbólico, loquo pudieran con una carta.

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