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Hay un linagc de hombres en la tierra, que no sé si llamar desdichado ó feliz, y que parece haber venido al mundo tan solo para sentir y padecer. A diferencia de sus demas hermanos, si asl pueden llamarse unos seres que solo les semejan en la forma, y las debilidades naturales, nada tiene su existencia de monótono ni artificial: de suerte que la vida es para ellos una continua disyuntiva entre el placer mas dulce y la amargura mas atroz: porque en efecto, ¿qué puede el arte ni la fuerza del hábito, dondo únicamente predomina el corazon? Dotados ademas, por la naturaleza, de una sensibilidad tan esquisita, que el mas ligero choque conmueve sus fibras y las hace vibrar todas hasta lo intimo del corazon: ¿por qué desgracia se miran destinados á vivir en contacto con otras criaturas que llevan la insensibilidad retratada en la frente» y cuya impasible mirada les causa á cada instante una dolorosa impresion? Hombres sensibles, cuyos corazones rebosan en benevolencia y ternura, ¿no me direis qué habeis sentido, cuando por desahogar tan nobles afectos, estrechásteis una mano de hielo que entumeció la vuestra y encontrásteis una mirada de estatua en pago de otra que brotaba amor? No es el orgullo, no, el que hace estremecer vuestros miembros en tales ocasiones; es la sorpresa que os causa ese mortal despego, esc cruel desamor; porque en cada hombre creisteis encontrar un hermano, porque levantando al cielo vuestros ojos, implorais cada dia para todos la bendicion del Padre comun. ¡Ay de inl! de los labios de algunos mana á veces una amarga sonrisa que para el hombre sensible es veneno mortal, que inficionando las fuentes de su vida, le corroe violentamente el corazon. ¡Viéraisle entónces cuán postrado se halla; cómo se doblega su cabeza al peso del do

Sein Ilerz branntc zugleich von
einem zürnendeu Abscheu vor den
Menschen, dessen nur diejenigen fáhig
sind, teelclie die Menacheit lieben.

Y ardio al punto 8u corazon y obominó de lo»
hombres; afecto de que únicamente es suscepti-
ble el amante da la especie humana.

[wiklasd] Acathos.

lor; las fuerzas le abandonan, se entenebrecen sus ojos y su mente, y ni aun le queda esplritu para pedir el auxilio de su Dios!

„Si mis semejantes padecen, dice, luego padece tambien mi corazon, luego enturbia mis miradas el pesar; mas si yo sufro, sus ojos quedan enjutos y brillantes, tersa su frente y sus mejillas no mudan de color; en torno mio todo es yelo, y un fuego abrasador devora mis entrañas. La aterradora idea de la muerteque no hace mucho embargaba mi ánimo, que me ponia trémulo y balbuciente de terror, ¿por qué asoma ahora en mi agitada mente, cual aparece un plácido arroyuelo al sediento viagero, allá en los confines del desierto? Sl, como una fuente en que se purifica y refrigera para entrar luego en una region nueva y deliciosa. Yo me siento ébrio de vivir; porque en verdad, ¿qué otra cosa es la vida sino un pantano inmundo en que á cada paso que damos, á cada movimiento que hacemos nos sumergimos mas y mas en el fango? Nadie, nadie hay bastante poderoso en la tierra para sacarnos de tanta fetidez, sino la muerte, la piadosa muerte que nos viene del cielo. Diez 6 veinte años mas de vida, ¿qué vienen á ser! otros tantos granos mas de arena en la ampolleta.—¡Cuán brevemente se deslizan! Si es la tierra nuestra madre comun, ¡cuán dulce no seria bajar á su seno! El seno de una madre, ¿pudo jamas inspirar horror á su propio hijo que apetece el sueño y el descanso? Siento que mi esplritu combate por verse libre de su estrecha prision, volar quiere á su Padre, al úuico que ama y bendice á toda la creacion....''

„La que con mano cariñosa me condujo por el vergel de mi infancia, aquella cuyos ojos radiaban de alegria ó derramaban lágrimas, segun que en mi frente estaba pintado el gozo ó el dolor; la que con solo un beso calmaba el fuego que brotaba de mis sienes, la quo hubiera espirado si antes que ella hubiese yo bajado á la estrecha morada de los muertos, y cuya sola imágen me trae la memoria, la beneficencia, el sublime candor, mi madre en fin, mi dulce madre—ya no existe."

„E1 que iluminó mi mente para que no se estraviara en el tenebroso laberinto de las pasiones; el que con sábia mano arrancaba de mi corazon la simiente del vicio, antes de que echase raiz, y procuró desarrollar el gérmen de las virtudes que mi tierna madre depositó en él, mi guia mas seguro, mi mas probado amigo, mi ángel tutelar, mi padre; y ¿quién sino mi padre?—ya no existe."

„Cuando vuelvo mis ojos á lo que llevo andado del áspero sendero de mi vida, veo dos hondas huellas que marcan mis dos mayores infortunios: la pérdida de los dos seres que mas me han amado desde que fui arrojado á las playas de la tierra. ¡Ay de ml! cuando paro mi mente en esta consideracion, discurre por mis miembros un frio mortal. Fuerza es llorar en el mundo; y ahora ¿quién enjugará mi Han to?"

Pero ellos velan sobre ml;—y aunque á mis ojos parecen sin limites el espacio y el tiempo que de eilos me separan, mi razon me dice que solo Dios es infinito; que solo la eternidad es inmensurable. Ah! cuán consoladora es esta ideal la hija sublime de nuestra sacrosanta Religion, la Esperanza, vierte en mi alma un bálsamo que cicatriza todas sus heridas; si, la Esperanza, que cuando el mortal baja al sepulcro, léjos de abandonarle, se reclina sobre la losa que cubre sus cenizas para no separarse de él jamas.—Mis miembros amortiguados recobran su vigor, no de otra suerte que como cuando el rocio de la mañana endereza sobre su tallo al mústio lirio, cuyo cáliz yacia inclinado á la tierra, sobre el seno de la madre que le dió color y vida, y que no fuera poderosa á conservárselos, si el Padre de los seres todos no enviase el rocio á la flor, asl como derrama en el alma del hombre la esperanza."

„Ah! si me fuese dado trasladarme á un sitio que el hombre no hubiese contaminado con su aliento; y allá, en medio de las selvas contemporáneas del mundo, meditar sobre la inagotable bondad del Ser increado! ¡Qué silencio tan sublime el de los bosques! el Tiempo mismo por no interrumpirle, detiene sus pisadas.—Ojease distintamente aun las ondulaciones do la cándida azucena que hace mecer en su tallo el tlmido vientecillo que al través do la espesura se desliza."

„Cuando contemplo al luminar del mundo» que poco antes de trasponerse, aparece en el confin lejano, como sumergido en una catarata inmensa de fuego liquido; cuando elevo mis ojos al espacioso firmamento en que se ven las estrellas cual fragmentos diseminados de un sol único é inmenso que bañó un diacon su lumbre á la vasta creacion, cuando viene á refrigerar mi alma la violada luz de la luna, la única luz que no ofende á los ojos bañados en llanto, la que mas miedo pone en el corazon del hombre criminal, la que hace en fin, que las estrellas como corridas se cubran de un diáfano velo, porque descorrido el cortinage de oro, se muestra la reina de la noche, asentada sobre su trono de alabastro; cuando tal veo, ¡Dios miol hasta la médula de mis huesos penetra la delicia del vivir, amo deveras la existencia, bendigo al que me hizo tan precioso don."

,, Al malvado toca, pues, huir de los hombres, no á sus vlctimas;—y es verdad que huyen los malvados,—pero no que buscan, ni ménos que aman la siempre apacible soledad.—¿Veis aquella nubecula de rojo tan encendido, que cual banda de flamencos se desliza hácia el zenit? en breve rato la vereis envuelta en negro humo, cual hoguera al estinguirse, y notareis cuan lentamente va estendiéndose, y que al fin queda todo el azulado firmamento cubierto de un pardo capuz. Muda está la naturaleza,—cual hija obediente que se dispone á ejecutar las órdenes de su Padre y Señor.—En la espesura de las selvas déjase ver un hombre que camina con paso vacilante, torva es su frente, su ceño aterrador; su negro cabello flota á impulso del viento que empieza ya á silvar; de sus hundidos ojos brota espanto; que la cercana tempestad le tiene sobrecogido de terror. El ronco mugido del torrente, la atronadora voz. del huracán que azota contra el suelo al empinado cedro, y arranca de raiz á la robusta encina; el retumbo del rayo, la lucha en fin, de los airados elementos, hacen que el réprobo, en vez de anonadarse, exhale con voz rugiente una execrable imprecacion.... El brazo del Señor se arma de ira, y su omnipotente dedo, escribe con fuego llquido sobre el manto renegrido del cielo.—„Maldicion al impio—maldicion."—Pasó el relámpago.... ¿Dó se esconde el maldito de Dios?—Ah! miradle ahora,—yertos yacen sus miembros destroncados, estampada está en el cieno su vil faz.... ¡Ah mi Dios! Si la magnificencia de tus obras te glorifica y proclama incesantemente tu bondad, no asi los corazones de los hombres, que son vasos rebo

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México 1.° de marzo.

Amable Querubin.

1 ú que lodo lo ves, habrás ya reparado que las fachadas de los edificios de esta capital quedaron casi todas enjalbegadas y pintadas desde fines del próximo anterior, en virtud de una órden que al efecto publicaron las autoridades competentes. Como dicha órden comprende A todos los frontispicios sin ninguna excepcion, han creido algunas ciudadanas que aun con los suyos hablaba aquella disposicion de policia, asl es que he notado con no poca sorpresa, que de dia en dia aumenta el número de fachadas de carne y hueso charoladas de un color de rosa parecido al que tienen las de cal y canto,* aunque es de observar que no hay botánico en México que sepa decir qué rosa es y cómo se llama la que tiene tal color.

Famoso chasco llevé el otro dia en la Iglesia pues como estábamos ya en el carnaval y veia yo una úotrafigura, arrodillada, escierto,pero á mi ver, con careta, me escandalizé en gran manera, aunque bien sé que en Italia es cosa muy comun que al salir de un baile de máscara, se vayan las gentes al templo en derechura. Como tú, amable Querubin, estás encargado en union de Madama Gourgues, del ornamento y policia del mas bello edificio de la creacion, que es la muger, le suplico deshagas la equivocacion en que inocentemente, han incurrido algunas damas, no sea que por fin se cumpla cierto pronóstico que en union de sus herma

nitos debió haber salido á luz en el primer número del Liceo. Dice asi:

"Muchas habrá que se pinten; y no se pondrán coloradas"

Y no sea tambien que tengamos que preguntar en adelante"

"¿Con qué te lavas la cara,"
"Clara, que tan linda estás?"
"¿Con agua clara no mas?"
"¿No mas que con agua, Clara?"

Concédemelarazon, querubin, y mandaá tn

amigO.—MALA-ESPlNA.

El siguiente verso de Millon parece mandado hacer, (bien que no hay peores versos que los mandados hacer) para describir el alumbrado de las calles de México.

No light, but rather darkness visible, Serves onty lo discover Sights of woe.

Porque en efecto, en dichas calles no hay sino mas bien obscuridad visible, propia tan solo para descubrir miserias.

DIALOGO.

—No, pues en cuanto á paciencia no bar quien dispute la palma álos alemanes, ánoser nuestros indigenas; figúrese V. que á un médico aleman, (es hecho histórico) se le vino á I** mientes que convenia para el adelanto de so ciencia contar los cabellos de un paciente suyo, y lo hizo con tal escrupulosidad que, segun dicen, reparó en pelillos.

Pregunto—Pero, bombre, el tal paciente seria tambien aleman, ¿no es cierto?

Respuesta—jVaya una pregunta!

Mucbos hombres hay que no obstante haber concluido en las aulas el curso de medianos, para el mundo y la sociedad continuan siendo medianistas. Y es de advertir que tales gentes son las que siempre tratan de subirse a mayores; que la necedad constantemente engendra orgullo, ó mas bien es el orgullo mismo con distinto nombre.

Encontrareis frecuentemente hombres cargados de honores, que no tienen un adarme de honor, en los cuales todo es brillo y esplendor menos su honra, que si alguna tuvieron, está ya destustrada y marchita, pues los honores suelen hacer con la honra, lo que los alacranes, de quienes es fama que devoran a la madre en acabando de nacer.

Cuando á trueque de pensamientos solo encuentro sonidos en algun escrito muy difuso se me viene al magin un oceano en que solo hay dos ó tres sardinas; y me acuerdo tambien del ridiculo estrépito con que figuran la tempestad en nuestros teatros y que, segun entiendo, es causado por una caja vacia de hojadelata.

Los pueblos que inesperadamente salen de la esclavitud, como que no conocen cuan apreciable es la libertad, se conducen por lo comun como aquellas aves que nacieron en una pajarera y que cuando por ventura salen de ella, bien lejos de remontarse por los aires para gozar del don mas.inesttmable del Criador, se meten insensatamente en la primera jaula vacia que al paso encuentran.—Estos pájaros réptiles no merecen llamarse aves.

Los que delante de mugeres hacen alarde de sus conocimientos y vierten opiniones exageradas ó erroneas en materia de Religion ó de política, demuestran poco seso y obran ademas como los cobardes que se jactan de animosos en presencia de niüos y gente pusilánime.

Suele suceder á los sumamente memoriosos lo que á los jugadores, que ganan y pierden en muy breve tiempo y con igual facilidad.

Los mas de los críticos son como el perro del hortelano; no comen ni dejan comer.

A. N. Gran Cruz de la Real y extendida
órden de Plagiarios.

Míralo bien, Nicanor.

Ese es plagio y tu impudencia

—Ese no es plagio, Señor,
Sino simple coincidencia.

A un verso muy largo y muy desatinado.

—¿Es poema, oda ó que es?
—Yo digo que cientopies

Dos piés me habias leido
Cuando te vino la tos,

Y al oirlos he creido
Que te faltan otros dos.

Cuento.

Dos mendigos se espulgaban
En medio de un cementerio,
A la sazon que pasaban
Dos frailes de un monasterio.
—,.¿QH6 hace pues aquella gente?"
Preguntó uno de los Teólogos,
—„Hermano, si son Frenólogos,
Se examinan mútuamente"
„A decir verdad creia"
Dijo el otro, que era esto
„Algo de Entomologia"

Y se partió haciendo un gesto.

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¡luán dulce, qué bella es la edad de los ensueños de amor y de gloria! Ardiente el pecho juvenil se dilata con los placeres, por todas partes encuentra sensaciones dulces, tumultuosas, sensaciones que para él ion nuevas y que están llenas de vida y de fuego. Los sufrimientos y las penalidades causan cierto placer al jóven que se empeña en vencerlos; sus quebrantos le son dulces, y sus mas crueles aflicciones se visten ese ropage melancólico y poético que embellece algunos instantes de nuestra vida. Por todas partes concibe el jóven amor; en todas partes busca á la gloria: las bellas y el honor, la hermosura y la nobleza de las acciones son su felicidad, su esperanza, sus delicias y su ambicion. Entónces ese jóven, con sus veinte años de existencia, con su corazon de fuego, con su alma cándida se precipita en el mundo, tan incauto como la mariposa que se inunda de gozo en el mar de colores que se desprende de una bujia; como ella se precipita, y como ella tambien caerá en el fuego y se quemará su alma y acabarán sus ilusiones. Porque el jóven solo vé al mundo al través de un prisma que le pinta los objetos vivos, brillantes, seductores, al través de un instrumento mágico que le oculta los vicios de las sociedades, de los hombres todos; porque ese jóven solo mira el mundo tras el velo que encubre sus ojos, tras ese velo de sus veinte años, de su fé sincera, de su alma ardiente y de su corazon apasionado. ¡Qué bella es para él la vida! Juramentos terribles, sacrificios heroicos, todo lo prodiga, porque cree hallar en cada hombre un hermano, en cada muger un ángel; porque cree todas las protestas falaces de una falsa cortesania, porque juzga de todos por si mismo, porque cree que todos tienen las mismas inclina

ciones que él, los mismos sentimientos

¡Desgraciado! Quizá hoy se precipita en los brazos de un hombre, llamándole amigo, llamándole hermano; y ese hombre lo arrastrará al garito y ese hombre lo llevará al lugar en que caerá la justicia y le verá confundido entre los criminales; mas todo lo sufrirá, porque ama á los hombres y disculpa sus errores, y porque ese hombre le ha hecho los votos solemües de la amistad.—Todo lo sufrirá. Quizá arrojado á los piés de esa bella jura el jóven un amor eterno; recibe sin duda un yo te amo, recibe un juramento, y su pecho rebosa de placer y su voz le ahoga entre sus lágrimas del delitc, del deleite de verse amado, porque ese jóven ha puesto lodo su amor en esa muger, porque de ese amor pende su vida. Quizá confiando en las promesas de ese hombre, fia el jóven toda su fortuna, porque es su amigo; y si ese hombre pierde mañaua esa fortuna, el jóven lo sufrirá porque lo ama, es su hermano, ambos lo han jurado.—Acaso entrega ese jóven, obligado por la necesidad, a- la honradez del hermano, del amigo, el depósito sagrado que se entregara á su honor; y el jóven estará sin temer porque no desconfia de nadie, porque uo ha visto al mundo mas que por su lado bello. ¡Juventud, edad dichosa! ¡Cuán dulce eres! ¡cuan bella! Mas si rompiéndose el prisma encantado, si rasgándose el velo que encubria los ojos del jóven, puede ver claramente al mundo, su desgracia se ha consumado.—¡Qué bella es la edad de las ilusiones! ¿Por qué se acaban? La muger adorada, la muger por quien vivia ese jóven, era infiel: ella ha faltado á sus juramentos, ha engañado.... ella ha desgarrado el velo, ha roto el prisma de las ilusiones juveniles. Ese hombre, de cuyos hechos penden el honor y la

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