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blecimiento de la paz en Europa; el emperador los mariscales. El general Leval y etros que Napoleon fiel á su juramento, declara que re- habian quedado fieles á sus viejas banderas, muida para si y sus herederos a los lionos de no fueron á mendigar favores a Paris. Al Francia y de Italia, y que no hay sacrificio per- fin cedieron á las circunstancias y esto despues sonal, aun el de la misma vida, que no esté que su emperador los desprendió de sus juradispuesto á hacer por la felicidad de la Fran- meutos.

cia.» Eran los últimos actos en ejercicio de su Napoleon se hallaba en un estado violento, y soberania, que tocaba á un término. Cuando escribió á Caulaincourt. firmó, dijo á Caulaincourt. —Yo quiero partir.... ¡quiénme hubiera di- Y ahora, violentad la conclusion de todo... cho que el aire de la Francia habia de ser pesaconducid el tratado á los soberanos aliados- doy sofocante para mí! La ingratitud delos Decidles, decidles en mi nombre, que yo trato hombres mata mas eficazmente que el fierro y con el enemigo vencedor, y no con ese gobier- el veneno, ellos me han hecho la existencia no provisional, en el que no veo mas que una pesada. Apresurad, violentad mi partida, junta de facciosos y traidores. Fué decidido, pues, que las cuatro grandes Entraron Macdonald y Ney; á estos y a Cau- potencias mandarian un comisionado para eslaincourt les dió sus órdenes, agregando que coltar a Napoleon. Caulaincourt se regresó á su abdicacion y tratado serian obligatorios si Fontainebleau ántes que llegasen los comisiose cumplian ¡as estipulaciones hechas á favor nados: en el tránsito, el duque de Vicencio hadel ejército. lió diferentes regimientos, que al verlo gritaPara regresar los comisionados á Paris, tu- ban aún con entusiasmo, ¡viva el emperador! vieron que presenciar los transportes de ale- Parecia que se estaban preparando para una gría de los que en Fontainebleau, olvidándose revista como en otra época. El soldado raso de su honor, no velan mas que su fortuna particular. En la capital las escenas vergonzozas fueron con mayor escándalo. No lo causó ménos la conducta del mariscal A ligerean, hombre exajeradoen sus ¡deas políticas cuando la

república, así como cuando el imperio; en fin, a] aspecto de los salones desiertos de Fontaiel duque de Castiglione, qne tanto lisongeaba nebleau, pues el aliento dela adversidad haA Napoleon en sus dias de ventura, mancilló bia hecho desaparecer á los mariscales con sus su nombro y honor, hasta el estremo de insnt- estados mayores. Aistado, con solo unos cuantará su emperador en una proclama, despues tos servidores habia quedado Napaleon en de no haber ejecutado las órdenes que habia aquel palacio: el emperador poderoso, el hijo recibido para defender á Leon y neutralizar á querido de la victoria, ante quien habian caitos aliados en el mediodia dela Francia. do los imperios y cuyos soberanos inclinaban Luego que la abdicacion fué recibida y el la rodilla, estaba ahora abandonado, olvidado, tratado por los aliados ratificado, se aumentó como si su vista sola, ó el pronunciar su nommas el espíritu de desiealtad y comenzó a des- Dre contagiase la existencia, arrollarse el de reaccion, reaccion sofocada El caballeroso Caulaincourt aumentaba su por mas de veinticinco años. El órden social fidelidad, cuanto mas la desmentian otros, que estaba desquiciado, y los ánimos entre laexal- en |os dias de la prosperidad de Napoleon lo tacion y la bajeza. lisongeaban hasta humillarse. El emperador Cuantos personajes quedaban en Fontaine- estaba en el jardin: cuando vió al duque le bleau, se separaron de Napoleon y corrieron á dijo:

Paris, en donde se acogian áesos prófugos afa- —Todo está pronto para mi partida? blemente, sin mas excepcion entre lantos mi- —Si señor, le respondió el duque, procurannisttros y dignatarios, que la del duque de do calmar la emocion del emperador. Bussano, el honorable Marel. que quedó en el —Muy bien.... Mi pobre Caulaincourt, creepuesto en que el honor le dictaba permane- reis que Berthier ha partido? y ha partido sin cer. Aquellos hombres, supuestos intérpretes decirme adios....

de los soldados, iban á protestar que estos par- El duque procuró consolar á Napoleon sobro licipabande su sentimientos. El magnánimo estay otras ingratitudes, general Leval, que por su heroísmo se le habia —Berthier ha nacido cortesano, lo vereis considerado como el verdadero intérprete del mendigar un empleo de los Borbolles." Y ejército, desmintió las apócrifas protestas de hablando de la conducta vergonzosa que aun

es el que ménos olvida el honor y la fidelidad en medio del infortunio.

El duque no pudo dejar de recibir una favorable impresion en estos rasgos de fidelidad: impresion que muy pronto se desvaneció

delante de él habian tenido los grandes oficiales del imperio.—Yo soy humillado, dijo, que hombres! Cuanto los elevé a los ojos de la Europa, ellos se han abatido. Qué han hecho de esa aureola de gloria al través de la cual aparecian en el estrangero? Qué pensarán hoy los soberanos de todas esas hechuras de mi imperio?.... Caulainconrt, esta Francia era mia, y lo que la deshonra es para mi como una afrenta personal.... Mehabia identificado con ella.... Entremos.... estoy fatigado. Habeis visto á los comisarios?

—No señor, al descender del coche vine luego hácia V. M.

—Id á verlos.... violentad, violentad mi partida.... esto se prolonga mucho....

Cuando salian del jardin el emperador y ei duque de Vicencio, un coracero de la guardia vestido de gran uniforme y que esperaha hablar á Napoleon, corrió hácia él, quien le dijo: —Qué quereis?

—Mi emperador, yo os pido justicia, le respondió en ademan suplicante. —Qué se te ha hecho?

—Se comete conmigo un acto de execrable injusticia: en treinta y seis años de edad, cuento veintidos de servicio y esloy condecorado. Cuando esto decia, se tocaba su pecho. Despues continuó: con todo, no se me ha puesto en la lista de partida.... si se comete esta sinrazon, me abriré con mi espada un lugar entre los privilegiados. —Tienes deseos de venir conmigo? —No es deseo, mi emperador, es un derecho, es mi honor el que reclamo, y....

—Lo has reflexionado bien? le replicó Napoleon con bondad: es necesario que abandones laFranria y tu familiay que renuncies á tus ascensos.

—Yo los abandono, dijo con voz brusca; yo tengo mi cruz y esto me basta.... y en cuanto á lo demas, todo lo olvido; con respecto á mi familia hace 22 años,que vos la sois: vos mi general. Yo era trompeta en Egipto, os acordais?

—Vamos.... tú me acompañarás, hijo mio» esto lo arreglaré.

—Gracias.... ¡ah! gracias, mi emperador;yo hubiera sido sin esto muy desgraciado.

El pobre coracero se separó alegre y orgulloso.

—El sistema de compensaciones, Caulaincourt y yo no puedo llevar mas que 400 hombres, y mi guardia entera desea seguirme..., En ella se agota el ingenio por encontrar en la antigüedad delos servicios, en el número de

sus escudos, tltulos para dividir conmigo e¡ pan y la tierra del destierro. ¡Valientes, bravos soldados! qué no pueda llevarlos á todos! Ni una visita, ni un recuerdo de alguno que viniese á cambiar esa monotonia de dolor que reinaba en Fontainebleau! De vez en cuando se escapan de la boca de Napoleon los nombres de Malé, Fontanes, Berthier, Ney, y.... nadie

viene!.... * Montholon, el fiel Montholon llega del Alto

Loire, y espresa el entusiasmo de las poblaciones y de los soldados, y decia que todavia era tiempo.

—,,Es bien tarde, responde Napoleon... ellos lo han querido...." y alguna que otra palabra era una acusacion terrible.

El 19 de abril, los preparativos del viage fueron concluidos. Las mas crueles emociones aumentábanse por grados cuanto mas se acercaba la hora de partida. Napoleon sufria... los que le habian quedado fieles tenian el alma despedazada: las lágrimas eran de sangre.

—Napoleon preguntó á Caulaincourt, está todo dispuesto?

El duque solo pudo hacer un signo afirmativo.

—Mañana al medio dia montaré en un coche.

Nadie podia articular palabra....

—Caulaincouíl, yo tengo el corazon lacerado: nunca debiamos separarnos.

—Señor! esclamó el duque desesperado, jo partiré con vos: esos hombres me han hecho la Francia odiosa!

Napoleon le dijo que no, por varias razones y entre otras agregaba:

—Quién defenderá esos valientes y fieles polacos, cuyos derechos eran garantizados por sus honrosos servicios? pensadlo bien, esto seria una deshonra de mas para la Francia para mi y para todos vosotros y.si los intereses de la Polonia no son irrevocablemente asegurados.

Habló despues de sus disposiciones para recompensar A su casa militar y civil y del sentimiento que destrozaba su corazon de no poderlo hacer como el queria; pero que al ménos llevaba un recuerdo de cada uno en particular, por sus servicios...y por su constante adhesion.

—Dentro de algunos dias estaré establecido en la soberania de la Isla de Elba.... rae violento por respirar alll.... aqul me sofoco.... Yo habia meditado parala Francia grandes cosas... el concurso de todos me era necesario: se me ha rehusado. Este pueblo, el mas valiente y animado de la tierra no tiene constancia mas que para volar al combate; pero una derrota lo desmoraliza: diez y seis años de victorias á mi lado se han olvidado en un año de desastres," y suspiró profundamente.

Pasado un rato de meditacion, siguió hablando sobre la manera bárbara con que se le consideraba, y hollando en él las leyes naturales al separarlo de su muger é hijo: despues decia:

—La historia dirá: Napoleon soldado y vencedor fué generoso y clemente en la victoria; Napoleon vencido se le ha tratado con infamia por las viejas monarquias de Europa.

El duque de Vicencio procuró en esto y en lo demas derramar en su alma el bálsamo del consuelo: la amistad y fidelidad de Caulaineourt, infundian en su emperador la confianza. Este se paseaba con violencia, y sus espreciones aisladas eran la historia de la Francia y aun del mundo que veia con su mirada de águila en el porvenir.... y continuaba.

—El recuerdo, decia á Caulaincourt, que llevo de vuestra conducta hácia ml, me reconcilia con la especie humana.... vos sois el mas perfecto de los amigos; y le abrió los brazos al duque, el que se precipitó en ellos: ambos estuvieron por un rato mudos con la opresion del dolor.

—Es necesario separarnos, mi amigo, mañana aun tendré necesidad de todo mi valor para dejar á mis soldados.... Valiente y admirable guardia.... fiel y adherida en mi buena ó mala fortuna.... Mañana le diré mi último ¡adios! En fin, es el postrer sacrificio que me queda por hacer.

Despues con acento conmovido le dijo al duque:—Caulaincourt, nosotros nos veremos un dia.... mi amigo; y salió fuera de su gabinete.

Caulaincourt, frenético de pesar, se separó tomando el camino de Paris.

En este dia, el 19 de abril, el emperador dictó sus órdenes para su partida: al siguiente su guardia y lo que le quedaba de oficiales superiores estaban dispuestos. Ya se habia hecho la honrosa y envidiable eleccion de los que lo habian de seguir á su destierro: los generales Bertrand, Drouot, Cambronne, el mayor y baron polaco Jermanowskl, el caballero Malet, los capitanes de artilleria Cornuel y Raoul, los de infanteria, Loubars, Lamourette, Hincan y Cambi; en fin, los capitanes de lanceros polacos, fialiuski y Schoultz y 400 granaderos y cazadores de la vieja guardia y lanceros polacos habian de acompañar á su emperador.

Rodeado por los ejércitos enemigos, no pudo ver antes de su partida á ninguno de la familia: lodos los miembros de esta salian en diversas direcciones para el estrangero. La em

peratriz Maria Luisa tiene que aparecer en la historia con la tacha que se le hace de su calculada posicion que ella misma buscó para no ver A su esposo. Napoleon quedaba enmedio de su infortunio, y á la vista de la Francia, y la Europa sonreia....

En fin, el 20 de abril los coches de viaje estaban preparados. La guardia imperial estaba formada en uno de los grandes patios del castillo de Fontainebleau: a la una de la tarde salió de su gabinete Napoleon y á su tránsito halló el pequeño resto de la brillante y numerosa corte que un dia lo rodeó. El duque de Bassano, el general Belliard y otros pocos generales y coroneles, habian sabido conservar ilesos su honor y fidelidad hasta lo último, ¿y los polacos? Los polacos eran representados en esta escena solemne por el general Kosakowski y el coronel Vousowitch. El emperador dirigió su mano á cada uno y se fué hácia su guardia. Con mil vivas lo acogió esta falanje escogida, admirable resto de los héroes de la república y del imperio. A un signo de que queria hablar Napoleon, reinó un silencio lleno de ansiedad y de desconsuelo: en medio del cual y á la vista de los comisionados estrangeros, dirigió á su guardia aquellas últimas palabras elocuentes y sublimes que el dolor le dictaba y que el mundo entero ha acogido con admiracion, con entusiasmo, con ternura. Palabras que revelan á la vez las profundas emociones de amor y de dolor que inundaban el alma del héroe.—No lamenteis mi suerte, les decia al concluir, seré feliz siempre que sepa que vosotros lo seais. „Adios, hijos mios, yo querria estrecharos á lodos en mi corazon: yaque no me es posible, abrazare al ménos vuestra bandera (1)."

Al pronunciar estas palabras el general Petit, toma una águila y avanza. Napoleon fuera de sl abraza al general y besa la bandera: hizo un esfuerzo, y con voz firme dijo á sus soldados: „Adios en fin, mis viejos compañeros de armas.... Adios, mis valientes! Adios, hijos mios (2)!

En seguida se dirigió apresuradamente á un coche en que lo esperaba el general Bertrand. Partió.... En el corazon de los franceses quedaron tantos remordimientos, como trofeos y gloria habia conquistado para la Francia. El mundo estaba absorto, la Europa silenciosa, la victoria en duelo. ¿Sabeis la causa? Hijo de la libertad la traicionó, y la libertad se vengó! México, marzo 15 de 1844.—D. Revilla.

(1) A Hugo.

[2] Lullcment.

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Aqul de los espantos y de los comentarios, de los males de nervios y di los suspiros ¡¡Ella!! ese es un titulo romántico, eminentemente romántico, fruta de ese árbol viejo carcomido y medio seco. ¿Quién no recuerda al leer este encabezamiento el romanticismo y los romanticos del curioso parlante! ¿Q uién no se est remece pen sando ya en los venenos y en los puñales?—Desde el oscuro rincon de mi humilde cuarto diviso á la sentimental Elisa preparando una lágrima que ya comienza á brillar en su párpado; diviso tambien á la débil Clara ahogándose; su seno palpita y sus nervios se contraen. EltRomántico Anselmo se dispone á acompañar con sus gemidos y sus maldiciones á las blasfemias y á los sollozos de la heroina ó del héroe del cuento que se titula „Ella." Por detras de todos estos jóvenes ansiosos desimpresiones, ávidos de desventuras si quier leidas ó acontecidas, dislingo á la venerable Rita, á la buena sexagenaria, horripilándose y llamando heregias al romanticismo y hereges á los escritores que tal escriben, y ensartando ya un sermon de sexagenaria que deja entre asustada y curiosa á la t¡mida Angelita.... Paso, señores, no es nada de eso; nada de lo que VV. han pensado es el articulil1o.—„Ella" es cosa muy distinta; no hay para que asustarse. ¿Quién de VV. no la conoce? ¿Quién no la ha visto? ¿Ha estado V. en un baile de candil? ¿No sabe V. lo que es? Bien, venga V.; entremos. Distingue V. entre esa turba de bailadoras mozuelas, de damas de barrio, de elegantes de accesorias de hembras de soldados, entre esa multitud de mugeres que se eulazan y se agrupan y se oprimen con esos caballeros sin perfume, ni casacas, que se abrazan con esos dandijs de calzoncillo ysábana, de chaqueta y jorongo, petrimetres de sombrero jarano y rollizas muñecas, que arman pendencias y se acuchillan y despulen á un hombre para la eternidad, con la misma sangre fria que un elegante de baston y lente se sorbe en finisimos trago una laza de café. ¿N"o distingue V. etre esas mu* geres, eutreese grupo, áunamugerqueparece multiplicarse? Se admira V. de sus formas lan bellas, de su aire tan jovial, le parece á V. larei" na de esa sociedad?—Es cierto; véala V. triscar' buscar á este, luego á aquel; ansiosa de placeres ávida de sensasiones gratas. |Qué gracia cu

sus movimientos, qué desenvoltura, qué ardor! —Esa avidez de placeres fisicos es el eslabon que une á los racionales con los brutos, vea V. á esa hechicera,Já esa muger] de la hez entregada & ella; ¿siente V. deseo de conocerla?—Disfrute V. antes del placer de contemplarla;porque esa muger esEl/a, y ella.... Venga V., dará la vuelta y V. verá su rostro. ¿La vió V.? Pero por qué ha esclamado? Esperaba V. hallar un rostro juvenil, un rostro hechicero, esperaba V. hallar una mirada angelical.—¡Infeliz!—Le ha encontrado V. con un rostro rugoso ya por la edad» con una frente marchita por el vicio, con una figura que revela los mil criminales placeres de esa muger que al fin ya de su vida vuela ansiosa lias ellos, busca aún sensaciones de que ya es incapaz.—Véala V. bien, noteV. los signos de maldicion que lleva impresos en esos ojos secos, rojos; aun en esos mismos movimientos llenos de vida y de gracia se descubre su prostitucion. Esa muger es Ella; porquecon estenom.. bre y en uso de mi autoridad he querido bautizará esas viejas verdes, ósean coquetillas de cincuenta ó mas años,—¿Siente V. un atractivo oculto, un no qué que impele á V. á quedarse junto á esa muger?—Ese atractivo es un hechizo, es el resultado de un clister que form a el patrimonio de Ella.—Salgámos, huya V. con migo. Vamos á un baile mediano, porque este articulo ha de ser articulo de baile y de danzas; D. N. dá un baile, y D. N. es un buen empleado de regular sueldo que le queda á deber tesoreria. Venga V. ;en su casa se reunen mil personas da laj clase media, vde esa (clase que oculta crlmenes horribles y virtudes heróicas, arrojos inauditos y sacrificios inmensos, de esa clase demagógica y anárquica, de esa clase hija del órden y de la libertad. Es la sala, vea V . á esas jovenes frescas, hermosas, puras, sin pretensiones de orgullo, con la sencillez de la mediocridad; todas bailan, todas danzan; todas estan alegres, unas entregadas á los encantos del baile, otras cuchicheando en un estremo de la sala, confiándose sus penas ysus amores, sus esperanzas y sus temores. Fije V. su vista en ese corro: vea V. á aquella muger que brilla entre todas por su trage modesto, sus modales tan dulces su vivacidad, tan ingenua y tan sencilla. Debe de ser la inocencia misma, el can

<lor personificado. Véala V. riendo con las jó- pra en la perfumeria por supuesto).

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Tenes y dándoles consejos porque tiene sus aires de esperimentada. Mlrela V. descubriendo su sensibilidad exitada por los sones dulcisimos de la música; su cuello ondea, su blanco cuello, su cuello de cisne, su cabeza hechicera chispea con el fuego de la juventud. ¡Tie

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ne quince años! Cree V. que es sensible y la una lágrima de amor brillará en su párpado

viejo, porque la han enternecido.los acentos de V.—Bésela V. una mano, y en su transporte dará á V. un beso que imprimirá en su frente...• En la frente, porque es V. tan niño y Ella.... Ella tiene cuarenta y cinco ó cincuenta años cubiertos con ciertos ingredientes que lo vonde

á los acentos de ese jóven, cómo lanza una mi- el peluquero vecino; mas no tema V.¡ lo amará

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rada al otro, cómo anima á aquel.... ¿Se siente V. apasionado por ella? Vea V. como se divisa á travo/ de la gaza y de la seda que encubren su cuello y su seno, su maldad y su prostitucion; vea V. esa frente juvenil, esa frente de cincuenta años, sus ojos marchitos, ya sus ojos ávidos de deleites y animados solo por el fuego de la prostitucion.—¿La creyó V. jóven?—Está V. desengañado; tiene ya casco de medio siglo y á estas jóvenes de semi-siglo son á las que llamo yo Ella. Esta esla Ella de la clase media; muger terrible y ponzoñosa como un áspid y abominable como un usurero, aunque ahora los tenemos, para honra de Dios, á millaradas.

No huya V., iremos juntos y á otro baile. (Hoy me ha dado por los bailes) vamos A un baile de tono, á un baile de elegantes, á un salon en el cual brillan á la luz de la esperma los diamantes y los rubies; lugar en que ondean la gaza y la seda, el finlsimo shall y la ancha enagua de seda. Venga V.; mil bellezas seductoras consolarán á V. de la vision fatal; la música, la alegría, la buena mesa y la.... todos los placeres reinan alll.—Estamos en él ¿lia llamado á V. la atencion esa señorita que ha dado su abanico al almivarado y apuesto doncel que conservando una apostura estudiada se ha quedado junto á ella?—VeaV. á esas otras jóvenes, diviértase V. alll; no vuelva V. el rostro á esa muger. Es hermosa, no hay duda, es la bondad personificada, es la imagen de la inocencia en este suelo, es hechicera.... ¡Oh, es un angel!—V. la ama tal vez. No la ha visto V. bien ¡Qué jovcui-ila, qué tez tan delicada; es una niña, y una niña hermoslsima. Acérquese V.; mlrela V. con su rostro jóven á fuerza de afeites y de colorete; mlrela V. con ese seno palpitante, lleno de afecciones amorosas, blandas, suaves como su perfumado aliento; y digo que es perfumado, porque efectivamente echa la juvénil sexagenaria en su bota no sé qué perfume, que com

eternamente; asi lo dijo, y esta eternidad es como si dijéramos que amaría a V. por toda la eternidad que medie entre la declaracion de V. y la de otro jóven nuestro prójimo é hijo de Adan. Porque Ella se sustenta con las declaraciones juveniles, como V.y yo nos sustentamos con la carne y con las frutas. Es un placer inefable para Ella una declaracion juvenil; figúrese V., hay tanto fuego en nitte adoro dictado por una boca de veinte abriles ó de veinte mayos, que para el caso son lo mismo. Pero en fin ¿recibió la declaracion de V.?—Lo amará siempre, no es verdad? Leyó V. en sus ojos su placer, sintió V. palpitar su corazon yaunqua viejecita es sincera; yo la he calumniado. ¿lío es cierto?—Pues bien; aquel mozalvete tlmido, encogido, como estudiante de universidad mexicana va á acercarsele.-¿Percibió.V.? Te amo... ..Acerquémonos.—Van á bailar; nosotros tambien danzaremos; póngase V. frente á Ella.... Una lágrima le ha quemado A V. la mano. Es una lágrima de la sensible Ella; está extasiada con las palabras de ese jóven á quien ha dicho necesitaba llenar el vanio de mi corazon, y esto es cierto, porque ni V. ni un amante solo son tomos suficientes á llenarle esa carverna que parece un abismo. Porque ya no tienen sangre ni su corazon ni su cuerpo; toda Ella está vacia como pipa de vino, y no tiene ya mas que la piel que restira con mil trabajos y por medio de un mecanismo curioso.—¡Vaya V. á llenar ese vacio! No hay quien ocupe tanto que lo consiga, y menos si su ponemos que el amante es niño, como son los amante de Ella. Ella se muere por los niños; por la sencilla razon de que el género humano es tan afecto á los contrastes, y entre una vieja y un niño hay un contraste gracioslsimo, cuyo contraste llega á ser un coup de théatre, si suponemos, como es debido, que la vieja es macilenta y se pinta, y el rife es rollizo y no se pinta.—V luego figúrese

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