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los españoles que alll estudiaban para el de S. Bernardo, que no existe ya, y cuyas rentas fueron aplicadas al de San Ildefonso.

En prueba de su solicitud y su empeño en los negocios de la Iglesia, el virey reunió en este año un concilio provincial, al que asistieron los obispos de Quautimallan (Guatemala, quehoy es arzobispado,) Mechuacán (Michoacan,) Yucatan, Huaxacac (Oajaca,) Xalisco y el de Tlaxcalla, (Puebla,) D. Pedro Romano, de quien hablarémos en la visita de Villa Manrique. Este concilio es de los mas célebres de América, y aunque Vetancourt dice que fué aprobado por el de Trento, nosotros que lo hemos visto, y que por otra parte, advertimos que el de Trento concluyó por los años de 50 á 60, podemos asegurar que mas bien algunas sanciones de este concilio general, fueron mandadas promulgar en aquel que además no ha tenido fuerza y vigor á pesar de las benéficas disposiciones que contiene, por haberle faltado la aprobacion de la silla Pontificia.

Este año se empeñó el arzobispo en que saliese una rica flota para España, y logró en efecto, embarcar por Veracruz tres millones, trescientos mil ducados, en plata acuñada, y mil cien marcos de oro en tejos con otros muchos frutos de gran valor, que llegaron felizmente al lugar de su destino. Seguia el arzobispo gobernando con gran severidad, pero con justicia: los hombres honrados apetecian que durara mas su administracion, y en tantó llegó su sucesor sin dejar él por esto la visita hasta haberla concluido en el año inmediato.

Como nuestro principal intento es dar una idea, como tenemos ya dicho, del estado de México durante el gobierno colonial, no quisieramos detenernos en hablar de cada uno de los vireyes, pero casi nos es indispensable hacer aunque sea una ligera recomendacion de D. Pedro Moya de Contreras. Basta solo para esto decir que fué el azote de los oidores, y que á pesar de haber reunido facultades tan amplias como ninguno de sus predecesores, y de desempeñar al mismo tiempo los cargos de arzobispo, visitador y virey, lo hizo con tal pureza, que murió á poco tiempo de hallarse en Madrid, siendo presidente del consejo de Indias, en tanta pobreza, que sabedor el rey de que no dejaba con qué ser sepultado, le costeó su entierro, el cual se hizo en la parroquia de Santiago: su único defecto, si lo era en aquel tiempo, fué haber sido inquisidor.

«ARLOS M. SAAVEDRA.

Cuan hermosa se alza Jerusalen sobre la cumbre sagrada de Sion, sirviéndole de alfombra para asentar sus plantas el valle de Josafat, y para bañar sus bellas y delicadas formas el torrente cedron.

Era la hora de nona: el atrio del magnifico templo de Salomon estaba lleno de un concurso numeroso que escuchaba asombrado la palabra de Jesus de Nazareth; cuando penetró por enmedio de la multitud una muger seguida por dos hombres que procuraban detenerla, la cual dirigiéndose al Salvador le dijo.

Maestro: tú que eres sabio y bueno dime sitienen razon estos hombres para quererme castigar. Es el caso que sali muy de mañana de mi aldea para venir al mercado de la ciudad á vender hortalizas, y en el camino me encontré tirada en el suelo una espiga muy hermosa que por casualidad se habia desprendido de un haz de trigo que algun jornalero conducia á la era, yo sin saber á quien pertenecia y temiendo que se la comiesen algunos cerdos, la recogl y la guardé: cuando volvi a mi casa la desgrané y despues de molerla la mezclé con la demas harina, que tenia; tome en seguida esta misma harina y una poca de levadura con la cual y formé este pan que veis aqul y que por lo menos pesa sesenta dracmas y despues de haberlo cosido en el horno me disponia á repartirlo á mis hermanos: cuando he aqul que llegan estos hombres, me sujetan de los brazos y se empeñan en llevarme ante un juez para acusarme de que me he robado este pan.

A lo cual Jesus respondió dirigiéndose á los que la sugetaban. En verdad os digo, que no encuentro culpa en esta muger, y en lugar de vituperio merece elogio, porque si en vez de levantar la espiga la hubiera dejado tirada habria venido un huracan y arrojándola á un zarzal quedaria perdida para siempre. "El que tiene oidos para entenderlo, entiéndalo."

A. Rodrlguez.

Newton, Pascal, Bossuet, Racine, Fenelon, es decir, los hombres mas ilustrados del mundo, en el mas filosófico de todos los siglos, y en el mayor vigor de su alma y de su edad, han ereido en Jesucristo.

VAÜTEIURGCES.

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Don Próspero.—Es preciso confesar, sobrino mio, que los adelantamientos del siglo 20 en todas materias songigautescos; pero el que mas me entusiasma y me hace concebir las mas lisonjeras esperanzas de que nuestra juventud va á causar una revolucion brillante en las ciencias y artes, es que por lin los hombres se han convencido intimamente de que la piedra filosofal para todas las empresas, es que cada individuo se dedique esclusivamente a un solo ramo, y trate de hacer en él cuantas reformas j uzgue convenientes. El defecto mas pronunciado de nuestros mayores en los siglos 18 y 19 era el espíritu enciclopédico; y el que no podia dar su opinion sobre varias materias, no era tenido por sábio; lo cual, como debes suponer, solo producia charlatanes los mas superficiales que pueden concebirse. Registra la mayor parte de los periódicos literarios de México del siglo pasado, y los hallarás llenos (principalmente algunos que habia de pane lucrando et stomacho deponendo) de artículos de ningún interés, regularmente de costumbres; pero Ii;QUE COSTUMBRES!!!.... y necesitas echarte á nadar para hallar en ellos algun buen artícuio científico óhistórico.—¿Quién habrá muerto, que están doblando en todas las iglesias de

México?
Ruperto.—El Telégrafo eléctrico avisó esta

mañana á las siete que ha muerto repentinamente á las cinco y media de la misma mañana el gobernador de las Californias, hombre muy apreciable por sus virtudes, su vasta instruccion y su laboriosidad. El presidente ha dispuesto se le haga un suntuoso funeral: se han preparado 120 globos para conducir las guarniciones militares de México, Puebla, Veracruz, Jalisco, Matamoros, Monterey y Chihuahua al lugar de dicho funeral; y se han citado á los gobernadores y autoridades principales de todos los departamentos, para que estén á

¡Cuantas cruces se haran nuestros biznietos,
Cuando en la mano tomen los anales
De este siglo! Dirán: „Fucron discretos
..Nuestros abuelos, cultos, teatrales:
„En charlar y escribir, hombres completos;
„En alabanza propia, sin iguales;
„Pero en medio de tantas perfecciones
„Fueron unos grandisimos bribones."

J.—J.—Mora.

las diez del dia de mañana en el palacio del difunto para que asistan á la funcion fúnebre que debe verificarse en la Catedral de la misma ciudad en que falleció.

Don Próspero.—Si no me perjudicase tanto el movimiento de los globlos aerostáticos, iria al funeral; pero á los noventa años nada puede un pobre viejo; y desgraciadamente es la edad en que se desea todo, aun con mas ahinco que en la infancia.

Ruperto.—Pierda V. cuidado, tio, pues el presidente ha mandado que se grabe la vista de la comitiva del paseo fúnebre, en una lámina de daguerrotipo que tenga ocho varas de largo y seis de ancho, y que se coloque en un salon del palacio de Californias, pero sacándose otra igual que debe colocarse en las casas consistoriales de México, para que recuerde siempre á los gobernadores de este departamento que el buen porte produce siempre la estimacion pública. Ademas se ha de publicar en los periódicos la descripcion del funeral. Don Próspero.—Y los ministros concurrirán? Ruperto.—Se dice que no; porque estan muv disgustados con el presidente, y no quieren acompañarlo.

Don Próspero.—¿De qué ha provenido esta incomodidad?

Ruperto.—De haberles circulado una órden para que den audiencia á todo el mundo dos horas antes del despacho; pues ha tenido repetidas quejas de que se encierran en sus gabineles y no quieren oir las solicitudes de los que á ellos ocurren.

Don Próspero.—¿No has sabido si por fin ha dado su consentimiento el ministro de comercio, para que se case su sobrina con Pedro Benan.?

Ruperto.—Si le ha sucedido la aventura mas graciosa. Como se habia opuesto tanto á este matrimonio, el amante fué anoche á las doce y media á la casa del ministro y se robó á la sobrina llevándosela en un globo; cuando le avisaron que estaba montando en el globo salió corriendo; pero ya el aerostático habia subido mas de cincuenta varas, y ella desde el carro sa ludaba burlescamente á sutio (1): este, furioso, corrió á tomar su globo para alcanzar á los amantes; pero ¡cuál fué su sorpresa al encontrarlo desinflado! pues la astuta sobrina habia tenido cuidado de darle sus buenas cortadas.— He oido decir que van á casarse á Roma.

Don Próspero.—Dice bien el proverbio: que la desgracia nunca viene sola; este hombre que ha perdido su reputacion acaba de perder el caudal que á su sobrina la dejo su padre; pues queria casarla con su hijo.

Ruperto.~¿Por qué dice V. que ha perdido su reputacion?

D. Próspero —Porque el Diario de la Oposicion de ayer ha dicho que es sócio secreto de la Compañla de compra de vales; y el presidente ha mandado que se entable un juicio formal para averiguarlo. Dos de los redactores del Diario han estado aqui anoche y me han dicho que tienen pruebas irrefragables; me han impuesto del negocio, y juzgo imposible que el bribonzuelo pueda sincerarse.

Ruperto.—¿Y qué pena debe sufrir?

Don Próspero.—Si queda plenamente probado el delito, la de muerte* Te parecerá muy rlgida; pero solamente asl se ha conseguido des

[1] Partee ridiculo decir que á las doce y madia de la noche la sobrina saludase á su tio í SO varas de distancia y que él la viese; pero esto alude, a un proyecto que tiene en Paris un francés, y es: producir una lux ,al y colocada de modo <¡ut desempeñe perfectamente en la noche la» funciones del sol en euanto á la luz: Pan. ce descabellado á primera vista el proyecto; poro no lo es, pues lo primero casi se ha logrado dirigiendo una corriente de hidrógeno bi-carbonado inflamada sobre cal viva: la luz que resulta es tan intensa, que á tres cientas varas de distancia se puede leer una carta. La dificultad, pues, de producir el rayo solar, [asl llama su autor & su feliz pensamiento) consisto en colocar el aparato que dá la luz á una altura en que sin dañar demasiado la vista de los que están cerca de él, pueda alumbrar á grandes distancias. Como Antes dijimos, ej proyecto no nos parece desatinado, y creemos que si sn autor imita í Dagucrre en su asidua laboriosidad llegará & ver coronados sus esfuerzos.

terrar el infame abuso de que los que tienen el poder comercien vilmente con él. Hace muchos años que ni aun se oye hablar en México de estos desórdenes; y hoy es preciso que se haga ver que la justicia no tiene miramientos con nadie, sino que al contrario, los hombres públicos son los que deben tratarse con un rigor mas implacable cuando delinquen.

Ruperto.—¿Qué caudal tendrá poco mas ó ménos?

Don Próspero.—Antes de entrar al ministerio, cinco años ha, tenia sesenta mil pesos,hoy tiene mas de trescientos mil; ademas de lo que ha gastado, pues es hombre que se trata muy bien. Entre otras cosas de gusto, posée una coleccion de treinta mil monedas sacadas al electrotipo: le ha costado mas de sesenta mil pesos; es una de las mejores del mundo, y hace un siglo se hubiera valuado en dos millones. E1 es uno de los cuatro accionistas del teatro de la calle de Bucareli.

Ruperto.—¿De cuál, del que está en la esquina de la calle de la Acordada, ó el de cerca de la Ciudadela.

Don Próspero.—Del segundo, que es una mina inagotable para los empresarios: segun he oido decir, han tenido entrada de seis mil pesos el domingo pasado; pues como por alll hasta Tacubaya viven tantos artesanos estrangeros, y la compañia francesa está compuesta de los mejores actores francesesque hay en Europa, el teatro siempre está pleno.

Ruperto.—Me han dichoque esta compañia esta ya ajustada para Orleans.

Don Próspero.—Si, pero deberá venir de Orleans los lúnes y juéves; y las demas noches dará óperas la segunda compañia de Milan; en fin, creo que con el tiempo este teatro llegará á ser el tercero ó segundo de México.—Si uno de nuestros seudo hombres grandes del siglo pasado, resucitara y viera en México 22 teatros, 43 bibliotecas, 164 institutos literarios, 32 hospitales; en fin, si viera soo.ooo habitantes disfrutar de libertad, de salubridad y de una paz inalterable en la ciudad mas hermosa de la América, pediria se le volviese inmediatamente al sepulcro por temor de encontrarse por todas partes con la maldicion de los hombres.—Fósforos.

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lo he visto, Señor, á ese hombre manchado de sangre y vestido de fierro que lleva una masa en la mano.

Yo he visto, Señor, á ese hombre cuya mirada es altanera y cuyas voces son blasfemias contra tl, mi Dios; á ese hombre que se rodea de fausto y de armas y potentados, y que se hace obedecer sin autoridad por los pueblos á los cuales oprime.—Ese hombre es un tirano.

Y este tirano vive Señor, porque tú lo has tomado por instrumento para castigar á tus hijos.

Se ha elevado entre sus hermanos como la palma del desierto, y ha alzado su cabeza orgullosa como el cedro del Llbano.

Mas tu soplo de indignacion caerá sobre él, Señor, y desaparecerá de sobre la tierra. Porque tú eres clemente, Dios mio, y te apiadarás de tus pueblos.

Porque tú oirás sus plegarias, y los gemidos de los hijos de los hombres llegarán á tu trono de gloria, Señor, y el incienso de sus oraciones será acepto al Rey de los cielos.

Y levantarás tu mano que pesaba sobre tus hijos, y caerá sobre el tirano y lo hundirá en el fuego como instrumento de castigo.

Los hombres te ofendieron, Dios mio, y faltaron á la ley de su Señor. Mas se han arrepentido, y cubrirán sus cabezas de ceniza y desgarrarán sus vestiduras y llenarán sus cuerpos de cilicios; porque el Señor los ha visto airado y á sus obras con indignacion, porque las obras de los hombres han sido en contra de la ley.

Y por esto has puesto sobre ellos, Señor, un hombre que los oprima y los despoje de lo suyo, y los reduzca á la esclavitud. Porque desobedecieron tu voz, Dios mio.

Por lo cual se ha levantado un tirano que quita á los pueblos el fruto de su trabajo, y lo convierte en provecho propio.

Tu enojo,.Señor, los ha dejado caer en la esclavitud, y de manera que el ciudadano no pueda alzar su voz contra el opresor, porque seria desterrado y caeria la lengua que ofendiese al tirano. Porque tus siervos han blasfemado de ti, Rey de los cielos, y han quebrantado tus mandamientos.

Por lo cual el tirano se ha convertido en Señor de tus hijos, y disipa en orgias el sustento de los huérfanos y de las viudas, y atesora para sl los dineros con que se ha de comprar e\ pan de los mendigos, y se circunda de placeres y de orgullo, y dilapida los tesoros de las arcas de los pueblos.

Y ellos no se atreven á pedir cuentas al tirano, porque su respuesta sería de muerte, y la sangre inocente serviria para sus delicias; porque tú has apartado, Señor, tu rostro de tus hijos, y son débiles como niños, y sienten flaquear sus rodillas como infantes sin padre.

Tus hijos desoyeron tu voz, Señor, y se negaron á tu amor, y por esto el tirano y sus salélites seducen á las doncellas y se burlan del dolor de la viuda.

Los hijos de los hombres se negaron á respetar tus templos, y desconocieron tu poder. Por lo cual el tirano levanta ejércitos y se rodea de hombres armados, y con ellos oprime al pueblo.

Tus hijos, Señor, cerrarán su mano para el mendigo. Mas tú les retiraste tu proteccion, y el tirano hace exacciones á los pueblos y los despoja con gavelas.

Ellos fueron indóciles á tu voz, y despreciaron á los justos que tu sabiduria puso entre ellos, y por esto deslumhraste su vista. Por lo cual han confundido el mérito con la ambicion, y la hipocresia con la virtud, y la vanidad con la ciencia. Y han alzado ellos mismos á un tirano con cien sátrapas que dispone de la autoridad á su placer, y del tesoro público á su antojo.—Y con él se hacen festines y levantan palacios y se erigen templos en los cuales el opresor recibe inciensos.

Tus siervos se negaron á adorarte, Dios mio, y tus hijos agazajaron á la impiedad, y alzaron sus frentes orgullosas y dieron cabida en su mente á la incredulidad, y se entregaron al vicio y á los placeres y rehusaron al Señor su respeto.

Por lo cual el tirano se hace adorar, y obliga á tus hijos, Jehováh, á doblar su rodilla ante el simulacro del orgullo y de la ambicion, ante el simulacro del poder.

Y arroja sobre ellos cadenas, y hace-pesar

sobre su cerviz envilecida el yugo de la esclavitud y dice. "Yo mando" y los pueblos obedecen desolados.

Mas tú, te apiadarás, Dios mlo, porque eres el Dios de las clemencias, y oirás los gritos de tus hijos. Porque tus hijos gimen.

Y gimen las ciudades y los templos, y gimen los montes y los valles.

Porqué el labrador llora ante tl, inclinado sobre su cayado.

Y lloran los huérfanos reposando la frente infantil sobre sus débiles rodillas.

Y llora la madre con su hijo colgado del pecho, y el niño mezcla á su alimento las lágrimas del dolor.

Y lloran los hombres todos, y se prosternan en tu presencia, Dios mio, y hiere su frente la tierra, imploran tu favor é invocan al Señor en su amparo.

Porque las ciudades y los templos y los montes y los valles sufren el poder del tirano.

Porque los labradores y los huérfanos, y las viudas y los niños sienten tu indignacion, Señor.

Porque los hombres todos se sienten oprimimidos y sienten la fuerza de tu ira, como la humilde yerba se siente de los ardores y del sol de estio.

Pero tus hijos alzan el grito, y la voz de la desgracia llegará hasta el trono de tu poder.

Apiádate de ellos y no apartes tu mirada de los hijos de los hombres, porque tu mirada es

Mas apresura el momento, Señor, y revive en tus hijos el amor á la libertad, porque su estado es de ignominia y de vergüenza. Rey del cielo, apiádate de los hijos de los hombres y ten misericordia de ellos en su desgracia.

Quiere, Señor, y el soplo de la eternidad pasará volando ante tl, y acabarán los tiempos y llegará el dia. Recibe el incienso de sus oraciones y ensalza, Dios de clemencia, sus súplicas.

Mira sus penitencias y escucha los clamores con que imploran tu perdon. Concésedelo, Soñor; que tiempo ha que se sustentan de amargura y que tu ira ha convertido en lágrimas su bebida. Escucha los sollozos con que te piden Dios mio la libertad; porque nuestros enemigos nos insultan y el orbe nos desprecia como esclavos. Y somos el ludibrio de las naciones. Escucha sus quejas amargas contra el tirano. Apiádate de tus hijos, Padre mio.

Vuelve á ellos tu mirada de bondad, y alzarán su humillada frente, y caerá el tirano, y podrán ser libres. Apiádate de ellos, Señor, para que puedan ser felices mis hermanos. José M. Del Castillo.

Dionisio el tirano, rey de Siracusa, babia enviado á las Canteras, que era una especie de presidio, al filósofo Philoxeno, porque no habia admirado unos versos que habia hecho, y de

la gloria y tu amparo la felicidad. Vuelve á ios cuales estaba muy pagado; y habiéndolo

ellos tu rostro, y se levantarán en masa los oprimidos y derrocarán al tirano.

Y tenderás tu mano, y serpeará el relámpago, y el dedo del Señor señalará al tirano y caerá sobre su cabeza el rayo de la justicia celestial.

Y despertarás en tus hijos el sentimiento de su dignidad, de la dignidad de hijos tuyos, y el tirano rodando á sus piés abatirá su sien y morderá el polvo de la tierra, y su voz te confesará, Dios mio, y su poder cederá al poder de tus hijos. Porque ellos sentirán tus bondades y tu esplritu reanimará sus corazones helados como plantas por el rocio. Y verán la lumbre de tu rostro, y se sentirán inflamados en ella y fuertes en tu brazo. Porque tu brazo es la enseña de victoria, y el tirano está ya marcado de tu terrible mano. Y perecerá, porque tu dedo omnipotente le fijará el hasta aqul que no han quebrantado en millares de años los mares embravecidos. Y le marcará el tremendo basta aqul de la duracion, que respetarán el sol y los astros y que hundirá á la creacion en la nada.

llamado al dia siguiente, le leyó otra composicion, preguntándole ¿qué le parecia? Pero Philoxeno, volviéndoseá los guardas les dijo: ,,Que me lleven otra vez á las Canteras." El tirano sin embargo sufrió esta burla pacientemente.

Hallándose en otra ocasion el mismo, falto de dinero, saqueó un templo de Júpiter, y quitándole u n manto de oro macizo que tenia puesto. „Este manto, dijo, es muy pesado para el verano, y demasiado frio para el invierno," haciéndole poner otro de lana, añadiendo: „Esla tela se acomoda mejor á todas las estaciones.

El presidente Paulo Emilio, conquistador aconsejándole Escipion Naeica que diera una batalla ántesdel tiempo oportuno, y haciéndole entender que esta dilacion la atribuian los enemigos á cobardia.—,,Yo hablaba como tú á tu edad, le respondió; á la mía obrarias tú como yo obro.»—Vióse en la mediania despues de haber enriquecido el estado; y Ciceron no pudo hacer mejor elogio de él que el que hizo diciendo: „No trajo á su casa mas que una gloria inmortal.» Algunos de estos generales son los que hoy nos faltan.

FI. áMICO DEL LICEO.

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