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THE NEW YORK PUBLIC LIBRARY.

ASTOR, LENOX AND TILDEN FOUNDATIONS.

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montaña al frente de su entrada, favorecen es- dras para formar un centro; es decir, que camTM ta opinion. Aun se distingue una piramide bian respectivamente de posiciones desde la truncada con todas las apariencias de un Teo- horizontal hasta la vertical. Al uno y otro lacali, acaso consagrado al espíritu que habitaba do de esta vasta aberlura parece que la natuel interior de las montañas; y su construccion raleza dispuso con capas paralelas a aquella no parecerá estraña á la cueva, si se reflexiona inmensa bóveda, las curvas mas regulares que que el culto de los lugares subterráneos era podrian imaginarse para sostener la ponderomuy antiguo en los habitantes del pais, puesto sa masa de la montaña que gravita sobre ellas; que la historia de los Tultecas coloca su origen pero la ansiosa curiosidad de penetrar á lo inen un lugar llamado las siete cuevas.

terior de este palacio de la naturaleza, no perAl Sur de la capital de México en el departa- mite á la verdad detenerse mas tiempo en la mento de este nombre, se halla el distrito de portada. Tasco, cuya municipalidad compuesta de diez y siete mil almas, comprende diez y siete po- la montaña al viajero impaciente hasta una

Una pendiente rápida aunque suave, aleja de blaciones, una de las cuales es el pequeño pue- profundidad de mas de 30 varas, no obstante blo de Cacahuamilpa, célebre ya á causa de su magnífica grutá. En sus inmediaciones se ele- de estalacmitas informes y de otros impedimen

de estar sembrada de grandes trozos de roca, va una cadena de montañas, cuya base á la altura de 2100 varas sobre el nivel del mar, dis- tantáneamente se ve rodeado de las oscuras

tos que deberian detener sus pasos; y casi insfruta su temperatura media entre 20 y 21 gra- sombras de la noche, que en vano quiere desdos del termómetro centigrado, y cuyas forma

vanecer la débil luz de las hachas. Las buciones son de rocas con criaderos metálicos en

gías encendidas con anticipacion luchan inúalgunas partes: la primera y mas antigua es de

tilmente por remedar la claridad del dia que vacia gris, y la segunda caliza de transicion sobrepuesta a la vacia. Su suelo es muy desi

ha desaparecido de un golpe, y que involunta

riamente se busca volviendo el rostro á la engual, pedregoso y estéril; pero este triste cuadro se vivifica un poco por un arroyuelo, cuyas

trada de la gruta, la que apenas se percibe márgenes sombrean algunos árboles; aunque

por un destello tal como el que aparece al tramuy pronto, precipitándose de cascada en cas- vés de una montaña á los primeros rayos de la cada, se despeña en un inmenso abismo, y sus

aurora. Lastimada la vista con tan repentina aguas de blanca espuma toman poco a poco

mutacion, hace vacilar al mas atrevido y reuna corriente ménos bulliciosa é inquieta al

suelto: sin embargo, avanza, cierra los ojos pié de la montaña, introduciéndose por una por un momento, como para olvidar las impequeña llanura en medio de dos muros de ro presiones de la claridad del sol, y habituarse a cas, cuyos respaldos presentan una vegetacion

la que débilmente esparcen las luces artificiavigorosa, formando variedades que contrastan

al abrirlos, como en prémio de su resoadmirablemente con la aridez de las cumbres. lucion, disfruta el sorprendente placer de una El fresco vapor que se eleva del fondo de las espaciosa vista, que se alarga, como por enaguas en un clima tan cálido, parece que fe- canto, en un grandioso salon, cuyas. proporcunda hasta las piedras, del seno de las cuales ciones no puede conocer de pronto; pero que se desprende un arbusto o un nopal suavemen

medido despues, encuentra ser un óvalo casi te encorvado hacia la caja de agua, que forma regular de mas de 60 varas de largo, 54 de anel arroyo desde sus mas elevados diques natu- cho, y cerca de otras tantas de altura. rales. La altura de estos va disminuyendo á do fatigada la vista de la inmensidad en que

La admiracion se aumenta por grados cuanproporcion que las márgenes son más altas, permitiendo bien pronto el paso al lado opues- los que á porfia parece la reclaman de preferen

se pierde, se fija á analizar multitud de objeto, aunque no sin algun riesgo. Muy luego se cia. Si se elevan los ojos hacia la bóveda, percibe desde un punto elevado una grande oquedad en la parte mas baja de la montaña, quedan deslumbrados con una infinidad de bricuyas enormes dimensiones se aumentan es

llantes cristalizaciones, estalactitas (1) que destraordinariamente a medida de su cercanía.

(1) La ostalactita es la concrecion producida por el La altura de la boca de la caverna no baja de agregado de las moléculas calcáreas, (carbonato de cal) 25 varas sobre 50 de ancho: enormes rocas for- que se forma en los subterráneos por medio de la filtraman el arco de esta soberbia portada, coloca- cion de gotas de agua, y que no teniendo bastante peso das naturalmente del modo que la arquitectu- para desprenderse, han quedado suspensas del techo o ra mas adelantada dispone el ajuste de las pie- de las paredes, en forma de conos inversos, de cascadas

les; y

cienden en ondulosos cortinages, haciendo un de vara y tercia de alto, es la que por su semebello contraste con la tinta sombría de las ro- janza ha hecho que los indígenas de las cercacas. Al observar el pavimento, se presentan nias la llamen el Chivo encuntado que defiende en un gracioso desórden blancas estalacmitas la entrada de la cueva; circunstancia que ha de diversas alturas y modificaciones que cam- contribuido bastante para que permaneciese pean sobre un fondo oscuro: resultando de la ignorada por tanto tiempo esta grandiosa obra prolongacion del subterráneo y de sus estrañas de la naturaleza, á cuya contemplacion y exáformas una fuente perenne de ilusiones que men se habian opuesto temores pánicos tan riapenas se desvanecen al acercarse á las unas, diculos como supersticiosos. cuando se forman otras y otras á cada paso por Otros mas reales y positivos arredran a los su semejanza con objetos que identifica la ima- preocupados y animosos al advertir que se enginacion, que varian las diversas sombras y cuentran bajo una bóveda de tan grande elevaque se modifican por la mayor o menor inme- cion, formada por masas de rocas inmensas diacion de las luces ambulantes.

que parece van á desprenderse, á causa de las En medio del silencio y de la oscuridad de 'enormes grietas que se divisan entre unas y aquel lugar magestuoso, esta especie de ilu- otras. El pavoroso silencio, solo interrumpisiones adquiere tal poder mágico, que necesi- do por el incesante golpeo de las gotas de agua, ta el viajero revestirse de toda su reflexion pa- que continúan elaborando las eslalacmitas, y ra no creer que tiene delante de sus ojos, aquí que comienzan á formar otras nuevas, algunas una fantasma envuelta en una sábana de ala- veces se turba con la estrepitosa caida de algun bastro; allí dos fúnebres cipreses, haciendo peñasco que hace resonar todas las bóvedas, sombra á una elevada tumba que comienza a puesto que aun el mas pequeño ruido reprodesmoronar el tiempo: acá el pilon de una duce un eco prolongado, fuerte y lúgubre: el fuente dejando correr blandamente sus crista- suelo húmedo y resbaladizo en unas partes al linas aguas; allí una esbelta columna que se borde de enormes despeñaderos, y cubierto en lanza aislada, perdiéndose su capitel en la os- otras de escombros amontonados, ya de gruecuridad de la bóveda: de un lado, un alto pal- sas rocas, ya de pequeños cascajos desprendimero inclinando sus elevados ramos al peso de dos de lo alto, y que no dejan de caer en algulos copos de blanquisima nieve; y por último, nas ocasiones, hacen contener los pasos del mil figuras de colosal magnitud, que hacen viajero, tal vez arrepentido de su temeraria cutemblar á las gentes vulgares, trayendo á su riosidad, al considerar que si el espectáculo memoria los cuentos de la niñez o las supersti- maravilloso que tiene a la vista es digno de su ciones de su descuidada educacion. Los presti- entusiasmo y admiracion, no deja de inspirar gios de estas valientes apariencias, no se des- al mismo tiempo el recelo y el pavor mas bien vanecen con el tiempo, y al volver á observar fundados. despues de algunas horas las mismas estalac- Sin embargo, la curiosidad se sobrepone, y mitas, sin equivocarse se repiten de nuevo ca- ningun observador queda contento con solo la si las mismas semejanzas. Tres de estas con- investigacion de esta sala, que no es sino el creciones Maman de preferencia la atencion vestibulo de las grandiosas galerías de la capor hallarse mas despejadas é iluminadas sus verna, y desde luego se lanza en la direccion inmediaciones, cuando el sol está enfrente de norte 71 grados, o por un magestuoso pasala entrada de la gruta. Las primeras son dos dizo á un espacio que parece no tiene límites, columnas, una de mas de seis varas de altura, y cuya oscuridad apenas cede á la claridad de y otra de cerca de nueve, cuya estremidad su- las hachas. Tan pronto como la vista se famiperior se pierde en las paredes de la caverna: liariza, comienzan a disminuirse los objetos y no obstante, estas grandes dimensiones, vistas a aumentarse la admiracion por una reunion desde ciertos puntos, solo parecen unos peque- de singularidades, en que la naturaleza pródiga ños postes si se comparan con el todo que las ha hecho ostentacion de sus mas raras bellezas. rodea: y la tercera mas inmediata á la entrada, Casi desde la entrada a este salon se encuentra

á la derecha una escarpa con gradas ó escaloo de despeñaderos. La estalacmita se distingue de la nes, muy semejantes a los de una cascada arestalactita, en que cayendo hasta el suelo las gotas de tificial, en la que el espato calizo parece una agua, van elevándose bajo diversas formas, segun la di. agua congelada, de color amarillento, y brireccion que tuvieron al caer, la disposicion del suelo en llante sobre una tierra cristalina: mas léjos se que descansan, y la clase de objetos á quienes cubren, presentan erguidas estalacmitas en forma de pero frecuentemente á manera de coliflor.

troncos de árboles, entre las que descuella una de cerca de ocho varas de altura cubierta al inmensa altura se han precipitado esos enormes parecer de hojas de acanto.

conos de cuatro varas de altura y de mas de dos El agua filtrada por los intersticios de las tercias de diámetro. Por lo demas, las estalacpiedras calcáreas, y llegando a las aberturas mitas en este lugar con servan casi toda la forde las rocas, deja asomar alguna gota, cuya ma de piramide con cortas irregularidades. Al humedad, prontamente evaporada por el aire, un estremo, la apariencia mas completa preforma como una cuenta de vidrio: á una gota senta á los ojos la congelacion de un torrente sucede otra, la que congelada del mismo mo- de agua, en el que se divisan algunos trozos hedo, añade una capa á la anterior, y creciendo lados flotantes en el líquido, como se observa progresivamente, presenta las figuras mas ca

en las fuentes de los paises del Norte à la saliprichosas. En los lados forma los conos mas ó da del sol en el invierno. Si por acaso se oculménos regulares; bajando por el tecbo perpen- tan las luces entre el espectador y alguna de las dicularmente, imita con la mejor perfeccion las estalacmitas transparentes, la vista de un alagolas de agua destiladas que se ven caer de las bastro, diáfano en unas partes y que centellea canales en una nevada, con la única diferencia en otras, produce una semejanza prodigiosa de que no teniendo aquellas mas consistencia con la luz descompuesta por el prisma ó con la que la del hielo, las estalactitas por la solucion reverberacion del diamante. Las ilusiones fande las partes calcáreas aparecen petrificadas; tásticas no solo continúan, sino que se multicuando la solucion de cal es muy débil por la plican al examinar con cuidado los muros lamucha cantidad de agua, no pudiéndose con- terales. Una momia, cubierta de un sudario gelar de pronto, cae al suelo de la gruta, don- blanco, y cuyos perfiles y contornos marcan de endurecida, forma las estalacmitas bastan- exactamente sus descarnadas formas, se halla te parecidas a las coliflores sin mayor brillo, y colocada no lejos de la figura de un anciano formadas de muchos perones, que conservando con larga y blanquísima barba, que sostiene en hasta cierto punto la figura de la gota, están sus brazos un niño muy pequeño, y cuyo traredondeadas esteriormente, algunas veces des- peo remeda a la perfeccion al de nuestros aniguales, pero siempre compuestas en su inte- tiguos patriarcas tallados en piedra. Esta sala rior de agujas cristalizadas. En las unas se tendrá de 28 à 30 varas de largo, y termina por nota un grano mas o menos fino, mas o menos

una especie de anfiteatro sostenido sobre una compacto: las otras imitan lucientes grupos pirámide truncada de 13 varas de base sobre de cristales informes; ya son algo transparen- 32 de altura. Esta es seguramente una de las tes, ya demasiado opacas; el color en aquellas mas vastas creaciones que podrán encontrarse es mas blanco que la nieve, mientras que en es- en su género en el seno de la tierra, y su destas toma el amarillo de ocre. A veces, siguien- cripcion sola podria ser el objeto de un largo do este admirable procedimiento la constante periodo. naturaleza en la elaboracion de las estalacti- Al entrar en otra galería, excitan vivamentas que cuelgan de la bóveda, las estalacmitas te la admiracion las luces que reflectan en las que se elevan del suelo llegan a juntarse con brillantes fases de las estalacmitás mas elevaaquellas, formando columnas naturales que, al das, figurando aquellos fuegos fatuos que á veparecer, sostienen el techo de la caverna. En ces deslumbran a los viageros en medio de una fin, una masa piramidal de 30 varas de base oscuridad tempestuosa. La altura, en efecto, se avanza magestuosamente hacia la altura, de este salon es tal, que es necesario á veces redisminuyendo paulatinamente sus enormes flexionar, para no creerse bajo el celeste espadimensiones, hasta perderse de vista en el in- cio en una noche sombría, y solo por medio de menso espacio de la bóveda, solo compara- los cohetes de Bengala puede llegar a conocerble con la del mismo cielo. Gran cantidad de se. A la estremidad de la sala se observa una muchas otras tan diversas en formas como en larga serie de sobervios obeliscos, cuyas protamaño, se estienden gradualmente hacia la porciones siempre en aumento, varian casi á lo derecha basta el punto en que termina este sa- infinito. Aunque á primera vista esta galería lon, cuya longitud es de cerca de 120 varas. aparenta mayor estension que la de la ante

Un arco magestuoso, aunque muy irregular, rior, un minucioso exámen hace despues que convida a la entrada de otra galeria, en la que las proporciones ideales se encuentren mucho Uaman desde luego la atencion dos robustas menores. En efecto, una longitud de 103 vaestalactitas desprendidas de lo alto, y que re- ras sobre una anchura de 55, son las dimensiocuerdan con terror el riesgo qué amenaza a los nes á que verdaderamente se estiende, y la iluque caminan bajo de aquella bóveda, desde cuya sion que la hace aparecer mas grande es un

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