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ses personales. Nos anima, sin embargo, y no tenemos embozo en confesarlo, cierta esperanza vaga de que se miren con indulgencia al monos, los penosos, desinteresados y estériles esfuerzos que un puñado de jóvenes sin valimiento ni recursos, consagra al adelantamiento de su profesion y al beneficio público. . Todos los puntos de utilidad práctica, serán asunto de nuestro papel: las especulaciones y los sistemas rara vez tendrán cabida en sus columnas. La imparcialidad al juzgar de las opiniones, y la buena fé al referir los hechos, serán, estamos ciertos de ello, sus rasgos caracter¡sticos. Evitaremos esmeradamente provocar polémicas que no tengan un objeto cientinco ostensible; y en aquellas que nos ocupen, reinará siempre el tono comedido y el lenguaje decoroso y moderado que imperiosamente evijen las cuestiones literarias. Este periódico no es ni debe ser la obra esclusiva de la Sociedad Filoiátrica: asl es que aunque en sus archivos hay material suficiente para publicar el periódico cuando méuospor el espacio de un año, con toda puntualidad, invitamos sinceramente á todos los profesores de la república á que honren nuestras columnas con sus producciones, que nos serán muy apreciables, y esperamosqueasi lo harán. hoy (pie, por la desgraciada cesacion del periódico de la Academia de medicina de México, el nuestro es el único de su género.

Insertaremos algunas memorias inéditas, sobre puntos prácticos de la ciencia. La clinica de los hospitales de esta capital y la nuestra propia, nos suministrarán gran parte de los materiales de que se componga el periódico, porque creemos que la ciencia está todavia harto escasa de hechos escrupulosamente observados y referidos con conciencia: ya se entiende que solo publicaremos aquellas observaciones clinicas que bajo cualquier aspecto sean notables.

La medicina legal tan descuidada, ó mejor dicho, tan desconocida entre nosotros, y la hi giene pública, nos ocuparán muy especialmente.

Procuraremos dar el análisis, ó por lo ménos una idea exacta y cabal de las principales obras que se publiquen en Europa, y traduciremos ó estractaremos los artlculos mas uotables de los periódicos franceses 6 ingleses. En una palabra, nos esforzareme: por poner á nuestros lectores al corriente t las invenciones, descubrimientos, inaovacii es y adelantamientos que se hagan en 1: .iencia. Esta

parte de nuestro periódico, la mas trabajosa quizá, será acaso inútil para aquellas personas que pueden por sl mismas adquirir esas noticias; pero no puede dejar de interesar vivamente á aquellas que ya por su escasa fortuna, sus pocas relaciones ó por algunos otros obstáculos, no estén en estado de proporcionárselas.

Entre el sin número de dichos epigrámatices que se cuentan del eminentlsimo Sr. Espada, obispo que fué muchos años de la Habana, en donde los recuerdos filantrópicos que dejó esculpidos en aquella antilla á su fallecimiento harán eterna su memoria, oi referir á uno de sus contemporáneos, el siguiente.—A luego que este señor prohibió que en lo sucesivo hubiese frailes descalzos en su diócesis, se le presentó un carmelita de los que les comprendia dicha órden, en solicitud de, no sé que cosa; pero reparando en sus piés el obispo, y viendo que su mandato no habia sido cumplimentado por aquel religioso, le dijo con severidad: „¿S. R. ignora, acaso, la órden que tengo dada sobre el calzado?" A que contestó el religioso:— No la ignoro.—Pues luego, dijo el obispo, ¿cómo tiene valor de ponerse en mi precencia hecho un Sátiro, con tamaña pezuña? sobrecogido el religioso con tal descarga, con mucha humildad volvió á decir:,.Señor....mis votos.... la penitencia á que estoy consagrado.... y.... Mas S. l. sin dejarlo concluir le replicó cou presteza. „La responsabilidad de esos votos que tanto le escrupulizan, es mia; á S. R. no le toca sino obedecer; y en cuanto á la penitencia, dueño es de hacer la mas austéra, yo no se lo impido. Desde ahora puede mandarse hacer S. R. zapatos con tres puntos menos de los que calce su pié, y será cumplido su deseo yelniio." y le volvió la espalda. El religioso confundido se retiró yendo en seguida á una zapateria á obedecer la órden del superior; pero es fama, (segun dijo el zapatero), que no la cumplió en todas sus partes, pues lo primero que encargó el tal religioso á el inaeslo, fueron zapatos holgaditos y no con tres puntos ménos como le ordenó S. I.—Mimo.

Para gobernar á los hombres, es necesario estudiar primero las pasiones, conocer las que dominan á cada individuo, y saber tocarlas con habilidad: presentad los objetos á todos al travez de uu lente de aumento, ó diminucion, y de esta manera los guiareis por su voluntad, y sin que lo sientan, hasta el punto deseado.

M. P. 1IK LlA.\U.

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1589.—A proporcion que se aumentan las distancias se exageran tambien las noticias, por csto la revolucion de duadalajara tanto se desfiguró en Madrid, que se creyó evidentemente ya sublevada y próxima á perderse toda la Nueva-España. El rey desde luego pensó con seriedad en un sustituto para el Marques de Villa Manrique a quien hacian cargo de todos los trastornos ocurridos, y era necesario nombrar una persona de calidad y de muy grandes tamaños. Los mexicanos por otra parle, conociendo y apreciando bastante las bellas circunscias de 1). Luis de Velasco, se lo pidieron al rey con reiteradas instancias para virey. Velasco llegado á México siendo virey su padre habia permanecido alll durante algunos años y puede decirse que era ya su patria: habia desempeñado enlre olros cargos el de corregidor en Zcmpoala, seindo actualmente regidor en la corte de la Nueva-España, pues su plaza, aunque la dejó desde la llegada de Villa Manrique, no la habian provisto teniéndola aun por ocupada. Parece que un disgusto con el virey le hizo embarcarse para España en el mismo buque en que Manrique llegó. En la corle se \e nombró Embajador a Florencia y vuelto de su mision recibió Felipe la noticia dela revolucion y á ninguno juzgó mas á propósito para calmarla que á Velasen, que conocia bien a los mexicanos cuyas represenciones tuvo tambien el soberano en consideracion y lo nombró en efecto virey, pues sabia ademas su grande amor a México. Antes de partir le entregó unos pliegos para el obispo de Tlaxcala (Puebla) al que nombraba visitador del marques, y le encargó que no desembarcase por Veracruz donde tenia muchos parciales el virey y era de temer que acaeciese algun mal por tal causa,-sino que llegará mas bien por Panuco. Se hallaban en México los hijos de Velasco, que en-este época era

ya viudo, los cuales eran D. Francisco el mayorazgo, D. Antonio,!). Luis, D. Martin, una hija casada y otras dos religiosas en el convento de Regina Cceli. A estos hijos le previno el rey los enviara á la corte para que se educaran, especialmente al mayorazgo que queria tener á su servicie; y Velasco en efecto los remitió en el año próximo.

En el mes de diciembre llegó D. Luis a Tamiahua y sabedor de que podia sin riesgo desembarcar en el puerto de San Juan de ülúa, se hizo á la vela para él, y verificó alll su desembarco, inmediatamente puso en manos de Cristobal de Osorio los pliegos para el obispo de Tlaxcala D. Pedro Romano los cuales le fueron llevados quedando de secretario de la visila el mismo Osorio.

1590.—El dia 17 del mes de enero entró á México el obispo Romano para cumplir su mision y los Marqueses de Villa Manrique salieron para Texcoco: en Acolman encontraron á Velasco que habiendo salidodeUlúa porelnuevocamino de Orizaba, y no por el corriente, hizo su viage hasta Puebla de donde continuó su ruta por la via ordinaria y se detuvo con Zuñigadoshoras, como deciamos, en Acolman llenándose de cumplimientos y ceremonias, vanas y estenores mas no de corazon enespresion deTorquemada. De alll partieron los Villa Manrinque para Texcoco, y Velasco á Guadalupe, lugar en que se recibia constantemente á los virey es, en el cual se les preparaban fiestas y al que llegó algo entrada la noche. En ella se le presentó una comision del ayuntamiento quejándose de la audiencia la cual habia acordado, para el ceremonial del dia inmediato, que los Relatores y secretarios presidieran á la ciudad contrr urareal cédula que prevenia lo opuesto. E«Io; nicba la grande estima en que eran tenidor 'el mismo gobierno absoluto los cner

pos municipales, cuando presidian, no

solo á los la ejecucion de su providencia, cuyas penas no

oflciales de las secretarias, sino á los mismos Relatores y secretarios de la audiencia que formaban casi un cuerpo con ella, y la cual puede asegurarse que tenia una autoridad igual sobro poco mas ó menos á la del mismo monarca. D. Luis de Velasco que contemplaba los males á que daria ocasion esta competencia no osó decidirla y suplicó á los comisionados que por bien dela paz cedieran de pron

las clasifican los historiadores.

En tanto que el virey gobernaba, el rencoroso visitador de Villa-Manrique, y su implacable enemigo, el obispo D. Pedro Romano, con un furor peculiar de un visitador, indigno de su carácter, impropio de un ministro de la religion cuyo yugo es suave y su carga lijera, daba una carga pesado al desgraciado marqués. Con rabia frenética se vengó atrozmente de los resentimientos particulares que tenia

to y por aquella vez para no desazonar su en- ^ sa(¡sfecll0 con haberle embargado todos trada. Regresaron estos á México á ^r caen-' ^ cm os í„ |e_

la al cabildo el cual habiéndolos oido protestó 1¡berlan en lodosübdllo del secuestro, y se

a salvo su derecho y acordó obsequiar los de- ^ ^ hasla ,a ropa Wanca de ,a marquesa seos de Velasco. sl, muger ^m ejeCutada. El de Villa-Man

El 25 de enero en la tarde fué su entrada so- r¡quC, se demoró seis años, al cabo de los cualemnc: abrian la marcha al paseo un piquete les 0Dluv0 permiso de pasar á España, llevande soldados, una música militar; y en seguida,_, do consigo |os huesos de su hija Daña Francispor delante iban los maceros, á continuacion ca que haDía rouerio durante la visita en la los alguaciles de corte y los de la ciudad pe- N„'eVa-España. Los religiosos del órden de leando la preferencia durante toda la carrera gan nemi0 vinieron en este año á México, doncon los caballeros y la gente distinguida, des- de pasa(i0 p0CO tiempo, fundaron un priorato, pues la ciudad, luego los relatores y secretarios cuya ¡gles¡a fué dedicada á nuestra Señora de y la audiencia presidida del virey, quien mon- M0"nserratei y que hoy se conserva en el estado taba un caballp rica y bellamente enjaezado y mas deplorable por lo respectivo á la veneraa cuyos lados, teniendo las riendas marchaban á la derecha el corregidor y un alcalde ordinario, y ála izquierda otro alcalde ordinario y el alguacil mayor D. Diego de Velasco. Todo el acompañamiento era cerrado por tropas de cas, de que tenemos ya hecha mencion en otra infanteria y caballeria. El recibimiento fué parte, habia permanecido hostilmente contra sumamente suntuoso y extraordinario, llenos los españoles, á cuyo dominio no habia podido de júbilo los mexicanos, que veian al virey co- reducirse á pesar de los grandes esfuerzos emmo paisano, puesto que se habia creado entre pleados para conseguirlo. Se hallaban aun ellos y que en México conservaba algunas ca- cOn las armas en la mano y ocupaban gran porsas propias y una encomienda eu Julfitlan. cion de las cercanias de Zacatecas, al poniente La entrada duró hasta la oracion de la noche de la cual estaban esparcidos llenando un iuyendo el virey como los anteriores debajo de menso espacio. Ponian á cada momento en palio, cuyas varas llevaban los regidores, lo grandes aprietos á los habitantes de aquellos que el mismo habia otras veces en iguales ca- lugares, demasiado poblados por la abundansos ejecutado. cia y riqueza de las minas: ningun viajero, que Los primeros actos do su gobierno le hlcie- eran muchos, y con mucha frecuencia los que ron luego aparecer como un hombre de seso y iban alll, se encontraba seguro, pues cuando

cion de la imagen. Antes de darle á los Bene-
dictinos este local servia de recogimiento de

mugeres pobres.
1591.—La belicosa nacion de los Chicbime-

madurez, le dieron á conocer como al hijo de D. Luis de Velasco el primero. El dia primero de junio mandó por un decreto que se abriesen las fábricas de sayales y paños establecidas por

ménos lo esperaba se veia acometido, aunque llevase como era comun, poderosas escollas. Multitud de presidios, de esforzadas guarniciones se colocaban en sus fronteras; se les de

Mendoza, y las cuales se habian interesado los claraban guerras sangrientas, fuertes persecucomerciantes españoles en que se mantuvie- clones, pero todo era inútil, con todo arrostraran cerradas. Sintió, pues, una fuerte y tenaz ban sin ceder jamás un palmo. Enrique* o

oposicion; frivolos y especiosos pretestosse lo alegaban en contra de su medida: puro él firme, arrollando toda clase de inconvenientes, previno quese impondrian severisimas penas al que de cualquier modo pusiese obstáculo á

Villa-Manrique, que en esto no van acordes los historiadores, traló de reducirlos al órden, ofreciéndoles estar y pasar por las condiciones que se presentaran, con tal que depusieran el carácter hostil que hasta entónces habian cooTHE NEW YORK

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