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-Cómo se conoce que no me amas! ¿No te cia, se embozó sosegadamente en su capa, y he dicho que mi clase, mi sortuna, cuanto po- mandando que llevasen á D. Luis, se alejó con seo, todo es tuyo, y que todo el universo me paso mesurado. Pascual habia llegado ya á parece homenage escaso á tu hermosura? si: la reja en busca de su hija, á la cual encontró pediré á tu padre tu mano, serás mi esposa, desmayada. y entonces seremos el báculo que sostenga sus

IV. pasos inciertos, el bálsamo que sane las heridas de su alma. Me crees, bien mio?

En una prision estrecha y alumbrada solo -Ah! sabes que mi padre y tú sois los úni- por la débil claridad que daba una pequeña cos objetos de mi ternura. Por qué te amaré claraboya, estaban dos personas silenciosas, tanto!....

tendida la una en el suelo y puesta la otra de --Y le has confiado á tu padre nuestro amor? rodillas dirigiendo al cielo una plegaria fervo

--No me he atrevido, temiendo que cuando rosa: eran Pascual é Ines. Pascual devorado supiese quien eres, no me acusase de liviana por una fiebre violenta, pronunciaba de cuanen dar oidos a quien la suerte ha hecho tan des- do en cuando algunas palabras: y su hija páliigual conmigo; mas se lo diré todo, y Dios pro- da, descompuesto el cabello y juntas sus mateja nuestras intenciones puras. Mas olvidaba nos, confiaba á la Virgen Maria sus angustias, decirte el suceso desagradable de mi padre con demandándole un destello de consuelo. D. el presidente de la Audiencia, con D. Pedro de Pedro era la causa de sus padecimientos; ofenCastro....

dido con la conducta de Pascual y ciegamente --Si, cuentamelo todo.

enamorado de Ines, habia hecho que uno de Y contóle Ines como yendo con su padre por sus criados los siguiese para saber su casa, y la misma calle en que vivian D. Luis y D. Pe- que se informase todo lo posible de las cirdro, este los habia llamado; no olvidó decirle cunstancias mas ligeras que les concerniesen. el suspiro que se le escapó al pasar frente a la Supo como D. Luis hablaba todas las noches ventana de D. Luis; y por último, cuanto les con Ines, y con el furor de los zelos se propuso habia pasado en la casa del oidor, y la amena- vengarse de su rival, del ciego y de su bija; za que este les habia hecho.—No te aflijas por mas antes queria comunicar á Ines su venganeso amada mia, repuso D. Luis, yo no os per- za, para ver si por este medio lograba que ce deré de vista un instante ni á ti ni á tu padre. diese á sus deseos. Impidióselo el ruido que Dame á besar tu mano hermosa, y no olvides hizo volver á D. Luis y despertar á Pascual, que pada habrá que se oponga á nuestro cas- y vióse precisado á dar un paso que hubiera to amor.

querido retardar hasta no convencerse de la Sacó Ines su mano de alabastro, y D. Luis imposibilidad de que la hija del ciego le corimprimió en ella un beso ardiente que revela- respondiese. Manchó, pues, con la mas infaba toda la fuerza de su pasion. Se retiraba ya me calumnia la reputacion de aquellas dos alD. Luis, é Ines con el brazo apoyado en la re- mas cándidas y desgraciadas; supuso que el ja le seguia con la vista, cuando una mano vi- dia que habian estado en su casa el padre y la gorosa asió fuertemente la suya; volvió el ros- hija, se habian sacado una joya de rico precio, tro asustada, reconoció a la luz de la luna á D. y con tan negra maquinacion favorecida por el Pedro embozado en una ancha capa, arrojó un gran crédito de que gozaba, logró que los grito de terror, y escuchó estas palabras que llevasen presos, siempre con ánimo de acripronunció el oidor con voz terrible.-He aquí minarlos o declarar su inocencia, segun le conpor qué no podias corresponder á mi amor; pe viniese. Sabedor Pascual por uno de los que ro me vengaré.

fueron á llevarle, de la atroz calumnia que moEl grito agudo de Ines despertó al ciego que tivaba su prision, se apesadumbró de tal suerla llamaba á voces, „Ines, Ines;» é hizo volver te, que apenas huboentrado á la cárcel, cuando á D. Luis, qnien al ver aquel hombre que la te- tuvo que ceder á una fiebre violenta que amenia asida, se precipitó sobre él con la espada nazaba privarle de la existencia. Hacia ya desnuda, el oidor hizo lo mismo, y se trabó dos dias que estaban en el calabozo, y la enferuna lid que hubiera acabado por la muerte de medad de Pascual progresaba constantemente, uno de los dos, á no haber sido por la ronda, tanto que pidió un sacerdote que le acompaque acudiendo con presteza, logró separar á ñaso en sus últimos momentos. Ines no se los combatientes. Asieron de ambos, mas el apartaba un punto de su padre, y habia llegado oidor con acento imperioso declaró su nombre al estremo á que conduce ese dolor profundo que hizo enmudecer á los ministros de la justi- é inesplicable, que no nos deja proferir una queja ni derramar una lágrima. Su padre cer- -¿Cómo se llamaba tu madre? cano a la muerte, y acusado de un delito ver- -Clara de S.... gonzoso, su amante encerrado probablemente -Hijo mio! ¡Hijo mio! esclamó el oidor, aren una prision; ni un auxilio, ni un amigo.... rodillándose delante de Pascual, perdon! Yo ¡Pobre piña! Cuánto pesa sobre ti la mano de soy el miserable que abandonó a Clara, yo quien Dios que se complace á veces en probar la for- te quitó la vida, esa vida por la cual diera ahotaleza de los que mas ama!

ra gustoso mil, si otras tantas tuviera.-PaLlegó el ministro del allar, y despues de ha- dre mio, estábais perdonado; recibid ahora mi ber oido la confesion del ciego, pronunció con amor y perdonadme vos. voz grave y magestuosa la absolucion, é Ines Estendió Pascual los brazos hácia D. Pedro, de rodillas pronunció un Amen arrancado de y este fué á unir su rostro con el rostro del cielo mas intimo de sus entrañas. Comenzó lue- go.-Déjame, hijo mio, le decia, recoger con go el sacerdote å rezar las preces con que la mis lábios tu último suspiro. Iglesia cierra amorosa los párpados del mori- Duraron así algun tiempo D. Pedro y Pasbundo, y Pascual las repelia con voz clara y cual, mas este apartando suavemente á su pasonora, y con aquel semblante animado, con dre.-Padre mio, le dijo, mi fin no dilata mas aquel acento tierno y vehemente de una alma que algunos momentos; os encargo especialcriada para comprender los misterios de la ar- menle a mi bija. monia.

-¡Oh! Ines mia, ¡ven å mis brazos! Te amo, En medio de aquella escena solemne se pre- sí, pero no con un amor criminal, sino con el de senta el oidor, llevado por el deseo de ver á un padre a su hija. Necio de mil no conocia Ines, para empeorar ó mejorar la suerte de sus que era la sangre que le habla á la sangre. victimas; mas atónito con aquel espectáculo ¡Mas ah!.... tú amas á D. Luis, lo sé bien, y él imponente, quedóse parado en el umbral de la te ama á tí. ¡Hola! sacad sin perder un mopuerta del calabozo. Adverlido Pascual por mento al preso del calabozo inmediato, y traedsu hija de la presencia de D. Pedro: „Os per- le aquí. dono, le dijo, mas tened compasion de mi des- Corrieron inmediatamente el carcelero y un venturada hija.” Y tú, bija mia, prefiere mil criado que habia venido acompañando á D. Peveces la muerte á la deshonra; recibe de mi dro, y volvieron al punto con D. Luis, que sormano la prenda que en igual caso me dió mi prendido con la escena que se presentaba a sus madre en otro tiempo. El cielo me negó la di- ojos, no podia siquiera desplegar sus lábios. cha de recibir un solo beso de mi padre, toma -D. Luis, le dijo D. Pedro, dad la mano de su retrato y conservale en memoria de mi,” esposo á mi nieta. Dióle el retrato, y el oidor se acercó á verle co- -¡Vuestra nieta! esclamó D. Luis. mo arrastrado por un impulso irresistible; y -Sí; y desde ahora sois dueño de todos mis como dudoso de lo que veia, estúvose exami- bienes. Quiera el cielo perdonarme mis crinándolo algun tiempo a la luz, y dirigiéndose á menes, pues conoce lo sincero de mi arrepentiPascual, preguntóle con la mayor agitacion. miento.

-¿Tu madre te dió ese retrato que dices ser El sacerdote bendijo aquella union, y Pasde tu padre?

cual con sus lábios entreabiertos por una son-Si.

risa apacible, exhaló su último suspiro. -¿Y dónde naciste? -En Guadalajara.

JUAN N. NAVARRO,

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ESTÚDIOS XXSTÓRICOS.

ATZCAPOTZALCO. 1821.

Comenzaban los hermosos dias del mes de ju- En la siguiente mañana se preparaba mi fanio de 1821, y los veía pasar con la indiferencia milia para huir, cuando se dijo que por el cade la niñez, con el sobresalto de la infancia, mino de San Juan del Rio venia tropa, y esto cuyos goces, aunque los mas puros, tan pronto hizo temer que la hacienda fuese el teatro de se esperimentan con agitacion, tan pronto son alguna accion entre los independientes y los acibarados por el dolor que desde la cuna co- realistas de Concha: resultó, pues, en mi famimienza a conmover el corazon del hombre. lia la ir.certidumbre que acontece en semejanVagaba incierto por los risueños senderos de tes ocasiones, en las que se ve encima un inmiuna hacienda situada entre las provincias, en- nente peligro, y mas cuando no estaba presentonces, de México y Querétaro, y mi alma no te el gefe de la casa. Mientras se tomaba algun aspiraba mas que á perseguir una mariposa, o partido llegaron algunos oficiales aposentadoá recojer algunas flores con que la primavera res. Súpose por ellos que venia el batallon esmatizaba los campos, para formar un ramo que pedicionario de Murcia: nada dijeron que pudespues abandonaba con la inconstancia de ni- diese revelar la causa de su llegada; pero de sus ño.

maneras y semblante agitado, se inferia que Una tarde á la relacion de un correo que aca- algun acontecimiento desfavorable les habia baba de llegar, mi familia toda se demudó al sucedido. Se consideró prudente no huir ya; oir el nombre terrible del coronel Concha: yo me á poco mas de una hora llegó el regimiento que estremecí tambien, porque mil veces habia oi- venia marcbando con el orden y con la disdo decir que era un enemigo jurado de mi pa- ciplina propia de las tropas españolas. Volvia dre, á quien habia querido juzgar como á otros, humillado y lleno de vergüenza, pues se había en Tulancingo por una conspiracion que debia deserlado del ejército trigarante, despues de haber estallado en 819, y que fué descubierta: haber jurado en Iguala el plan de independenConcha quiso varias veces que se le entre- cia, lo que manifiesta la dificil posicion en que gase á mi padre, y á no haber sido por la se vió al principio el gefe trigarante; pero bondad de Apodaca, y por el generoso compor- su alma abundante de felices inspiraciones en tamiento del coronel Antonelli, del mayor Ter- momentos criticos, supo sobreponerse á la forrés, hoy general, y del fiscal Iglesias, actual- tuna, que todo le concedió ese año bautizado mente coronel, que fuertemente se opusieron, justamente con el nombre de independencia. habria ido á Tulancingo á sufrir los tormentos El batallon que se dirigia á marchas dobles á la que Concha hacia pasar a los demas prisione- capital, descansó hora y media y se marchó

Vino la constitucion del año de 20 y á es- con aire silencioso, y el de la desesperacion to debió mi padre, como otros, que no hubiese comprimida, dejando á los habitantes de la baterminado su vida en un patibulo. Aun no se cienda no sin alguna zozobra: tal era la sensahabia borrado en mi familia la idea del riesgo cion que aun producian aquellos soldados. que habia corrido mi padre. La relacion del Serian las cinco de la tarde del mismo dia, correo que anunciaba la pronta llegada de Con- cuando una gran polvareda por el camino de cha, con una suerte division en auxilio de San Tierradentro indicó la aproximacion de nueJuan del Rio y Querétaro, vino á producir en vas tropas, lo que volvió å los ánimos á su annosotros un terror mortal, que se aumentaba tigua tortura: la paciencia y el sufrimiento se por haber tomado mi padre partido en la causa nacional (1).

como ninguno otro, tan espontánea como generalmente

aplaudido y secundado: ademas, estos detalles compren. (1) No se crea en mí vanidad descender á estas par. den parte de las primeras impresiones de aquella transiticularidades domésticas: si me ocupo en ellas, es pura- cion tan repentina en que la reflexion se subalterno á los mente para que se forme a'guna idea de los sentimien. resultados mas sorprendentes, y que cada uno llevaba en tus de aquella época, por los que el grito de Iguala, fué, sí la novedad.

ros.

habian agotado en tan corto intervalo. La bres del campo, con un tanto de lo brusco del solafliccion mas aguda se apoderó de todos, y no da do, segun era la persona con quien se comuse podia ni aun respirar viendo sobrevenir nue- nicaba: un carácter suave y condescendente con vos riesgos. En breves momentos llegó á ga- sus sobordinados, interin no faltasen á la discilope una descubierta de caballería: la confu- plina y al honor militar, pues entonces era inexosion en mi familia y demas personas de la ha- rable en el castigo; sagaz y emprendedor, con cienda no tuvo igual, temiendo de un momen- un valor y serenidad probados en los momentos to a otro algun accidente: se percibió en algu- en que el éxito se dejaba integroá la temeridad; nas voces el nombre de Concha, y con esto au- una constancia sin igual para sufrir todo gémentose el sobresalto: entró luego un criado nero de privaciones; un sentimiento de pundocon semblante alegre y dijo que las tropas que nor, que le aumentaba la confianza de sus gellegaban eran independientes. Una esclama- ses; y por último, poseia suma destreza en el cion general de regocijo estalló, y todos fueron manejo del caballo, y uso de sus armas. Pues á ver a los independientes; yo salí tambien lle- bien, este hombre y sus soldados fueron los no de gozo.

Se supo que venian á encontrar primeros independientes que vi habiendo lleá Concha, á quien creian inmediato y deseaban gado antes que otros: formáronse luego y espebatir.

raron a los demas cuerpos: siguieron después La vanguardia o descubierta la formaba el dos escuadrones del cuerpo de caballería de S. antiguo insurgente Encarnacion Ortiz con sus Carlos, otros del Principey Sierra Gorda; á contivalientes soldados de la Sierra de Guanajuato: nuacion el florido regimiento de infanteria de asido de la mano de una persona fui adonde Celaya, el de la Corona, Nueva-España, y otros estaba la tropa. Ví por la primera vez a los de infantería. El sonido de las músicas militares libertadores de mi patria, y sin comprender de esta y el de las bandas de clarines de la cabanada mi corazon, aunque tierno, palpitaba de llería, enagenaban los espírilus. Fué entonces alegría. Consideré de cerca á estos soldados cuando mi alma recibió la primera impresion de y á su gefe, que tenian un continente guerrero entusiasmo y patriotismo; impresion dificil hoy esclusivamente nacional. La mayor parte lle- de sentirse en estos tiempos positivos: hoy en vaba sus cueras ó cotones largos de charro; y que esas sensaciones, aun para los que tenian calzoneras de venado, botas de campana y entonces desarrollada su sensibilidad de desinsombreros jaranos, componian su unisorme: terés y de gloria, están amortiguadas, estinguicarabina, lanza, machete y reala, era su arma- das, y no queda mas que un recuerdo como en mento y montaban unos fogosos caballos, á los sueños de una época que no volverá, porque no que manejaban con destreza sin igual; y en volverán el génio que la impulsó, y el que la donde este escuadron caia, dejaba tras él una apoyó; únicos fundadores de la emancipacion huella de sangre y de desolacion. Ortiz, cono- mas sorprendente del orbe; pero sin querer me cido por el Pachon, era una celebridad de la distraia de mi objeto para decir que el gefe de época: su patriotismo de un tiempo que ahora la division que habia llegado, era el coronel D. volvia con mayor brio á desarrollar, y su valor Anastasio Bustamante: presentose en medio de siempre, lo bacia notable entre los héroes; de un escogido estado mayor, y rebosaba su aly su singularidad infatigable en el servicio y ma la ansiedad de ver realizada la combinacion en el peligro le valia el honor de marchar a la que se le habia encomendado por el primer gese vanguardia. Yo lo contemplé con una mez- del ejército. cla de temor y simpatía, con aquel senti- Este le habia dicho en San Juan del Rio: miento interior de los primeros años que tan compañero Bustamante, el coronel Concha viepronto nos aconseja permanecer, tan pronto ne de México con una fuerte division para prohuir de lo que hiere nuestra alma de curiosi- teger este punto, que cree el virey que todavía dad ó de desconfianza. Si mis recuerdos de esta de su parte, y llamarnos la atencion para aquella época muy vagos por sí, no fuesen dé- la toma de Querétaro: irá V. á encontrar á biles, con las relaciones de personas fidedignas aquel, y en donde quiera que se presente, haque han podido conservar una idea hasta el dia gale conocer con la acostumbrada bizarría que de aquel hombre, tipo de nuestros primeros distingue á V., que no es fácil atacar a los solguerrilleros, yo diria que era de una estatura dados de la independencia. Descanso en la acalta, de color trigueño, ojos rasgados, y llenos tividad y constancia con que V. siempre se de vivacidad, barba escasa, franco en sus mane, conduce, para hacer que Concha no vuelva á saras, lenguaje y espresion que participaban del lir de México, y entretanto quedaremos espedicandor, jovialidad y respeto de nuestros hom- tos para la mas pronta conclusion de nuestros planes. En este momento debe V. marchar. -No: por ahora llevará V. un solo batallon -Señor, respondió Bustamante, me esforzaré de refresco y la caballería que le he dicho. en llenar los deseos de V., que en ello cumpli- -Está muy bien, señor. ré con mi deber hacia la patria, y con la grati- El infatigable Bustamante marchó con el pritud que debo a V. por su empeño en distinguir- mer batallon de la Union á las órdenes del teme.-Balido ó replegado Concha, agregó Itur- niente coronel D. Juan Dominguez, hoy genebide, será conveniente recoja V. á su regreso ral, y con cuatrocientos caballos. El 21 de julos caudales públicos que existen en las cajas nio å la una de la tarde se unió Bustamante á reales de Zimapan. Ademas servirá la espedi- Echávarri (1): despues de que hablaron ambos cion de V. para organizar todos los pueblos, de los negocios, le dijo este á aquel cuya opinion está manifestada a nuestro favor. -Compañero, voy á bacer que se reconozca

-Señor, dijo Bustamante, me lisongeo de á V. por gese de todas las fuerzas, tanto porque podré corresponder a las esperanzas de la que le corresponde en virtud de su antigüedad, Nacion y de V.: nada me detendrá para alcan- como porque sus conocimientos políticos y milizar este objeto, pues con los valientes que me tares son superiores á mis escasas luces. acompañan todo se puede emprender.

-Bustamante le replicó: compañero, los taBustamante anhelaba por un encuentro, de- lentos, el denuedo y el patriotismo que ha desseando que la fortuna le proporcionase los mo- plegado V., lo hacen acreedor å conservar el mentos de venir á las manos con Concha: los mando: mis deseos se dirigen esclusivamente soldados de aquel, tenian unos mismos senti- á la mas pronta conclusion de esta empresa y á inientos, y los instantes que se interponian se las demas que se presenten hasta obtener la feprolongaban como siglos.

licidad de la patria. El mayor órden reinaba en la division pa- --Conozco demasiado la generosidad de V., triola, y las disposiciones eran tomadas con vio- repuso Echávarri, mas ella aumenta en mi el lencia y exactitud. A otro dia de la llegada de empeño de contar con el honor de recibir sus la division se puso en marcha muy de mañana, órdenes, que las estimo por mas acertadas y efidejando los mas gratos recuerdos de admira- caces para llevar al cabo el plan del primer cion y de entusiasmo, y avanzando hasta Hue- gefe. huetoca, Concha se replegó a México; empren- -No cederé en mi resolucion, manifesto diendo en seguida su retirada sobre Querétaro Bustamante, y V. que ha comenzado la obra el coronel Bustamante, despues de haber reco- debe concluirla: disponga V. las cosas, y su gido algunas barras de plata de Zimapan, y compañero formará en el lugar que le toque cumplido con todas las iustrucciones que habia como el primero de los que están á las órdenes recibido.

de V. No hay que perder tiempo, pues los El primer gefe manifestó su satisfaccion a la momentos son preciosos. Tome V., pues, sus décimasegunda division y á su digno gefe con disposiciones. las mas vivas demostraciones que aumentaban

- Cedo no sin grande violencia; pero con la en este y en aquella su decision.

condicion de que modifique V., segun su paEl siguiente dia le dijo Iturbide á Bustaman- recer, aquellas, pues así tendremos un buen te:-Compañero, importa que hoy mismo sal- éxito. ga V. con un batallon y cuatrocientos caba- El 22 á las ocho de la mañana llegaron los llos, á auxiliar al Sr. Echávarri que debe ata-despachos del cuartel general, en los que se car al convoy que viene de San Luis Potosí, prevenia á los gefes independientes que rincustodiado con el primer batallon de Zaragoza, diesen á Bracho y San Julian á discrecion, sin otro de Zamora y cuatrocientos caballos. concederles ninguna otra cosa.

-Señor, nada tengo que decir á V. sobre el Las divisiones de Echávarri y Bustamante celo con que deseo cumplir sus órdenes: asi es marcharon unidas para reducir á los realistas que partiré en el momento.

y abreviar las operaciones del plan combina-Lo sé, y por esto confio en mi amigo y com- do. El teniente coronel D. Luis Cortazar se dipañero Bustamante: mi gratitud es poca cosa; rigió con doscientos caballos hacia la hacienpero es muy grande el reconocimiento y admira- da de San Isidro, donde estaba el enemigo: cion nacional. Llevará V. amigo, un batallon y las demas divisiones siguieron de frente y cuatrocientos caballos que V. escoja del ejército, por los costados. Resultó de estas disposiciopues debe descansar la division de V.

-Es que mis soldados están listos para ir å (1) Cuadro histórico del Sr. D. C. M. Bustamante donde V. lo dispopga.

- tom. V.

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