Album biográfico ecuatoriano, Volumen5

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El Vigilante, 1905
 

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Pasajes populares

Página 127 - Dos eternidades me contemplan: la pasada y la que viene; y este trono de la naturaleza, idéntico a su autor, será tan duradero, indestructible y, eterno como el Padre del Universo.
Página 127 - ... de la próvida madre: allá está encorvada con el peso de los años, de las enfermedades y del hálito pestífero de los hombres; aquí está doncella inmaculada, hermosa, adornada por la mano misma del Creador. No, el tacto profano del hombre todavía no ha marchitado sus divinos atractivos, sus gracias maravillosas, sus virtudes intactas.
Página 128 - Yo vi al humilde pedagogo desmontarse a la puerta del palacio dictatorial, y en vez del brusco rechazo que acaso temía del centinela, halló la afectuosa recepción del amigo, con el respeto debido a sus canas ya su antigua amistad. Bolívar le abrazó con filial cariño y le trató con una amabilidad que revelaba la bondad de un corazón que la prosperidad no había logrado corromper".
Página 131 - ... los americanos por quitarles lo que antes llamaron sueño. ¿Quién sabe si después que yo haya presentado a los Congresos de América los rumbos de una libertad que andan buscando en vano, no sale por ahí un Vespucio dando su nombre a mi nuevo mundo?
Página 132 - ... no de recibirlas; yo me había ofrecido a concurrir con mis conocimientos y con mi persona a la creación de un Estado, no a someterme a formulillas, providencillas ni decretillos — en fin, yo no era ni secretario, ni amanuense, ni ministro, ni alguacil.
Página 132 - Yo no era un empleadillo adocenado de los que obstruyen las antecámaras : yo era el brazo derecho del Gobierno ; yo era el hombre que...
Página 135 - U. ... y si por desgracia de la América tuviese U. que retirarse a alguna Santa Elena, lo seguiría gustosísimo. Más honor habría en desterrarse con un héroe que no quiere ser Rey, que con un hombre que por hacerse Rey, dejó de ser héroe.
Página 130 - U. ya todos sus amigos: pues así he seguido desde entonces : ya tengo el lomo duro y si he de decir lo que siento, me gusta tener la culpa, para evitarme el trabajo de justificarme: no hay cosa más pesada para mí.
Página 131 - Dos ensayos llevo hechos en América, y nadie ha traslucido el espíritu de mi plan. En Bogotá hice algo y apenas me entendieron : en Chuquisaca hice más y me entendieron menos...
Página 133 - Di cuanto tenía, vendí mis libros, mi poca plata labrada y hasta ropa, y no me alcanzó para cubrir: quise trabajar y no pude por falta de capital. Infante me prestó 300 pesos, Sucre 500, y la mayor parte fue para pagar...

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