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JURISPRUDENCIA CIVIL

SENTENCIAS DEL TRIBUNAL SUPREMO

EN

BECURSOS Y COMPETENCIAS

correspondientes al año 1886.

1.*

Becurso de casación (2 de Enero de 1886).-Sala primera.INDEMNIZACIÓN. —No ha lugar al interpuesto por D. Luis Paulino Azcoa. ga con Doña Francisca Abarrategui (Audiencia de Pamplona), y so rosuelve:

Que no se infringen las leyes 1.' y 3.", tit. 15 de la Parlida 7.', que definen el daño, ni la regla 17, tit. 34, Partida 7.*, porque aun cuando el hecho fundamental en que se apoya el fallo, o sea el uso de la fábrica de harinas por la demandada, pudiera ser estimado con independencia del conjunto de pruebas apreciadas por la Sala, nunca constituirla por solo criterio de verdad legal suficiente para justificar la condena de daños á que en la demanda se aspira; y por lo tanto se hace supuesto de la dificuliad indocando la infracción imposible en este caso de aquellas disposiciones legales; y en corroboración de lo expuesto, que para ab. soloer de la demanda la Sala sentenciadora se funda en la absoluta insuficiencia de las pruebas comparadas para apreciar debidamente la ezistencia, ocasiones y motivos determinantes de ese uso de la fábrica y la realidad de los daños, dadas además las circunstancias excepcionales y de fuerza mayor en que se encontraba á la sazón aquella localidad, sin que contra estă apreciación se alegue error de derecho ni de hecho de los que señala el núm. 7.' del art. 169% de la ley procesal.

En la villa y corte de Madrid, á 2 de Enero do 1886, en los autos que ante Nos penden en virtud de recurso de casación por infracción de ley seguidos en el Juzgado de primera instancia de Vergara y en la Sala de justicia de la Audiencia de Pamplona por D. Luis Paulino de Azcoaga, propietario, vecino de Mondragón, representado y defendido por el Procorador D. José María Cordón y el Doctor D. Eugenio Montero Rios, y en ol acto de la vista el Licenciado D. Laureno do, con Doña Francisca Abarrategui, propietaria, de la misma vecindad, represontada por el Procurador D. Lucio Alvarez, bajo la dirección del Liconciado D. Juan Garcia Hernández, sobre pago de pesetas e indemni zación de daños y perjuicios:

Resultando que en 28 de Febrero de 1883 D. Luis Paulino Azcoaga dedojo demanda, exponiendo como hechos que en el mes de Agosto de 1873 el demandante era unico dueño en propiedad y posesión de la fabrica de harinas sita en el punto de Arrasato, del que tomó su nombre en jurisdicción de la villa de Mondragón, y viéndose precisado á emigrar á San Sebastián por haber caido en poder de los carlistas el pae blo de su vecindad en 8 de dicho mes de Agosto, hacia el 20 del mismo se presentó en la referida ciudad de San Sebastián su esposa Doña Delores Catel proponiéndole por encargo de Doña Francisca de Abarra. tegui que le diera en arriendo la fábrica de Arrasate, habiendo conteslado por escrito Azcoaga que no tenia inconveniente en dársela basta 1.o de Noviembre de aquel año, á condición de que pagara como renta 2 rs. y medio por fanega del grano que moliera en dicho establecimiento; que dicha Doña Francisca Abarrategui acoplo la proposición, otili zó la fábrica de Arrasate hasta algunos días antes de 1.° de Noviembre del citado año, y coando se practicó la liquidación de una Sociedad que existia entre la Abarrategui para la explotación de otra fabrica de barinas que pertenecía a ambos, que radica en el punto de San Agustin, término municipal de Mondragón, la Abarrategui abono en cuenta al Azcoaga una suma determinada por las fanegas que había molido en Arrasate durante el indieado periodo, á razón de lo pactado por cada fanega, sin haber hecho la menor observación, y reconociendo que no podia utilizarse de la fábrica de Arrasate sin el pago del alquiler correspondiente, que cesó en 1.o de Noviembre de 1873, Doña Francisca de Abarrategui en su carácter de arrendataria, y aunque con posterioridad á aquella fecha no se celebró contrato alguno entre dicha señora y el demandante, aunque éste no la autorizó expresa ni taxativamente para hacer uso del molino de Arrasate, aunque no tenía Doña Francis ca razón ni pretexto alguno para intrusarse en aquel establecimiento, explotó por sí y ante si la mencionada fábrica, moliendo en ella desde 7 de Enero de 1874 hasta la feliz terminación de la guerra siempre que le convenia, utilizando para ello todos los elementos industriales pertenecientes al demandante Azcoaga en la expresada fábrica, de la que disponía dicha señora como de cosa propia; que era de advertir que como el molino de San Agustin po tenía soficiente caudal de agua durante la estación de verano y era abundante el de la fabrica de Arrasate, ofrecía considerables beneficios la molienda de esta última; que durante la ausencia forzada del actor del pueblo de Mondragón, que duro tanto como la guerra civil que la motivaba, las llaves de la fabrica de Arrasate estuvieron primero en poder de D. José Astiz, después en el de Hilario Aguirre y por algún tiempo en el de la Autoridad local carlista de aqaella villa, la cual, siendo Alcalde D. Fernando de Bosecibar, panadero, a quien, como a todos los que ejercían en Mondragón la misma industria, interesaba poder moler on Arrasate por la mayor economia y facilidad que ofrecía, y saco á subasta por el mes de ju. nio de 1875 la explotación de aquel artefacto contra la voluntad de sa dueño Azcoaga, y habiendo cansado el remate D. Francisco Lara, sólo atilizó la fábrica por espacio de 12 dias, al cabo de los caalos la dejó, y poco después se hallaba ya aprovechándose de ella nuevamente la demandada, que continuo haciendo uso de dicho artefacto sin anuencia ni consentimiento del dueño y disponiendo de todo lo que había on la fabrica como si fuera sayo, tanto que después que regresó a su hogar dicho Azcoaga encontró que en la fabrica de San Agustin se hallaban algunas correas de transmisión de la fábrica de Arrasate; y despoés do alegar varios fondamentos de derecho, pidió se conderase á Doña Francisca Abarrategai á que le pagase la cantidad de 14.000 pesetas, o lo que en so defecto y de conformidad de las partes señalasen los peritos nombrados por el uso de la fábrica de harinas de Arrasate y todos los elementos industriales que existían en ella, y á la jodemnización de los daños irrogados al demandante con la ocupación de dicha fábrica desde 7 de Enero de 1874 hasta la conclusión de la gaerra siempre que la convonía, y expresamente en todas las costas si so opusiera a la de manda:

Resultando quo conferido traslado de la demanda á Doña Francisca Abarrategui, la evacuo exponiendo que aun cuando reconocía a Don Lois Paulino de Azcoaga como daeño de la fabrica de Arrasate, no se conformaba con lo demás que éste consignaba en la demanda; que 80 esposa fué la que ofreció a Doña Francisca la fábrica, no en arriendo, sino á calidad de que pagara 2 reales y medio por cada fanega de gra no que moliera, propuesta que acepio; que cierto como era el becho de haber molido harinas on Arrasate con anterioridad al 1.° de Noviem. bre de 1873, lo era también que la demandada hizo a Azcoaga el abono correspondiente al liquidar cuentas de la Sociedad de la otra fábrica de San Agustin, pero no se le previno que no pudiera continuar moliendo en adelante en el mismo precio, y la demandada entendió que por par te de sa sobrino no había inconveniente en que moliera cuantas veces le ocarriera, siempre que pagara los 2 reales y medio por fanega; que, mal pado cesar Doña Francisca A barrategui en so carácter de arren dataria, porque no lo lavo nunca, ni lo fue antes de 1.° de Noviembre de 1873 ni después; que habiéndose ausentado Azcoaga de Mondragón al principio de la guerra, dejó la fábrica de Arrasate al coidado de una persona de su confianza, pero el Ayontamiento se hizo cargo de ella á consecuencia de órdenes e instrucciones de la Diputación á guerra, por no haber quien estuviera encargado de pagar las contribuciones correspondientes a esa finca; que más tarde, con motivo de haberse presentado algunos casos de viruela, fueron conducidos allá los atacados de ese mal, y quedó instalado el hospital de virulentos en aquel local, habiendo te nido ese destino en algunos meses del año de 1874, y aun parte del 75; que era falso que Doña Francisca Abarrategoi ocupara la fabrica de Arrasate y que la explotara por sí y ante si, como también que moliera en ella desde 7 de Enero de 1874 hasta la terminación de la guerra; que la Autoridad local fué quien ocopo el edificio y quien dispuso de él en todo ese tiempo; que cuando se levantó el hospital por la desaparición de la viruela, el Ayuntamiento determinó arrendar dicha fabrica y sacó á remate el arriendo; que dos subastas se celebraron el 30 de Mayo y 6 de Junio de 1875, y por consecuencia de ellas se adjudicó el arrendamiento a D. Francisco Lora por los siete meses que restaban de aquel año en el precio de 4.000 rs., de los gae 2.000 debía percibir la Dipatación y los otros 2.000 el Ayuntamiento para atender al pago de las contribuciones que se imposieran a Azcoaga; que de todo lo expuestpor éste en la demanda lo unico cierto era que so tia había molido alo guna vez en Arrasale durante la guerra; que agobiada por las contribaciones que se la exigian como propietaria de la mitad del molino fá. brica de San Agustin ý llevadora de la otra mitad perteneciente a Don Lois Azcoaga, hizo presente a la Antoridad local que únicamente podria satisfacerla si se le permitía moler en Arrasate en las épocas de seguia en que no podria hacerlo en San Agustin, y que efectivamente se le concedió eso permiso, pero que gratuitamente y sin exigirla bada, habida consideración á que ella respondía de las contribuciones de Azcoaga. hasta la cantidad que en renta se calculó podria producir la mitad que tenía en la fabrica 1o San Agustin; que si después molió algunas fanegas en la de Arrasate foé con esa autorización y frangueandola la entrada la persona encargada de las llaves del establecimiento sin resistoncia alguna; que la mencionada fábrica estavo todo el tiempo de la guerra a disposición del encargado que dejó Azcoaga 6 a la del Ayuntamiento, nunca a la de Doña Francisca Abarrategui, ni aun en la época quo medio desde que dejó de ser hospital de virulentos hasta que lo como en arriendo D. Francisco Lara; que la demandada no causó el menor daño en la fábrica de Arrasate por el hecho de haber molido algunas fanegas, antes bien fue en beneficio el ponerla en movimiento a ese objeto; que sólo en casos de absoluta necesidad utilizó Dona Francisca para la molienda dicha fábrica, que molia en la soya de San Agustin mientras podía; que era inexacto que la demandada ejerciera actos de dueña de la fábrica de Arrasate durante la guerra ai en tiempo alguno, poos se limitó a moler algunas fanegas de la manera que había manifestado; que D. Francisco Lara la tuvo en arriendo por siete meses, es decir, durante todo el año de 1875, á contar desde los primeros dias de Junio, y que este hecho lo reconocía el mismo demandante, y después de alegar los fundamentos de Jerecho pidió se la absolviera de la de manda, con imposición de perpetuo silencio y costas a la parte actora:

Resoltando que en los escritos de réplica y duplica reprodujeron las partes sus respectivas alegaciones y pretensiones; que practicadas las pruebas que las partes suministraron y seguido el juicio por dos ins tancias, la Sala de justicia de la Audiencia de Pamplona, por sentencia de 12 de Marzo último, revocatoria de la del Juez, absolvió a Dona Francisca Abarralegui Trabala de la demanda interpuesta por D. Luis Paulino de Azcoaga, sin hacer especial condonación de costas de ambas instancias:

Resultando que D. Lois Paulino Azcoaga interpuso recarso do casación por

haberse en su concepto infringido: 1.° Las leyes 1.8 y 3.", tit. 15, Partida 7.", que respectivamente define lo que es daño, en cuya denominación se comprende asimismo el perjuicio, según los tratadistas y la jarisprudencia, y declara quién viene obligado a satisfacerlo, explicadas por varias sentencias de este Sapromo Tribunal, entre otras, la de 24 de Abril de 1863, puesto que siendo up hecho notorio por haberlo confesado la misma demandada que ésta utilizó varias vecos la fabrica de Arrasate sin satisfacer premio alguno á sa dueño y sin el consentimiento de éste, es indudable que le canso un perjuicio sin razón legal para ello, por lo cual debió indemnizárselo, y al no doclararlo así la sentencia recorrida, ha infringido dichas leyes y sentencia:

2.° La regla 17, tit. 34 de la Partida 7.', que nadie puede enriquecerse torticeramente con perjuicio de otro, porque Doña Francisca Abarralegui se lucro con los beneficios que lo prodnjo el molor en la fábrica de Arrasate, sin pagar nada por ello al recurronte, y por lo tanto, a cosla

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