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ARTICULO XX.

Si una de las dos partes contratantes se hallase en guerra con otra potencia, Nacion ó Estado, los ciudadanos y súbditos de la otra podrán continuar su navegacion y su comercio con los Estados del enemigo, excepto en los lugares que se hallen realmente bloqueados : bien entendido, sin embargo, que esta libertad de comercio y navegacion, no comprende los artículos reputados de contrabando de guerra, como las armas de fuego ó blancas, montadas ó en piezas, los proyectiles, la pólvora, los efectos de vestido lnilitar, los caballos y utensilios militares y todos los objetos ó instrumentos de cualquiera especie fabricados ó destinados para el uso de la guerra.

En ningun caso un buque mercante perteneciente á los ciudadanos ó súbditos de uno de los dos países contratantes que se dirija á un puerto bloqueado por el otro Estado, podrá ser secuestrado, capturado ni condenado, si antes no se le ha notificado la existencia del bloqueo por un buque de la escuadra bloqueadora. Y á fin de que no pueda alcgarse ignorancia de los hechos, y sea lícita la captura del buque que, á pesar de habérsele hecho en debida forma la notificacion, vuelve á presentarse en el mismo puerto durante el bloqueo, deberá cl comandante del buque de guerra, anotar en su diario de navegacion la primera vez que lo encuentre, el día, el lugar y la altura en que lo haya visitado y le haya hecho la notific acion del bloqueo, tomando del capitan del buque mercante una declaracion análoga firmada de la expresada notificacion.

ARTICULO XXI.

No se permitirá en el territorio de una de las dos partes contratantes, hacer alistamiento ó enganches, organizar tropas ó construir armas ó tripular buques de guerra, ó corsarios, contra el territorio, los ciudadanos ó comerciantes de la otra de las dos partes contratantes.

ARTICULO XXII.

Los Enviados, Ministros, Encargados de Negocios y demas Agentes diplomáticos del Perú gozarán en los Estados Sardos, á mas de los privilegios é inmunidades que les concede el Derecho de Gentes, todos los favores y‘ exenciones acordadas ó que se acordaren á los de las Naciones mas favorecidas, entendiendose lo mismo respecto de los Agentes diplomáticos de Cer. dcña en el Perú.

ARTICULO XXIII.

Los Gobiernos de cada una de las partes contratantes podrán establecer Consulados en el territorio de la otra para la proteccion de la navegacion y del comercio de sus súbditos. Cada Gobierno conservará el derecho de determinar los lugares en que le convenga admitir Agentes consulares, comprometiéndose ambos á no establecer en este particular ninguna restric. cion ó prohibicion que no sea comun en el país á todas las demas Naciones.

ARTICULO XXIV.

Las dos altas partes contratantes convienen ademas, en estipular tan pronto como les convenga, una Convencion consular, en la cual se declaren especialmente las facultades é inmunidades de los Cónsules, ViceCónsules ii otros Agentes consulares de cada una de dichas partes contratantes en el territorio de la otra.

Y mientras se concluye tal Convencion las altas partes contratantes estipulan que los Cónsules generales, Cónsules y Vice Cónsules gozarán en sus distritos consulares de las prerogativas anexas á su cargo, luego que hayan presentado su patente y obtenido el exrguatur para el ejercicio de sus funciones: este documento se les expedirá gratis y sin gasto de ninguna especie. Obtenido el exequatur, los Cónsules generales, Cónsules y Vice Cónsules serán considerados tales por las autorida. des judiciales y administrativas del país en que residan.

ARTICULO XXV.

Los Cónsules y Agentes consulares, no súbditos del país en que residan. gozarán de los privilegios generalmente acordados á su empleo. Estarán exentos del alojamiento militar y de toda contribucion personal, excepto aquellas que deban pagar por causa de su comercio y de sus propiedades, y aquellas á que estén sujetos los ciudadanos y habitantes del país en que residan. En todo lo demas, estarán sometidos á las leyes del pais.

ARTICULO XXVI.

Los archivos, las cancillerías consulares y sus papeles, serán inviolables. En ningun caso podrán éstos examinarse ni ocuparse por las autoridades locales.

ARTICULO XXVII.

Los Agentes consulares de cada uno de los dos países podrán pedir el arresto de los marineros desertores, ó de cualquier individuo de la tripulacion de un buque de guerra ó mercante de su Nacion, para enviarlo á bordo ó á su país. Para ello, deberán dirigirse por escrito á la autoridad local competente, y justificar, mediante la exhibicion del rol ó de otros documentos del caso, que los individuos que reclaman forman parte de la dicha tripulacion. Si los individuos reclamados pertenecen á un buque de guerra, bastará por toda rueba la palabra de honor del Comandante del buque. Justi cada así la demanda, las autoridades no podrán negarse á ordenar la persecucion y el arresto de tales desertores, los cuales serán encarcelados y custodiados, á peticion y á costa del Cónsul, hasta que éste pueda hacerlos partir ó conducir á bordo. El arresto no podrá durar mas de tres meses: pasado este término, el preso será puesto en libertad, avisándolo tres días antes al Cónsul, y no podrá ser arrestado de nuevo por el mismo motivo. Si el desertor hubiere cometido ,algun delito en el territorio de la Nacion, podrá diíerirse la extradicion por la autoridad del país hasta que el Tribunal competente haya pronunciado la sentencia y haya tenido ésta, plena y entera ejecucion. Las altas partes contratantes convienen en que los marineros y demas individuos de tripulacion súbditos del país en que deserten, queden exceptuados de las disposiciones del presente artículo.

ARTICULO XXVIII.

Las altas partes contratantes se comprometen y se obligan á entregarse recíprocamente los asilados en su territorio ó en sus buques de guerra, y á permitir su extradicion, cuando sean reos de incendio, asesinato, piratería, robo, falsificacion de escrituras, letras de cambio ó moneda, de quiebra fraudulenta. de deíraudacion de fondos públicos y en fin á todos los reos de crímenes atroces.

ARTICULO XXIX.

La extradicion y entrega de los expresados reos no será obli

‘ gatoria para ninguna de las partes contratantes hasta que la

otra no le presente copia de la declaracion judicial de la culpabilidad del reo. conforme á la leyes. Pero aun antes de pronunciarse ésta, si una dc las partes contratantes solicitare de la otrala prision de los reos de los expresados delitos, accederá

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la otra á esta solicitud, siempre que se le presenten pruebas que, conforme á las leyes de la Nacion en que se hallare el reo, sean bastantes para la prision. En este caso no podrá el reo permanecer preso mas de diez y ocho meses. Pasado este término se le podrá poner en libertad, sin que esto perjudique su extradicion despues de pronunciada la sentencia. Los gastos de grision y extradicion serán de cargo del Gobierno que las piiere.

ARTICULO XXX.

La República del Perú á invitacion de S. M. el Rey de Ccrdeña, conviene en extender todas las estipulaciones del presente tratado al Principado de Mónaco que se halla bajo la proteccion de S. Sarda, observándose reciprocidad de parte de dicho Principado.

ARTICULO XXXI.

El presente Tratado tendrá vigor por seis años, que se contarán desde el día en que se haga el cange de las ratificaciones. Pero si un año antes de espirar el término, ninguna de las partes contratantes hubiese anunciado oficialmente á la otra su intencion de hacer cesar los electos del Tratado, permanecerá éste en vigor para ambas partes, hasta un año despues que se haya hecho la sobredicha declaracion, sea cual fuere el tiempo en que esta se haga. Si alguna vez, una de las partes contratantes juzgase que alguna de las estipulaciones del presente Tratado hubiese sido violada en daño suyo, deberá ante todo presentar á la otra parte sus quejas con una exposicion de los hechos en que se funden, acompañada de los documentos y pruebas necesarias para justificarlas, y no podrá en manera alguna autorizar ni tolerar actos de represalia, ni declarar la

guerra, antes de que se le haya denegado la reparacion deman

dada.

ARTICULO XXXII.

El presente Tratado será aprobado y ratificado por cada una de las dos partes contratantes, y las ratificaciones serán cangeadas en Lima, en el término de seis meses. .

En fé de lo cual, los Plenipotenciarios de los dos Gobiernos, han firmado ‘sellado con sus sellos el presente Tratado.

Hecho en Turín, en doble original y en las dos lenguas, el catorce de Junio del año de mil ochocientos cincuenta y tres.

BARTOLOMÉ HERRERA. JOsÉ DABORMIDA. (L.S.) (L.S.).

CONGRESO PERUANO.
Lima, a’ 17 de Noviembrt de 1853.

Excmo. Señor.

El Congreso en sesion de la fecha, ha tenido en consideracion el Tratado de amistad. comercio y uavegacion celebrado entre el Perú y Cerdeña. y firmado en Turin á catorce de Junio último por el señor D. Bartolomé Herrera Ministro Plenipotenciario del Perú y por el señor D. José Dabórmida Ministro de Relaciones Exteriores del Reyno Sardo ; y lo ha aprobado, advirtiendo, en cuanto al artículo segundo, que la asimilacion y reciprocidad debe entenderse respecto de los buques de mas de doscientas toneladas, y que. el Perú y Cerdeña, cuando ejerzan la facultad que tienen de fijar los derechos de toneladas y de puerto, si lo hicieren aumentando los establecidos en los reglamentos vigentes, deben designar los plazos análogos á la distancia antes de que obligue cualquiera variacion.

Tenemos el honor de comunicarlo á V. E. devolviéndole dicho Tratado para los fines convenientes.

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Por tanto: y habiendo hecho constar el Cónsul general de Cerdeña en Lima y declarado en protocolo especial de quince del corriente mes, que su Gobierno aceptaba las modificaciones hechas al articulo segundo por el Congreso Peruano; en uso de las facultades que la Constitucion de Ia República me concede, he venido en aceptar y ratificar dicho Tratado, comprometiendo para su observancia el honor nacional.

En fe de lo cual, firmo la presente ratificacion sellada con el sello de la República y refrendada por el Ministro de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores, en Lima, á veinte de Mayo de mil ochocientos cincuenta y cuatro (I).

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(l) El cange se efectuó en Mayo de 1854, y fue desahuciado por parte del Perú el 7 de Setiembre de 1866.

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