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INSTRUCCIONES DADAS AL H. JOAQUIN MOSQUERA Y ARBOLEDA

PARA SU MISION Á LOS ESTADOS DEL PERÚ, CHILE Y BUENOS AYRES.

REPÚBLICA DE COLOMBIA.

Secretaria de Estado y Relaciones Exteriores.

Cúcuta, 11 de Diciembre de 1821.

Señor Joaquin Mosquera y Arboleda.

Tengo el placer de acompañar á US. los poderes y creden. ciales de Ministro Plenipotenciario de la República cerca de los Gobiernos Supremos del Perú, Chile y Buenos Ayres, para que

ha sido nombrado extraordinariamente. US. debe esta confianza á sus conocimientos y al celo que ha manifestado siempre por la causa pública, y que le ha hecho justamente acreedor al aprecio de sus compatriotas. S. E. el Vice-Presidente espera que US. corresponderá á ella con la actividad que le es propia, aprovechando la primera oportunidad que 'se presente para encaminarse á la capital de Lima y sucesivamente a las de Santiago de Chile y Buenos Ayres, prefiriendo la ruta de los Andes para este último destino.

Luego que US. haya presentado sus plenos poderes al Se. cretario de Estado y Relaciones Exteriores y obtenido el per. miso para comparecer personalmente á entregar sus letras credenciales à la persona ó personas que administren la autoridad suprema en aquellos Estados, se esforzará US. en persuadir verbalmente y con las formalidades de estilo los vivos de. seos que animan al Gobierno de Colombia para establecer con ellos relaciones íntimas que aseguren la existencia política y prosperidad de la América antes española, con las congratulaciones propias de los sucesos prósperos que hayan ocurrido.

Concluida esta ceremonia, presentará US,: por el respectivo Ministerio, la ley fundamental, la Constitucion de Colombia, añadiendo que cualquiera que sea la forma de Gobierno que adopten definitivamente el Perú, Chile y Buenos Ayres, para asegurar su tranquilidad interior y su libertad, la República de Colombia tendrá siempre la mayor gloria en contribuir por su parte al sostenimiento de la causa de la Independencia, que es el objeto primario de la actual contienda.

Para lograr mas prontamente este objeto esencial, invitará US. á los Gobiernos independientes del Perú, Chile y Buenos Ayres, á concluir con esta República un pacto convencional de federacion para la defensa de la causa comun, hasta obligar

al enemigo a desistir, en virtud de nuestra unanimidad de sentimientos y comunidad de intereses recíprocos, de la guerra injusta á que nos han provocado, reconociendo nuestra soberanía é independencia nacional. Este es el punto cardinal de la mision que se ha puesto al cargo de US.

Bajo este concepto, está US. plenamente autorizado para ajustar, arreglar y concluir con aquellos Gobiernos un tratado de liga ó confederacion, ó convencion federativa, por el cual se convengan mútuamente, con sus fuerzas marítimas y terrestres, á cooperar enérgicamente al sostenimiento de nuestra independencia de España. Puede US. estipular que el Gobierno de Colombia mantendrá á disposicion de aquellos Estados una fuerza disponible de cuatro mil hombres y sus fuerzas de mar indistintamente, siempre que por su parte se obliguen igualmente á contribuir con un número proporcionado de fuerzas, segun su poblacion y riqueza.

Ambas partes contratantes se obligan á no entrar en negociacion alguna con el Gobierno de Su Majestad Católica, sino sobre la base de los respectivos territorios, como estaban demarcados en el año de 1810, esto es, la extension del territorio que comprendía cada Capitanía General 6 Virreynato de Amé. rica, á menos que por leyes posteriores á la revolucion, como ha sucedido en Colombia, se incorporen en un solo Estado dos ó mas Capitanías Generales ó Virreynatos.

A este intento manifestará US. el estado político de nuestras provincias, ilustrando los sucesos que las han libertado de la dominacion española, hasta no quedar mas que Puerto Cabello é Istmo de Panamá ocupados por el enemigo en toda la exten. sion de nuestras costas, así sobre el Atlántico como sobre el Pacífico, é igualmente en lo interior parte de la Presidencia de Quito, que muy pronto debe incorpararse en nuestro territorio, á esfuerzos de nuestras armas, que marchan hoy á aquel des. tino.

Como en el estado en que nos hallamos no es posible muchas veces combinar mútuamente las operaciones que se dirigen á repeler una fuerza invasora ó destruir las maquinaciones á los enemigos interiores, es conveniente que US. pacte que cada parte contratante queda en libertad de obrar hostilmente en el ter. ritorio de la otra, siempre que lo exijan circunstancias del momento que no den lugar a ponerse préviamente de acuerdo con el Gobierno de aquella á quien corresponda la soberanía del territorio expresado. En tal caso, la parte que así obrare, de. berá cumplir las leyes del Estado respectivo en cuanto lo permita la situacion política del país, y hacer obedecer y respetar su Gobierno, reservando para arreglos posteriores el modo de evacuar el territorio por sus armas. Los gastos que se impen

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dan en estas operaciones se liquidarán igualmente por convenios particulares y amistosos, y serán pagados un año despues de la conclusion de la guerra, ó antes si fuere posible.

Las partes contratantes se obligarán á no ceder bajo ningun pretesto a las pretensiones que pueda mover el Gobierno español en materia de indemnizacion por la pérdida de su antigua supremacía sobre estos países, á menos que dicho Gobierno se obligue á subsanar los daños y perjuicios que una guerra injusta de once años ha irrogado á nuestros compatriotas en sus personas y propiedades. Esta es una materia de muchísima consideracion y que US. debe tener muy presente, porque ya el Ministro de Madrid ha dado algunos indicios de sus intenciones en esta parte para el caso de desesperacion. Sería á la verdad la mayor demencia que los Estados americanos consintiesen en hacerse tributarios de España ni de ninguna otra potencia, despues de haber defendido y conquistado tan gloriosamente su propia existencia.

En materia de comercio podrá US. convenir en un mismo tratado, ó separadamente, en que los buques y producciones territoriales de las partes contratantes no pagarán mas derecho de importacion y exportacion que los que asignan para los na. cionales las leyes que gobiernan á los puertos de su arribada, es decir , que los buques de Colombia y sus producciones na.. turales introducidas bajo su pabellon, se tendrán como nacio nales en los puertos del Perú, Chile y Buenos Ayres para el arreglo de derechos, y lo mismo sucederá en los de esta República. Así mismo estipulará US. que se respete el dominio y propiedad de los buques y cargamentos de ambas partes que İlegaren á unos y á otros puertos por avería ú otras causas, dándoles la hospitalidad y proteccion necesaria, siempre que no infrinjan sus leyes. Las propiedades, muebles ó inmuebles de los comerciantes y de los ciudadanos en general, deberán tambien ser respetadas y protegidas, pudiendo disponer libremente de ellas por contratos entre vivos ó por muerte. Cuanto US. convenga en materia de comercio deberá ser por un tiempo limitado que no exceda de diez años.

Habiendo acreditado la experiencia de la presente guerra los abusos que cometen algunos buques armados en alta mar, sin autorizacion legítima y á pretesto de defender la causa de nuestra libertad é independencia, será conveniente que US. convenga con aquellos Gobiernos sobre hacer extensiva la jurisdiccion de nuestros juzgados marítimos á los buques armados y sus presas indistintamente, que arribaren á cualquier puerto de una y otra parte. Las depredaciones escandalosas que están cometiendo algunos piratas con nuestros propios pabellones en perjuicio notable del comercio nacional y extranjero, persua.

den la necesidad de entendernos en esta parte para mantener nuestro crédito y vivir en buena inteligencia con las demas naciones. US. sabe muy bien cuán repetidas han sido y son las quejas de los neutrales, principalmente contra los corsarios que llevan el pabellon de Buenos Ayres 6 de la Banda Oriental con patentes supuestas 6 legítimas, pero que estando muy léjos del centro de la autoridad que debe reprimirlos, se entregan en estos mares á loda suerte de excesos. Mas repito á US. que, de cuanto llevo expuesto, nada interesa tanto en estos momentos como la formacion de una liga verdaderamente americana. Pero esta confederacion no debe formarse simplemente sobre los principios de una alianza ordinaria para ofensa y defensa: debe ser mucho mas estrecha que la que se ha formado últimamente en Europa contra las libertades de los pueblos. Es necesario que la nuestra sea una sociedad de naciones hermanas, separadas, por ahora, y en el ejercicio de su soberanía, por el curso de los acontecimientos humanos, pero unidas, fuertes y poderosas para sostenerse contra las agresiones del poder extranjero. Es indispensable que US. encarezca incesantemente la necesidad que hay de poner desde ahora los cimientos de un cuerpo anfictiónico ó Asamblea de Plenipotenciarios, que de impulso á los intereses comunes de los Estados americanos y dirima las discordias que puedan suscitarse en lo venidero en. tre pueblos que tienen unas mismas costumbres y unas mismas habitudes, y que por falta de una institucion tan santa, pueden quizá encender las guerras funestas que han desolado otras regiones menos afortunadas. El Gobierno y pueblo de Colombia está muy dispuesto á cooperar á un fin tan laudable, y desde luego se prestaría á enviar uno, dos ó mas plenipotenciarios al lugar que se designare, siempre que los demas Estados de América se presentasen á ello. Entonces podríamos de comun acuer. do demarcar las atribuciones de esta Asamblea verdaderamen. te augusta. US. está autorizado para arreglar este punto interesantísimo con los Gobiernos Supremos del Perú, Chile y Buenos Ayres, si lo juzgaren tambien útil y necesario.

Además de esto, es preciso que US. se entienda clara y dis. tintamente con el Gobierno del Perú en materia de límites. El estado de Guayaquil exije un manejo prudente, debiendo US. obrar de modo que aquella provincia quede incorporada en el territorio de la República, sin dar jamás á traslucir la menor duda en que deba serlo de hecho y de derecho. US., que ha nacido en Popayan, sabe muy bien que la provincia de Guayaquil ha estado bajo la jurisdiccion inmediata de la audiencia de Quito, y que el Virreinato de Lima no ha tenido otra intervencion que la de las armas para su defensa exterior, por haberlo así creido conveniente el Gobierno español, en atencion

á su posicion geográfica. Esta intervencion, si no me equivoco, no la tuvo el Virrey del Perú, hasta el año de 1802, (1) pues antes de esta época correspondió íntegra y absolutamente á lo que se llamó Nueva Granada,

Es tambien necesario que US, inquiera de los Gobiernos de Chile y Buenos Ayres la parte que han tenido en el establecimiento de las islas de San Andrés y Santa Catalina, corres. pondientes á la provincia de Cartajena. En dichas islas, há dos años se estableció Aury, titulándose General y comisionado de aquellos gobiernos para contribuir a la libertad de estas provincias marítimas. Pero hasta la fecha solo hemos visto organizado allí un sistema de corsarios, bajo el pabellon de Buenos Ayres, que han causado no puca inquietud al comercio, y envilecido la causa que pretenden defender con sus es. pediciones depredatorias. "El Almirante de la estacion de Jamaica acaba de elevar sus quejas a este Gobierno sobre aquel establecimiento, cuyos jefes aun despues de la muerte de Aury han continuado á nombre de Chile y Buenos Ayres espidiendo patentes de corso, confiriendo grados militares y ejerciendo casi todas las atribuciones de la soberanía. Este Gobierno espera el informe de US. para tomar las medidas correspon. dientes, que no ha adoptado hasta el día, apesar de las circunstancias, por puro respeto a los Gobiernos de quienes dependen, segun su alegato.

US. puede llevar consigo una persona que le sirva de Secretario en su mision, y a medida que vaya terminando sus ne. gociaciones en Lima, Chile y Buenos Ayres, dejará á su salida un Encargado de Negocios de esta República con las instrucciones necesarias para que promueva nuestros intereses en aquellos países en contormidad de los arreglos que se hagan, y mantengan con este Gobierno una correspondencia tan frecuente como sea posible. Yo deseo á US. en particular un viaje pronto y feliz, y que sus resultados sean tan favorables á Colombia como lo desea el Gobierno.

Dios guarde á US. muchos años.

PEDRO GUAL.

(1) Véase en el Tomo 1.o las Reales Ordenes de 7 de Julio de 1803 y de 10 de Febrero de 1806.

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