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GUERRA CON COLOMBIA.

EL CIUDADANO JOSÉ DE LA MAR,

PRESIDENTE DE

LA REPÚBLICA.

Por cuanto el Congreso ha dado la ley siguiente:

El Congreso General Constituyente del Perú.

Considerando:

1. Que el General Bolivar, Presidente de Colombia, no ha recibido segun la práctica de las naciones al Ministro Plenipotenciario de esta República cerca de ese Gobierno; que á mas de esta falta le ha pasado por conducto de su Ministro de Re. laciones Exteriores una nota exigiendo condiciones, unas que debieran transigirse amistosamente, y otras desconocidas en el derecho internacional, con la precisa calidad de cumplirse en el término de seis meses, ó en caso contrario librar su decision á la suerte de las armas ; que el General Flores ha proclamado á las tropas del Sur de Colombia en términos que en cualquiera Nacion se consideraría un rompimiento; y que el general Figueredo á las órdenes del jefe de Bolivia ha hecho anteriormente en iguales términos otra proclama á la division auxiliar de Colombia existente en Bolivia ;

II. Que estos hechos y otros que se tienen en consideracion ponen de manifiesto el empeño del General Bolivar en llevar adelante su plan de dominacion atacando la independencia de la República,

111. Que el primero y mas sagrado deber de la Representacion Nacional, es defender la existencia de la Nacion y sostener su dignidad;

Decreta:

Art. 1.° El Poder Ejecutivo contestará, por conducto del Ministerio respectivo, á los puntos contenidos en la nota de 3 de Marzo último, del Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, y demás que convenga para el sosten de los derechos de la Nacion.

Art. 2.° Pondrá el Ejército y Armada en el pié de fuerza capaz de resistir ó atacar las tropas que atentaren á la dignidad nacional; bajo la protesta solemne de que en el caso inevitable de un rompimiento, el Perú no hará la guerra á los pueblos hermanos de Colombia y de Bolivia, sino á sus actuales jefes.

Art. 3.° Podrá disponer de la milicia nacional fuera de sus respectivos departamentos.

Art. 4o El Presidente puede mandar en persona el Ejército dentro y fuera de la República, ocurriendo adonde lo lláme la necesidad.

Art. 5.° En el caso del artículo anterior, mantendrá el mando político de los departamentos en que se hallare, y fueren el teatro de la guerra.

Art. 6." El Vice-presidente quedará encargado de las admi. nistraciones de la República, conforme al artículo 83 de la Constitucion.

Comuníquese al Poder Ejecutivo, para que disponga lo necesario á su cumplimiento, mandándolo, imprimir, publicar y circular.

Dado en la Sala del Congreso, en Lima, á 17 de Mayo de 1828.

MARIANO ALVAREZ,

Presidente del Congreso.
Juan Antonio de Torres,

Ramon Echenique,
Diputado Secretario,

Diputado Secretario.

Ejecútese, guardese y cúmplase.—Dado en la Casa del Gobierno, á 20 de Mayo de 1828.

JOSÉ DE LA MAR.
P. O. de S. E.-Juan Salazar.

República de Colombia.Secretaria de Estado en el Despacho de

Relaciones Exteriores.-Bogotá, 15 de Julio de 1828-18.

Al Excmo. Señor Ministro de Estado en el Departamento de

Relaciones Exteriores de la República Peruana &. &. &.

Señor : Informado el Gobierno de Colombia que el del Perú deponiendo todo medio de conciliacion y de paz, intenta ya invadir el territorio de esta República, y bloquear sus puertos, se ha visto en la precision de dar el Manifiesto que el infrascrito Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores tiene el honor de diriigr al honorable señor Ministro del mismo Departamento en el Perú.

El Gobierno de Colombia se vé compelido, á pesar suyo, á entrar en una guerra que ha procurado evitar por cuantos

medios han estado á su alcance. Ha prescindido de ella, miéntras la seguridad del territorio no se ha visto amenazada : pero ahora que el Gobierno del Perú trata de atacarla, su deber le impone la necesidad de armarse para repeler la agresion.

El Gobierno de Colombia vo puede dudar de los intentos del Perú. Las proclamas del Prefecto de la Libertad, y del general del ejército estacionado en aquel Departamento, se lo manifiestan. Las que el general Gamarra ha expedido á las tropas de Colombia, que se hallaban en Bolivia, excitándolas á la insurreccion para que las perdiera esta República, se lo demuestran; y la invasion de Bolivia, por el mismo general, en plena paz y sin prévia declaracion de guerra, se lo comprueban. Así como en las fronteras de Bolivia se había formado un ejército que se ha hecho obrar cuando se ha creido conveniente, así tambien en las fronteras de Colombia se ha formado otro que marchara á este territorio, ya antes invadido por sus mismas tropas protejidas por el Gobierno del Perú.

Sin embargo que los agravios de que tenía que quejarse el Gobierno de Colombia de el del Perú eran tan graves, nunca se propasó á vengarlos por las armas, y esperaba siempre que ellos terminarían, y que por el interés de ambas naciones se le darían explicaciones capaces de satisfacer. El señor Villa vino con esa mision segun lo aseguró: el Gobierno del que suscribe la acojió con placer: le hizo presente sus quejas; mas en vez de desvanecerlas, sus contestaciones fueron nuevas ofensas, y al fin partió de esta capital sin haberse podido concluir cosa alguna.

Al tiempo que se remitió al señor Villa, y que él venía á dar satisfacciones, se verificaba el movimiento de los cuerpos auxi. liares colonibianos en Bolivia, que el general Gamarra trató de protejer con su division, que ha sido elojiado en los papeles oficiales del Perú; y cuyo principal autor ha sido bien acojido en Lima. El Gobierno del que suscribe pudo quejarse de este nuevo ultraje; mas por no agriar las negociaciones guardó si. lencio, esperando que el éxito funesto de aquella sublevacion militar pondría un término á tantos agravios.

Pendientes aún las conferencias con el señor Villa, y sin saberse su resultado, el Gobierno del Perú ha acordado hostili. zar abiertamente á Colombia; y esta medida prueba que todos los ultrajes no habían tenido otro fin que el de provocar la guerra, y romper los vínculos de amistad y de alianza que existían entre estos dos Estados, y que deberían ser muy estrechos

El Gobierno del que suscribe así lo cree, y aun. que dispuesto á obrar hostilmente, y hacer uso de las armas, nunca desoirá las proposiciones de conciliacion y de paz.

para su bien.

La correspondencia de esta Secretaría con el señor Villa, que el infrascrito tiene el honor de acompañar en cópia al seKor Ministro, á quien se dirige, impondrá á S. E. de las ofensas de que se ha quejado este Gobierno, de las satisfacciones que ha pedido, y de las contestaciones que se han dado. El Gobierno del que suscribe estaba dispuesto a ocurrir directamente al del Perú para obtener lo que por falta de instrucciones y poderes no había obtenido el señor Villa. Estaba persuadido de que de este modo pacífico se entenderían los dos Gobiernos; y que terminándose las desa venencias, se restablecerían la concordia y buena inteligencia: mas las medidas hostiles adoptadas última. mente por el Gobierno del Perú han hecho desaparecer las esperanzas que mantenía el de esta República, á quien le es muy doloroso ver rotas las relaciones que unían á las dos naciones, у habían constantemente fomentado con empeño y eficácia.

Los mas íntimos deseos del Gobierno de Colombia son los de la concordia y la paz. Los manifestará en todo tiempo, y el del Perú debe estar persuadido de ellos, y de que por nada ánsia tanto como oir de su parte proposiciones que evitando la guerra entre dos repúblicas hermanas, amigas y aliadas, sean capaces de establecer la mas cordial reconciliacion.

El infrascrito Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores ofrece á S. E. el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú las seguridades de su respeto y consideracion.

Estanislao Vergara.

MANIFIESTO QUE HACE EL GOBIERNO DE COLOMBIA, DE LOS FUNDAMENTOS

QUE TIENE PARA HACER LA GUERRA AL GOBIERNO DEL PERÚ.

Obligado el Gobierno de Colombia á emplear contra el Perú las armas que le dieron independencia y libertad, debe á la opinion pública, debe a los demás Estados de América y debe -á todas las naciones, la manifestacion de los motivos que le hacen llevar la guerra al territorio á que antes llevó la paz y la felicidad.

Ninguna nacion ha tenido el sufrimiento y la moderacion de que ha usado Colombia con el Perú. Provocaciones, insultos, ultrajes, todo lo ha sufrido por el bien de la paz y por evitar un rompimiento entre Estados cuya existencia comienza, y cu

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TOMO III.

yos intereses debian estar íntimamente ligados para su defensa, para su dicha y prosperidad; pero el Gobierno del Perú desatendiendo toda consideracion, no ha cesado en sus ofensas, y ya no es posible sufrirlas sin renunciar al honor nacional, y sin que Colombia se haga indigna de ser enumerada entre los pueblos independientes de la tierra.

Son bien notorios los servicios eminentes, los sacrificios herbicos que Colombia ha hecho para libertar al Perú de sus antiguos amos, de la deslealtad de sus hijos, de la guerra civil, del desorden y de la anarquía. Cuando todo estaba perdido en el Perú; cuando ninguna esperanza le quedaba de salvacion, porque la fuerza de los enemigos era inmensa, y la desmoralizacion general, entonces llama en su auxilio á Colombia ; le prodiga ésta sus socorros; y Dios que habia protegido á los colombianos para destruir á sus opresores y hacer libre á su patria, les protege tambien para salvar al Perú y sacarle de la abyeccion y de la nada. Inmortales victorias coronaron sus esfuerzos é hicieron independiente á aquel país.

El Congreso se reune entonces: manifiesta la gratitud de la nacion, y no juzgándola libre aún del influjo de las facciones у del poder de la anarquía, invoca nuevamente á Colombia y solicita de ella una division auxiliar. Conviene esta República en que sus tropas permanecieran en el Perú, y las tropas colombianas mantienen el orden y aseguran la tranquilidad. El Gobierno del Perú comienza aquí sus agravios; sin reconocer el beneficio que estaba recibiendo, y olvidándose de todo sentimiento honroso y noble, paga á Colombia, seduciendo a los auxiliares, infundiéndoles el espíritu de rebelion y haciendo que depusiesen á sus Generales, y que se declarasen árbitros de la suerte de su patria. Es imposible dudarlo: militares tan subordinados como los colombianos, acostumbrados á obedecer á sus jefes, á respetar á su Gobierno, y a quienes no eran indiferentes el honor y la gloria, sin una seduccion muy fuerte, sin alicientes que solo podían venir en parte de los mandatarios del Perú, y sin contar con la proteccion eficaz de éstos, no se hubieran atrevido á faltar á su deber, á marchitar sus laureles, y perder su reputacion.

Violada la fé de la amistad, á quien se habian confiado el buen órden, la disciplina y subordinacion de aquellas tropas, ya nada detuvo al Gobierno del Perú para obrar hostilmente contra Colombia. Formó el proyecto de apoderarse en profunda paz de los tres departamentos meridionales, y para que la ofensa fuese mas grave, y el ultraje mas doloroso, resolvió valerse para esta empresa de los mismos cuerpos colombianos á quienes encargó del sacrílego atentado de despedazar á su patria, Con protestas de amistad y de mantener la mejor ar

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