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Art. 6.° Los buques que arribasen á dichos puertos sin los documentos correspondientes, ó con otros que sean simulados, quedan sujetos á lo dispuesto en el artículo 4.0

7.° Los comandantes de los buques de guerra destinados á sostener el bloqueo, intimarán á cualesquiera embarcaciones, que encontrasen ancladas en los puertos que abraza la latitud indicada, que verifiquen su salida de ellos en el término de horas que les señalen con concepto á sus circunstancias; en inteligencia que si excediesen del tiempo que se les detalle, 6 arri. basen á otro, serán detenidos y mandados al Callao para ser juzgados.

Art. 8.° En las licencias para salidas de buques se anotará la notificacion del bloqueo para hacer en caso de violacion, el cargo correspondiente con este documento.

El Ministro de Estado en el Departamento de Marina queda encargado de la ejecucion de este decreto.

Imprímase, publiquese y circúlese. Dado en la Casa del Gobierno en Lima, á 9 de Setiembre de 1828. – 9.0 y 7:*

MANUEL SALAZAR Y BAQUIJANO. Por orden de S. E. - Mariano Castro (1)

República Peruana.Ministerio de Estado del Despacho de Rela

ciones Exteriores.--Casa del Supremo Gobierno en Lima, á 16 de Octubre de 1828-9.0

Señor:

Impuesto el Gobierno del Perú de la nota que dirigió al infrascrito el señor Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores de Colombia, acompañándole el Manifiesto de los motivos que tiene su Gobierno para hacerle la guerra, nada ha encontrado en estos documentos que no hayan revelado antes las comunicaciones de S. E. el General Bolivar al Congreso de Colombia, las que se pasaron al señor Villa, y la conducta que con él se ha observado.

(1) Suspendido en cuanto a la plaza de Guayaquil por decreto de 10 de Marzo de 829 y despues en el todo por los tratados con la República de Colombia, aprobados en 1.o de Marzo de 829, por el armisticio ratificado en 10 de Julio, prorrogado en 16 de Setiembre; y finalmente por Jos tratados de paz ratificados en 18 de Octubre y aprobados por el Congreso en 20 de Octubre de 829.

guerra con que

El Gobierno del Perú siempre moderado, siempre amigo de Ja páz, y celoso al mismo tiempo del honor y dignidad de la República, se encuentra reducido a la dura extremidad de sostener con las armas la independencia nacional, amenazada de una guerra á que ha sido injustamente provocado, y á desvanecer con el ingénuo lenguaje de la verdad, en el Manifiesto que de su orden incluye al señor Secretario el infrascrito, los pretendidos agravios é infundadas reclamaciones alegadas por S. E. el General Bolivar.

El Gobierno del Perú, para conservar inalterable la cordial armonía con Colombia, envió cerca del de esa República un Ministro Plenipotenciario, con solo el objeto de estrechar las relaciones que existían entre am

existían entre ambos. La acogida que se dio á su Representante, el procedimiento ambiguo é inaudito de entrar con él en explicaciones sin recibirle en su carácter públi. co, segun la práctica común y uniforme de los Gobiernos, que en este acto prestan el reconocimiento de la independencia de la Nacion á que pertenece el Enviado, y el solemne testimonio de su buena y leal inteligencia, y la amenaza innecesaria de ditaba el invariable propósito de hacer S. E. el General Bolivar, inútil, humillante y perniciosa al Perú la mision de su Ministro, y de no ceder à la razon ni á la justicia.

El Gobierno del Perú, á pesar de hallarse agraviado por este comportamiento injurioso, estaba firmemente resuelto a echarlo en el olvido, á que ha relegado otros no menos ofensi. vos y odiosos que le ha inferido S. E. el General Bolivar, por evitar una contienda siempre deplorable y desastrosa ; pues había de sostenerse entre pueblos amigos y hermanos, ligados por la reciprocidad de sentimientos, y obligados á guardarse una mútua gratitud por los auxilios que se prestaron en la guerra de su independencia.

Pero ni estos vínculos afectuosos y estrechos, ni la ilimitada generosidad del Gobierno del Perú, han bastado á desarmar á Š. E. el General Bolivar, y retraerlo de emprender una agresion gratuita, que no pudiendo apoyar en fundamentos sólidos, quiere justificar con imputaciones siniestras y hechos improbables á que es difícil prestar fé, tan solo al contemplar que las razones presentadas por S. E. el General Bolivar, son pretestos para atacar un Gobierno nacional, alzado sobre las ruinas de su poder militar, y de su Gobierno vitalicio.

Acerba es esta declaracion: y el Gobierno del Perú jamás deseará recordar ni ofrecer a la memoria pública, sucesos de que derivan las amargas consecuencias en que se vé inocentemente envuelto. TOMO III

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Los aprestos militares que

el Gobierno del Perú ha hecho sobre las fronteras, fueron obra de la imperiosa necesidad de prevenir la invasion que por ellas amenazaba, dirigida por una sola mano que la realizara al momento de tener a su favor las probabilidades del buen éxito. El Gobierno del Perú cauto y advertido, limitó sus miras á guarnecer el territorio, y á no presentar en su indefension la oportunidad de ser sojuzgado sin peligro. El largo tiempo corrido desde que empezó á organizar sus ejércitos, la actitud estacionaria en que los ha mantenido sobre la línea divisoria, y el no haber aprovechado la ocasion de ocupar los Departamentos del Sud de Colombia, cuando no había en ellos fuerza bastante á resistir, son incontrastables argumentos de que el Gobierno del Perú ha estado muy distante de turbar la paz y el reposo de Colombia, de abrigar contra ella planes hostiles y ambiciosos, y de que ha consultado únicamente su seguridad y su existencia, levantando fuerzas militares. Constantemente obedientes a las órdenes del Gobierno, los jefes que las mandan' en 'el Norte, no han traspasado los límites de la República ; y si proclamaron as

sus tropas, á ellos les provocó el General Flores, haciendo a las de su mando una alocucion intempestiva insultando al Perú, ul. trajando á su Gobierno, alentándolas á combatir, y prometién. doles que se enseñorearían del suelo peruano.

El ejército del Perú, acantonado en el Departamento limí. trofe á Bolivia, no la ha acometido, ni obrado como enemigo ansioso de incorporarla á nuestro territorio. Mucho antes se habían percibido síntomas evidentes de una reaccion en Bolivia, de su descontento y anhelo de cambiar por un Gobierno propio el extranjero que la regía, sin que el del Perú tomase la parte que gratuitamente le atribuye S. E. el General Boli. var. Mas no pudo ensordecerse al clamor de los pueblos que le pedían ayuda para restaurar su independencia, ni debió desatenderlos, y mirar con fría indiferencia su dolorosa ansiedad y enérgicos esfuerzos, que la justicia, la humanidad y la independencia de los nuevos Estados americanos aconsejaban proteger' con celeridad y eficácia. 'El ejército peruano los auxilio; ahorró la sangre y las calamidades de las disensiones civiles, y dejando á Bolivia en plena y absoluta libertad, ha dado á su patria la garantía que mas necesitaba para afianzar su seguridad.

Tal ha sido la pronta y circunspecta conducta del Gobierno del Perú, que afecta desconocer S. E. el General Bolivar, acumulando acusaciones infundadas, resistiéndose á la evidencia de los hechos y variando su verdadero aspecto, circunstancias é influencias, para paliar sus intenciones hostiles contra la feliz y legal trasformacion del Perú, que, no menos que Bolivia,

tiene derecho de estar en posesion de sí mismo, sea cual fuere el rango y los servicios hechos a la causa pública por las personas que quieran despojarlo de las prerrogativas esenciales á la soberanía nacional.

El Gobierno del Perú, usando de los medios indispensables para conservarse, y preparándose á repeler la fuerza con la fuerza, no ha infringido ley alguna — no ha faltado á sus deberes con Colombia - no ha violado la amistad ni inferidole agra. vios, cuya reparacion esté autorizado á pedir con las armas S. E. el General Bolivar; á no ser que injurie á ese pueblo heróico y magnánimo, atribuyéndole que la sumision y abajamiento de sus vecinos y aliados, es el primer interés de su política, y el fundamento de sus relaciones fraternales. Muy distante el Gobierno del Perú de concebirle poseido de sentimientos tan innobles, cree firmemente que solo aspira por jus. ticia y conveniencia á proceder con el Perú, como desea que con él se comporten las demás naciones.

Por estos principios que no menos ama y se complace en ver religiosamente observados, el Gobierno del Perú, está pronto á olyidar las injurias que se le han prodigado, y restablecer la buena inteligencia y armonía con Colombia, turbada en daño de la prosperidad de ambas Repúblicas, si se le proponen racionales y decorosas bases de un avenimiento que disipe toda futura sospecha, y envuelvan en sí las garantías consoladoras de una paz inalterable y duradera que es su único voto, el ob. jeto de sus incesantes deseos, y la necesidad á que deben 'atender esencialmente los Estados de América.

Si las protestas pacíficas encarecidas por el señor Secretario de Relaciones Exteriores de Colombia llegan a verificarse, sen. tándose los preliminares de una negociacion, el Gobierno del Perú nada perdonará para acelerar el término de estas odiosas diferencias, y evitar la efusion de sangre entre los hijos de dos Repúblicas, que por su bien y su naturaleza son llamadas á permanecer unidas.

El infrascrito Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, reitera al señor Secretario de Estado del mismo Departamento en Colombia, las seguridades de su distinguida consideracion.

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Señor Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Ex

teriores de Colombia.

MANIFIESTO DEL GOBIERNO DEL PERÚ, EN CONTESTACION AL QUE HA

DADO EL GENERAL BOLIVAR SOBRE LOS MOTIVOS QUE TIENE PARA HACERLE LA GUERRA.

Despues de haber proclamado el General Bolivar solemne. mente la guerra, ha publicado el manifiesto de los fundamentos que tiene para dirigir sus armas contra esta Nacion generosa que le colmo de honores, y que cayó en la débil condes. cendencia de fiarle sus destinos. Es altamente satisfactorio al Gobierno del Perú, y muy honroso á los pueblos que rige, no leerse en este documento otras razones para cohonestar la agresion, que los injustos pretestos y calumniosas reclamacio. nes frecuentemente repetidas por algunos periódicos de Colombia, victoriosamente refutados por los que se publican en el Perú, y que completamente ha desvanecido el Ministro enviado cerca de aquella República. Las naciones de América y de Europa, que hasta ahora no habrán visto, sin sorpresa, una República naciente, levantando en sus fronteras un ejército, como si estuviera amenazada de una guerra inevitable, conocerán la prudencia y prevision del Gobierno del Perú en hacer aprestos militares, y poner á la República en actitud de no dejarse sorprender y avasallar nuevamente por la política insidiosa

у

la ambicion del auxiliar que en otro tiempo la tuvo en servidumbre. El Gobierno del Perú, siempre franco y leal á la verdad y á la justicia, apela al juicio de los hombres rectos, á la opinion de los pueblos celosos de su libertad, y á la triste, pero saludable experiencia que en el presente siglo ha marcado con sangre y desvastacion, un guerrero indomable, que esclavizando su patria subyugó las demás naciones.

Entre todos los pueblos del Nueyo Mundo, ninguno se ha mostrado tan amigo y estrechamente interesado, como el Perú en la prospera suerte de Colombia. Apenas se había declarado independiente una parte del territorio peruano; aún no se había organizado la fuerza bastante a destruir el poder español, cuando, olvidándose de los peligros que corriera su mal segura y reciente independencia, envía una fuerte division que afiance la de Colombia en la memorable jornada de Pichincha. La oportunidad é importancia de este auxilio, en que solo se tuvo en mira salvar á Colombia de los grandes conflictos en que se veian los pueblos del Sur, y el reparo de sus anteriores derrotas, fundó un derecho a la gratitud' y reciprocidad de aquel Gobierno, que manifestó su reconocimiento y la obliga. cion en que se hallaba de retribuir estos servicios, remitiendo

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