Imágenes de páginas
PDF
EPUB

Desvanecidos ya

todos los falsos pretestos alegados por el General Bolivar, resalta la verdadera, la única causa de la guerra. Al pisar este jefe nuestras playas, afectando despreciar un grano de sus arenas, y al reconocer por sus ojos el valor del Perú, sintió que era llegado el momento de realizar sus antiguos proyectos y de afirmar su dominacion. Desdeñando ya todo disfraz proclamó la célebre Carta llamada su hija predilecta, concebida en el delirio de la ambicion, y dada á reconocer por la fuerza y por las artes mas viles, denunciadas al mundo por documentos oficiales impresos en el Perú, en Colombia y reimpresos en varios periódicos de Europa.

Mas, apenas el Perú se vio libre de la opresion é influjo del Dictador, cuando levantó su frente humillada y recobró su dig. nidad. Este generoso pueblo fué el primero que rasgó y holló con indignacion esa carta de ignominia mas iliberal, mas mons. truosa que las constituciones imperiales que hemos visto en nuestro continente, y aun en la isla africana de nuestro hemisferio.

Sabida es la impresion de rabia y despecho que hizo en el ánimo del General Bolivar esta noble empresa, y sabido es tambien el juramento que hizo de vengar un ultraje que le arrebataba el cetro de fierro que tendía sobre estos pueblos que ponía a toda la América sobre su guarda – y que le despojaba de los últimos rayos de su gloria.

Desde entonces debimos apercibirnos á la defensa. Sin esta indispensable precaucion (calificada de perfidia por el General Bolivar) concíbase cuál suerte se preparaba á nuestra patria. El país había sido devastado por un guerrero que se llamaba su amigo: ¿qué sería si volviese como su conquistador? El Perú fué oprimido y sojuzgado aun cuando estaba elegido para ser el trono de su gloria y de su antigua esperanza: ¿qué sería despues de estar destinado á ser el sangriento teatro de sus venganzas? En otras circunstancias ésta habría sido la ocasion de

que

el Gobierno del Perú hiciese tambien al mundo el manifiesto de los agravios y extrañas vejaciones que ha sufrido, como suficientes motivos de resentimiento y de guerra. Mas, por ahora, se contenta con haber manifestado que es injusta y violenta la guerra que se le mueve, y que toma las armas involuntariamente.

Sí: el Gobierno del Perú protesta solemnemente que sufriría todo jénero de sacrificios, menos el de la honra, por evitar esta guerra que será el escándalo de América, — nuestra degradacion en Europa, – y la mayor calamidad de los pueblos ami. gos y hermanos, que desde el principio de su existencia política se ven destinados á pagar con su sangre el crimen de la ambicion de uno solo.

Naciones de Europa: príncipes que estais á su frente : nacientes Repúblicas de América; hombres libres que dirigís su marcha : pueblos hermanos y aliados que habeis pasado de la servidumbre á la libertad, jamas se han presentado ante el respetable tribunal de vuestra opinion pruebas mas evidentes é irrefragables de la temeraria ambicion de un hombre, de los iní. cuos proyectos á que le arrastra; ni de la justicia y derecho con que se apresta a resistirle una Nacion que sufrida y agraviada hasta el extremo, en vez de medios de reparacion y de venganza, ha cedido de su dignidad, ocurriendo å los de conci. liacion y avenimiento.

Guerra ha sido el grito que ha dado el General Bolivar, y guerra ha debido contestar el Gobierno del Perú. Pluguiese al cielo que antes de sonar la hora del combate, dando el General Bolivar una mirada á los verdaderos intereses de Colombia, entablase negociaciones de paz, que no desoiría el Perú armado solo por sostener su integridad, y poner á salvo las for. tunas, la sangre y el reposo de sus hijos, y la independencia y libertad nacional.

República Boliviana - Ministerio de Estado del Despacho de Rsla.

ciones Exteriores Palacio del Gobierno en Oruro, á 11 de Octubre de 1828 18.°

[ocr errors]

Señor : Incluye el que suscribe al señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República Peruana, un pliego para que tenga la bondad de remitirlo á su rótulo. Su contenido es la nota que el señor Ministro recibirá en copia para instruir de ella á su Gobierno. La amistad é interes de Bolivia y el Perú las obligan á no ceder en la lucha á que las fuerzan la ambicion de un hombre que quiere hacerse superior á todos los derechos. Los sentimientos y conducta franca del Gobierno del que suscribe serán siempre por la mejor inteligencia con el del Perú, y por correr ambos los azares de la guerra, á cubrirse de gloria, sosteniéndose en la causa de la razon y justicia. El señor Minis. tro podrá mandarla imprimir, si lo tiene á bien, como se hará aquí.

El infrascrito reitera al señor Ministro su respeto y conside. racion como su obsecuente, seguro servidor.

Casimiro Olañeta. Al Señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República

del Perú.

República Boliviana - Ministerio de Estado del Despacho de Re

laciones Exteriores - Palacio del Gobierno en Oruro, d 11 de Octubre de 1828 18.°

Señor: El Gobierno del infrascrito ha recibido, por el último correo, una proclama de S. E. el Presidente de esa República, y con ella la infausta noticia de que intenta declarar la guerra á la Nacion Peruana. Entre otras razones se funda, en que el ejército de aquella ha penetrado hasta el corazon de Bolivia, sin usar de las fórmulas establecidas por el derecho internacional. Ha sorprendido á todos los amigos de la libertad que el Jefe de una Nacion con quien Bolivia no ha contraido obligacion alguna de reciproca defensa, bajo el pretexto de haberse invadido este territorio quiera exigir satisfacciones por las supuestas ofensas á otro Estado. Verdad es que el Gobierno de Colombia tomó la iniciativa para formar tratados que asegurasen la independencia de ambas naciones. El de Bolivia contesto prestando su avenimiento. Ofreció enviar un Plenipotenciario para que ajustase el convenio de mútuas ventajas. Esta nego. ciacion no tuvo el resultado que se buscaba. En consecuencia Colombia y Bolivia quedaron libres de un compromiso al cual aun no se habían ligado solemnemente por el consentimiento de ambos Gobiernos, y mucho menos por el sello de la voluntad nacional, que es la que dá todo el vigor necesario á las estipulaciones internacionales.

Faltaría el Gobierno del infrascrito á los deberes que ha contraido con su Nacion, á los principios que profesa y á la justicia misma, si despues de haberse impuesto en el conteni. do de la indicada proclama no entrara en francas bien que de. sagradables explicaciones. S. E. el Presidente de Colombia manifiesta el deseo de hacer la guerra al Perú para sostener á la administracion que ha desaparecido en Bolivia por el voto cuasi unánime de sus hijos. Cansados de sufrir el arbitrarismo y la dominacion extraña, humillados mas vilmente que cuando eran colonos, y sujetos á un pupilaje degradante, se pronunciaron por pertenecer á sí mismos. Sus votos se cumplieron por la justa intervencion de sus hermanos del Perú. A su presencia los pueblos y el ejército conocieron que había llegado el tiempo de ser puramente bolivianos. Tres años lucharon entre los sentimientos de la gratitud á sus libertadores, y el santo deseo de ser libres. Ellos creyeron que con su paciencia dulcificarían sus males; pero el silencio de los esclavos había sido el orgullo de sus déspotas. Un profundo reconocimiento á sus servicios eminentes les hizo recibir una Constitucion que es la vergüenza de la especie humana, porque es el pacto de los opresores de los pueblos con cuatro parásitos. Por esta gra

titud han sufrido que los extranjeros ocupasen los ministerios, las prefecturas, los generalatos y cuantos destinos de alta gerarquía hay en Bolivia. Sus Plenipotenciarios y agentes públicos o secretos, excepto uno solo, fueron extranjeros, presentando la idea al mundo de que eramos ineptos. Las leyes conculcadas, atropellados todos los derechos, despreciados todos los patriotas, considerados los que siempre fueron amigos de la tiranía, y en fin, colocado el capricho y todas las pasiones en el lugar donde solo debía residir la imparcialidad. Tal ha sido la desgraciada suerte de Bolivia. Llevando sù moderacion has. ta un extremo ocurrió á las vías legales. Los buenos ciudadanos procuraron tomar parte en las elecciones con el objeto de reformar los abusos. De su parte el Gobierno hizo los mas grandes esfuerzos para sostenerse. Abandonado de la opinion pública, cuando la razon le decía que dejase el puesto honorablemente, usa del último recurso de los tiranos - la fuerza. Con la punta de sus bayonetas señaló los diputados precipitando así el tiempo para que llegara la hora tremenda de la indig. nacion popular. Llegó: conmovida la Nacion desde sus cimien. tos la caida fué espantosa. Libre Bolivia de esa abominable dominacion ha nombrado su Gobierno Nacional y propio, re. suelta á sostenerlo a toda costa. Ya no quiere ser el patrimonio de personas, la colonia de otro Estado americano, la escla. va de su política, el pedestal de sus aspiraciones, y aborrece el título de la hija querida. Bolivia habría reconocido un padre si sacada de la esclavitud :10 se le encadenara de nuevo, y se la hubiera dejado disponer libremente de sus destinos y suerte. ¿Hija: á la que se le ha dado una Constitucion por la fuerza? ¿Hija : la que ha sufrido el orgullo de sus señores ? įHija: la que ha sostenido una fuerte division, agotando sus tesoros, y que ha recibido en cambio las repetidas revoluciones y la inmoralizacion de su ejército con su fatal ejemplo? ¿Hija : á la que se ha humillado, presentándola al mundo como una Nacion degradada incapaz de servirse de sus hijos, sino en asuntos los mas pequeños? ¿Hija pupila sin poderse emancipar, cuando fué la primera que convido al nuevo mundo á la gran regeneracion politica? Bolivia renuncia para siempre una, mil y millones de veces á tal dictado. No tiene otra madre que la libertad, otros hermanos que las naciones que

los principios de justicia universal, ni mas parientes que la razon.

Esta exposicion habrá parecido un poco fuerte al señor Mivisto de Relaciones a quien se dirige el infrascrito. Ella es ne. cesaria para convencer y demostrar cuál es la inmutable reso. lucion del Gobierno Boliviano en no consentir en que la Repú. blica vuelva á ser ocupada por tropas extranjeras de ninguna Nacion. La guerra que se vá a declarar al Perú por S. E. el

obren por

Presidente de Colombia, amenaza muy de cerca su indepen. dencia y los derechos de su absoluta soberanía. Ocupado el Perú por las tropas de Colombia, Bolivia corre el riesgo de sufrir una nueva esclavitud, y en esto no consentira jamas. Por otra parte ya no hay cuestion sobre las intenciones de sujetar á los pueblos á miras personales. Datos inequívocos prueban que se quiere restablecer el sistema de colonizacion. 'El continente americano por la uniformidad de sus principios debe resistir a las cadenas que rompió con su sangre. Ya es tiempo que llegue á su feliz desenlace de su prosperidad, impepedida por los mismos que fueron sus bienhechores. Medite el señor Ministro, ademas, que la posicion de Bolivia, limítrofe al Perú, la obliga a tomar parte en la guerra para salvar su independencia de cualquiera de las partes beligerantes despues de sancionada la paz. Un Estado pequeño no puede permanecer indiferente cuando poderes fuertes entran en la lucha : su neutralidad haría su ruina. Siendo la causa del Perú en principios idéntica á la de Bolivia, cuando allí, como aquí se detesta la esclavitud, y se ama la libertad, cuando la expe. riencia ha enseñado á ambas naciones lo funesto que es para los pueblos consentir extranjeros en su territorio, y cuando la justicia está de parte del Perú, Bolivia ha resuelto cooperar á la guerra prestando todos los auxilios que estén en su poder para resistir la agresion, no de Colombia donde se aborrece el despotismo, sí de un hombre que pretende sobreponerse á todos los derechos.

El infrascrito ruega al señor Ministro de Relaciones Exte. riores, á quien tiene el honor de escribir, quiera instruir á su Gobierno de la firme y constante determinacion del de Bolivia, en cooperar á la guerra, auxiliando al Perú. Esta resolucion está de acuerdo con la opinion pública. No es difícil el triunfo cuando se tiene de su parte la justicia y el querer nacional. Puede ser que la victoria abandone á Bolivia en esta contienda; mas, señor Ministro, dígnese hacer saber á S. E. el Presidente que entre millares de cadáveres y ruinas, incendiado todo el país, un boliviano que quede ha de defender sus derechos, odiando á su opresor, Desde la fría tumba han de dirigir los bolivianos sus ardientes deseos á los amantes de la humanidad por la venganza. La execracion general cubrirá de oprobio á los tutores de una general devastacion. Bolivia será el lugar sagrado que se visite con entusiasmo. Se llenará de gloria inmortal.

Puede el señor Ministro aceptar las consideraciones y el pro. fundo respeto del Ministro de Bolivia que le saluda muy amistosamente,

Casimiro Olañeta, Señor Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia.

« AnteriorContinuar »