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biernos una comision compuesta por dos individuos de cada República, que recorra, rectifique y fije la línea divisoria conforme á lo estipulado en el artículo anterior.

Esta comision irá poniendo con acuerdo de sus Gobiernos respectivos, á cada una de las partes en posesion de lo que le corresponda, a medida que vaya recorriendo y trazando dicha línea, comenzando desde el Rio Tumbes en el Oceano Pací. fico.

Artículo .. Se estipula así mismo entre las partes contra. tantes, que la comision de límites dará principio á sus trabajos cuarenta dias despues de la ratificacion del presente tratado y los terminaría en los seis meses siguientes. Si los miembros de dicha comision discordasen en uno ó mas puntos en el cur. so de sus operaciones, darán á sus Gobiernos respectivos una cuenta circunstanciada de todo, á fin de que tomándola en consideracion, resuelvan amistosamente lo mas conveniente, debiendo entre tanto continuar sus trabajos hasta su conclusion sin interrumpirlos de ninguna manera.

El Plenipotenciario del Perú ofreció tomarlas en consideracion para expresar su opinion, luego que se renueve la conferencia. JOSÉ DE LARREA Y LOREDO.

PEDRO GUAL.

PROTOCOLO

De la tercera conferencia tenida entre los Plenipotenciarios de las

Repúblicas del Perú y Colombia en casa del segundo, el dia diez y siete de Setiembre del año de mil ochocientos veintinueve.

Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia, ex. poniendo el Plenipotenciario del Perú, que bien meditados los artículos relativos á límites de las dos Repúblicas, y con la última persuasion de que sometidos á la deliberacion de una comision compuesta de súbditos de los dos Gobiernos, como lo propuso en la anterior conferencia, ni era decorosa á ellos, ni menos tendía á terminar definitivamente las disensiones que se suscitarian sin cesar en lo venidero, por cuanto dejaba esta interesante cuestion en statu quo y sin la menor esperanza de

que los comisionados al efecto, ni el árbitro extranjero, fueran capaces de comprenderla y concluirla; se convenía con lo propuesto en ellos, bien persuadido de los derechos de su Gobier. no, á este respecto, como de la utilidad y conveniencia que le resultaba de la medida.

Igualmente observó, que debiendo partir las operaciones de los comisionados de la base establecida, de que la línea divisoria de los dos Estados, es la misma que regía cuando se nombraron Virreynatos de Lima y Nueva Granada antes de su independencia, podían principiarse éstas por el río Tumbes, tomando desde él una diagonal hasta el Chinchipe y continuar con sus aguas hasta el Marañon que es el límite mas natural y marcado entre los territorios de ambos, y el mismo que señalan todas las cartas geográficas antiguas y moderuas.

El Plenipotenciario de Colombia le manifestó cuan agradable le era por la exposicion que acababa de oír, que ambos países se iban acercando ya al punto de reconciliacion que tanto se deseaba.

Los geógrafos europeos habían tomado noticias estadísticas medianamente exactas sobre las demarcaciones de las diferentes Secciones de la América, antes española, cuando en sus diferentes mapas trazaron casi uniformemente la línea de

que

ahora se habla. Cuando estos datos no existiesen, parecía muy bastante el pequeño mapa que se publicaba en Lima bajo el Gobierno español, al principio del año, en que se definía con claridad lo que los mismos españoles entendian por Virreynato del Perú. Colombia, pues, no ha aspirado á otra cosa en sus relaciones con aquella República que a defender lo que cree ser suyo y se encuentra apoyado en títulos suficientes. A este efecto anunció al mundo, desde su creacion, que en esta parte estaría á el uti possidetis del año de 1810, principio que no solamente es justo, sino eminentemente conservador de la paz. Desde entonces asegurósu Gobierno, lo ha respetado tan religiosamente, que ha resistido con teson incorporar en su territorio varias partes de la República de Centro América que afligidas por los pre. sentes trastornos que han ocurrido allí pretendieron repetidas veces agregarse á esta República.

Semejante conducta debe convencer de que por parte de la administracion de este país al mismo tiempo de que sostiene lo que le pertenece, está bien resuelto á no ensanchar su territorio á expensas de otro.

Por el mapa que está a la vista, dijo el Plenipotenciario de Colombia, puede calcular el del Perú el vasto territorio que queda á su República, sacando la línea divisoria desde el Tumbes á la confluencia del Chinchipe con el Marañon. No entrará en una discusion prolija sobre esta materia por defecto de noticias topográficas; cree, sin embargo, que su Gobierno se prestará á dar instrucciones á los comisionados para que establezcan la línea divisoria, siguiendo desde el Tumbes los mismos lími tes conocidos de los antiguos Virreynatos de Santa Fé y Lima, hasta encontrar el rio Chinchipe, cuyas aguas y las del Maranon continuarán dividiendo ambas Repúblicas hasta los linde.

ros del Brasil. Esta parece, dijo, ser la mejor mas segura y mas practicable regla de obrar para no envolvernos en una opera. cion que quizá no podría completarse en el término de seis meses.

El Plenipotenciario del Perú, despues de ofrecer que lo to. maría en consideracion para que ambos Gobiernos obrasen de acuerdo, habló de los reemplazos del ejército. La pretension de Colombia, dijo, de reducir á efecto la estipulacion del ex Presidente Riva-Agüero sobre reemplazos, pugna contra tres razones de la mayor fuerza. Primera: la falta de autoridad de este funcionario y la informalidad del mismo documento.

Segunda: que supuesta la validez del contrato, su inteligencia natural y genuina es reducida á procurarse los reemplazos durante la campaña y no despues de ella.

Tercera: que aún admitida la legalidad del expresado documento, y concedida la obligacion de deberse cumplir su tenor estricta y literalmente, sería siempre írrito, por no existir poder a'guno en el Perú con facultades suficientes para fallar la expatriacion perpétua de un crecido número de ciudadanos inocentes, siendo un principio inconcuso que las condiciones contra naturaleza y prácticas recibidas por las naciones civilizadas, se reputan por no puestas ni estipuladas.

El Plenipotenciario de Colombia contestó inmediatamente, que sentía mucho no convenir con el del Perú sobre las tres causales que asignaba para el no cumplimiento del contrato sobre reemplazos del ejército auxiliar.

Primera : porque no era de la incumbencia del Gobierno de Colombia, ni de ningun Gobierno, entrar á averiguar si el primer magistrado de una República civilizada tiene ó no tiene autoridad para cada operacion que emprende, bastándole saber, que el tal magistrado existe, que se halla en actual ejerci cio de sus funciones y que la Nacion que lo ha elegido le sostiene por suponerlo capaz de cumplir con sus propias leyes.

Segunda: Porque pudiendo dudarse de la validez del contrato, cuyo original presentó en el acto al Plenipotenciario del Perú, para que lo examinase y viese que no solo estaba exten. dido en la forma regular, sino tambien ratificado por el Presidente Riva--Agüero, con la intervencion del Ministro de Estado, era preciso estar al sentido literal de dicho instrumento por el cual dicho, es evidente que la República de Colombia al comprometerse á suministrar al Perú los auxilios que le presto, quiso que su ejército se mantuviese siempre íntegro para disponer, por supuesto de él, como le pareciese, despues de cumplir sus obligaciones; y

Tercero: porque las condiciones del contrato no son contra la naturaleza y práctica de las Naciones civilizadas como se asegura. La práctica de los Cantones Suizos es muy suficiente

para demostrar esta verdad. Los soberanos de Europa hacen todos los días tratados con ellos para el suministro de cierto número de hombres ciudadanos de sus cantones, que es verdad no son tomados por la violencia, sino enrolados por el precio de sus enganchamientos, para cumplir con la obligacion de sus reemplazos ¿Por qué no hace el Perú lo mismo, principalmente cuando ella se versa entre dos países de un mismo orígen, de una misma lengua, y unos mismos usos y costumbres y de una misma religion? ¿Ha pretendido, acaso Colombia, que esto se haga por la violencia, o que se emplee la fuerza para arrancar á los peruanos de su tierra natal? Tampoco puede llamarse expatriacion perpétua la de unos hombres destinados al servicio militar por cierto número de años, los cuales pueden ir libre. mente donde les convenga. Por esta razon el Gobierno de Colombia no dudó un momento en reemplazar las bajas de la di. vision quc trajo aquí el General Santa Cruz, y aún le permitió llevar algo mas a pesar de que vino á cstos Departamentos no como auxiliar, sino como un reemplazo del batallonColombia, de Numancia, que por su excelente disciplina era la base del ejército del General San Martin.

El Plenipotenciario de Colombia continuó asegurando, que aunque su Gobierno había mandado al del Perú trece mil hombres, de los cuales no volvieron sino cinco mil, ú ocho mil si se quiere, incluyendo la tercera division que se sublevó en Lima, no era su deseo traer a la memoria especies que quizás parecerían odiosas ; que no era la intencion de su Gobierno insistir en este reclamo; y que de hecho lo abandonaba absolutamente, para dar al Perú una prueba mas de sus sentimientos pacíficos y conciliatorios.

El del Perú, aplaudiendo tan magnánima conducta del Go. bierno de Colombia por sus generosidades y desprendimiento en materia de no poca entidad, dió las más expresivas gracias al Plenipotenciario de ésta de parte de la suya ; y por cuanto era la primera vez que llegaba á mis manos la Convencion de auxilios (1) celebrada por el ex-Presidente Riva-Agüero, sucediendo otro tanto á su Gobierno, en cuya Secretaría no existía dato alguno de ella, tomó una copia legalizada de dicho documeuto para trasmitirselo, con lo que quedó terminada la conferencia de este día. JOSÉ LARREA Y LOREDO.

PEDRO GUAL.

(1) se registra mas adelante.

PROTOCOLO

De la cuarta conferencia tenida entre los Ministros Plenipotencia

rios de las Repúblicas del Perú y Colombia, en la casa del segundo, el dia 18 de Setiembre de 1829.

Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia, habiéndose convenido de antemano los Plenipotenciarios de ocuparse de la deuda del Perú.

El Plenipotenciario de esta República propuso, que se liquidase por una comision compuesta de dos ciudadanos por cada parte; que en el caso de discordar sus miembros sobre uno ó mas puntos, ocurriesen á sus Gobiernos respectivos, para que resolviesen amistosamente y si estos no se acordaban, se dejase la decision al Gobierno de una potencia amiga de ambos.

El de Colombia contestó, que no había inconveniente, por su parte, en consentir en esta proposicion en lo general; pero que era necesario en su opinion, estipular ciertos términos y condiciones para que la comision desempeñase el objeto. Es menester que la comision trabaje sin interrupcion en el exámen y liquidacion de las cuentas. Que fijen los plazos en que deba realizarse el pago de lo que fuese liquidado y que estos plazos no puedan prorrogarse ni variarse. Concluyó asegurando que habría sido mucho mejor fijar una cantidad determinada para evitar este trabajo, examinando las cuentas que manifestó ; pero, puesto que no podía hacerse otra cosa, por ahora, como se lo habia manifestado con toda franqueza el Plenipotenciario del Perú, se limitaba á lo que había dicho.

El Plenipotenciario del Perú manifestó su complacencia por la buena disposicion del Gobierno de Colombia en favor de la paz, y de su pronta deferencia á que la comision de liquidacion emprendiese sus trabajos en la ciudad de Lima, como lo había solicitado, y se suspendió la conferencia hasta el dia de mañana. JOSÉ DE LARREA Y LOREDO.

PEDRO GUAL.

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