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PROTOCOLO De la quinta conferencia tenida entre los Ministros Plenipotencia.

rios de la República del Perú y de Colombia, en la habitacion del segundo, el dia 18 de Setiembre de 1829, por la noche.

Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia asegurando el Plenipotenciario del Perú, que su Gobierno estaba dispuesto á recibir otra vez al señor Armero en su carácter diplomático, siempre que por parte de Colombia se admitie. se al señor Villa en caso de ser nombrado, á fin de transar todas las diterencias que habían ocurrido sobre esta materia.

El Plenipotenciario de Colombia contestó, que había una inmensa distancia entre uno y otro caso. El mismo señor Vi. lla se había desautorizado, segun lo manifiesta su correspondencia, antes que recibiese el pasaporte de su Gobierno para salir del país como un ciudadano particular. Al Encargado de Negocios de Colombia no solamente se le mandó salir estando reconocido como tal, sino que se le designó un término perentorio para su salida, y aún se le privó de su libertad

personal contra las leyes de todas las naciones civilizadas, que hacen inviolables á todos los Ministros Públicos y los eximen de toda jurisdiccion extraña en donde quieran que residan. A pesar de esto, el Gobierno de Colombia está dispuesto a olvi. dar todo lo pasado por amor á la paz y no tendrá dificultad alguna en admitir al' mismo señor Villa, siempre que venga acreditado en la debida forma.

El Plenipotenciario del Perú propuso entonces que se redactase un artículo en términos generales, a fin de evitar la repe. ticion de semejantes actos en lo sucesivo y convino en ello el de Colombia.

Habló luego el Plenipotenciario del Perú sobre los deseos de su Gobierno de que se publicase una amnistía en favor de los que se hubiesen comprometido por opiniones políticas en la presente guerra.

El Plenipotenciario de Colombia aseguró que le era muy agradable asegurar que los Departamentos que habían sido invadidos por las tropas peruanas y en los puntos que habían permanecido éstas por algun tiempo, no existían presos por opiniones políticas, y que así le parecía innecesario semejante estipulacion

El Plenipotenciario de Colombia habló de las deudas que las autoridades del Perú habían contraído en los Departamentos de Azuay y Guayaquil mientras habían estado en ellos, por suplementos y exacciones de dinero, víveres, y otros efectos, prescindiendo de los daños y perjuicios que algunos veci. ΤΟΜΟ ΙΙΙ.

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nos tenían derecho de reclamar y expuso, esperaba no ocurrie. se dificultad alguna de parte del Gobierno del Perú en atender á los justos reclamos de estos individuos y administrarles la debida justicia.

El Plenipotenciario del Perú contestó, que su Gobierno satisfaría las deudas que había dejado aquí pendientes y haría justicia á los interesados, y que, en este concepto, podía redactarse el correspondiente artículo é insertarse en el tratado. Ya que ambas Repúblicas, dijo el Plenipotenciario del Perú, están tan dispuestas a olvidar todo lo pasado, no podía dejar de recordar el contenido del artículo 70 del Convenio de Piura. (1) El del Perú desea vivamente, que se aleje todo motivo de disgusto que recuerde la memoria de las desavenencias que van à terminar. El mejor medio de conseguirlo era abolir todo monumento capaz de perpetuar la rivalidad y el encono entre dos países cuyo interés está en vivir en la mejor armonía.

El Plenipotenciario de Colombia aseguró que su Gobierno estaba bien convencido de esta verdad; pero que la cosa en sí, no merecía ocupar un lugar en un tratado público. Sin embargo de esto, el Gobierno del Perú puede estar cierto, de que por parte de Colombia se darán cuantos decretos satisfactorios y honrosos al Perú puedan desearse, siempre que por parte de aquella República se haga lo mismo.

Concluida esta discusion, convinieron ambos Plenipotenciarios en suspender las conferencias, para ocuparse de la redaccion de un tratado en los términos ya convenidos, con inclusion de las demás partes componentes de un instrumento semejante, quedando así terminada la conferencia de este día. JOSÉ DE LARREA Y LOREDO.

PEDRO GUAL.

PROTOCOLO De la sexta conferencia tenida entre los Ministros Plenipotenciarios

de las Repúblicas del Perú y de Colombia, en la casa del segundo, el dia 22 de Setiembre de 1829.

Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia con la lectura del Tratado de Paz que los Plenipotenciarios habían preparado en conferencias informales.

Al firmarlo, presentó el Plenipotenciario de Colombia dos declaraciones, contraída la una al decreto de S. E. el Gran Ma

(1) Véase la página 213.

riscal de Ayacucho de 27 de Febrero del corriente año, y la otra á elegir por árbitro y conciliador al Gobierno de la República de Chile en todas las disputas y diferencias provenientes del tratado, y fueron aceptadas por el Plenipotenciario del Perú.

Observó entonces el Plenipotenciario de Colombia, que para que la comision de límites no se encontrase embarazada al prin. cipiar sus operaciones, se designase lugar para su reunion, y convinieron ambos Plenipotenciarios en designar á Guayaquil como el punto mas á propósito para dicha reunion, y del cual podrían partir con mas facilidad á desempeñar su encargo.

Se concluyó la conferencia, dándose los Plenipotenciarios del Perú y de Colombia las mas cordiales enhorabuenas, por haber contribuido a la grande obra de la reconciliacion entre sus países respectivos, y haciendo votos al Cielo por que ella sea constante y duradera. JOSÉ DE LARREA Y LOREDO.

PEDRO GUAL.

Legacion Peruana.-Guayaquil, Setiembre 23 de 1829. Al Señor Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones

Exteriores.

Señor Ministro:

Con la satisfaccion mas cumplida de cuantas me han cabido en el curso de mis dias, tengo la honra de acompañar á US. los tratados de paz celebrados con esta República y aprobados por S. E. el Libertador Presidente de ella, en 22 del que rige, para que se sirva US. elevarlos al conocimiento de S. E. el Presidente de la nuestra, á fin de que obtenga la que corresponde, de su parte, en conformidad con nuestras instituciones fundamentales.

Creo supérfluo detenerme en reflexiones dirigidas á recomendar el mérito é importancia de este trabajo, cuando su mismo tenor y contexto han de proveer á US. de suficientes argumentos para calificarlo con la exactitud y justicia que le son características. Además, anticipando yo cualquiera opinion mía á este respecto, creería ofender la dignidad y circuns. peccion de nuestro Gobierno, cuyo juicio no debe prevenirse en materia de tan alta y delicada trascendencia. Pero á lo mé.

espíritud nos séame permitido regocijasme con los hombres justos é imparciales, y con todos los peruanos amantes del honor nacional, de haber quedado reducido al polvo el abusivo Convenio de Jiron; Convenio que trazado en medio de la turbacion y estragos de un campo de batalla, no pudo consultar el verdade. ro espíritu nacional de Colombia, justo y moderado, ni meņos salvar el honor y el decoro de un pueblo digno de mejor suerte, como el nuestro. No me es menos plausible el restableci. miento cordial y sincero de amistad y antiguas relaciones de los dos Estados, para cuya inteligencia clara y perfecta se han adoptado reglas y precauciones, que no pueden ser contestadas en ningun tiempo: mas el pacto que sobre todos ha inun. dado mi corazon del mas inefable gozo, es aquel que destruye para siempre el funesto derecho de la guerra entre las dos na. ciones, sean cuales fueran sus quejas y desavenencias, mientras no hayan tentado todos los medios de una conciliacion amigable, y en defecto de ella, el imparcial juicio de un Gobierno americano amigo.

Estas máximas tan filantrópicas y humanas, que no pueden dejar de acreditarnos a la faz del mundo civilizado, son debidas en su mayor parte á la alma grande, al desprendimiento generoso y sublime del Libertador Presidente Simon Bolivar, no habiendo concurrido á ellas con menos interes y eficacia el señor Ministro D. Pedro Gual, cuyas eminentes cualidades de cen ciertamente un lugar distinguido en los fastos de la Historia Americana. Con sentimientos de la mas alta consideracion

y. distinguido aprecio, soy de US. muy atento y obediente servidor.

JOSÉ DE LARREA Y LOREDO.

Legacion Peruana.-Guayaquil, Setiembre 23 de 1829.

Al Señor Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores.

Señor Ministro: Tengo la honra de acompañar á US. originales, dos declaraciones, que al tiempo de firmar los tratados de paz, hemos can. geado con el Señor Ministro Plenipotenciario de esta República, á fin de que surtan los efectos que S. E. el Presidente de la nuestra estime conveniente.

La primera es dirigida á đe. signar al Gobierno de Chile de árbitro de nuestras diferen Lima y Octubre 14 de 1829. cias, en conformidad del artículo 19 de los tratados de Aprobada. paz, cuyo nombramiento he

Una rúbrica. aceptado por igual declaracion, como sugerido por mí en el curso de las conferencias, por las conocidas ventajas que de

Lima y Octubre 15 de 1829. él se nos siguen, á virtud de hallarse tan inmediato a nues. Aprobada. tro territorio, y de disfrutar

Una rúbrica. en el día la mas perfecta tran. quilidad.

La segunda se contrae á ofrecernos una explícita y solemne revocacion del decreto de monumentos y distintivos expedido en el campo de Tar. qui, con la calidad de que nuestro Gobierno se conduzca

Aprobada. del mismo modo relativamen

Una rúbrica, te á restituir á S. E. el Libertador Presidente todas las hon. ras y distinciones que se le concedieron en el Perú por Aprobada. sus servicios, igualmente que

Una rúbrica. al ejército auxiliar de su mando; habiéndola yo aceptado, y prometido cumplir por nuestra parte un deber tan grato en nuestras actuales circunstancias.

Renuevo á US. mi mayor consideracion y aprecio, como su muy atento obediente servidor.

JOSÉ DE LARREA Y LOREDO. Aprobados por el Congreso de la República Peruana. Lima, Octubre quince de mil ochocientos veintinueve. ANDRÉS REYES,

JUAN ANTONIO TÁVARA, Presidente del Senado.

Presidente de la Cámara de Diputados.
José Freyre,

Pedro Astete,
Secretario,

Secretario.

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