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brar para aquellos puertos y lugares en que sea permitido la residencia de consules y agentes consulares de otras potencias, serán tratados, luego que obtengan el correspondiente exequa. tur, como los de la nacion mas favorecida. Dichos cónsules 6 agentes consulares, sus secretarios y demás personas agregadas al servicio de los consulados (no siendo estas personas ciudadanos del país en que residan), estarán exentas de todo ser. vicio público, y tambien de todo impuesto y contribucion, á excepcion de las que deban pagar por razon de comercio ó. propiedad, como los demás habitantes del país. Sus archivos y papeles serán respetados inviolablemente, y ninguna autoridad podrá tener intervencion en ellos bajo pretexto alguno cualquiera que sea.

ARTICULO XVII.

Con el objeto de evitar todo desórden en el ejército y marina de uno y otro país, se ha convenido aquí y se conviene en que los tránsfugos de un territorio á otro, siendo soldados ó marineros desertores, aunque estos últimos sean de buques mercantes, serán devueltos inmediatamente por cualquiera tribunal o autoridad bajo cuya jurisdiccion esté el desertor 6 desertores: bien entendido que á la entrega debe preceder la reclamacion de su jefe, ó del comandante, ó del capitan del buque respectivo, dando las señales del individuo 6 individuos, y el nombre, cuerpo ó buque de que ha desertado, pudiendo entre tanto ser depositados en las prisiones públicas hasta que se verifique dicha entrega.

ARTICULO XVIII. Las partes contratantes se obligan y comprometen á cooperar á la completa abolicion y extirpacion del tráfico de escla. vos de Africa, manteniendo sus actuales prohibiciones en toda su fuerza y vigor; y para lograr desde ahora tan saludable obra, convienen, además, en declarar como declaran entre sí á los traficantes de esclavos, con sus buques cargados de esclavos, procedentes de las costas de Africa bajo el pabellon de cualquiera de dichas partes, incursos en el crimen de piratería, y como tales estarán sujetos al tribunal competente del captor, bien sea sea peruano ó colombiano, para ser juzgados y castigados conforme á las leyes.

ARTICULO XIX. Las Repúblicas del Perú y de Colombia, deseando mantener la paz y buena inteligencia que felizmente acaban de restable. cer por el presente tratado, declaran solemne y formalmente.

Primero: Que en caso de duda sobre la inteligencia de alguno 6 algunos de los artículos contenidos en dicho tratado, ó de no convenirse amistosamente en la resolucion de los puntos en que discordaren las comisiones que han de establecerse en virtud de los artículos sexto y décimo de dicho tratado, presentará la una parte á la otra las razones en que funda la duda; y no conviniéndose entre sí, someterán ambas una exposicion circunstanciada del caso á un Gobierno amigo, cuya decision será perfectamente obligatoria á una y otra;

Segundo: Que sean cuales fueren los motivos de disgusto que ocurran entre las dos Repúblicas, por quejas de injurias, agravio ó perjuicios cualesquiera, ninguna de ellas podrá autorizar actos de represalias, ni declarar la guerra contra la otra, sin someter préviamente sus diferencias al Gobierno de una potencia amiga de ambas; y

Tercero: Que antes de ocurrir á una tercera potencia para la resolucion de sus dudas, sobre alguno ó algunos de los artículos contenidos en el presente tratado, ó para el arreglo de sus diferencias, emplearán entre sí todos aquellos medios de conciliacion y avenimiento propios de dos naciones vecinas, unidas por los vínculos de la sangre y de las relaciones mas intimas y estrechas.

ARTICULO XX.

El presente tratado será ratificado, y las ratificaciones serán cangeadas en esta ciudad de Guayaquil á los cincuenta dias contados desde la fecha, ó ántes si fuere posible.

En fé de lo cual, los Ministros Plenipotenciarios de la República del Perú y de la República de Colombia han firmado y sellado las presentes en esta ciudad de Guayaquil á los 22 dias del mes de Setiembre del año del Señor de 1829. JOSÉ DE LARREA Y LOREDO.

PEDRO GUAL. (L. S.)

(L. S.)

DECLARACIONES.

PRIMERA.

El infrascrito, Ministro Plenipotenciario de la República de Colombia, al firmar el tratado de paz concluido felizmente este día con la del Perú, declara que, debiendo su Gobierno transigir todas las diferencias que pueden ocurrir entre ambas Re.

públicas á virtud de dicho tratado, por medio de un árbitro justo é imparcial, elige desde ahora à la República de Chile, como árbitra y conciliadora para dichos casos, esperando se preste gustosa á una obra tan trascendental al bien de la causa americana en general.

En fé de lo cual, el Ministro Plenipotenciario de Colombia, firma las presentes en esta ciudad de Guayaquil, á los 22 días del mes de Setiembre del año de 1829.

PEDRO GUAL.

SEGUNDA. El infrascrito, Ministjo Plenipotenciario de la República de Colombia, al firmar el tratado de paz concluido felizmente en este día con la del Perú, declara que, deseando su Gobierno obrar en todo conforme al espíritu del artículo 2.o, está dispuesto á revocar en términos los mas satisfactorios, el decreto que S. E. el Gran Mariscal de Ayacucho expidió en el Portete de Tarqui con fecha de 27 de Febrero del corriente año, luego que llegue á su noticia que el del Perú ha hecho lo mismo, restituyendo á S. E. el Libertador Presidente, y al Ejército Libertador, las distinciones y honores que se les habían conferido legítimamente por sus servicios pasados. (1)

En fé de lo cual, firmo las presentes en esta ciudad de Guayaquil, á los 22 días del mes de Setiembre del año del Señor

de 1829.

PEDRO GUAL.

Por tanto: habiendo visto y examinado detenidamente el tratado de paz y las declaraciones aquí copiadas, prévia la aprobacion del Congreso de la República conforme al artículo 48 atribucion 5. de la Constitucion; he venido, en uso de la facultad que me confiere el artículo go, atribucion 13.* de la misma Constitucion, en aceptarlos, confirmarlos y ratificarlos y por las presentes los acepto, confirmo y ratifico en cada uno de sus artículos y cláusulas.

Y para el fiel é inviolable cumplimiento de todo lo contenido y estipulado en cada uno de los artículos del mencionado tratado y de las dos declaraciones cangeadas por los respectivos Plenipotenciarios, empeño y comprometo solemnemente el ho. nor nacional. En fé de lo cual he hecho expedir la presente, firmada de mi mano, sellada con el gran sello de la República,

(1) Véase mas adelante la resolucion legislativa de 21 de Octubre de 1829.

y refrendada por el Ministro de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones Exteriores, en la capital de Lima á diez y seis de Octubre de mil ochocientos veintinueve, décimo de la Independencia.

ANTONIO GUTIERREZ DE LA FUENTE.

Por órden de S. E.-José de Armas.

CONGRESO PERUANO.

DICTAMEN.

Señor: La Comision Diplomática habiendo meditado con la mas prolija escrupulosidad los tratados de paz celebrados por el Ministro Plenipotenciario de nuestra República con el de la de Colombia, los mismos que personalmente presentó en la Cámara el Ministro de Relaciones Exteriores, juzga inoportuno detenerse en aquellos artículos que versándose sobre puntos comunes del derecho internacional, manifiestan ser los mismos que se estilan en los tratados de igual clase, y se contrae a los que tratan de la liquidacion de la deuda que reclama del Perú la República de Colombia y demarcacion de límites de ambos Estados, únicos que en su concepto podrían exigir esclareci. miento por ser de un interés general, versándose el uno sobre cantidades adeudadas y los plazos en que han de satisfacerse, y fijándose, por el otro, la extension del territorio por la parte septentrional.

Sobre el primer punto reducido á los artículos diez y once del referido tratado, es indudable ha precedido á su redaccion la mejor buena fé entre las partes contratantes y que confiada á una especial comision la liquidacion de los cargos y abonos que se hagan recíprocamente las dos naciones, desaparecen los motivos de disgusto que muy bien pudiesen originarse si se hubiese procedido de plano á transar esta espinosa materia en el acto mismo de las conferencias. El desórden de que por un fatal destino ha adolecido nuestra Hacienda, la convulsion que ha envuelto al país, el trastorno de papeles y otras causas impelieron sin dada á nuestro Plenipotenciario á no entrar en esta discusion y reservarla para el tiempo en que depuestas dudas, disueltas dificultades, restablecida enteramente la confianza, se logre la cancelacion de cuentas sin el menor recelo de dar pasos retrógados en el camino de la paz.

Acaso al hablarse de liquidacion de deuda, tropezando nuestro Enviado con embarazos insuperables, contra su intencion y los deseos del Perú, habría dado méritos á un rompimiento, y á que pueblos halagados con las esperanzas de paz, las viesen desaparecer con dolor y á ellos mismos sometidos á duros sacrificios

por inhabilidad de su Enviado. En órden á los artículos cinco, seis, siete y ocho por los que se estipula el nombramiento de una Comision compuesta de dos individuos nombrados por cada Gobierno para que recorra, rectifique y fije la línea divisoria bajo la base de los linderos de los antiguos Virreynatos de Nueva Granada y el Perú, cediendose mútuamente las partes contratantes las pequeñas porciones de territorio que contribuyan a determinar los confines de una manera mas exacta, natural é incuestionable, comenzando sus trabajos desde la embocadura del rio Tumbes; la Comision opina que se ha elegido en este delicado punto el medio mas legal, prudente y recíprocamente útil á ambas partes contratantes. Por el tenor de ellas, claramente se advierte que están autorizados los individuos de la Comision á hacer todas las variaciones convenientes para terminar esta cuestion sin otra mira que su conveniencia y cordial armonía. Así conclu. ye esta diferencia del modo que justamente indicó nuestro Gobierno antes de romperse la guerra y á que constantemente se negó el de Colombia, insistiendo por último en el tratado de Jiron en que se estuviese al uti possidetis del año mil ochocientos nueve. Las provincias disputadas por

ambos Estados como partes integrantes de sus territorios, lejos de considerarse ya bajo este aspecto, quedan sujetas a las desmembraciones de que está encargada por su naturaleza toda comision de lími. tes. El resultado de la Comision territorial debe ser la mútua compensacion de las pérdidas del Perú y Colombia, porque en la línea divisoria que se trace ha de dividirse de necesidad uno y otro territorio y si, como es natural, se tirase de Tumbes dicha línea por las cercanías de Loja hasta la confluencia del rio Chinchipe con el Marañon, resultaría que á mas de tener bien marcados los linderos, y capaz de defenderse de todo género de incursiones, quedarían al Perú los mejores y mas vastos territorios de Jaen y Maynas, no cediendo de la primera mas que la capital que es de ninguna importancia, y de la segunda unas pequeñas reducciones a la izquierda del Marañon compensándose cesiones con otras, sino superiores, al ménos notoriamente iguales interesantes. La Comision no puede abstenerse de hacer presente á la Cámara que el punto en cuestion es de los mas esenciales en el arreglo de los intereses internacionales y que la mas pequeña omision en hacerlo con exactitud, 6 un ex, cesivo apego a pequeños intereses locales, produce una causa

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