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ARTICULO IX.

La carga y descarga de los buques, la conduccion y seguri. dad de las mercaderías ó efectos de los nacionales de ambos Estados, y todo lo concerniente a la policía de los puertos, queda sujeto á las leyes y reglamentos territoriales. Pero la policía interior de los buques mercantes y el arreglo de las cuestiones que se susciten entre el Capitan y marineros sobre contratas de enganche ó pago de salarios será de la competencia de los Cónsules respectivos.

No obstante, las autoridades locales conocerán de los desórdenes que ocurran á bordo de un buque peruano surto en al. gun puerto de Cerdeña, ó á bordo de un buque sardo, surto en cualquier puerto del Perú, si se reclama su asistencia, si toma parte en dichos desórdenes algun individuo que no pertenece á la tripulacion, si perturban ó amenazan perturbar la tranquilidad del puerto, ó si, en fin, por vía de queja fuese requerida su intervencion por personas del mismo buque, ó por cualquiera otra, tratándose de un abuso grave.

ARTICULO X.

Los Cónsules del Perú en Cerdeña y los de Cerdeña en el Perú, podrán exigir de las autoridades la aprehension, detencion y custodia de los desertores de buques mercantes ó de guerra, justificando la identidad de las personas ó el hecho de hallarse comprendidos en el rol de tripulacion de los buques. Si la detencion tiene lugar en pontones ó cárceles públicas, será á costa del Cónsul que la hubiese solicitado, quien dispondrá la restitucion del desertor á su buque ó á otro cualquiera de su Nacion, si el aprehendido fuese ciudadano ó súbdito del mismo país; y á fin de evitar toda cuestion, se estipula desde ahora por las dos partes contratantes, que la cuota exigible á los respectivos Cónsules por la manutencion de los detenidos, será á lo mas de cuatro reales diarios en el Perú y de dos y medio francos en Cerdeña.

La entrega de los desertores solo podrá negarse por las autoridades locales en dos casos: 1.° Si hubiesen trascurrido tres meses desde el día de la prision sin que el Cónsul hubiese adoptado respecto de él medida alguna ; en cuyo caso por este mero hecho quedará el detenido en libertad, y no podrá volver á ser arrestado

por la misma causa ; 2.° Si el reo de desercion lo es igualmente de algun otro delito cometido en el territorio en que resida el Cónsul. En cuyo caso la entrega no podrá ser exigida antes de que se hubiese ejecutoriado y cumplido la sentencia que corresponde á este nuevo delito.

ARTICULO XI.

Es igualmente de la competencia de los Cónsules el salvamento de los buques de su Nacion que encallen ó naufraguen dentro de sus respectivos distritos; sin perjuicio de que por su falta ó ausencia, las autoridades locales sean las que con arreglo á los reglamentos y ordenanzas de marina y comercio, empleen las medidas necesarias para la proteccion de los náufragos y seguridad de las especies salvadas; y que aun en el caso de existir Agentes consulares tengan dichas autoridades el derecho de intervenir en que se conserve el órden, y se cumplan las leyes especiales del Estado, relativas á salvamento de mercancías, у

derechos de los que las salven.

Solo en el caso de que las mercaderías salvadas se destinen al consumo interior, serán gravadas con derechos de importacion.

ARTICULO XII Los Cónsules tendrán derecho de intervenir en las causas de intestado de los súbditos ó ciudadanos de sus respectivas Naciones, en todo lo relativo á la faccion de inventarios ,seguridad, conservacion, administracion y liquidacion de la mortuo. ria, reservándose su entrega al heredero legal, ó á quien su poder y causa hubiere y sujetándose en sus procedimientos á las leyes del país en que ocurran. Podrán ademas, si lo juzgan necesario, cruzar con sus sellos los puestos por la autoridad local. Con iguales limitaciones será de incumbencia consular adoptar y exigir las medidas necesarias para asegurar

la

propiedad y derecho que por sucesion testamenteria o ab intestato corresponda á ciudadanos ó súbditos ausentes, caso de que no hubiesen constituido mandatarios ó personas que los repre. senten.

ARTICULO XIII. Los laudos y resoluciones que los Cónsules del Perú en Cer. deña ó los de Cerdeña en el Perú, pronuncien sobre cuestiones puramente mercantiles de sus conciudadanos ejerciendo jurisdiccion arbitral, por voluntad de los interesados, tendrán valor legal en el país en que residan.

ARTICULO XIV.

Igualmente tendrán valor legal y podrán obrar en juicio ante los Tribunales del país en que el Cónsul está autorizado, los testimonios, certificados y legalizaciones que expidan con el

sello del Consulado, siempre que se refieran á hechos ó estipu. laciones que hayan tenido lugar entre ciudadanos ó súbditos de su Nacion ó sobre personas ó cosas situadas en el territorio de la misma.

ARTICULO XV.

Las dos partes contratantes estipulan que los Cónsules generales, Cónsules y Vice-Cónsules, siempre que en cualquiera de ellas no esté autorizado algun Agente diplomático de la otra, puedan dirigirse á las autoridades superiores del lugar de su residencia, ó al Gobierno, para reclamar de las infracciones de los Tratados ó Convenciones existentes entre ambas Naciones y para apoyar las representaciones de sus compatriotas que hayan sido injuriados ó perjudicados por algun funcionario ó autoridad del Estado.

ARTICULO XVI.

Si acaeciere la muerte de un Cónsul general ó de un Consul, ó se ausentase ó hubiere cualquier otro impedimento para que ejerza las funciones consulares, se hará cargo del Consulado su Canciller ó Secretario, con el carácter de Vice Cónsul ad interim, previo reconocimiento del Gobierno del Estado.

ARTICULO XVII.

La República del Perú y S. M. el Rey de Cerdeña, convienen en declarar, como única inmunidad inherente al carácter de las personas que recíprocamente se acrediten para ejercer funcio. nes consulares, la completa y cabal independencia de las autoridades locales en todo lo que tenga relacion con el desempeño del cargo consular.

ARTICULO XVIII.

Las dos partes contratantes estipulan ademas, como prero. gativa de que gozarán los Cónsules peruanos en los Estados Sardos, y los Cónsules de Cerdeña en el Perú, la de que, en el caso de juzgarse su declaracion en juicio ante los Juzgados ó Tribunales, serán citados por escrito, trasladándose el Juzgado para recibirla al domicilio de los Cónsules generales, y señalándose un asiento de preferencia entre los asistentes al Tri. bunal, cuando la declaracion deba prestarse por meros Cónsules, Vice-Cónsules ó Agentes consulares.

ARTICULO Xix.

Los Cónsules podrán enarbolar el pabellon de su Nacion los días de pública solemnidad ó de fiesta civil ó religiosa : podrán igualmente colocar el escudo de sus armas sobre la puerta de la casa que habitan, como distintivo de su cargo.

La prerogativa estipulada en este artículo es de pura distin. cion y no dará á las casas de los Cónsules el carácter de luga. res de asilo, ni envuelve la idea de exterritorialidad.

ARTICULO XX.

Para garantir el cumplimiento de lo estipulado en el artículo XVII, se declara in violables los archivos, las Cancillerías con. sulares y sus papeles, de conformidad con el artículo XXVI del tratado de 14 de Junio de mil ochocientos cincuenta y tres, (1) de manera que en ningun caso y por ningun pretexto, será per. mitido á las autoridades locales, apoderarse de ellos ni someterlos á exámen.

ARTICULO XXI.

Los Cónsules generales, Cónsules, Vice Cónsules y Agentes cosulares estarán exentos de contribuciones puramente persona. les y de cargos ó servicios públicos, á no ser que sean ciudadanos ó súbditos del Estado en que estén autorizados; pero en cuanto á sus personas, comercio, industria, bienes inmuebles que posean y en todo lo que no tenga relacion con el peculiar ejercicio de sus funciones quedan por esta Convencion sujetos á las leyes que rijan sobre nacionales ó extranjeros respectivamente en el Perú y en los Estados Sardos.

ARTICULO XXII.

Las autoridades locales de los dos Estados contratantes po. drán detener á su arribo a los ciudadanos ó súbditos del otro sospechosos por criminales, vagos inmorales ó viciosos. Y, á fin de conciliar la seguridad pública del lugar á que ingresen, con la proteccion que se les debe en su calidad de naturales de un Estado amigo, se estipula ademas, que su detencion solo podrá extenderse al tiempo que las leyes respectivas permiten, pero que, durante él, se dará aviso al Cónsul de su Nacion, quien, en el caso de resultar culpables, adoptará las medidas que sean conducentes para compelerlos a dejar el país.

(1) Que se registra en la página 1.

ARTICULO XXIII.

Los Cónsules generales, Cónsules y Vice-Cónsules, del mis. mo modo que sus Cancilleres ó Secretarios, gozarán en ambos Estados de cualesquiera privilegios, exenciones é inmunidades, no estipuladas en la presente Convencion, que actualmente tengan concedidas ó en adelante concedieren á la Nacion inas favorecida.

ARTICULO XXIV.

La presente Convencion se observará y estará en vigor durante diez años, que principiarán á contarse desde el día del cange de las ratificaciones; pero si desde un año antes de la es. piracion de este término ninguna de las partes contratantes manifiesta á la otra, por una declaracion oficial, su intencion de que concluya, continuará subsistente hasta un año despues de cualquier día en que se haga por una de las partes la expresa. da declaracion oficial.

ARTICULO XXV.

Esta Convencion será ra:ificada por los Gobiernos de los dos Estados contratantes y las ratificaciones cangeadas en Lima en el térınino de un año, ó antes, si fuese posible.

En fé de lo cual, los Plenipotenciarios de los dos Gobiernos, han firmado y sellado con sus sellos la presente Convencion.

Hecha en Lima por cuadruplicado á seis dias del mes de Abril del año del Señor mil ochocientos cincuenta y ocho. (1). MANUEL ORTIZ DE ZEVALLOS.

JOSÉ CANEVARO, (L. S.)

(L. S.)

(1) Esta Convencion fué aprobada por el Congreso del Perú, y desaprobada por el de Cerdeña.

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