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fecunda y funesta de guerras interminables que devoran las naciones colindantes tan solo en perjuicio de sí mismas.

El término para dar principio y concluir la comision sus trabajos, es racional, y concilia las garantías de una medida hecha con cálculo, prevision y tino para evitar las diferencias, y conciliarlas en caso de resistencia de cualquiera de las partes contratantes por el Gobierno que se ha nombrado de árbitro para dirimirlas definitivamente sin ocurrir al sangriento derecho de la guerra, del que manifiestan evidentemente quererse apartar para siempre jamás los Gobiernos del Perú y Colombia.

En virtud de lo expuesto, y de creer la Comision no solo inútil sino poco digno de la sabiduría de la Cámara, y de su acendrado deseo de ajustar la paz, desenvolver todos los principios del Derecho de Gentes, y las prácticas y usos de las naciones civilizadas al extender este género de documentos, se abstiene de calificar y apoyar cada uno de los artículos que en el presente se contienen, y opina por la aprobacion del tratado como está escrito sin hacer la menor alteracion. En el debate mismo resaltará esta verdad y el eminente servicio que ha hecho al.Perú el Enviado en sus tareas diplomáticas. Dése cuenta á la Cámara.

Sala de la Comision, Octubre 14 de 1829.

Justo Figuerola.-M. Urquijo.-Francisco S. Pezet.-I. de Zavala.

Es cópia del informe presentado á la Cámara de Diputados para proceder á la discusion de los tratados de paz celebrados entre esta Republica y la de Colombia, que han sido aprobados en sesion permanente de la fecha. Una rúbrica.

PEDRO ASTETE,

Diputado Secretario.

CONGRESO PERUANO.

Lima, á 16 de Octubre de 1829.

El Congreso de la República Peruana.

Considerando: Que los tratados de paz celebrados en Guayaquil por nuestro Ministro Plenipotenciario con el de la República de Colombia, terminan la guerra anterior de un modo estable y de

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coroso á la dignidad del Perú, se ha servido aprobar los veinte artículos que comprenden, y las dos declaraciones cangeadas por el Ministro Plenipotenciario de Colombia y puestas por el nuestro en conocimiento del Gobierno en veintitres de Se tiembre último. Lo comunicamos á V. E. para su inteligencia.

Dios guarde á V. E.

ANDRES REYES,
Presidente de la Cámara de Senadores.

JUAN ANTONIO TAVARA,
Presidente de la Cámara de Diputados.

José Freyre,
Sopador Secretario.

Pedro Astete,
Diputado Secretario.

Lim a, Octubre 16 de 1829.

Ratifíquese y devuélvanse en copia con las formalidades necesarias al Ministro Plenipotenciario del Gobierno del Perú cerca del de Colombia para que proceda a verificar el cange.

Una rúbrica.

Excmo. Vice-Presidente Provisorio de la República.

Legacion Peruana.-Guayaquil, Setiembre 29 de 1829, Al Señor Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones

Exteriores del Perú.

Señor Ministro: Tengo la honra de acompañar á US. una copia autorizada por mí, de la plausible noticia que se sirve comunicarme, con fecha de hoy, el señor Ministro Plenipotenciario de esa República ciudadano Pedro Gual, de haber aprobado en todas sus partes S. E. el Libertador Presidente los tratados de paz celebrados con la nuestra, a fin de que la eleve á Ş. 'E. el Presi. dente para su satisfaccion y fines convenientes.

Reitero á US, los sentimientos de mi mas alta consideracion y respeto con que soy su mas atento y obediente servidor.

JOSÉ DE LARREA Y LOREDO.
TOMO III.

31

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Al Señor, Ministro . Plenipotenciario del Perú cerca del Go.,

bierno de Colombia.

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Señor: Sometidas al Congreso las dos declaraciones que al tiempo de firmar los tratados de paz, se cangearon US. y el Ministro Plenipotenciario de Colombia que me acompañó a su nota 23 de Setiembre, han sido aprobadas y ratificadas a la par que los tratados, Lo comunicó ả US. de orden de S. E. el Vice-P

Presidente, reiterándole mis protestas, con que soy su atento serv dor.

JOSÉ DE ARMAS,

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Lima, Octubre 17 de 1829. Señor Ministro Plenipotenciario del Perú cerca del Gobierno

de Colombia.

Queda S, E. el Vice-Presidente enterado de que han sido aprobados los tratados de paz por S. E. el Libertador Presidente de Colombia, segun lo instruye la copia autorizada que acompañó US. á su apreciable nota 23 de Setiembre que puse en su supremo conocimiento.

Soy de US, con la mas, perfecta consideracion, su atento obsecuente servidor:

JOSÉ DE ARMAS.

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Legacion Peruana.--Guayaquil, Setiembre 23. de 1829. Al Señor Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores del Perú,

Señor Ministro: Tengo la honra de acompañar á US. el protocolo original de las conferencias, ( 1 ) que hemos tenido, con el señor Ministro

en las páginas 216 á 227.

(1) Se registran en

Plenipotenciario de esta República, sobre la paz ajustada con ella, a fin de que esta exposición prolija y circunstanciada, esclarezca los puntos de duda que puedan originarse sobre la inteligencia de los tratados, y, para que mediante ella forme US. el concepto que estos merecen.

No me parece supérfluo hacer observar á US, dos puntos principales que no se desenvuelven en ellos con la claridad

у precision que demanda su grave y delicada entidad. Primera : En el conflicto de estas para tocar un inevitable rompimiento, sin insistir en fijar la base que se me tenía dada en

mis ins. 'trucciones sobre límites de las dos Repúblicas, de tener que pasar ellas por su actual posesion, o en caso contrario someter la decision de este punto á la Comision que debería nombrarse al efecto, adopté la mas sencilla y natural, cual es, la de 'reconocer por linea divisoria de ambas, la misma que lo había sido cuando se denominaban Virreynatos del Perú y Nueva Granada antes de sú independencia, evitando con el mas vivo empeño la calidad adoptada en el artículo segundo del Convé. nio de Jiron, que es el uti possidetis del año mil ochocientos nueve, como se puede ver en su literal contesto. (1) Asi que, la base dada por mí es general é indeterminada, admitiendo por tanto cualquiera discusión,' que pueda sernos favorable y que. dando sometida la decision de los puntos controvertidos a este respecto, a un Gobierno árbitro, segun el artículo diez y nueve de dichos tratados.

Mas no obstante estas razones, opino particularmente y lo tengo ya dicho en las expresadas conferencias, que para cortar definitivamente todo género de 'disturbios con esta República en lo venidero, será muy útil y conveniente se fijasen por límites de los dos Estados la embocadura del rio de Tumbes, por una linea paralela tirada por las cercanías de Loja al origen de Chin. chipe, cuyas aguas confluentes con las del Marañon, cerrasen por esta parte nuestro territorio (2). De esta manera poseeria. mos términos bien marcados y fácilmente definibles de todo género de incursiones contrarias, debiendo ser iustruida la Comi. sion de estos datos para proceder con acierto en el desempeño de sus importantes tareas. A esto se agrega que habiéndose conducido este Gobierno con la niejor fé y mas remarcable generosidad en todo el curso de nuestras demandas para el ajuste de la paz, sería muy chocante que en esto de: límites, en que únicamente han esforzado las suyas, no nos manifestásemos con igual nobleza y deferencia.

Suponiendo que Jaen y Maynas son posesiones nuestras, cuya materia es bastante dudosa, y aun está por ventilarse, noso

(1) Véase la página 198.
(2) Véase la tercera Conferencia, en la página 220.

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tros nos quedamos con los mejores y mas vastos territorios de ellas, no cediendo de la primera mas que la capital, que es bastante miserable; y de la segunda, unas pocas misiones de la orilla izquierda del Marañon y recibiendo en cambio de estas secciones, casi iguales territorios respectivos á ésta. Yo estoy bien convencido de que el Cobierno no se dirige en el presente negocio con otras miras, que las de separar perpétuamente su territorio del nuestro con unas barreras que no puedan ser traspasadas, ni menos le ocasionen la incertidumbre de ellas disputas eternas como ha sucedido á otras naciones. Las nues. tras deben encaminarse por el mismo ejemplo, ya que ha llega. do la epoca de pensar sériamente en nuestros verdaderos intereses.

La segunda observacion, tiene por objeto instruir á US. del espíritu que dirige á este Gobierno sobre la abolicion de los distintivos y monumentos mandados erigir por el General Sucre con motivo de la batalla del Portete. El artículo 9.o de los tratados, es contraído en una de sus partes á alejar todo moti. vo capaz de excitar la memoria de nuestras discusiones pasadas. Yo he insistido fuertemente por una explicacion mas precisa y terminante; y aunque estoy cierto que en virtud de esta indicacion no se llevarán jamas á efecto tales disposiciones, deseo, sin embargo, se haga una declaracion bien definida y precisa á este respecto. Para ello se exije como una condición, sine qua non, igual procedimiento de nuestra parte, relativamente a los insultos prodigados al Libertador Presidente y su ejército, por la faccion que ha dejado de existir. ¿Qué embarazo puede haber al otorgar un acto de verdadera reconciliacion entre los dos Estados, haciendo revivir las honras y prerrogativas que se pretenden? Cuando no mediase este especial motivo, yo creo que nuestra República, está en el deber de realizarlo en reconocimiento de los nobles designios con que se abandona para siempre el funesto derecho de la guerra de parte de este Gobierno, removiendo así todo género de presunciones y rece. los de que algun día quiera ser dominada por otras que no sean hijos de ella.

Tambien podría expresarme con alguna detencion sobre el artículo en que se pacta la abolicion del tráfico de esclavos del Africa, sino estuviere persuadido de que US. está mejor instruido que yo, de que nuestra ley fundamental la ha estableci. do primero, sin mas diferencia que no haber designado la pena condigna á los infractores de resolucion tan humana.

Grande es el empeño que a este particular ha manifestado este Gobierno, y yo no podía dejar de condescender con él, habiéndolo hecho antes conmigo en materias de la mas delicada entidad.

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