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ellas. Siempre que tales tribunales de una ú otra parte pronunciaren sentencia sobre algun buque, efecto ó propiedad reclamados por ciudadanos de la otra parte, la sentencia ó decision mencionará las razones ó motivos en que se ha fundado; y se entregará al comandante ó agente de dicho buque ó propiedad, sin excusa ó demora alguna, si lo solicitare, un testimonio auténtico de la sentencia o decision, 6 de todo el proceso, con tal que se satisfaga los derechos legales.

ARTICULO XXVII.

Deseando las dos partes contratantes evitar toda desigualdad en lo concerniente á sus relaciones oficiales internacionales, convienen en conceder á sus Enviados, Ministros y Agentes públicos los mismos favores, inmunidades y exenciones de que gozan ó gozaren los de las Naciones más favorecida; y queda entendido y estipulado, que cualesquiera favores, inmunidades 6 privilegios que el Perú ó los Estados Unidos de Colombia tengan por conveniente otorgar á los Enviados, Ministros y Agentes diplomáticos de otras Naciones, se harán por el mismo hecho extensivos á los de una ú otra de las partes contratantes.

ARTICULO XXVIII. Como consencuencia del principio de igualdad establecido, en virtud del cual los ciudadanos de cada una de las dos Repúblicas contratantes gozan en el territorio de la otra de los mismos derechos que los naturales, se declara que los daños causados por las facciones ó por individuos particulares, y, en general, por casos fortuitos de cualquiera especie, no dará derecho á indemnizaciones especiales ; estando solo obligados los Gobiernos de las dos Repúblicas á conceder á los naturales de la otra la misma proteccion en sus personas y propiedades que las leyes conceden á sus propios ciudadanos. Solamente cuando esta proteccion no sea dada, bien porque se desatiendan las gestiones intentadas ó porque se las resuelva con manifiesta in. justicia, y despues de agotados los recursos legales, habrá lugar á la intervencion diplomática.

ARTICULO XXIX.

Los Agentes diplomáticos de una de las dos Repúblicas en países extranjeros donde no existan Agentes de la otra, harán toda clase de gestiones permitidas por el Derecho Internacional para proteger los intereses y las personas de los ciudadanos de esta República, en los mismos términos en que deben

hacerlo respecto de los ciudadanos de su propio país, siempre que su intervencion sea solicitada por la parte interesada y admitida por el Gobierno cerca del cual reside.

ARTICULO XXX.

Las Repúblicas contratantes, deseando mantener tan firmes y duraderas sus relaciones amistosas, cuanto lo permita la previ. sion humana, convienen en que si uno ó mas ciudadanos de una de las dos partes contratantes infringiere cualquiera de los artículos de este tratado ó alguna ó algunas de las estipulaciones existentes entre los dos países, el infractor ó infractores serán personalmente responsables, sin que por ello se turbe ó interrumpa la buena armonía y correspondencia entre las dos Repúblicas; comprometiéndose cada una de ellas á no proteger de modo alguno a los infractores, ni menos autorizar en ningun sentido semejantes infracciones.

ARTICULO XXXI.

Las dos Repúblicas se comprometen a mantener prohibido el tráfico de esclavos, y se garantizan mútuamente que en los territorios de su respectiva jurisdiccion no será restablecida la inhumana institucion de la esclavitud.

ARTICULO XXXII.

Las dos Repúblicas convienen en que, si desgraciadnmente Negan á interrumpirse las relaciones de amistad entre ellas, no apelarán a las armas antes de agotar la vía de negociacion, y en tanto que no se haya perdido la esperanza de obtener por ésta la satisfaccion debida.

Cuando ocurriere aquel caso, el Gobierno que se crea agraviado, despues que se hagan valer las razones que le asisten y solicitado inútilmente una justa avenencia, consignará en un manifiesto los fundamentos de su queja y lo presentará en el Despacho de Relaciones Exteriores del Gobierno á quien se impute la ofensa, anunciando la intencion de someterla á la decision de un tercero (de cinco Gobiernos que designará) si antes de seis meses contados desde el día en que su manifiesto haya sido presentado, no se han dado las explicaciones satisfactorias sobre el punto ó puntos que fueren motivos de quejas.

El Gobierno á quien se impute la ofensa, debe contestar den. tro de dichos seis meses, y terminará su exposicion designando por su parte uno de los cinco Gobiernos propuestos para que sirva de árbitro.

Si el Gobierno ofendido no se diere por satisfecho con las explicaciones del otro, ambos se dirigirán al designado por árbitro, sometiéndole con las piezas justificativas necesarias, la nateria sobre que deba recaer la decision.

Si el Gobierno acusado eludiere la propuesta de arbitramento ó el hombramiento de árbitro, este se elegirá por el actor de entre los cinco Gobiernos que designó primitivamente.

En general, en todos los casos de controversia, en que no puedan avenirse las dos partes contratantes por medio de las vías diplomáticas, ocurrirán á la decision de un árbitro para arreglar pacífica y definitivamente sus diferencias; y no podrá ninguna de ellas declarar la guerra ni autorizar actos de repre. salia contra la otra, sino en el caso de que esta rehuse some. terse á la decision arbitral de un gobierno amigo, ó cumplir la sentencia dada por éste.

ARTICULO XXXIII. En el desgraciado evento de guerra entre las dos Repúblicas, con el fin de disminuir los males de ella, se estipula lo siguiente:

1.° Rotas las hostilidades, los comerciantes, traficantes y otros ciudadanos de todas profesiones de cualquiera de las partes, que residan en las ciudades, puertos 6 territorios de la otra, tendrán el privilegio de permanecer allí y de continuar su comercio y negocios, en tanto que se conduzcan pacíficamente y no cometan ofensa algnna contra las leyes, y en ca. so de que su conducta los hiciere justamente sospechosos y los respectivos gobiernos juzgaren oportuno mandarlos salir del país, se les concederá el término de doce meses, contados des. de la publicacion ó intimacion de la órden, para que en él puedan arreglar y ordenar sus negocios y retirarse con sus familias, efectos y propiedades; á cuyo fin se les dará el necesario salvo-conducto; pero este favor no se extenderá a aquellos que obraren de un modo contrario a las leyes;

2.° En el caso de hostilidades, estas solo se llevarán á efec. to por las personas debidamente autorizadas por el Gobierno y por las tropas que estuvieren á sus órdenes, exceptuando los casos de repeler un ataque ó invasion repentina, ó en defensa de la propiedad;

3.° Se respetará la propiedad privada y las personas de los respectivos ciudadanos, tanto en mar como en tierra, no pudiendo aquella ser confiscada ni estos detenidos, salvo siempre los artículos de contrabando de guerra, y las personas en servicio del enemigo o destinadas á él;

4.° Las deudas contraídas por los individuos de la una República en favor de individuos de la otra, y las acciones o canti

dades que puedan tener en los fondos públicos ó en los bancos públicos ó particulares, no serán confiscadas ó secuestradas en caso de guerra o desavenencia entre las dos Repúblicas;

5.° Los hospitales ó ambulancias militares de heridos, la intendencia y el servicio de sanidad, de administracion y trasporte de heridos, así como los médicos, cirujanos y capellanes son neutrales, y como tales gozarán de especiales consideraciones de parte de los beligerantes, mientras desempeñen sus funciones. Concluidas éstas, podrán las indicadas personas retirarse al campamento á que pertenezcan. Es entendido que no se reconocerá la neutralidad de los hospitales o ambulancias custodiados por una fuerza militar superior á la extrictamente necesaria para guardarlos de ataques de individuos particulalares;

6.° No será lícito bombardear una ciudad sino cuando fue. re imposible de otro modo reducir uua plaza importante, cuya ocupacion sea indispensable para el éxito de la guerra, ni incendiar ní entregar á saqueo las poblaciones, ni talar los campos, ni atentar a la vida de los rendidos, ni de los ciudadanos pacíficos. Y en general se observarán en todos los incidentes de la guerra, las doctrinas y los usos mas humanitarios, enseñados y practicados por las naciones cristianas.

ARTICULO XXXIV.

Las Repúblicas contratantes declaran que las exenciones, gracias y favores concedidos en el presente tratado, deben considerarse como obra de la especialidad de las circunstan. cias en que se hallan respectivamente los dos países, y como compensacion mútua de la que cada una de ellas recibe de la otra.

ARTICULO XXXV. Desde el día en que se ponga en vigor el presente Tratado, sustituirá al actual que fué celebrado en Bogotá entre los Plenipotenciarios de la Confederacion Granadina y el del Perú el 8 de Marzo de 1858, quedando abrogados todos los anterio. res. (1)

ARTICULO XXXVI.

El presente Tratado será perpétuo en cuanto a la estipulacion de su artículo primero; y en cuanto á las demas durará por el término de quince años, contados desde el día en que las ratificaciones sean cangeadas; pero si ninguna de las partes

(1) Véase la página 254,

anunciara á la otra, por una declaracion oficial, un año antes de la espiracion de este plazo, su intencion de hacerlo terminar, continuará siendo obligatorio para ambas hasta un año despues de cualquier dia en que se haga tal notificacion por una de ellas.

ARTICULO XXXVI. Este Tratado será ratificado por el Poder Ejecutivo de cada una de las dos Repúblicas, prévia su aprobación por los respectivos Congresos, y las ratificaciones serán cangeadas en Lima, Bogotá 6 Panama, dentro del mas breve término posible.

En fé de lo cual, nosotros los Plenipotenciarios de la una y de la otra República, lo hemos firmado y sellado con nuestros sellos particulares, en Lima, á diez de Febrero de mil ochocientos setenta. MARIANO DORADO.

TEODORO VALENZUELA. (L, S.)

(L. S.)

Por tanto: y habiendo el Congreso Nacional aprobado el preinserto Tratado, en veintidos de Enero de mil ochocientos setenta y tres, en uso de las facultades que la Constitucion de la República me concede, he venido en aceptarlo, aprobarlo y ratificarlo, teniéndolo como ley del Estado y comprometiendo para su observancia el honor nacional.

En fé de lo cual firmo la presente ratificacion, sellada con las armas de la República, y refrendada por el Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, en Lima, á quince de Febrero de mil ochocientos setenta y tres.

M. PARDO.
J. de la Riva-Agüero.

ACTA DE CANGE Reunidos los infrascritos, debidamente autorizados por las respectivas partes contratantes, con el objeto de cangear los actos de ratificacion del Tratado de Amistad, Comercio y Na. vegacion entre el Perú y los Estados Unidos de Colombia, firmado en Lima el diez de Febrero de mil ochocientos setenta, procedieron a comparar con cuidado dichos actos, y habiéndolos hallado enteramente conformnes el uno al otro, se hicieron cange y mútua entrega de ellos.

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TOMO III.

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