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de V. E., para conocimiento de mi Gobierno, la correspondiente protesta contra esa ley, en cuanto reputa como colombiana á la region bañada por los expresados ríos, siendo así que todo el territorio expresado hasta la orilla izquierda del Caquetá pertenece al Ecuador en virtud de incontrovertibles títulos que serán expuestos en su oportunidad.

Agrega V. E. que, no obstante esta protesta, es muy grato á su Gobierno manifestar al de Colombia,

que por

lo

que toca á la evangelizacion de las tribus salvajes que pueblan esas regiones, y á la proteccion que se trata de prestarles, mediante un servicio de policía establecido por mi Gobierno, el de V. E. no solo asiente de buen grado a esas providencias, sino que las secundará por su parte en cuanto le sea posible, pero siempre bajo la base de que no alterarán en lo mas mínimo el statu quo existente respecto á fronteras.

Sin entrar á discutir sobre los incontrovertibles títulos que el Gobierno de V. E, se promete exhibir en su oportunidad, y en los que funda su protesta, ni á los que a su vez presentará Colombia ; la posesion efectiva en que ha estado ésta de esas regiones desde tiempo inmemorial, y los actos jurisdiccionales que en ellas ha ejercido por tantos años, sin la menor contradiccion, son suficientes para fundar la correspondiente.contra. protesta que hago en debida forma, creyendo interpretar fielmente el sentir de mi Gobierno, que, si tratándose del bajo Napo y de la ribera izquierda del Amazonas creyó afectados los intereses colombianos y me ordenó protestar contra el Convenio de límites pendiente entre el Ecuador y el Perú; (I) con razon tanto mayor hallará correcto del todo esta contra-protesta, tratándose de una ley de la República y de las altas regiones del Putumayo y del Caquetá.

En cuanto al deseo de V. E. de que se lleve á término la cuestion límites, confiados en los amistosos sentimientos del Gobierno de Colombia, repito lo que trasmiti á V. E. en mi nota de 3 de Noviembre próximo pasado, N.° 49, “que hallándose comprometidos en la demarcacion los intereses no solo del Ecuador, Perú y Colombia, sino acaso tambien los del Brasil, sería lo mas equitativo y conveniente invitar á los interesados á un arreglo colectivo, por medio de la transaccion, el arbitraje ú otro medio razonable.

Mi Gobierno insiste en esta solucion, y me avisa que ha comunicado instrucciones á su representante en el Perú en el mismo sentido, y que éste no cree imposible el celebrar un arreglo con el Gobierno peruano y con el representante del Brasil en ese país, de manera que puede alcanzarse el objeto deseado de

(1) Véase Ecuador.

que el arreglo de nuestros límites sea simultáneo con todos los países que puedan tener derecho en el particular.

Con sentimientos de la mas alta consideracion, me suscribo de V. E. obsecuente servidor.

FRANCISCO DE P. URRUTIA.

Ecxmo. Señor General D. Francisco J. Salazar, Ministro de

Relaciones Exteriores.

Es fiel copia. — El Secretario. José J. Delgado.

AUXILIOS DEL PERU A COLOMBIA.

Excmo. Señor D. José de San Martin, etc., etc. etc.

Excmo. Señor: Casualmente he regresado ayer a esta ciudad, cuando llega. ban las importantes comunicaciones de V. E. que contienen las ventajas adquiridas últimamente por el señor General Arena. les, que aunque parciales, habrán disminuido los medios de de. fensa del enemigo, y creo que influirían de un modo directo y poderoso en las negociaciones á que V. E, se preparaba con el Virrey.

Las transacciones del Gobierno español, con el de Colombia no presentando un término breve y seguro, y prolongándose de una manera contraria á los intereses de la República, han obligado al Libertador á un rompimiento antes de finalizar el armisticio. El 10 de Marzo circulo S. E. las órdenes para volver á las hostilidades, y el 1.9 de Mayo debieron comenzar en Venezuela. En esta parte se principiarán el 24 de Junio. Puedo asegurar á V. E. que la campaña de Caracas, acaso, está para hoy concluida.

Las indicaciones que el comandante de Piura hizo á este Gobierno, de poder prestar alguna cooperacion a la campaña de Quito, me estimularon á dirigir allí un oficial, conforme tuve la honra de participarlo á V. E., que puesto en inteligencia con aquel Jefe, arreglase las operaciones que éste debiera practicar.

(1) Veáse ese armistio en la página 53.

Ayer, cuando el señor General Mires recibió una contesta. cion del señor Secretario de Guerra de V. E., anunciándole que el Gobernador de Piura tenía la orden de ponerse en comunicacion con él, pensé que con aquella fuerza pudiera emprenderse alguna cosa útil por Loja, y distraer la columna enemiga de Cuenca; pero hoy el mismo señor General ha sido avisado por el Gobernador de Piura, sobre la recepcion de aquella órden, añadiepdo que al propio tiempo ha tenido otra del Presidente de la provincia, llamando las tropas á Trujillo.

Esta circunstancia, y sobre todo, los inconvenientes que han presentado las crecientes del río Dagua, para bajar oportunamente á la Buenaventura, el completo de las tropas de Colom. bia destinadas aquí, demoran un poco la campaña de Quito, con tra mis esperanzas y mis deseos. El enemigo es muy superior á nuestras fuerzas actualmente disponibles en esta parte, y siendo una imprudencia aventurarnos, he preferido retardar mis operaciones mientras mi actitud sea suficientemente ofensiva.

El Gobierno de esta provincia, deseando abreviar la ocupacion del resto del departamento de Quito, me ha indicado un medio, que realmente la asegura con mil rentajas. Supo. niendo que V. E. haya ajustado con el Virrey la tregua ini. ciada en la entrevista que se convino, y que el ejército unido deba permanecer acantonado algun tiempo, parece que V. E. pudiera disponer fácilmente, que un cuerpo de 800 á 1,000 hombres, bajase por Paita á Piura, y que por Loja se internase á Cuenca, ó bien, para no comprometer la buena fé del ejército y de V. E., viniese otro cuerpo aquí, en clase de auxiliar, á este Gobiervo, que dispondrá luego la marcha contra Quito, mientras uno de nuestros cuerpos se ocupare de la toma de Cuenca. De este modo, la campaña terminaría positivamente para fines de Agosto, y antes que V. E. volviese á las hostilidades, tendría aquel cuerpo, y yo mismo conduciría 1,000 6 2,000 soldados de Colombia, que retribuyendo reconocidos este servicio, pudiesen tener el orgullo de mezclarse con los li. bertadores del Perú. No estoy bien enterado de la actitud militar de V. E.

para instar, en consecuencia, por la realizacion de un proyecto, que ejecutado rápidamente produciría todos los efectos que nos propusiésemos. V. E. lo tomará en su consideracion, igualmente que la urgencia que lo reclama, para resolverlo.

Yo no dudo que la campaña de Quito tenga un éxito favora. ble, esperando para emprenderla las tropas que llegarán de Co. lombia, y que unidas á nuestra presente fuerza disponible puedan disputar al enemigo la victoria, con algunas ventajas por nuestra parte: pero, además que en la presente estacion el Da. gua se hace difícilmente transitable para venir estos refuerzos; sin una superioridad sensible de nuestra parte; los triunfos

que arranquemos al enemigo costarán pérdidas, que no serán suficientemente reparables para nuestras subsiguientes operaciones, en lugar que, asegurando el suceso por el proyecto iniciado, sería reducido el Departamento con una pequeña disminucion de nuestros cuerpos, los cuales serían al momento completados con las tropas que el enemigo disciplina, y que siendo criollas y afectas nuestras, quedarían luego a nuestro servicio. Así contaríamos de hecho con una division respetable que obrando en el Perú por

el Norte á disposicion de V. E., facili. tase tambien el término de esa campaña.

La identidad de nuestra causa me anima á proponer á V. E. estos medios, que V. E, concentrará en favor de los intereses recíprocos de América. Si ellos fuesen aceptables, cumplido que sea mi objeto, en esta parte de Colombia, puedo asegurar á V. E. que las fuerzas que están bajo mi mando, se ocuparán de los planes de V. E. sobre el Perú, y que tales son los deseos y las intenciones del Gobierno de la República.

Dios guarde á V. E. muchos años.
Cuartel General en Guayaquil, 12 de Junio de 1821.

A. Y DE SUCRE.

Señor Ministro de Guerra del Perú.

Señor Ministro: Por una comunicacion que he recibido del señor General Arenales, de 1.° del corriente, sé que embarcaban para Piura el batallon de Trujillo y un Escuadron de Granaderos á caballo, cuya fuerza unida a la de Piura, excedería de 1,000 hombres, con que el señor Coronel Santa Cruz cooperaba conmigo a las operaciones de la campaña.

Como una oportunidad de esta especie puede producirnos fácilmente la ocupacion de Cuenca, en tanto lleguen las tropas de Colombia, destinadas á libertar á Quito, y que entrada la estacion del invierno necesitamos en la sierra la posesion de un país, de donde cómodamente podamos enviar por todos los auxilios y por todos los elementos para la campaña, he pensado que debemos aprovecharla, y que tambien un punto de la Re. pública sea testigo de la union de las armas peruanas, argenti. nas y colombianas.

Lá estipulacion del armisticio, no es un obstáculo á la operacion; fundado aquel sobre la esperanza de la paz, y estando no. sotros amenazados de la invasion, que se nos anuncia, del Ge.

neral español Cruz Murgeon, recientemente llegado de la Península à Panamá, como Virrey de Santa Fé, á la vez que ha faltado el enemigo al primer artículo, dejando trascurrir 24 dias, sin enviar los comisionados, de que se trasluce una siniestra intencion, nosotros estamos autorizados para romper el armis. ticio, si nos conviene, arreglándonos al artículo 3. (1)

Bajo este supuesto, he determinado que hoy salga un Jefe á Piura á combinar un movimiento de aquella fuerza sobre Loja, mientras yo lo haga hácia Cuenca, donde nos reuniremos, y co. locados en aquel punto, resolver las operaciones que tengan lugar, ó esperar los refuerzos de Colonbia, que decidan la campañia. Pienso que los 1,000 hombres de aquella columna y los 1,000 6 1,400, que yo llevaré, bastarán á reducir la parte escla. vizada de Quito, para que todas las tropas que vengan de la República, continúen al Perú, y se ocupen en la campaña de la Sierra.

Las instrucciones que lleva este jefe, son las mas latas y mas conformes á los intereses generales y á los particulares del Perú, y me prometo que regresarán en breve arreglada una operacion, y por nuestra parte se practicará en el acto. La mayor importancia es que ocupemos á Cuenca en todo Enero, porque luego el invierno nos dificulta las marchas, y nos hace mas costosa la empresa, en hombres, armas, etc.

Se me ha indicado particularmente, que el señor General Arenales vendría á esta expedicion ; siendo el mas graduado que yo, tomará el mando de las tropas al reunirse, y nos será lisongero, que este ilustre Jefe conduzca nuestros estandartes á la victoria.

Por Panamá hemos recibido la confirmacion de la toma de Cartagena el 23 de Setiembre, cuyo suceso es de la mas gran. de importancia á la causa del Nuevo Mundo.

Dios guarde á US. muchos años.

A. J. DE SUCRE. Guayaquil, Diciembre 14 de 1821.

Al Excmo. Señor Vice-Presidente de Cundinamarca, Benemé

rito General de Division, Francisco de P. Santander.

Excmo. Señor: Los peligros que amenazaban a esta provincia, indujeron al fin al señor General Arenales, Presidente de la Provincia de Trujillo, á enviar a su territorio de Piura un cuerpo de tropas (1) Véase ese Armisticio en la página 53. TOMO III.

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