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JOSÉ RUFINO ECHENIQUE, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DEL PERÚ.

Por cuanto entre la República del Perú y S. M. el Rey de Cerdeña se celebró por los respectivos Plenipotenciarios el día catorce de Junio de mil ochocientos cincuenta y tres, un

TRATADO de AMISTAD, COMERCIO y NAVEGACION

que sometido al conocimiento del Congreso fué aprobado en 17 de Noviembre del mismo año, con algunas modificaciones al artículo segundo, siendo el dicho Tratado y modificaciones del tenor siguiente:

EN EL NOMBRE DE LA SANTISIMA TRINIDAD.

Con el deseo de facilitar las buenas relaciones que de mu. cho tiempo atras existen felizmente entre la República del Perú y los Estados Sardos, los Gobiernos de los dos países han resuelto celebrar un Tratado de Amistad, Comercio y Navegacion, por medio del cual se afirmen sobre bases positivas, justas y recíprocamente ventajosas, las dichas relaciones de los dos Estados

у las de sus respectivos ciudadanos. A este fin el Presidente de la República del Perú ha conferido plenos poderes á D. Bartolomé Herrera, su Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca de la Corte de Cerdeña.

Y S. M. el Rey de Cerdeña, al Caballero D. José Dabórmida, condecorado con el Gran Cordon de la Orden religiosa y mi

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litar de San Mauricio y San Lázaro, Gran Oficial de la Legion de Honor de Francia, Mayor General de Artillería, Ayudante de Campo de S. M., Senador del Reino, Ministro Secretario de Estado para los Negocios Extranjeros, Superintendente General de los Reales Correos y Notario de la Corona, etc.;

Quienes, despues de haber canjeado sus dichos plenos poderes y de haberlos hallado en buena y debida forma, han estipulado los siguientes artículos:

ARTICULO I.

Habrá perpétua paz entre la República del Perú por una parte y S. M. el Rey de Cerdeña, sus herederos y sucesores por la otra, y entre los ciudadanos del Perú y los súbditos Sardos.

ARTICULO II.

Los Peruanos en los Estados Sardos y los súbditos de S. M. el Rey de Cerdeña en el Perú, tendrán la misma libertad y seguridad que los nacionales, para entrar con sus buques y carga. mentos en todos los puertos, ríos y lugares, abiertos ahora ó que se abran despues al comercio extranjero; y serán tratados á su arribo, durante su permanencia, y á su salida como los buques nacionales, en todo lo que mira á los derechos de toneladas, pi. lotaje, puerto, faro, cuarentena, dársena y patente y otras cargas que graven sobre el casco del buque, bajo cualquiera deno. minacion, y ya se paguen los expresados derechos a favor del Estado 6 de las autoridades locales, ya en favor de cualquiera corporacion 6 establecimiento.

En cuanto a los derechos de toneladas y de puerto, los buques Sardos deberán sujetarse en el Perú á las disposiciones del actual reglamento de comercio de la República de 4 de Marzo de 1852; y recíprocamente los buques peruanos en Cerdeña al actual reglamento vigente en aquel Reino, de 26 de Junio de 1851; sin que esto perjudique á unos ni á otros para el goce de los favores mayores que, respecto de tales derechos, concedan en adelante á cualesquiera otras naciones las dos altas partes contratantes.

En lo que concierne á la colocacion de los buques, á su car. ga y descarga en los puertos, bahías, ó radas de los dos Estados; al uso de los públicos almacenes, balanzas, pescantes y otros establecimientos o instrumentos semejantes; y en general, en cuanto mira á todas las formalidades y disposiciones relativas alacto de atracar las embarcaciones, á su estacion en los puertos y á su salida de ellos, tampoco se acordará á los nacionales privilegio que no sea igualmente acordado a los del otro Estado; pues es voluntad de las altas partes contratantes que sus

respectivos buques sean tratados bajo el pié de la mas perfecta igualdad; pero deberán observar exactamente las leyes, las or. denanzas y los Estatutos territoriales que se refieran a la policía de los puertos, á la carga y descarga y á la seguridad de las mercaderías y de los bienes y efectos .

ARTICULO III.

En el comercio de escala los ciudadanos 6 súbditos de cada una de las partes contratantes serán tratados en el territorio de la otra como los nacionales. Sus buques podrán, pues, tomar en un puerto, ó desembarcar parte de su carga: en el prinier caso, podrán completar la carga para país extranjero en otro ú otros puertos del mismo territorio; y en el segundo, desembarcar en la misma forma el resto de la

carga que conduz-cap de país extranjero; y no pagarán derechos diferentes de los que deban pagar las embarcaciones nacionales; pero observarán en sus operaciones los reglamentos del Estado respectivo.

ARTICULO IV.

Cada una de las dos potencias contratantes se reserva el derecho de arreglar en su territorio por leyes especiales el ejercicio de la pesca nacional y el comercio de cabotaje.

ARTICULO V.

Los ciudadanos ó súbditos de cada una de las altas partes contratantes gozarán de la facultad de residir y viajar libre, mente en el territorio de la otra, de negociar por mayor y menor con mercaderías y géneros de lícito, comercio; alquilar y ocupar las casas, almacenes y tiendas de que tengan necesidad; trasportar de un punto á otro mercaderías y dinero y recibir consignaciones tanto del país como extranjeras, sin que por ninguna de estas operaciones, queden sujetos a otros graváme. nes que los que pesan sobre los nacionales.

En todas sus compras y ventas gozarán de la misma libertad que los nacionales para establecer y fijar el precio de los efectos, mercancías ú otros objetos, importados ó nacionales, y sea que los vendan para el consumo interior, sea que se exporten, pero sujetándose á las leyes y á los reglamentos del país.

De igual libertad gozarán para arreglar por sí mismos sus propios negocios, presentar a las aduanas sus declaraciones, elegir por apoderados á las personas que tuviesen á bien, de la manera y en los casos que las leyes del país lo dispongan; y tanto en la compra y venta de bienes, efectos ó mercaderías, como en la carga, descarga o despacho de sus buques. Tendrán igual

mente el derecho de desempeñar todos los encargos que se les confien por sus compatriotas ó por cualquiera extranjero ó nacional en los casos y del modo establecidos por las leyes del país; y en fin, no sufrirán gravámenes, contribuciones ó impuestos mayores ó diversos

que soporten los nacionales ó los ciudadanos 6 súbditos de la nacion mas favorecida.

que los

ARTICULO VI.

Los ciudadanos ó súbditos de cada una de las dos partes contratantes gozarán en el territorio de la otra la mas completa proteccion y seguridad en sus personas y propiedades, sujetándose á las leyes del país en que residen.

Estarán exentos de todo servicio personal en el ejército, armada y guardia nacional y de toda contribucion de guerra, empréstito forzoso, requisicion, o servicio militar de cualquiera especie. Por lo demas, las propiedades, muebles ó inmuebles de ios respectivos ciudadanos o súbditos no sufrirán otros gravamenes, exacciones ó impuestos, que los

que

sufran los nacionales ó súbditos de la nacion mas favorecida.

ARTICULO VII. Los ciudadanos ó súbditos de cada una de las dos partes contratantes, no podrán sujetarse por la otra á embargos, ni serán ocupados sus buques ni las tripulaciones de éstos, ni sus mercaderías ú objetos de comercio para expediciones militares, ni otros usos públicos de ninguna especie, sin conceder á los interesados la indemnizacion en que se convendrá préviamente.

ARTICULO VIII.

En caso de naufragio ó avería de buque perteneciente al Gobierno ó á súbditos de una de las altas partes contratantes, en las costas ó dominios de la otra, las autoridades locales, cuando, en ausencia de los interesados, lo soliciten los Cónsules de la nacion á que el buque pertenezca, deberán suministrarles todas las noticias que hubiesen recibido acerca del naufragio, á fin de que puedan dirigir dichos Cónsules todas las operaciones del salvamento del buque naufragado ó averiado. Las autoridades locales mantendrán el orden y garantizarán las propiedades de los interesados y asegurarán la ejecucion de las disposiciones vigentes para la entrada y salida de las mer. caderías recobradas. No solo darán toda asistencia y prestarán todo auxilio á los náufragos sino que, en caso de ausencia de los interesados y de sus Cónsules, deberán velar sobre que los buques, sus partes ó fragmentos, sus aparejos, todos los objetos

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