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esta provincia á fines de Mayo. Con este fin récluta y discipliua la gente con el mayor ardor y ya se complace con la ilusion de arrasar esta hermosa provincia. Se asegura que ha traido la fuerza veterana de Pasto, y que ha remitido allá reclutas; por tanto, dispuestos como estamos á movernos tan luego que lleguen las tropas de Colombia, es forzoso que el ejército del sur empiece por aquel mismo tiempo sus operaciones sobre Pasto y Quito. La fé del armisticio queda salva desde que existe la intencion de invadirnos confirmada por los movimientos del enemigo,

En este momento corren noticias las mas favorables del Perú: pero la correspondencia oficial del señor General San Martin, que con algun atraso acabamos de recibir, nada nos dice. Por una goleta que salió de Huacho el 6 del presente, sabemos positivamente que el ejército libertador se movió sobre Lima el 3 y que la escuadra salió para el Callao"; estos movimientos repentinos, cuando el General pensaba abrir la campaña por Mayo, anuncian una accion decisiva y presagian el mas feliz resultado.

Reiteramos á V. E. los sentimientos de nuestra mas cordial fraternidad, gratitud y consideracion.

Guayaquil, Abril 28 de 1821.

JOSÉ DE OLMEDO.

FRANCISCO Roca.

RAFAEL XIMENA.

Al Señor Ministro de Guerra y Marina, B. Coronel Pedro

Briceño Mendez.

Aun no he terminado mi comision con el Gobierno porque uno de los miembros está enfermo, y la marcha de los negocios tiene la lentitud que es consiguiente á estos gobiernos insubsistentes. Por las comunicaciones del señor General Mi. res, estará instruido el Libertador de la negativa que se hizo por el Gobierno a la incorporacion de la provincia, fundándola sobre razones que en mi concepto son especiosas, porque la voluntad general está pronunciada por Colombia. Los realistas son los principales agentes de la separacion; pero con poco provecho, y me prometo que antes de salir la presente

ocasion tendré la honra de trasmitir á US. un resultado ventajoso de mi comision sobre este punto.

Dios guarde á US. muchos años. Guayaquil, 12 de Mayo de 1821.

A. J. DE SUCRE,

Señor General de Colombia, Pedro Leon Torres.

El armonioso y racional giro seguido por mi parte en las negociaciones del armisticio y en su observancia, acreditan que no ha habido un motivo que dé lugar al rompimiento de las hostilidades, declarado por US. en oficio del 15 del pasado dirigido al Comandante militar del Canton de Pasto, en virtud de las órdenes de su Gobierno, á quien él se refiere. Por el de 21 del propio mes, que acabo de recibir, propone US, la continuacion del armisticio, fundándose en nuevas órdenes, y en razones que no presentando un convencimiento, me es forzoso desatenderlas para sentar la base de la buena fé, y de las formalidades con que deben tratarse asuntos tan importantes al Gobierno de España y de Colombia, como trascendentales á la humanidad y á la suerte de estos países.

El suceso del armisticio celebrado en Trujillo, se me notició por

los Excmos. Generales Conde de Cartagena, Don Pablo Morillo y el Jefe Supremo de la República Simon Bolívar, por medio de comisionados, sériamente autorizados, con quienes acordé lo conveniente á la sancion de aquellos, remitiendo á la decision del último los puntos interesantes, que se le consultaron, y que no pudo absolver el comisionado Coronel Antonio Morales. El Gobierno de US. ha guardado un silencio extraño, sin embargo del doble tiempo que ha trascurrido para la resolucion; he entendido que a pesar de esto, declara por el órgano de US. el fenecimiento del armisticio en órden expresa y terminante, segun consta de su citado oficio 15 de Abril ultimo, y me es enteramente nuevo, que en 21 del mis. mo me ponga US. su continuacion. Estoy persuadido que US. habrá procedido conforme á las órdenes dictadas por su Gobierno, pero ha debido trascribírmelas, ya que directamente no se ha entendido aquel conmigo, como le correspondía,

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TOMO III

uniformándose á sus primeros pasos, y sin perjuicio de acompañar originales las deliberaciones del General La Torre, verificadas en Venezuela, porque de otro modo desmienten el arreglo y órden en el giro que se ha dado hasta ahora; lo que nada menos acredita, que la conveniencia de las miras políticas de extender su dominacion á lugares que no corresponden al Gobierno de Colombia, ni estaban bajo sus armas en el acto de sancionarse los tratados celebrados, ni en el

que

acordé con los comisionados, la designacion de los límites á que debía extenderse por esta parte.

La Gaceta número 87 que US. me acompaña, presenta un convencimiento de esta verdad, porque siendo Guayaquil absolutamente independiente de Colombia, ha sido protegido y auxiliado con crecido número de armas, 8oo á 1,000 plazas, y otros artículos de guerra que se han dirigido á aquella plaza al mando de los Generales Sucre y Mires; estos procedimientos contradicen abiertamente lo pactado, y á lo que asienta el General Bolívar en el oficio inserto en la misma Gaceta, y pasado al General La Torre, con motivo de la ocurrencia de Maracaibo. Dice : "el armisticio nos prohibe à entrambas partes, el traspaso de nuestros respectivos territorios, y las hostilidades.” Sentados estos principios, ino ha sido una infraccion del armisticio la remision á Guayaquil de los auxilios indicados, con los Generales Sucre y Mires, antes de que se cumpliese el término? ¿No resultan de hecho, traspasados los límites de los respectivos territorios fijados en el citado armisticio, que corresponden al Gobierno de Colombia? Es innegable, y lo es tambien el objeto que descubre esta conducta, por medio de la que se intenta hacer la guerra desde Guayaquil á las provincias de mi mando. En esta atencion no admitiré proposicion alguna que se diririja á celebrar nuevo armisticio, mientras no se me haga constar evidentemente que los auxi. lios referidos han sido devueltos á Colombia, con sus tropas, que deben desocupar el territorio de Guayaquil; bajo estos principios adoptaré las proposiciones de paz que US. me hace, pues de lo contrario estoy resuelto á abrir la campaña, conforme a la intimacion de US. anunciándole, desde ahora, que de no retirar las tropas de su mando del valle de Patía, situándolas en la cuchilla de Tambo (punto donde se hallaba el Comandante Simon despues de la accion de Jenoy), doy órden al Comandante general Don Basilio García para que obre como corresponde, á su desalojamiento de dicho valle.

No me detengo en traer a la vista las repetidas infracciones, que se han cometido por parte de US. y de su subalternos, porque ya lo he hecho por medio de los oficios 18, y 27 de Marzo y 9 de Abril último, que no ha contestado, dando lugar por lo mismo á una justą sospecha, cuyos caracteres son tan

claros como la delicadeza, exactitud y honradez de mi comportacion, desentendiéndome hasta este momento del abuso clamoroso con que se ha correspondido.

Dios etc.
Cuartel General de Quito, 12 de Mayo de 1821.

MELCHOR AYMERICH,

La Junta Superior de Guayaquil declaró la provincia bajo la proteccion de Colombia, el 15 de Mayo de 1821. (Véase la página 247 del tomo 1.9)

Al Excmo. Señor Simon Bolívar, Libertador Presidente de la

República de Colombia.

El feliz arribo a esta plaza del benemérito General Sucre con parte de la division destinada á obrar en el Sur de la República, va á acelerar el herinoso dia de la libertad de Quito, va á consolidar la independencia de este pueblo. La libertad sentada en la mas sublime cima de los Andes, prepara nuevas coronas á las armas de la República.

Ha pasado ya la estacion de las aguas, y se acerca el tiempo de abrir la campaña. La situacion del enemigo, las disposiciones y actitudes que tome y las fuerzas que nosotros reunamos, decidirán del plan de campaña, y del tiempo y direccion de nuestros movimientos.

En nuestra anterior comunicacion incluimos á V. E. parte de la correspondencia oficial del Gobierno con el benemérito General Mires: y V. E. quedaría impuesto de las causas que nos movieron á proponer, sobre nuestra expontánea cooperacion con las armas de la República, un tratado, (1) si merecen este nombre los convenios amistosos entre hermanos; aunque quedó sin efecto, no por eso se alteró un punto nuestra disposicion, pues no necesitamos de comprometimientos para cumplir el voto solemne que hemos hecho de servir á la patria que es una desde el cabo de Hornos hasta las orillas del Mi. sisipí.

(1) Véase la página 32.

Con la venida del sefior Sucre, autorizado plenamente por V. E., se ha realizado aquel convenio, (2) en el cual no hemos tenido otro objeto que declararnos nuevamente bajo los auspicios y proteccion de Colombia, poner las bases de nuestra existencia civil y política, promover el engrandecimiento é integridad de la República, y apresurar los destinos que nos están reservados.

En el tratado nos hemos procurado el honor de confiar á V. E. todo el poder que nos confirió el pueblo, para que V. E. comprenda esta provincia en las negociaciones de paz,

alianza y comercio que celebre con las Naciones amigas, enemigas y neutrales. Esperamos que teniendo V. E. la bondad de aceptar este encargo, no mire en él sino los ardientes deseos que nos animan de la conservacion de los derechos de nuestros comi. tentes, y de las ventajas que puede reportar esta provincia.

Su localidad presenta una vasta extension de costa, y en toda ella muchos puertos que

reclaman la concurrencia de buques para exportar las varias y preciosas producciones del interior, cuyos campos esperan ansiosos la mano del agricultor, para dar expontáneamente todos los frutos de todos los climas de América bajo el calor vivífico de la libertad.

Nuestro arsenal, único en el Pacífico, ha hecho progresos inesperados á favor de muchos y experimentados constructores, de la inagotable copia de preciosas maderas, y de la comodidad y hermosura de una bahía formada por la confluencia de dos grandes ríos que se reunen delante de la ciudad capital, despues de haber formado en el interior canales en todas direcciones para facilitar el tráfico y trasporte de las producciones de todo el país. Las principales de éstas son el cacao, algodon, tabaco, maderas de toda clase, ganados de toda especie, caña, pita, zuelas, sal, brea, café, paja de labor, arroz y mil otras menos considerables que nos hacen un pueblo mercantil por naturaleza. El Gobierno español que no pudo arrancarnos estas riquezas, estancó unas y se apropió exclusivamente la extraccion de todas, en términos que nos privó de la concurrencia de las demas Naciones, y redujo casi à la miseria un pueblo que está llamado á la opulencia de los puertos mas florecientes de la Europa.

Es verdad que Méjico, Lima, el Realejo y Cádiz extraían cerca de cien mil quintales de cacao; pero tambien lo es que las cosechas pudieron duplicarse, y mas, si las trabas, la enormi. dad de derechos, la mezquindad de los principios económicos adoptados, y el espíritu colonial de que estaba poseido el Gabinete español, no hubieran puesto obstáculos insuperables.

Hemos creido indispensable hacer á V. E. estas indicaciones,

(2) Inserto en la página 247 del tomo I.

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