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para que se tengan presentes en cualesquiera de los tratados, que deben ser conformes á la libertad de comercio con todos los pueblos amigos y neutrales, que hemos proclamado en la Constitucion provisoria de esla provincia.

Dios guarde á V. E. muchos años. Guayaquil, 15 de Mayo de 1821.

JOSÉ DE OLMEDO

RAFAEL XIMENA

FRANCISCO ROCA.

Al Señor Ministro de Guerra y Marina, B. Coronel P. Briceño Méndez.

Despues de mis conferencias, mis solicitudes, y mis manifestaciones mas interesadas á este Gobierno, por la incorporacion de la provincia á la República, yo no he obtenido otra contestacion, sino que la falta de sus facultades les impide hacer esta declaracion, mientras no se reuna la Junta ó Asamblea electoral.

Consultando las iutenciones del Libertador al conferirme es. ta comision, y considerando que el principal interés es tener derechos para con el Gobierno español á reclamar el reconocimiento del territorio de Quito y éste, en el que corresponde á la República, ó bien obtenerlos por la fuerza, abriendo la campaña por esta parte, aprovechando los recursos, etc., he creido que el primer obstáculo quedaba vencido, haciendo que Guayaquil se declarase bajo la proteccion de Colombia y confiase sus intereses al Gobierno; y para el segundo, he logrado que del todo faciliten sus medios y sus armas.

Yo intentaba que esta declaratoria se hiciera, de parte de ellos, sin ningun compromiso de la República; pero no lo he logrado, y despues de varias conferencias en que moví todos los medios á obtenerlo, y en que la Junta me invitó siempre á concluir un convenio, yo le presenté segun sus mismos de seos el proyecto de la estipulacion conforme verá US. en la capia número 1.o Discutido luego el proyecto; observando yo que instar sobre la aprobacion absoluta, nos perjudicaría en el concepto de la Junta, ó que nos dividiría en el principal objeto que es la campaña de Quito, y cuyos buenos resulta. dos nos darán absolutamente la posesión de este país, tuve á bien aceptar la negociacion modificada, conforme la paso á US. en el número 2.°

Como ántes he dicho á US. la opinion pública en general está pronunciada en favor de Colombia, y sería muy fácil que por un voto público se declarase ; pero por una parte un medio de esta especie que apareciere forzando así á los Gobernantes no sería decoroso, y mas que nada, dividiría nuestros esfuerzos en la presente campaña, y por otro acaso se encenderían algunos partidos, entre los pocos desafectos á Colom. bia, que se unieran a los realistas, que son muchos, y empleados y tolerados escandalosamente.

Yo he tomado el camino que he creido pueda aproximaros á obtener esta provincia, que es la influencia que tenga nuestro Gobierno sobre ella, y el que adquirieran las tropas de la República y sus Jefes. De esta manera arrastraremos en poco con la votuntad absoluta de todos; y la Asamblea de la provincia, que se reuna en el tiempo que esté señalado, hará su declaratoria unánime,

US. observará que yo he marchado sobre tres puntos esenciales:

1. Dejar la República sin sérios comprometimientos que entorpezcan las negociaciones;

2.° Ligar los intereses de Guayaquil á Colombia y que la provincia reconozca que de derecho, y en algun modo de he. cho, pertenece a nuestra asociacion ; y

3.° Facilitar la libertad de Quito, que es lo que nos importa.

Respecto á nuestros gastos yo he mejorado; porque ofrecía reconocer á la deuda nacional los gastos de todas las expedi. ciones sobre Quito, y por el convenio no debemos pagar sino la subsistencia de nuestras tropas y los trasportes, debiendo Guayaquil mantener sus tropas durante la campaña, y dar to. dos los recursos militares que tenga en sus parques.

En fin, el Libertador debe considerar que yo no he perdido ningun partido para sacar las mayores ventajas, y que hasta ahora he conseguido algunas. Acaso antes de marchar la expedicion habré satisfecho absolutamente todos los deseos de S. E. en todos sentidos, respecto de la provincia, pues no dejo instante para practicar las diligencias para ello, y mis esperanzas de lograrlo se aumentan.

Dios guarde á US. muchos años. Guayaquil, 15 de Mayo de 1821.

A. J. DE SUCRE.

Al Señor Ministro de Guerra y Marina, B. Coronel Pedro

Briceño Mendez.

El Capitan Borrero ha salido hoy para Quito á comunicar á aquel Jefe que en 40 días se rompen las hostilidades. Las instrucciones que he recibido y mi oficio al Presidente, los trasmito á US, en copia, y he dado una idea de ello al General Torres.

Observará US. que he facultado al comisionado para prorrogar el armisticio, en cualquiera de los dos casos, que contiene el artículo 2.o, procediendo á ello de acuerdo con esta Junta y á su insinuacion, porque no habiendo llegado aún las tropas, no teniendo una seguridad de su arribo, no estando arreglados aún, careciendo de muchos artículos para la campaña, y en especial caballos, hemos creido' que obteniendo la provincia de Cuenca podemos completarnos en los dos meses de la prórroga, y tener todo listo para una campaña, que no sea aventurada. El primer caso nunca será asequible, y aún el de darnos la provincia de Cuenca solo se podrá conseguir por el empeño que el Presidente de Quito tiene de esperar el resultado de las negociaciones con el Gobierno español, y aún dudo que acepte la prórroga sobre esta condicion.

He creido tambien que nos es honroso no presentar un deseo de la guerra, sin querer aguardar noticias del estado de las transacciones con la España, y como del modo que lo hago en nada perjudica, ántes conviene á los intereses de la República, creo que S. E. el Libertador, se servirá dar la aprobacion á esta medida. Yo he consultado al tomarla toda la utilidad de nuestra situacion en esta parte, y el suceso de la campaña de la manera mas segura.

Dios guarde á US. muchos años. Guayaquil, Mayo 15 de 1821. – 11.

A. J. DE SUCRE.

Excmo. Señor D. Melchor Aymerich.

Excmo Señor: Aunque por el artículo 2.° del armisticio celebrado en Trujillo el 25 de Noviembre próximo pasado, la tregua ajustada entre España y Colombia es solo de seis meses, que terminan el

pas

26 del corriente, el artículo 12 obliga a cualquiera de las partes, que vuelva á las hostilidades, á dar avisos anticipados cuarenta días antes del rompimiento. En este concepto, es mi deber participar á V. E. que las tro

de la República situadas en esta parte, quedan fuera de los compromisos á que estaban sujetas por el armisticio, pasado cuarenta días desde hoy, es decir, el 24 de Junio entrante. La distancia, á que me hallo del Gobierno de la República, impide que yo sepa ciertamente el estado de sus negociaciones con el Gobierno español; pero como por una parte los gastos inmensos que causan nuestras tropas colocadas en el Departamento de Quito en nuestra presente actitud militar, son infinitamente onerosos, y aún insoportables á la República, y por otra, no se ha anunciado la prórroga al armisticio, que se indicó en el artículo 2.o, he creido que deba terminar en esta parte. La Junta de Gobierno de Guayaquil ha declarado la provincia que representa, bajo los auspicios y proteccion de Colombia: ha dado en consecuencia sus poderes al Libertador Presidente para comprenderla en todos los tratados que el Gobierno hiciere con las Naciones amigas, neutrales o enemigas, y ha confiado sus negocios militares al Jefe de la República destinado á obrar en el Sur de Colombia. En virtud de ésto, la humani. dad y la justicia exigen, que mi primer paso sea reclamar de V. E. que la regularizacion de la

guerra entre Colombia

у.

España por el tratado de 25 de Noviembre, sea extensiva á Guayaquil. He creido lambien poner la provincia en armisticio cuarenta días, que pasen hasta el rompimiento de las hostilidades, puesto que sus intereses están entregados á Colombia y garantidos

por el ejército libertador. Mi Edecan el Capitan Eusebio Borrero, que tendrá el honor de poner en manos de V. E. esta comunicacion, va facultado con todos los poderes que me han confiado la República y el Gobierno de Guayaquil, para transigir con V. E. todos los obstáculos que se presenten a lograr estos objetos, y todos los demas que tiendan al mayor bien de los pueblos del Departamento, sea en tregua, en paz ó en guerra.

Dios guarde á V. E, muchos años. Guayaquil, 14 de Mayo de 1821.

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE.

Excmo. Señor Presidente de Quito, Don Melchor Aymerich,

Excmo. Sr:

Encargado por S. E. el Libertador Presidente de la República, de la direccion de la guerra, en la parte del Sur, he visto la carta de V. E. del 27 de Marzo, dirijida á S. E. cuyo contenido contesto, dando las explicaciones convenientes que tranquilicen á V. E. en el punto en cuestion.

En el Tratado de Trujillo, única ley que existe, para arreglar sus actos los dos Gobiernos contratantes, no se encuentra un artículo que prohiba trasladar tropas de un punto á otro, ni prestar auxilios á los pueblos extraños. El Gobierno de Colombia, en esta virtud, ha podido lejítimamente auxiliar á Guayaquil, segregado ya de la Monarquía española por el libre y expontáneo acto de insurreccion, verificado el 8 de Oc. tubre pasado, (I) y ha podido tambien auxiliar al General San Martin, á la República de Chile, y á cualquiera otra autoridad, ó territorio independiente de España. El Tratado de Trujillo no ha tenido otro objeto que suspender el uso de las armas, para entendernos en nuestras mútuas pretensiones; pero nada se convino, en órden á auxilios, desertores y proteccion de los pueblos, que expontáneamente desertasen de un partido al otro; por consiguiente ha quedado libre el uso del derecho de proteccion a los hombres у al territorio

que

lo soli. citaren, como si no hubiera ocurrido el armisticio. Este mismo tratado no es decisivo de paz: él ha dejado abierta la puerta, para que los beligerantes se preparen del modo que crean conveniente, para continuar la guerra, si fuere indispensable; y con tal que no traspasen la línea de demarcacion, ni infrinjan los expresos convenios, en que se han acordado, han podido y pueden hacer todos los movimientos y operaciones oportunas, à lograr el objeto principal.

Por estas razones el Gobierno de Colombia se ha prestado á auxiliar con tropas y otros elementos a la plaza de Guayaquil, haciéndolos pasar de la provincia del Cauca á aquel punto, sin tocar con territorio español, y sin ser infiel á sus promesas y convenios. En consecuencia tengo el honor de declarar á V. É. en nombre de S. E. el Libertador Presidente de Colombia, que no siendo infraccion del armisticio de Trujillo el auxilio franqueado a los patriotas de Guayaquil, no se accede á retirarlo, como V. E. solicita en la ya citada carta.

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