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que se hace en esos territorios, están probando la verdad de lo que digo.

Prescindo, por ahora, de entrar en otras consideraciones. Es. pero nuevas instrucciones de mi Gobierno, y tan pronto como las reciba, será el caso de explanarlas mas extensamente, si fuere preciso.

Con sentimientos de mi mas alta consideracion, me es grato reiterar á V. E. las seguridades de mi estinacion y aprecio.

LUIS TANCO,

Al Excmo. Sr. Doctor D. Juan Federico Elmore, Ministro de

Relaciones Exteriores del Perú.

la

Ministerio de Relaciones Exteriores. — N.° 2. Lima, Febrero 19 de 1892.

Señor Encargado de Negocios: Cuando recibí la nota de US., fecha 19 de Octubre del año próximo pasado, en que, á consecuencia de las comunicaciones cambiadas entonces con la Legacion del Ecuador, creía US. oportuno recordar la protesta que elevó el 27 de Setiembre de 1890, sobre el tratado de límites celebrado con aquella República, mi Gobierno creyó oportuno no darle inmediata contestacion, tanto por gravedad de los puntos comprendidos en ella, cuanto porque en esos mismos instantes se discutía en el Congreso peruano el pacto origen de la protesta, cuyo éxito en caso de ser desfavorable habría modificado el sentido de mi respuesta.

Habiendo quedado aplazada la resolucion legislativa, y siendo conveniente expresar el juicio que el Gobierno peruano se ha formado sobre la intervencion del Gobierno de US. en la cuestion pendiente con el Ecuador, he recibido órden de contestar la referida nota de 19 de Octubre en los términos de la presente.

En dicha comunicacion, á la vez que insiste US. en la con. veniencia de realizar una negociacion comun con Colombia y demas países vecinos del Perú, sobre el asunto de sus límites territoriales, señala la circunstancia de que, basándose el alu. dido tratado de límites en una transaccion amistosa, se hace imposible que el Perú se entienda nas tarde con Colombia so. bre la base de sus respectivos derechos, pudiendo producirse por esta causa desagradables complicaciones.

Desde luego, debo observar que el Gobierno peruano no sabe, ni ha sido informado hasta hoy, sobre cuales sean las razones por las que Colombia ha pretendido tener cuestiones territoriales con el Perú despues de 1830, ni la extension de los territorios á que se refiere en las diferentes reclamaciones que ante esta Cancillería ha formulado. Aguardaba por esto que la protesta de 27 de Setiembre fuera robustecida mediante una explicacion de los títulos que la favorecen.

Muy al contrario de juzgar que existieran cuestiones entre ambos países, ha creído el Perú que, constituido el Ecuador como Estado independiente, y habiéndole reconocido desde entonces el Gobierno colombiano el dominio de las provincias fronterizas con el Perú, como partes que fueron de la primitiva audiencia de Quito, no existía punto alguno en la frontera del Norte en que pudiera delimitar el territorio de esta República con el de la que US. representa.

No era posible considerar que esas pretensiones hubieran si. do señaladas en la nota que con fecha 29 de Julio de 1866 pasó la Secretaría de lo Interior y Relaciones Exteriores de los Estados Unidos de Colombia al Ministro del Perú en Bogotá, D. M. Freyre, con motivo de los arreglos de límites con el Brasil, porque aunque allí se pretende que el Vireynato del Perú de. lindaba con el nuevo reino de Granada por una línea que partiendo de Tumbes en la costa del Pacífico siguiese por las serranías y demas cumbres de los Andes la jurisdiccion de Payta y Piura hasta el Marañon, á los 6° 30' latitud sur, y la tierra adentro, dejando al Perú la jurisdiccion de Piura, Cajamarca, Chachapoyas, Moyobamba, Motilones, y por la cordillera Je. veros atravesando el río Ucayali, á 6° latitud sur hasta dar en el río Yavari ó Juari en la confluencia del Curapi, no se comprueba con la cita de la real Cédula que erigió el Vireynato de Santa Fé, que la actual República de Colombia pudiera preten. der extenderse hasta esa misma línea.

El único dato que ha podido obtener el Gobierno del Perú es la línea de frontera que se señala á Colombia en el mapa anexo á su alegato oficial de 1881 en la cuestion territorial con Venezuela ; línea que corre por la márgen izquierda del río Napo y Amazonas.

Pero si se reconocen los títulos peruanos ó colombianos presentados en otras disputas análogas; si se sigue la historia de la Constitucion ecuatoriana; y si se examinan los mapas publicados, incluso el del Geógrafo Codazzi, se verá que aquella línea del Napo y del Amazonas no tiene el menor precedente ; que no corresponde á ninguna circunscripcion de las antiguas colonias españolas; que no representa la demarcacion de tratados ó arreglos posteriores, y que no es ni siquiera el térınino de la posesion que Colombia ha pretendido extender en las regio.

nes de la Hoya Amazónica. Antes bien, esa línea contradice las reales cédulas que crearon y modificaron las audiencias de Li. ma, Santa Fé y Quito, se opone á la misma ley territorial colombiana de 1824, que dejó Jaen, Quijos y Maynas para el Ecuador, y ni siquiera está de acuerdo con el artículo 1.o del tratado firmado en Quito en 1856, por el que ratificó Colombia la cesion ó separacion de aquellas provincias.

Con semejantes antecedentes, no es pues de extrañar que el Perú haya encontrado siempre que no existía base legítima para tomar en consideracion las protestas de Colombia, y que hoy se encuentre en el caso de no aceptar una negociacion común con ella y con los países que señala US.

Pero, dado que el Perú se inclinara á aceptar la negociacion propuesta como una prueba de amistosa deferencia a la República colombiana, no se perciben las razones en virtud de las cuales hubiera de invitarse al Ecuador y al Brasil, ni las pro. babilidades de éxito que esta negociacion ofrecería.

Con el antiguo Imperio ajustó el Perú un convenio, que se ha llevado a la práctica, sin que exista entre ambos países punto alguno de discusion. Y con el Ecuador ha iniciado dos me. dios de arreglar sus cuestiones : el tratado que ha motivado la protesta de US., y un convenio de arbitraje de que

ha sido con secuencia aquel tratado, y que el Gobierno colombiano conoció desde 1887 sin haber formulado peticion alguna al res

pecto.

Muy ageno sería de las prácticas internacionales, que el Perú, aceptando la insinuacion de Colombia, anulase toda la série de sus estipulaciones con los países arriba cilados, lo cual sucede. ría si conviniese en suscribir la invitacion de negociacion co. mún.

A pesar de cuanto llevo expuesto, el Gobierno peruano qui. so, aun antes de llegar á sus manos la primera protesta del de US., manifestar su respeto a los derechos que alguna vez pudiera Colombia sustentar con títulos válidos, у librar de nuevas contradicciones el arreglo de su cuestion territorial con el Ecuador. Por eso estableció, no solo en los protocolos preli. minares de la negociacion de Quito, sino en el de 9 de Enero de 1891, que corre inserto en la última Memoria de este Des. pacho, que el tratado de límites de 1890 no afecta en nada los derechos que pudiera tener Colombia sobre alguna porcion de la region dividida. Mas aun : para que las partes no pudieran escudarse con la cesion incondicional de los territorios que á cada una tocasen, se estableció la irresponsabilidad por saneamiento, para el caso improbable de que quedaren afectados de. rechos de tercero.

Considera, por consiguiente, mi Gobierno que, dados estos antecedentes, no hay fundamento para la protesta á que se refiere la nota de US., sin que esto impida que el Perú esté siem. pre dispuesto a discutir con Colombia sobre los títulos, hasta ahora ignorados, que sirvan de base á sus pretensiones concretas, una vez que haya sido apartado el Ecuador, á quien, se. gun se expresa en esta respuesta, considera hoy el Perú único país que tendrá derecho de formular pretensiones contrarias á los títulos que posee sobre los territorios de la antigua Co. mandancia General de Maynas, del Gobierno de Quijos y Misiones anéxas á ambos.

Dígnese US. trasmitir esta nota al Gobierno de Colombia y aceptar las seguridades de mi mas distinguida consideracion.

J. FEDERICO ELMORE.

A S. S. D. Luis Tanco, Encargado de Negocios de la Repú

blica de Colombia.

Legacion de Colombia en el Perú. Lima, 2 de Marzo de 1892.

Señor Ministro: He recibido la nota de V. E., de fecha 19 del mes próximo pasado, signada con el número 2, y referente al arreglo sobre límites que se persigue entre el Perú y el Ecuador, á la pro. testa que hizo esta Legacion, con tal motivo, el 27 de Setiembre de 1890, y á la que pasó el infrascrito el 19 de Octubre de 1891, insistiendo en que este asunto fuese discutido, a la vez, por todos los interesados en las cuestiones de fronteras de los respectivos países colindantes.

Oportunamente trascribiré á mi Gobierno la nota referida, y tan pronto como reciba sus instrucciones, procederé á dar á V. E. la contestacion definitiva que corresponda.

Mientras tanto, debo, sin embargo, tomar nota especial de ciertas partes de la referida comunicacion.

Dice V. E. : "Muy ageno sería de las prácticas internacionales, que el Perú, aceptando la insinuacion de Colombia, anulase toda la série de sus estipulaciones con los países arriba ci. tados, lo cual sucedería si conviniese en suscribir la invitacion de negociacion comun.

Por las palabras trascritas, se supone que mi Gobierno pretende que el Perú anulase el todo de los tratados que haya ajustado con las otras Naciones limítrofes. Puedo asegurar á

V. E. que mi Gobierno no aspira á tales exigencias. En todos aquellos puntos ajustados por la cancilleria peruana sobre derechos propios, es claro que los pactos anteriores quedarán vi. gentes. Pero en lo que pueda afectar los derechos de Colombia, es natural que haya necesidad de modificarlos, toda vez que los contratantes dispusieran de lo que no les pertenecía.

Y si por esto se producen conflictos, la culpa no será, por cierto, de mi Gobierno, sino de los que se apresuraron á resolver por sí solos de lo que pertenecía al derecho cuestionable de varios. De esa manera, por el contrario, quedará probada, una vez mas, la justicia que le asiste á mi Gobierno, para pedir que las cuestiones de territorios colindantes en las cuales pretenden diversos Estados el mismo derecho, deben resolverse entre todos los interesados, y no por parcialidades, a fin de poner término definitivo á estos enojosos problemas que retardan la colonizacion de nuestros desiertos y forman constantes reclamaciones de pueblo á pueblo,

La otra parte del despacho de V. E., que ha llamado mi atencion, es el periodo con que termina los razonamientos de ella.

Allí se expresa lo que sigue: “Sin que esto impida que el Perú esté siempre dispuesto a discutir con Colombia sobre los títulos, hasta ahora ignorados, que sirvan de base á sus pretensiones concretas, una vez que haya sido apartado el Ecua. dor, á quien, segun se expresa en esta respuesta, considera hoy el Perú el único país que tendría derecho de formular pretensiones contrarias á los títulos que posee sobre los territorios de la antigua Comandancia General de Maynas, del Gobierno de Quijos y Misiones anexas á ambos.

Al escribir esta frase, parece haberse querido dar á entender que el Gobierno de V. E., prejuzgando de un asunto que no es de su competencia, quiere desconocer los derechos de Colom. bia y favorecer los del Ecuador. Tal afirmacion no puedo acep. tarla en modo alguno, y tengo para ello tanta mayor razon, cuanto que el Gobierno mismo del Ecuador ha estado expre. sando al del Perú las dudas que le asisten sobre su derecho para resolver por sí solo respecto de los territorios que le demanda el Gobierno peruano.

En nota del señor Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, de fecha 1.° de Octubre de 1888, se le dijo al Pleni. potenciario del Perú lo siguiente: “Creo oportuno manifestar á V. E. que, en concepto de S. E, el actual Jefe del Estado, acaso convendría que el Excmo. Gobierno peruano, de consu. no con el de esta República, invitasen al Gobierno colombiano á adherirse á la Convencion de arbitraje, una vez que eu las comarcas que van á ser objeto del próximo litigio entran, por la naturaleza misma de las cosas, territorios disputados como

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