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COSTA-RICA.

EN EL NOMBRE DE LA SANTISIMA TRINIDAD.

Las Repúblicas del Perú y Costa Rica, deseosas de estable. cer relaciones de

AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACION, fundadas en principios de justicia, y bajo la base de recíproca conveniencia é igualdad, han nombrado, por parte de la primera, á D. Joaquin José de Osına, Ministro de Gobierno y Rela. ciones Exteriores, y por parte de la segunda, á D. Gregorio Escalante, Encargado de Negocios y Ministro Plenipotenciario; quienes despues de cangearse sus respectivos plenos poderes y de haberlos hallado en debida forma, han estipulado los artículos siguientes:

ARTICULO I.

La República del Perú reconoce á Costa Rica como Nacion independiente y soberana.

ARTICULO II. Habrá paz y amistad constante entre la República del Perú y la República de Costa Rica y entre los ciudadanos respectivos.

ARTICULO III. Habrá libertad recíproca de comercio entre la República del Perú y la de Costa-Rica y entre los ciudadanos de ambas, los cuales podrán entrar con sus buques y cargamentos a todos los puertos y ríos de los dos países y tendrán libertad de hacer el comercio por mayor y menor como los nacionales, excepto el de cabotaje que se reserva exclusivamente á éstos.

ARTICULO IV. Los ciudadanos del Perú y Costa Rica gozarán recíprocamente, en las dos Repúblicas de proteccion en sus personas y en sus propiedades : tendrán los mismos derechos que compe. ten á los nacionales para reclamar la justicia que les asista ante los Tribunales establecidos ó que se establecieren : estarán exentos de todo servicio personal en los ejércitos de mar y tierra y en las milicias ó guardias nacionales : estarán tambien exentos de contribuciones extraordinarias, empréstitos forzosos y requisiciones militares, quedando solo sujetos á pagar los impuestos ordinarios, y no podrán ser expulsados, ni trasladados de un lugar á otro, ni arrestados sin graves indicios de puedan turbar la tranquilidad pública y sin que se conceda á los acusados el recurso legal de justificar su conducta ante la autoridad competente, ya sea por escrito ó á viva voz. Se exceptúan las condenas hechas por los Tribunales de Justicia, en virtud de sentencia pronunciada conforme á las leyes.

ARTICULO V. Los ciudadanos de uno y otro país respectivamente podrán disponer libremente, por venta, donacion, cambio ó testamento, de todos los bienes que poseyeren en los territorios respectivos, y los ciudadanos de una de las dos Repúblicas que fueren herederos de bienes situados en la otra, entrarán á poseer los que les correspondieren ab intestato sin que los herederos ó legatarios estén obligados á pagar mas altos derechos de sucesion que los que paguen ó pagaren los nacionales. Mas si los enunciados herederos estuvieren privados de entrar en posesion de la herencia, por cualquier motivo legal, se les concederá tres años para disponer de sus propiedades ó para extraer el producto de ellas sin pagar otros impuestos que los establecidos por las leyes.

ARTICULO VI.

Los ciudadanos de las dos Repúblicas no serán sometidos á ningun embargo, ni sus buques podrán ser detenidos para expediciones militares, ni para ningun uso público ó particular, sin una indemnizacion suficiente, y sin que se les paguen da. ños y perjuicios.

ARTICULO VII. Si (lo que no es de esperarse) llegara á declararse la guerra entre las dos Repúblicas, se concederá un plazo de seis meses

á los comerciantes que se hallaren en las costas, y de un año á los que residieren en el interior del país, á fin de que puedan arreglar sus negocios y disponer libremente de sus propiedades ; mas los ciudadanos que tuvieren establecimientos perma. nentes para ejercer cualquier profesion ó industria, no serán molestados; y por el contrario conservarán el pleno goce de su libertad y bienes mientras respetaren las leyes.

ARTICULO VIII.

Los buques de las dos Naciones de mas de doscientas tone. Jadas no estarán sujetos á pagar otros ni mayores derechos de tonelada, sanal, puerto, pilotaje, cuarentena ú otros, que aque. llos á que estuvieren obligados los buques nacionales.

ARTICULO IX.

Se reputan buques nacionales los que pertenecieren á ciuda. danos de las dos Repúblicas y naveguen con la bandera de ellas.

ARTICULO X.

Los Cónsules y Vice. Cónsules tendrán la facultad de reque. rir el auxilio de las autoridades del país en que residan, para el arresto , detencion y custodia de los desertores de los' buques de guerra y mercantes de su Nacion: podrán dirigirse á las autoridades competentes y pedir por escrito los susodichos desertores, manifestando el rol del buque ú otros documentos públicos para probar con ellos que los hombres pedidos forman parte de la tripulacion del buque de donde se alega que desertaron ; pero si los individuos reclamados perteneciesen á la tripulacion de un buque de guerra, bastará la palabra de ho. nor del Comandante de dicho buque, para identificar á los desertores, y en cualquier caso que se pruebe por estos medios la desercion, no se rehusará la entrega de tales desertores. Una vez arrestados éstos, se pondrán á disposicion de los susodi. chos Cónsules y pueden ponerse en las prisiones públicas á peticion y costo de aquellos que los reclainan para ser enviados á los buques á que pertenecen ó á otros de la misma Nacion; pero si no fueren así enviados dentro de los dos meses que deberán contarse desde el día de su arresto serán puestos en libertad y no volverán á ser arrestados por la misma causa.

Las altas partes contratantes convienen en que no podrá legalmente ninguna autoridad pública ni otra persona cualquie. ra, amparar o protejer á tales desertores dentro de sus respectivos dominios.

ARTICULO XI.

Ambas partes se obligan por el presente tratado á entregarse mútuamente los incendiarios, piratas, asesinos alevosos, falsificadores de letras, escrituras ó monedas, y los deudores alzados y fraudulentos cuando sean reclamados por el Gobierno de la una República al de la otra, acompañando certificacion auténtica de la sentencia definitiva librada contra los reos por el Tribunal ó Juzgado competente. Sin embargo, aun antes de pronunciada la sentencia definitiva, cualquiera de las dos altas partes contratantes podrá pedir á la otra la prision de alguno de los reos de los indicados delitos; y se accederá á esta demanda siempre que se se presenten pruebas tales que, á juicio de los Tribunales de la Nacion en que se halla el reo, puedan dar lugar á que se decrete su prision, bien entendido que no podrá permanecer preso por mas de un año, pasado el cual será puesto en libertad sin perjuicio del derecho de pedir su extradicion cuando se haya pronunciado la sentencia condenatoria. Los gastos de la prision y extradicion, serán de cuenta de la República que las solicite.

ARTICULO XII.

Afin de hacer mas efectiva la proteccion que la República del Perú y.la de Costa Rica concederán en lo futuro al comercio y navegacion de sus respectivos ciudadanos, la República del Perú y la de Costa Rica convienen en recibir y admitir Cón. sules y Vice-Cónsules en todos los puertos abiertos al comercio extranjero; los cuales disfrutarán dentro de sus respecti. vos distritos consulares todos los derechos, prerogativas é in. munidades de los Cónsules y Vice Cónsules de la Nacion mas favorecida. Pero para que los Cónsules y Vice Cónsules de las dos partes contratantes puedan disfrutar de los derechos, prerogativas é inmunidades que les pertenecen por su carácter público, presentarán antes de ejercer sus funciones su nombra. miento ó patente en debida forma al Gobierno cerca del cual sean acreditados, á fin de obtener el exequatur ; y recibido éste, serán tenidos y considerados como tales Cónsules ó Vice-Cónsules por todas las autoridades, magistrados y habitantes del distrito consular donde residan. Queda, sin embargo, cada una de las partes contratantes en libertad de exceptuar aquellos puertos y lugares en donde no se crea conveniente la adinision y residencia de tales funcionarios, bien entendido que en tal caso la exclusion ó negativa á admitirlos deberá ser comun y general para todas las Naciones.

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