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ARTICULO XXVII.

Los Cónsules, Vice-consules, y demas personas agregadas al servicio de las consulados, estarán exentas de todo servicio pú. blico, y tambien de todo género de contribuciones directas, exceptuando aquellas que estén obligadas á pagar por razon de comercio, propiedad raíz ó por ser ciudadanos del país donde residen. Los archivos, y en general, todos los papeles de los consulados respectivos serán inviolables ; y bajo ningun pretexto ni en ningun caso podrán ser tomados ni visitados por las autoridades.

ARTICULO XXVIII.

Los Cónsules y Vice-Cónsules tendrán la facultad de requerir el auxilio de las autoridades locales competentes para el arresto, detencion y custodia de los desertores de los buques de guerra de su Nacion. A este efecto justificarán por la exibicion del registro del buque ó del rol de la tripulacion ; ó si el buque hubiese partido, por la copia de las dichas piezas de." bidamente certificadas por ellos, que los hombres reclamados hacían parte de la tripulacion; y si estos perteneciesen á un buque de guerra, bastará la palabra de honor del Comandante de dicho buque para probar la identidad de los desertores. Justificada así la demanda, no rehusará su entrega: y una vez arrestados, serán guardados en las prisiones públicas á peticion y por cuenta de los Cónsules, hasta que puedan ser enviados á los buques á que pertenecen 6 á otros de la misma Nacion: pero si no fueren así enviados en el término de dos meses, con. tados desde el día de su arresto, serán puestos en libertad y no podrán ya ser arrestados por la misma causa. Las altas partes contratantes convienen, en que no podrá legalmente ninguna autoridad pública, ni otra persona cualquiera amparar 6. pro. teger á tales desertores dentro de sus respectivos dominios.

ARTICULO XXIX.

Los Cónsules de ambas partes contratantes, estarán encargados exclusivamente de la policía interior de los buques de co. mercio de su Nacion; y las autoridades locales no podrán intervenir en esto, mientras que los desórdenes sobrevenidos no sean de tal naturaleza, que turben la tranquilidad pública, ya en tierra, ya á bordo de los buques. Pero en todo lo que toque á la policía de los puertos, carga y descarga de los buques, à la seguridad de las mercaderías, bienes y efectos, los ciudadanos

de ambos Estados estarán respectivamente sujetos á las leyes y estatutos del territorio.

Siempre que no hubiese estipulacion contraria entre los armadores, los cargadores y los aseguradores, las averías que los buques de uno ú otro país hubiesen experimentado en el mar, al ir a los puertos respectivos, serán arregladas por los Cónsules de su Nacion.

ARTICULO XXX.

Los Cónsules de las dos altas partes contratantes, pondrán al fallecimiento de sus respectivos ciudadanos, muertos sin haber testado, ni señalado ejecutores testamentarios :

1. Poner los sellos, ya de oficio, ya á peticion de las partes interesadas, sobre los bienes muebles y papeles del difunto ; previniendo de antemano, de esta operacion, á la autoridad local competente que podrá asistir á ella, y aun cruzar con sus sellos, si lo juzga conveniente, los puestos por el Cónsul; y desde entonces, estos dobles sellos no serán quitados sino de acuerdo.

2.° Hacer proceder segun el uso del país a la venta de los efectos mobiliarios pertenecientes a la sucesion, cuando los dichos muebles puedan deteriorarse por efecto del tiempo, 6 que el Cónsul crea útil su venta á los herederos del difunto ; y

3.° Administrar ó liquidar personalmente, 6 nombrar bajo su responsabilidad un agente para administrar y liquidar la misma sucesion, sin que, por otra parte, la autoridad local haya de intervenir en estas nuevas operaciones.

Pero los dichos Cónsules estarán obligados a hacer anunciar la muerte de sus nacionales en uno de los periódicos que se publiquen en la extension de su distrito; y no podrán hacer entrega de la sucesion ó de su producto á los herederos legíti. mos o á sus mandatarios, sino despues de haber hecho satisfacer las deudas que el difunto hubiese contraído en el país, y hasta que haya pasado un año de la publicacion del falleci. miento, sin que ningun reclamo hubiese sido presentado contra la sucesion.

ARTICULO XXXI.

Los Agentes Diplomáticos y Consulares de una de las dos Repúblicas en países extranjeros, donde faltaren los de la otra, harán toda clase de gestiones permitidas por el Derecho Internacional para protejer las personas y los intereses de esta República, en los mismos términos que deben hacerlo respecto de los ciudadanos de su propio país, siempre que su intervencion fuere solicitada por la parte interesada.

ARTICULO XXXII.

Las altas partes contratantes convienen, en entregarse reciprocamente, los incendiarios, piratas, asesinos alevosos, talsifi. cadores de letras de cambio, escrituras ó monedas, quebrados fraudulentos y otros reos de crímenes atroces, cuando sean reclamados por

el Gobierno de una Nacion al de la otra, con copia certificada de la sentencia definitiva dada contra los reos, por el Tribunal ó juez competente. Los gastos de la prision y extradicion serán pagados por el Estado que las solicite.

Para verificar la entrega será condicion indispensable, que no podrá imponerse la pena de muerte á tales reos por el delito ó delitos que hubiesen cometido antes de la extradicion ; y cuando fuere reclamado un reo que ademas debe ser juzgado por otro delito cometido en la República en que se hubiese refugiado, no será entregado hasta despues de juzgado y sentenciado, y de ejecutada la sentencia.

ARTICULO XXXIII.

Los ciudadanos de cada una de las dos altas partes contratantes, en los territorios de la otra, tendrán entera libertad para adquirir, poseer y disponer por compra, donacion, matrimonio, testamento, sucesion ab intestato ó de cualquier otro modo legítimo, bienes muebles 6 inmuebles; y sus herederos ó legatarios sucederán en sus dichos bienes y podrán tomar posesion de ellos, sin pagar mas derechos que los que paguen los nacionales. A falta de tales herederos y representantes, la propiedad será tratada de la misma manera que las propiedades pertene. cientes á ciudadanos en iguales circunstancias.

ARTICULO XXXIV.

Los ciudadanos del Perú y de Costa Rica, gozarán recíprocamente en las dos Repúblicas de proteccion especial en sus personas y en sus propiedades; tendrán los mismos derechos

que los del país para reclamar la justicia que les asista ante los Tri. bunales : estarán exentos de todo servicio personal en los ejércitos de mar y tierra, y en milicias y guardias nacionales : estarán tambien exentos de contribuciones extraordinarias, empréstitos forzosos y requisiciones militares, quedando solo sujetos á pagar los impuestos ordinarios; y no podrán ser presos, sin que preceda una orden de prision firmada por una autoridad legal, excepto en los casos de delito infraganti.

ARTICULO XXXV.

Se conviene, asimismo, en que los ciudadanos de las dos altas partes contratantes disfrutarán entera y perfecta libertad de conciencia en los países sometidos a la jurisdiccion de la una y de la otra. Ademas, los cuerpos de los ciudadanos de una de las partes contratantes que murieron en los territorios de la otra, serán enterrados en los lugares de costumbre, 6 en otros lugares propios y decentes, y serán protegidos de toda violacion 6 falta de respeto.

ARTICULO XXXVI.

La República del Perú y la de Costa Rica, deseando hacer tan durables, como las circunstancias lo permitan, las relacio. nes establecidas en virtud de este tratado de amistad, comercio y navegacion ; convienen :

1.° La duracion del presente tratado será por el término de diez años, contados desde el día en que las ratificaciones sean cangeadas; pero si ninguna de las partes anunciare por una declaracion oficial, un año antes de la espiracion de este plazo, su intencion de hacerlo terminar, permanecerá obligatorio para ambas partes, hasta un año despues de cualquier día en que una de ellas notifique oficialmente á la otra su intencion de hacerlo terminar. Se exceptúa del plazo, el artículo primero cuya obligacion será perpétua.

2. Si cualquier ciudadano ó cualquiera ciudadanos de una ú otra parte, quebrantasen alguno 6 algunos artículos de este tratado, dicho ciudadano ó ciudadanos serán responsables personalmente ; y la armonía y buena inteligencia entre las dos Naciones no se interrumpirán por ese motivo; y cada parte se compromete á no protejer de ninguna manera al infractor ó infractores, ó á sancionar tal violencia, so pena de hacerse la misma, responsable por las consecuencias de ella.

3.° Si, desgraciadamente, las estipulaciones de este tratado fuesen violadas de otra manera, se conviene : que ninguna de las altas partes contratantes ordenará ó autorizará ningun acto de represalia ni declarará la guerra á la otra por quejas de agravios ó perjuicios que de allí resulten, hasta que la parte que se considere agraviada haya presentado á la otra, una re. lacion de tales agravios ó perjuicios apoyados en suficientes pruebas, y haya pedido satisfaccion y reparacion, y que ésta se le haya negado ó retardado sin razon.

ARTICULO XXXVII.

El presente tratado será ratificado por el Poder Ejecutivo de cada una de las dos Repúblicas, prévia la aprobacion del respectivo Congreso ; y las ratificaciones serán cangeadas en Lima, en el término de un año contado desde la fecha, ó antes si es posible.

En fé de lo cual, los dos Plenipotenciarios firman y ponen sus sellos respectivos.

Hecho en San José de Costa-Rica, á 31 de Enero del año del Señor de 1857. P. GALVEZ.

LORENZO MONTUFAR. (L. S.)

(L. S.) Por tanto : habiendo la Convencion Nacional aprobado este tratado el día veintiseis de Junio último, y usando el Consejo de Ministros de las facultades que la Constitucion de la República le concede, ha venido en aceptarlo, aprobarlo y ratificarlo, teniéndolo como ley del Estado, y comprometiendo para su observancia el honor nacional.

En fé de lo cual, ha firinado la presente ratificacion, sellada con el sello de la República, y refrendada por el Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, en Lima, á 5 de Octubre de 1857. (1)

JOSÉ MARIA RAIGADA. JUAN M. DEL MAR.

LUCIANO MARIA CANO. MANUEL ORTIZ DE ZEVALLOS.

Ministro de Relaciones Exteriores.

CONVENIO SOBRE EMPRESTITO DE 100,000 pesos

Lima, á 11 de Marzo de 1857.
Excmo. Señor:
La Convencion Nacional ha resuelto :

Que el Ejecutivo, por medio del Ministro Residente de la República en Centro-América, estipule y dé la cantidad de

(1) Las ratificaciones no llegaron á cangearse. Sin embargo, ese tratado ha figurado como vigente en la Coleccion Oficial de 1858.

Notado ese error, fué nocesario dar por no celebrado otro del mismo género que se firmó en Lima el 19 de Diciembre de 1870.

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