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El Gobierno y pueblo del Perú que tan ardientes simpatias profesan á los cubanos y á la santa causa que defienden, vuel. ven hoy á reiterar sus esfuerzos cerca del Gobierno americano para que, con su autorizado prestigio, obligue por lo menos á la España á adoptar en la guerra que tan injustamente sosticne contra los independientes de Cuba los principios adoptados por

todas las Naciones civilizadas del presente siglo y que han venido a quitar á esa terrible necesidad el carácter feroz y salvaje con que los antiguos dominadores de Sud-América la sostienen aún en la heróica Cuba.

US. se acercará, pues, al señor Ministro de Estado de la Union y le reiterará esta solicitud del Gobierno peruano, po. niéndose de acuerdo al mismo tiempo con los demas Agentes Diplomáticos de los países americanos en esa capital, á fin de obtener, con el concurso de todos, y si fuera posible por su accion simultánea, una resolucion bastante eficaz que pueda dar por resultado no solo la regularizacion de la guerra en Cuba, sino tambien un auxilio material á los valientes defensores de su independencia. Cualquiera medida que en este sentido sea adoptada por los Representantes americanos, en nombre de sus Gobiernos, merecerá siempre la aprobacion del Gobierno del Perú.

Dios guarde á US.
J. DE LA RIVA-AGÜERO.

Legacion del Perú. Washington, Diciembre 21 de 1873. Señor Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores.

Sefior Ministro: El Capitan General de la Isla de Cuba logró al fin vencer la obstinacion de los voluntarios españoles á entregar el "Virginius” y los prisioneros. En la mañana del dia 16 del corriente fué entregado dicho vapor al comandante comisionado por el Gobierno de los Estados Unidos; y el 18 se embarcaron en otro buque americano los prisioneros sobrevivientes que se hallaban en el puerto de Santiago de Cuba. Con este hecho, quedan cumplidas las estipulaciones del protocolo celebrado el 29 del pasado. El saludo a la bandera y la indemnizacion no tendrán lugar, porque de los esclarecimientos hechos para determinar la nacionalidad del “Virginius”, apoyados por la opi. nion del Attorney General, resulta que el buque no tenía derecho á llevar el pabellon americano.

TOMO III

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Hablando con el señor Secretario de Estado sobre el feliz éxito de esta cuestion, le manifesté que si bien era cierto que se había conseguido evitar la guerra entre los Estados Unidos y España, siempre quedaba sin resolverse la suerte futura de la Isla de Cuba, por la que el Perú tenía un verdadero interes, y que por lo tanto le agradecería me dijese cúal era el pensamiento de su Gobierno respecto á Cuba. La cuestion cubana es muy difícil, me contestó : nosotros no queremos la anexion ni tampoco la insurreccion puede alcanzar su independencia por falta de todo elemento político. Sería de desearse que se estableciera en la Isla un Gobierno independiente del de España con suficientes medios de estabilidad y, órden, como lo mas conveniente a los intereses de la misma Isla y de la América.

Tales fueron las palabras del señor Fish que ciertamente no dan á conocer la política del Gobierno americano. La verdad es, que este se ha dado por satisfecho con la rendicion del “Vir. ginius” y los prisioneros, dejando al tiempo la solucion de la cuestion principal. Esto mismo lo comprueba la conducta del Congreso Federal que, aunque ha votado el subsidio extraordinario de cinco millones de pesos pedido por el Ejecutivo para poner la armada en pié de guerra, no ha querido ocuparse de discutir la proposicion presentada por un Diputado, reconociendo los derechos de beligerancia a la insurreccion cubana.

De esta manera ha concluido el incidente de la captura del Virginius” que parecía iba a apresurar la emancipacion de Cuba del dominio español. Preciso es reconocer que sin un poderoso auxilio exterior no podrá lograrse el triunfo de la causa independiente, a pesar de que no desmaya ni debilita el ardor y patriotismo de sus defensores. El Gobierno americano ha redoblado su vigilancia en las costas, á fin de impedir la salida de toda expedicion, lo que no solo aleja aquella esperanza, sino tambien esteriliza los esfuerzos de los que aquí trabajan por su realizacion.

Ayer se puso el Congreso en receso hasta 5 de Enero próximo, y al volver a continuar sus sesiones se ocupará de toda preterencia de la cuestion financiera.

Dios guarde á US.

Sr. Ministro.
EDUARDO VILLENA,

Comision Diplomática de la República de Cuba en el Exterior,

Nueva York, Diciembre 28 de 1872.

Excmo. Señor: El Gobierno de la República de Cuba, se ha servido investir al que tiene el honor de dirigirse á V. E., con el carácter de Comisionado General en el Exterior, dándole facultades ámplias, una de las cuales es la de nombrar Delegados en otros Estados distintos de su residencia, que simpaticen con la independencia que ha proclamado Cuba con las armas, ó que la hubiesen reconocido, como se dignó verificarlo el Perú, ó su beligerancia durante la guerra que los patriotas de aquella Antillä hacían al Gobierno de España, para sacudir el yugo opresor de su dominacion.

El principal motivo que ha impulsado al Gobierno de la Nue. va República para otorgar al que suscribe tales facultades, es el bloqueo que por causa de la misma lucha sostiene la Nacion enemiga en las costas de la Isla, impidiéndole mantener sus relaciones con los demas Estados, y acreditar en ellos à sus Representantes.

Haciendo uso el infrascrito de la referida prerogativa, ha nombrado al ciudadano Manuel Marquez, Comisionado Especial en el territorio de esa República, en nombre de la de Cuba, para que, estando presente ó ausente el Ministro Plenipotenciario nombrado cerca del mismo Gobierno, pero sin perjuicio de sus atribuciones, promueva en la vía económica y financiera cuanto concierna á los intereses de la República de Cuba.

Espero, pues, de la cordialidad de los vínculos que unen á los dos países que V. E. en los casos que ocurran se sirva ad: mitir, y que por conducto de V. E. su Gobierno reconozca al ciudadano Marquez, en calidad de Comisionado Especial de laRepública de Cuba.

Aprovecho con gusto esta oportunidad para ofrecer á V. E. el testimonio de mi mas alta consideracion. - Patria y Libertad.

RAMON CÉSPEDES. Excmo. señor Ministro de Relaciones Exteriores de la Repú

blica del Perú.

Lima, 17 de Julio de

Comision Especial de Cuba en el Perú. 1873

Señor Ministro :

El infrascrito, Comisionado Especial de la República de Cu. ba, en cumplimiento de las instrucciones que ha recibido de su Gobierno tiene el honor de dirigirse á V. E. en solicitud de una aclaratoria, que será de inmensa trascendencia para la Re. pública cubana y que no podrá menos que encontrar benévola acogida en el elevado espíritu de americanismo que distingue á esta Nacion.

V. E. sabe, porque es de pública notoriedad, que la emigra. cion de los cubanos del territorio ocupado por el Gobierno español, ha sido, desde que comenzó la guerra, constante y creciente. La situacion de esos emigrados que abrazaron la causa de la libertad de su pátria, renunciando la nacionalidad españo. la y protestando contra la oprobiosa condicion en que los había sumido el Gobierno colonial, ha sido y es sumamente difícil cuando se encuentran en el territorio de Naciones extranjeras, que no han reconocido todavía la existencia de la República de Cuba, y en las cuales no ha podido su Gobierno, por lo tanto, acreditar sus representautes.

Mas de una vez las Legaciones peruanas, inspirándose en la ardiente simpatía que respecto á Cuba se ha manifestado en el Perú, bajo la forma majestuosa del sentimiento nacional, han protegido expontáneamente á ciudadanos de Cuba, que lejos del hogar pátrio, necesitaban colocarse bajo el amparo de las garantías, que concede á los extranjeros el derecho internacional.

Porque ha llegado á ser tan dolorosa, señor Ministro, ha llegado á ser tan desesperante la posicion de los einigrados de Cuba, que durante la guerra entre Francia y Prusia, en 1870, hubo familias cubanas, que se vieron obligadas á sufrir todos los rigores del sitio de Paris por falta de medios legales para ejecutar el acto mas insignificante de su vida civil ó política, y por que rehusaron la ficcion de ser considerados, ni por el inomento siquiera, como súbditos españoles.

Hoy inismo, cuando en la frontera alemana se exige un pasaporte a los residentes en Francia; ó cuando los recelos del Gobierno francés impiden la entrada libre por la frontera de Suiza, los cubanos se ven obligados á buscar en un rodeo largo y costoso, la libertad de locomocion, que ellos no tienen, porque no pueden amparar sus derechos de nacionalidad cubana bajo una representacion oficial.

En otro órden de actos y de relaciones de la vida civil, ha sucedido que no prestándose los notarios de algunas potencias de Europa á expedir certificados de poderes ó docunientos de testamentificacion, no ha sido dable tampoco obtenerlos de Agentes Consulares ó Diplomáticos de las Repúblicas americanas.

Sabido es entre los que siguen con interes los esfuerzos de los patriotas de Cuba, que los que residen en el extranjero, han declarado solemnemente, en obediencia á los principios de absoluta libertad consignada en la Constitucion de la Re. pública de Cuba, su voluntad de hacer libres y hombres de su derecho, á los esclavos que el Gobierno español mantiene aun en oprobiosa servidumbre, procedentes de los bienes embar. gados. Propietario de ellos ha habido que últimamente quiso hacer constar en Francia, en registro público, la emancipacion de mil doscientos de esos seres desgraciados y no fué posible que tal acto de justicia, de alto interes social, y de protesta eficaz contra el fingido liberalismo de España, se consignase en el archivo de una Nacion amiga.

El Gobierno de la República de Cuba no ha podido ser indiferente á tal situacion; y en su legitima solicitud por proporcionar á sus ciudadanos garantías de asilo y seguridad en sue. lo extranjero, ha creído que podía alcanzarlo, dirigiéndose al Gobierno de V. E. que con tan noble patriotismo ha reconocido y proclamado ante el mundo el innegable derecho que tiene Cuba para constituirse en Nacion.

Las dificultades que hoy encuentran en el exterior aquellos emigrados cesarán sin duda cuando una potencia respetada en el mundo, como la República Peruana, acepte la mision tutelar de presentar a los nacionales cubanos bajo su proteccion, allí donde no puedan encontrarla bajo el amparo de un Agente acreditado de la República de Cuba.

Bien sabe el infrascrito cuanto de digno y de expontáneo sc ha revelado en los actos y en la iniciativa del Gobierno del Perú: bien sabe el de la República de Cuba cuanto hay que esperar de la resolucion de discutir entre la gran familia ameri. cava los medios mas eficaces de auxiliar á Cuba en la guerra que sostiene con un poder, que fué siempre amenazador de toda entidad política en tierra americana.

Fundado en esos antecedentes que tanto brillo dan á la política eminentemente americana del Gobierno de V. E., espera, con razon, el de la República de Cuba, que mientras tanta ini. ciativa patriótica y protectora tiene su natural y lento desenvolvimiento, el Gobierno del Perú se digne acordar de momen. to á la crecida emigracion cubana, medios de proteccion indispensables en la vida civil.

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