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cha con un ejército para asegurarla, mientras otra Division salía á ocupar el Istmo de Panamá.

Los últimos sucesos del Imperio Mejicano han fijado al mismo tiempo la atencion de V. E. por la necesidad que indican de terminar la expulsion de todos los españoles del Continente, estrechándonos para arrostrar á los nuevos enemigos que se presenten. Yo no dudo que la union de Colombia y del Perú Irustrará los consejos del Gabinete español, siempre que sean contrarios á los intereses de América.

El tratado de 24 de Setiembre que V. E. incluye, lleva en sí el gérmen de las dificultades que ofrecerá su aprobación al otro lado del Atlántico, pero, sea de esto lo que fuese, yo juzgo que el ejército trigarante abrigará en su corazon el senti. miento de todos los que defienden igual causa. Sin embargo es justo preveer cuantos males pueden esconderse en las sombras del porvenir, y convengo con V. E. en que debemos participar las operaciones de la guerra, para que no quede un so. lo hombre que jima en la opresion desde el Ecuador hasta el tráfico del Sur.

El tratado del 15 del pasado celebrado en Guayaquil con el Comandante de la Division que formaban las fragatas“Prueba" y “Venganza y de que supongo á V. E. instruido, (1) pone al Perú en actitud de poder con mas ventaja sostener los inte. reses generales, y dar á nuestra union en todas circunstancias un carácter muy imponente á los ojos de los enemigos exterio

La necesidad que por ahora tengo del bravo batallon de Numancia para la campafia que está próxima á abrirse, me obliga á rogar á V. E., con nuevo encarecimiento, permita que por ahora continúe haciendo aquí sus servicios hasta que coronado en breve de nuevos laureles, pueda regresar al seno de Colombia.

Yo mandaría á V. E. en su lugar algun otro cuerpo del ejército, si no considerase que la Division que puse á las órdenes del General Sucre, á quien se unió en 9 de Febrero en el punto de Saraguro llena el objeto de V. É. en cuanto a la seguri. dad de Guayaquil. Si no obstante, fuese preciso mandar nas tropas, haré un esfuerzo proporcionado a las necesidades.

Por último, repito á V. E. lo que en tres del que rije tuve la honra de protestarle, y es, que nada ansio tanto como ver al Libertador de Colombia y admirar de cerca al General de Bolivar. (2) Yo espero conseguirlo en breve. Tengo el honor etc.

JOSÉ DE SAN MARTIN.

res.

(1) Véase España.
(2) Véase la página 63.

TOMO III.

9

Lima, Marzo 13 de 1822.

Señor Presidente de la Junta Gubernativa de Guayaquil.

Señor:

La comunicacion de US. de 22 de Febrero anterior y la conducta que ha observado dicha Junta en la delicada y ventajosa negociacion de las fragatas “ Prueba" y" Venganza" y corbeta “ Alejandro ", manifiestan bien el interés con que ha influido decididamente el Gobierno de Guayaquil a favor del Estado del Perú, estrechando,mas y mas sus íntimas relaciones, y comprometiendo para siempre su amistad y recíprocos oficios. La marcha del Perú con respecto á esa provincia no tendrá otro norte que la felicidad de ésta y el libre ejercicio de los derechos, sin que omita medio que esté á su alcance para conseguirlo. En lo demas, este Gobierno tendrá siempre en consideracion el esmero con que el Agente Diplomático ha procedido en la negociacion de las fragatas, el vivo interés que ha tomado en ella el General La Mar, y los servicios que ha prestado con tal motivo D. Manuel del Burgo.

Tengo el honor etc.

BERNARDO MONTEAGUDO.

Al Excmo. Sr. Presidente del Gobierno de Guayaquil.

Lima, Marzo 23 de 1822.

Excmo. Señor :

Las sérias intimaciones que en oficios de 9 y 18 de Enero últi. mo, ha hecho el Libertador á ese Gobierno, (I) no dejan duda de la agresion que medita contra una provincia que logró su independencia sin auxilio extraño, y que juró sostenerla, manifestando francamente sus votos por medio del colegio electoral que procedió a la instalacion de un Gobierno. Sin embargo de esto, y de lo

que

V. E, se sirvió contestar al Protector del Perú en nota del 29 del Julio del año pasado que acompañó

(1) Véase las páginas 58 á 60 y 61.

en copia, ratificando que la voluntad de Guayaquil era permanecer independiente hasta que sus representantes pronunciaren e voto del pueblo en favor de aquel Estado que fijase su eleccion; el Gobierno del Perú ha visto que V. E. pasa en silencio las insinuaciones del Libertador, y no alcanza a conocer el sistema que se ha propuesto en su actual posicion política. Invariable en los principios de liberalidad de que ha dado pruebas repetidas a V. E. y precisado al mismo tiempo por su decoro á obrar de un modo conveniente a los intereses del país, es ya absolutamente necesario pedir á V. E. una explicacion definitiva á este respecto que sirva de norma á mis últimas medidas.

Yo espero que en seguida se sirvirá V. E. decirme, si la provincia de Guayaquil insiste en la resolucion que manifestaron antes sus representantes de conservar su independencia de todo poder extraño, ó si por alguna causa imprevista entonces han variado sus intereses y su voluntad. Si la provincia se halla hoy en las mismas circunstancias, y tiene los mismos sentimientos en favor de su independencia. V. E. convendrá en que es tiempo de que lo manifieste, dando al Libertador la contestacion que ella exige y adoptando las medidas adecuadas para soste. nerla. Mas, si por el contrario, quisiese ceder á aquellas intimaciones, la política del Gobierno del Perú no declinará por esto de la liberalidad y circunspeccion que hasta aquí la han caracterizado. En el caso de que V. E. se muestre decidido á soste. ner la voluntad de Guayaquil por su independencia, puede, desde luego, contar, para tan noble fin, no solo con la Division del Coronel Santa Cruz, sino con las demas fuerzas que pida opor. tunamente el Gran Mariscal D. José La Mar, segun las necesi. dades de la provincia, satisfecho de que este Gobierno sabrá sostener tan generoso empeño. No dudo, en fin, que V. E. penetrando los intereses del Estado, á cuyo frente me hallo, apreciará la fuerza de los motivos que me impelen á pedir una declaracion que por justicia y en política es imposible diferir mas tiempo. Acepte V. E. etc.

EL MARQUÉS DE TORRE TAGLE.

Guayaquil 30 de Marzo de 1822. He transcripto á este Gobierno la nota que por orden de S. E. el Supremo Delegado se sirve U. S. I. M. H. pasarme con techa del 4 corriente relativa á la conducta que debo ob

servar en caso que el Libertador de Colombia quiera ocupar á viva fuerza esta ciudad.

Asi se servirá US. I. M. H. ponerlo en conocimiento del Excmo. Señor Supremo Delegado, recibiendo toda mi consideracion y aprecio. (1)

JOSÉ DE LA MAR. Illmo. y M. H. Señor Ministro de Estado y Relaciones Exte'riores del Perú.

JUNTA DE GOBIERNO.

Excmo Señor:

Cuando dirigimos á V. E. en copia la nota en que el Libertador de Colombia reclama del Gobierno como un deber la incorporacion de esta provincia á la República, creimos suficiente la presencia sola de ese documento para que V. E. viese que era llegado el caso de cumplir su solemne voto de sostener la libertad de este pueblo. V. E. conoce que aun cuando no hubiesen desaparecido con nuestra transformacion los derechos que sobre la provincia se alegan con la autoridad que nos obligó á componer parte del nuevo Reyno, las resoluciones de esa misma autoridad nos habían separado últimamente.

El Gobierno ha visto que su esperanza en la proteccion de V. E. era bien fundada, ya por los repetidos y abundantes auxilios de armas, municiones у.

oficiales que hemos recibido, ya por la nota que V. E, ha dirijido al Libertador de Colombia en 3 del corriente próximo pasado con aquel motivo, y por las últimas órdenes comunicadas a la division del Norte (2) ¡Ojalá estas medidas conjuren la tempestad! pero ellas, sea cual fuese el resultado, son y serán siempre el testimonio mas auténtico que acreditará en todo tiempo asi la generosidad y filantropía del Protector de la Libertad del Perú, como la justicia con que este pueblo y el Gobierno descansan en la proteccion de V. E.

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Desde el momento en que la libre y expontánea voluntad de la provincia fió á nuestras manos el depósito sagrado de sus derechos, el principal, el casi único objeto de nuestra administracion ha sido contribuir a la causa general del modo mas decidido, porque creimos y creeremos siempre que la cooperacion de esta provincia para completar la obra de la independencia hace mas respetables nuestros naturales derechos de constituirnos como mas ventajosamente nos convenga

La conducta franca y generosa del Gobierno del Perú hace conocer que está penetrado de nuestros principios, y de que la marcha de este Gobierno no tiene ni tendrá remotamente ninguna mira individual: pues no hemos podido conseguir igual reputacion del de la República, porque se han visto con ojos preocupados los pasos mas dignos de merecer la estimacion general.

Desde el momento en que nuestro deber y nuestro ardiente deseo de dar la libertad á nnestros hermanos de Quito y Cuenca nos hicieron franquear á las tropas de Colombia el paso por esta provincia y nuestros recursos, la ambicion se ha formado agentes que reuniendo al rededor de sí las pasiones de los mal contentos, que es imposible dejen de existir, han tocado y favorecido todos los medios de trastornar el órden, ya desacreditando al Gobierno y desconociendo los esfuerzos y sacrificios públicos, ya protegiendo abiertamente á los díscolos y mal intencionados, ya persiguiendo ó desconceptuando á los que no entraban en sus miras aunque fuesen los mas honrados y ardientes patriotas, y ya autorizando en la oscuridad un partido que hiciese vacilar la autoridad pública.

El Gobierno firme en la resolucion de llenar hasta el último aliento sus deberes, aunque apoyado solo en la pureza de sus intenciones y en la honradez de los buenos ciudadanos, ha visto pasar sobre sí estos días de tormentos y de dolor : pero cuando se han visto inutilizados todos los planes, se ha volado á incendiar el espíritu del Libertador de Colombia, para preparar á esta provincia un golpe de fuerza á que no pueda resistir y que quite la ocasion à las justas reclamaciones de sus derechos.

Las adjuntas copias harán conocer á V. E. hasta que punto se lleva esta última medida. La señalada con el N.o 1, de una carta escrita por el vocal D. Francisco Roca sobre el suceso del batallon (de que V. E. está informado ) tan sencilla que admira como pudo dar ocasion à la nota del Liber. tador N.° 2, sin que este tenga dispuesto el ánimo por los mismos agentes que interceptaron y le remitieron' dicha carta. Sensible es ver á un miembro del Gobierno que ha llenado con desinteres las obligaciones que le impone su patria

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