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sufrir las notas con que se le infama; pero lo es mas la ratifi. cacion de las ideas que se adoptan contra las libertades de esta provincia.

El Gobierno ha contestado al Libertador con la dignidad y franqueza conveniente, y le ha reiterado que a la representacion de la provincia toca exclusivamente decidir de su suerte; pero no es dable dejar de poner en conocimiento de V E. este acontecimiento y nuestra invariable resolucion de cumplir en todo caso el voto de los pueblos.

Es un deber evitar hasta con nuestra sangre que se encienda la tea de la guerra civil que daría á los españoles un triunfo, y como nos haríamos responsables del mas odioso crímen al pueblo que depositó en nosotros su confianza, á los pueblos de América espectadores de nuestra marcha, al mundo y á la posteridad misma, el Gobierno reclama solemnemente la proteccion que el Perú nos ha ofrecido tiempo hace; reclama la alta y poderosa mediacion de V. E. en este árduo negocio, y espera afianzar en sus manos los futuros destinos de este país tan digno de ser libre.

Con este importante objeto el Gobierno confía á V. E. esla privada exposicion.

Dios guarde á V. E. muchos años. Guayaquil, Abril 2 de 1822.

JOSÉ DE OLMEDO. Excmo. Sefior Protector del Perú.

JUNTA DE GOBIERNO.

Guayaquil, Abril 9 de 1822.

(Reservado. )

Illmo. Sr. Por las tres notas reservadas del Supremo Gobierno del Perú que US. I. nos trascribe en sus oficios de 4 del presente, queda este Gobierno impuesto de los generosos sentimientos de que aquel está animado, y de las sábias y enérgicas disposiciones que ha dictado para llenar con dignidad el noble objeto de sostener los derechos de este pueblo.

La adjunta copia impondrá á US. 1. de la reclamación que hicimos en 2 del corriente sobre este objeto á S. E. el Protector, (1) solicitando al mismo tiempo interponga su alta mediacion en negocio tan delicado en que pueden comprometerse los derechos de esta provincia, los respetos del Perú, la dignidad de la República y la reputacion de la América.

Cuando la voluntad general de la provincia, consignada en nuestra acta constitucional, se reservó la facultad de unirse á la asociacion que mas nos conviniera, encargó al Poder Ejecutivo, que ejercemos, la fiel conservacion de ese natural é incontestable derecho por todos los medios y con toda la fuerza físi. ca y moral que nos prestase la opinion de los pueblos y la proteccion de los Estados libres de América, que no podían ver pasivamente sin deshonor de ellos mismos atropellados nuestros derechos por una infraccion que amaga los suyos. El Gobierno tiene la satisfaccion de lisongearse que la

proteccion del Perú solemnemente reclamada por este pueblo, disipará esta tempestad civil, y que las armas que US. manda tan dignamente de aquel Estado y de esta provincia, se emplearán solo como hasta aquí en destruir los últimos restos de los enemigos de la América.

Dios guarde á US. I. muchos años.

JOSÉ DE OLMEDO.

Illmo. Sr. D. José de La Mar, Gran Mariscal del Perú mandante General de esta provincia.

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Acta de 19 de Abril de 1822.

En la ciudad de Guayaquil, á diez y nueve de Abril de mil ochocientos veinte y dos años. Estando reunidos en la sala capitular los señores que componen el Excmo. Ayuntamiento Municipal de esta capital, trataron los puntos siguientes:

Habiendo representado en este día los señores Procuradores generales los partidos que pública y descaradamente se forman, por los que intentan que á la fuerza se agregue esta provincia à la República de Colombia, se trató largamente sobre el particular, y en consecuencia se resolvió oficiar al Supremo Go

(1) Véase el oficio que antecede.

bierno, como en efecto se ejecutó, dando las razones mas congruentes á fin de que se tomen las providencias que sean capaces á contener los males con que se halla amenazada esta capital y su provincia y se restituya la tranquilidad de que en el día carece el vecindario y la subsistencia del Gobierno mismo etc.

Con lo cual se concluyó esta acta que firmaron dichos señores por ante mí el Secretario de que certifico.

Manuel de Avilés Estévan José Amador - Manuel TamaJuan de Dios Molina - Francisco de Concha - Miguel de Isuri, Secretario.

REPÚBLICA DE COLOMBIA.

Cuartel General en Quito á 18 de Junio de 1822

12 m.

SIMON BOLIVAR,
PRESIDENTE DE COLOMBIA ETC., ETC., ETC.

LIBERTADOR

Excmo. Sr:

Terminada la campaña del Sur de Colombia, ha sido mi pri. era mira dirigir al Perú las tropas de este Gobierno que tan generosamente nos vinieron a auxiliar en la libertad de Quito y añadir á aquel auxilio todas las tropas de Colombia, que ahora tiene disponibles.

Por consiguiente V, E. debe concebir que tenemos necesi. dad de grandes auxilios para hacer llegar prontamente al Perú estas tropas que tanto pueden contribuir á salvar aquel país de la guerra que lo aflige. Guayaquil es el puerto por donde de. ben embarcarse estos auxilios, y contamos con que ese Gobierno hará cuantos esfuerzos estén á su alcance para facilitarnos los medios de realizar una expedicion tan importante.

Mi Edecan el Capitan Mosquera tendrá el honor de poner en manos de V. E. este pliego, y va especialmente encargado por mí de suplicarle por el pronto despacho en el apresto de

los tropas que deben ir al Perú, como todo lo mas que sea'ne. cesario en viveres, marineros, etc.

El Capitan Mosquera además manifestará á V. E. los sentimientos que me animan de ver terminar satisfactoriamente los asuntos de Colombia en Guayaquil.

Yo tendré la satisfaccion de entrar a la cabeza de las tropas aliadas en esa ciudad y espero que seré recibido como Presidente de Colombia y protector de Guayaquil.

Dios guarde á V. E. muchos años.

BOLIVAR

Al'Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Gobierno de Gua

yaquil.

REPÚBLIOA DE COLOMBIA.

SIMON BOLIVAR:
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,

LIBERTADOR

ETC.

ETC.

Cuartel General en Quito, á 22 de Junio de 1822.

Excmo Señor:

Tengo el honor de responder a la nota de V. E. que con fecha 3 de Marzo del presente año se sirvió dirigirme desde Lima y que no ha podido venir á mis manos sino despues de muchos retardos, a causa de las dificultades que presentaba para las comunicaciones el país de Pasto. (1)

V. E. expresa el sentimiento que ha tenido al ver la intimacion que hice á la provincia de Guayaquil para que entrase en su deber. Y no pienso como V. E que el voto de una provincia debe ser consultado para constituir la Soberanía Nacional, porque no son las partes sino el todo del pueblo el que delibera en las asambleas generales reunidas libre y legalmente. La Constitucion de Colombia dá á la provincia de Guayaquil una representacion la mas perfecta, y todos los pueblos de Colombia inclusive la cuna de la libertad, que es Ca. racas, se ha creido suficientemente honrado con ejercer ámpliamente el sagrado derecho de deliberacion. (1) Véase esa nóta en la página 63.

TOMO III.

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V. E. ha obrado de un modo digno de su nombre y de su gloria no mezclándose en Guayaquil, como me asegura, sino en los negocios relativos a la guerra del Continente. La conducta del Gobierno de Colombia ha seguido la misma marcha que V. E. ; pero al fin no pudiendo ya tolerar el espíritu de faccion, que ha retardado el éxito de la guerra y que amenaza inundar en desórden todo el sur de Colombia, ha tomado definitivamente su resolucion de no permitir mas tiempo la existencia anticonstitucional de una Junta que es el azote del pueblo de Guayaquil y no el órgano de su voluntad. Quizá V. E. no habrá tenido noticia bastante imparcial del estado de conflicto en que gime aquella provincia, porque una docena de ambiciosos pretenden mandarla. Diré á V. E. un solo rasgo de espantosa anarquía. No pudiendo lograr los facciosos la pluralidad en ciertas elecciones, mandaron poner en libertad el presidio de Guayaquil para que los nombres de estos delincuentes formaran la preponderancia á favor de su partido. Creo que la historia del bajo imperio no presenta un ejemplo mas escandaloso.

Doy á V. E. las gracias por la franqueza con que me habla en la nota que contesto; sin duda la espada de los Libertadores no debe emplearse sino en hacer resaltar los derechos del pue. blo. Tengo la satisfaccion, Excmo. Protector, de poder asegu. rar que la mía no ha tenido jamas otro objeto que asegurar la integridad del territorio de Colombia, darle á su pueblo la mas grande latitud de libertad y estirpar al mismo tiempo así la tiranía como la anarquía. Por tan santos fines, el ejérci. to libertador ha combatido bajo mis órdenes y ha logrado li. bertar la patria de sus usurpadores, y tambien de los facciosos que han pretendido turbarla.

Es V. E. muy digno de la gratitud de Colombia al estampar V. E, su sentimiento de desaprobacion por la independencia provincial de Guayaquil, que en política es un absurdo, y en guerra no es mas que un reto entre Colombia y el Perú. Yo no creo que Guayaquil tenga derecho a exigir de Colombia el permiso para expresar su voluntad, para incorporarse á la República; pero si consultaré al pueblo de Guayaquil, porque este pueblo es digno de una ilimitada consideracion de Colombia, y para que el mundo vea que no hay pueblo de Colombia

que no quiera obedecer sus sábias leyes.

Mas dejando aparte toda discusion política, V. E., con el tono noble y generoso que corresponde al Jefe de un gran pueblo, me afirma que nuestro primer abrazo sellará la armonía y la union de nuestros Estados, sin que haya obstáculo que no se remueva definitivamente. Esta conducta magnánima por parte del Protector del Perú fué siempre esperada por mi. No es

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