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que les pertenezcan, los papeles encontrados á bordo, los géneros y efectos arrojados al mar que llegaren á recobrarse y su producto si se vendieren, sean fielmente restituidos á sus due. ños, á peticion de ellos ó de sus agentes debidamente autorizados y todo esto sin mas desembolso que el de los gastos de recobro y conservacion, y el de los derechos eventuales, y no otros, que en caso semejante pagaría un buque nacional.

Los agentes consulares de cada una de las dos naciones entenderán en las averías que los buques de su país hayan sufri. do en el mar, ó en su viaje a los puertos de la otra, cuando así lo soliciten los interesados, á no ser que se opongan á ello estipulaciones contrarias entre los armadores, los propietarios y los aseguradores, los cuales no presten su consentimiento de comun acuerdo, ó que haya habitantes del país interesados tambien en la avería.

ARTICULO IX.

En caso de

que pase

á los ciudadanos ó súbditos de uno de los dos Estados la propiedad de bienes situados en el territorio del otro, sea en virtud de contrato ó donacion, sea por testamento ó ab intestato, podrán tomar posesion de dichos bienes por sí ó por apoderado, retenerlos y disponer libremente de ellos, pagando solo los derechos á que en caso semejante estén sujetos los nacionales. Pero, si por ser los bienes raíces, estuviesen tales personas impedidas, como extranjeras, de retenerlos, tendrán el término de tres años para enagenarlos, sin pagar otros impuestos ó derechos que los que para tal caso se. ñalen las leyes á los nacionales.

ARTICULO X.

Si un súbdito ó ciudadano de una de las potencias contratantes muere en el territorio de la otra, las autoridades locales que tengan noticia de ello, lo avisarán antes de abrir la sucesion, al Cónsul general, Cónsul ó Vice-Cónsul mas cercano de la nacion del difunto. Al abrirse la sucesion, y si no son llamados á ella herederos necesarios ó testamentarios, ni se ha nombrado ejecutor testamentario, y generalmente siempre que estén ausentes los herederos súbditos de la nacion del difunto, sea cual fuese su derecho a la herencia, los mencionados Agentes consulares, por lo que interesa, tanto á los herederos como á los acreedores de la masa testamentaria, podrán proceder á las formalidades

у

á los actos siguientes: 1.° Tendrán la facultad de pedir á las autoridades del lugar, que procedan á poner los sellos judiciales en todos los efectos, muebles y papeles del difunto; el cual sello no podrá

romperse sino en el término que se designará y en presencia del Cónsul que firmará la diligencia ;

2.° De asistir a la faccion del inventario;

3.0 De proceder, conforme a la costumbre del lugar, á la venta de todos los muebles y de los frutos expuestos á deterioro, que provengan de los bienes.

4.• De administrar los bienes inmuebles por sí ó por apoderado, bajo su propia responsabilidad, sin intervencion de la autoridad local; à no ser que la reclamen habitantes del país en que la sucesion se abra, que tengan que hacer valer sus propios, derechos contra los mismos bienes.

Los tribunales del país decidirán las desavenencias ó disputas que se susciten entre los interesados acerca de la sucesion, y los Cónsules no podrán intervenir en juicio, sino como representantes de ella.

En el caso en que la sucesion de un súbdito de cualquiera de las altas partes contratantes se abra de la manera especificada en el primer acápite de este artículo, en un lugar donde no resida agente consular de la nacion del difunto, la autoridad local, despues de dar los avisos convenientes al Cónsul mas cer. cano, podrá proceder de oficio a la imposicion de los sellos, esperando para romperlos y para las demas medidas que afiancen los derechos ú otros interesados, la llegada dentro del término prescrito, del Cónsul ó de la persona a quien comisione.

Los mencionados agentes consulares teniendo en consideracion el valor de la sucesion y sus particulares circunstancias, podrán anunciar en los periódicos mas divulgados del distrito la muerte de su conciudadano, fijando á los acreedores, para que le presenten sus reclamos, un término perentorio, proporcio. nado a las distancias de los lugares y que nunca podrá pasar de un año.

Los agentes consulares no podrán liquidar la sucesion sin el consentimiento de los interesados, sino hasta la cantidad nece saria para el pago total de las deudas del difunto á los acreedo. res existentes en el lugar; entregando despues la sucesion y sus frutos á los herederos legítimos ó á sus mandatarios.

Mas, en caso de disputa acerca de la herencia ó de los derechos de los que la pretenden, ó sobre la validez del testamento ó sobre la entidad de la misma herencia, no se verificará la entrega de ella hasta que resuelva ó disponga lo que convenga la autoridad competente del lugar.

ARTICULO XI. Las sentencias y los autos en materia civil, ordinaria y comercial expedidos por los Tribunales de una de las dos altas par. tes contratantes, y debidamente legalizados, tendrán á peticion de dichos tribunales á los de la otra, la misma fuerza en los Estados de esta que las sentencias y los autos expedidos por los tribunales locales, y serán recíprocamente ejecutados, aun en la parte que se refiera á la inscripcion y al efecto de las hipotecas; las cuales tendrán la misma fuerza y valor en favor de los súbditos de la una potencia en el territorio de la otra, que para los propios súbditos, pero solo respecto de aquellos bienes que, segun las leyes del país en que están situados, puedan hi. potecarse.

Para que se puedan ejecutar tales sentencias deberán préviamente declararse ejecutorias por los tribunales superiores, den. tro de cuyo territorio ó de cuya jurisdiccion deba la ejecucion verificarse. Esta declaracion solo podrá negarse en los siguien. tes casos:

1.9. Cuando la sentencia ó el auto adolezca de injusticia no. toria.

2.o Cuando sea nulo por falta de jurisdiccion, de citacion 6 de mandato.

3.o Cuando sea contrario a las leyes prohibitivas del Estado donde se pida su ejecucion,

4.° Por falta de competencia del juez ó tribunal de quien haya emanado.

Los actos de jurisdiccion voluntaria, y los instrumentos de cualquiera especie, otorgados ante escribano aun antes de la conclusion del presente Tratado, tendrán en los dos países la misma fuerza y valor que los emanados de autoridades locales o autorizados por los notarios del lugar, cuando se hayan sujetado dichos actos o instrumentos públicos, á todas las formalidades у al pago de los derechos establecidos en cada uno de los dos Estados.

ARTICULO XII. Todos los productos del suelo 6 de la industria de uno de los dos países, ó de cualquier otro Estado, cuya importacion no esté absolutamente prohibida, pagarán los mismos dere. chos en los puertos del otro, ya se introduzcan en einbarcaciones peruanas ó sardas. Del mismo modo, los productos que se exporten, pagarán los mismos derechos y gozarán de las mismas franquicias y de los mismos favores especiales, que están 6 estuvieren reservados á la exportacion que se haga en buques nacionales.

ARTICULO XIII.

Las altas partes contratantes estipulan que el comercio de los súbditos de cada uno de los dos Estados, no sufrirá ninguna interrupcion, ni estará sujeto á ningun monopolio, contrato ó privilegio exclusivo respecto de ninguna especie de venta ó de compra : de manera que los ciudadanos del Perú tengan en los Estados Sardos, plena y entera facultad de vender y de comprar en el lugar que mas les convenga y en la forma que juzgasen mas ventajosa, ya compren ya vendan; y sin que estén sujetos á sufrir las consecuencias de ningun monopolio, contrato ó privilegio exclusivo de venta 6 de compra, usando recíprocamente de igual facultad los súbditos sardos en el territorio del Perú.

Las concesiones que existan de tales privilegios en favor de cualquiera compañía de comercio, corporacion ó individuo no podrán renovase al espirar el término, en ninguno de los dos Estados, sino admitiendo a los súbditos y buques del otro. Se exceptúan en el Perú de las disposiciones del presente artículo, los objetos de privativa 6 propiedad nacional; y en los Estados Sardos, los objetos de privativa real, esto es, el tabaco, la sal, la pólvora, las municiones de plomo para caza 6 guerra y

los naipes.

ARTICULO XIV.

Para los efectos del presente Tratado, serán tenidas en los Estados Sardos como naves peruanas, las que son consideradas tales en el Perú conforme á sus leyes, y serán tenidas en el Perú como sardas, las que conforme a las leyes de los Estados Sardos sean tales.

ARTICULO XV.

Los buques de guerra de cada una de las dos partes contratantes podrán entrar, permanecer y repararse en los puertos de la otra en que esto se conceda a la nacion mas favorecida: dichos buques de guerra estarán sujetos á las mismas reglas y gozarán de las mismas ventajas que los de la expresada nacion mas favorecida.

ARTICULO XVI.

En el caso de que una de las partes contratantes se hallase en guerra con otro Estado, ningun ciudadano ó súbdito de la otra parte, aceptará comision ni letras de marca de dicho Es.

tado, para ayudar o cooperar hostilmente contra la menciona. da parte beligerante, so pena de ser tratado como pirata.

'ARTICULO XVII. Se estipula expresamente que ninguna de las dos partes contratantes ordenará ó autorizará ningun acto de represalias, ni declarará la guerra contra la otra por quejas, injurias o daños, hasta que la parte que se crea ofendida no haya dirigido a la otra, una exposicion de los hechos, acompañada de las pruebas y documentos competentes, pidiendo justicia y satisfaccion, y que esto se le haya denegado ó retardado sin razon.

ARTICULO XVIII.

Las partes contratantes adoptan para sus mútuas relaciones el principio : la bandera cubre la propiedad. Por consiguiente, si una de las dos partes permaneciere neutral cuando la otra estuviere en guerra con una tercera potencia, las mercaderías cubiertas por la bandera neutral serán reputadas neutrales, aun cuando pertenezcan á enemigos de la otra parte contratante, excepto los artículos de contrabando de guerra. Convienen igualmente en que la libertad de la bandera asegura la de las personas, y en que por tanto, los ciudadanos ó súbditos de una potencia enemiga encontrados á bordo de un buque neutral, no podrán ser hechos prisioneros, á menos que sean militares en activo servicio de la dicha potencia.

Conforme al mismo principio y al de la asimilacion de la bandera y mercaderías, la propiedad neutral que se encuentre á bordo de un buque enemigo será reputada enemiga, excepto el caso en que se haya embarcado antes de la declaracion de guerra ó antes de que se tuviera noticia de ella en el puerto de la procedencia del buque; y conviene en que no se podrá alegar ignorancia pasados seis meses de hecha la mencionada de claracion.

ARTICULO XIX. Las altas partes contratantes no aplicarán el principio establecido en el artículo precedente, en favor de las potencias que no lo reconozcan: de suerte que cuando el enemigo no reconozca tal principio, las mercaderías de su propiedad encontradas á bordo de nave de la parte contratante neutral, serán tratadas como propiedad enemiga; y por la misma razon, las mer. caderías pertenecientes á la Nacion neutral encontradas en naves enemigas serán libres, si se prueba que pertenecen á dicha nacion neutral.

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