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padecieron un gran temporal, y Pinzon volvió á separarse, al parecer involuntariamente, pues el mismo Colon dice «que no pudo más por la fuerza »de la tormenta» (1). Oviedo, mal informado, atribuye la falta de buena armonía y correspondencia entre el Almirante y Pinzon á haber contradicho éste con acrimonia y aspereza, la determinacion que aquel habia tomado de dejar treinta y ocho hombres en la Isla Española, y al recelo de que Colon intentase prenderlo por esta demasía, por cuya razon se separó de su conserva (2). Las preguntas 19, 20 y 21 y sus contestaciones contienen lo que hizo Martin Alonso desde que se separó del Almirante durante cuarenta y cinco dias; y si se examinan con crítica é imparcialidad, resultará de ellas una relacion verídica de estos sucesos, confundidos ó alterados por nuestros historiadores.

Separado Pinzon otra vez del Almirante cuando regresaban á España, arribó á Bayona de Galicia, y queria ir á Barcelona á dar cuenta á los Reyes del suceso del viaje; pero SS. AA. le dieron á entender que no fuese sino con el Almirante, á quien hahian enviado al descubrimiento, lo que le causo

(1) Diario del Alm., tom. I, pág. 150.

(2) Oviedo, Hist. gen. de Ind., lib. 2., cap. 6, refirió estos sucesos de Martin Alonso hasta su vuelta á España y su muer. te, por informes de Vicente Yañez Pinzon y de Hernan Perox Mateos. Muñoz le siguió en su narracion.

tal pesar y enojo, que se fué á su patria indispuesto, y murió de congoja á pocos dias de su llegada, cuando ya habia partido el Almirante para Barcelona. Así lo dice Don Hernando Colon, á quien sigue Herrera, aunque Casas no expresa tantas circunstancias (1). El 15 de Marzo de 1493 al mediodía, entró Colon en Saltes (2), y en Sevilla el 31, Domingo de Ramos, segun Bernaldez (3). Contestáronle los Reyes á sus primeros avisos en 30 del mismo Marzo, y recibió esta carta en Sevilla, donde entónces le vió Casas (4). Por consiguiente no pudo salir hasta muy entrado Abril para Barcelona. Por estos datos puede fijarse la muerte de Martin Alonso á principios del mismo mes, así como no cabe que el Almirante llegase á Barcelona desde Sevilla á mediados de Abril, segun dice su hijo (5), atendida la distancia y las detenciones que refiere el mismo Don Hernando le fue preciso hacer para contentar la curiosidad de la gente que concurria á los caminos y á las calles de los pueblos, maravillándose de ver los indios y las curiosidades que conducia del Nuevo-Mundo. La entrada en Barcelona no pudo, pues, verificar

(1) Colon, Hist. del Alm., cap. 41.-Herrera, Déc. I, lib. 2, cap, 5.- Casas, lib. I. cap. 75.

(2) Diario del Alm.. tom I, pàg. 155.
13) Hist. de los Reyes Cat., cap. 118 al fin.
14) Lib. I, caps. 77 y 78.
(5) Hist. del Alm., cap. 41.

TOκο ΧΧΧΙΣ

se por lo menos hasta muy á fines de Abril, y allí permaneció Colon hasta el 30 de Mayo, segun otras noticias coetáneas. Estas indicaciones convencen suficientemente de la utilidad de los documentos que publicamos para investigar la verdad, cuando se busca de buena fe entre las diversas pasiones de los historiadores y testigos, y la nimia credulidad de los que siguieron á unos ú otros sin exámen.

OBSERVACION VII SOBRE LA PRIMERA VISTA DE TIERRA

DEL NUEVO-MUNDO.

Para examinar este punto es preciso tener á la vista lo que dice el Almirante en su diario, relativamente al Jueves 11 de Octubre de 1492. «Dempues del sol puesto navegó a su primer camino al Oueste: andarian doce millas cada hora, y fasta dos horas dempues de media noche andarian noventa • millas, que son veinte y dos leguas y media. Y por

que la carabela Pinta era más velera é iba delante del Almirante, falló tierra y fizo las señas quel Almirante habia mandado. Esta tierra vido primero un marinero que se descia Rodrigo de Triana; puesto que el Almirante á las diez de la noche, estando en el castillo de popa, vido lumbre, aunque fué cosa tan cerrada, que non quiso afirmar que fuese tierra; pero llamó á Pero Gutierrez, repostero destrados del Rey, é díjole que parescia lumbre, que mirase él, y así lo fizo y vídola: díjolo tambien á Rodrigo Sanchez de Segovia quel Rey y la Reina enviaban en el Armada por Veedor, el cual no vido, nada, porque non estaba en logar do la pudiese ver. Den, pues quel Almirante lo dijo, se vido una vez ó dos, y era como una candelilla de cera se alzaba y levantaba, lo cual á pocos paresciera ser indicio de tierra. Pero al Almirante tuvo por cierto estar junto a la tierra .... A las dos horas dempues de la media noche paresció la tierra, de la cual estarian dos leguas. Amañaron todas las velas, etc.,» y esperaron á que amaneciese para verla, como en efecto la vieron, y era la Ysleta de Guanahani.

Ahora bien: si la carabela Pinta era más velera é iba delante del Almirante, era natural que descubriese primero la tierra; y pues desde el sol puesto caminaron doce millas por hora, es claro que desde las diez de la noche hasta las dos de la mañana, que son cuatro horas, andarian cuarenta y ocho millas, ó doce legnas, que con las dos que distaba la Ysla á las dos de la mañana, son catorce leguas las que estaban apartados de ella á las diez de la noche. Añade el Almirante - pag. 23—que «esta >> Ysla es muy llana y sin ninguna montaña:» ¿pues cómo pretende haber visto á las diez de la noche, y á distancia de catorce leguas, una lumbre que se alzaba y bajaba en una tierra rasa y sin 'elevacion sobre el horizonte? (1) ¿Cómo no la vieron los de la Pinta que iba delante, así como la descubrieron á las dos de la mañana? ¿Cómo es que no mando acortar vela y ponerse en facha ó al páiro cuando á las diez de la noche «tuvo por cierto estar junto »á la tierra, » como lo hizo cuando la avistó la Pinta, segun lo exigia la razon y la prudencia, atendido el andar de los buques? ¿Cómo dice priméro que vió la lumbre tan confusamente que no se atrevió á afirmar que fuese tierra, y que á pocos pareciera ser indicio de ella, y no obstante «lo tuvo »por cierto» poco despues, sin tomar por esto las disposiciones que requería la certidumbre de este juicio? ¿No pudo ser la luz de la bitácora ú otra de la Pinta que iba delante, ó de la Niña que le caeria á otro rumbo-pues que no expresa á cual le demoraba la luz;—y era fácil con el movimiento del buque que subiese y bajase, se viese y ocultase alternativamente? Los que creen ahora que la luz

(1) Hecho un cálculo por la tabla de las tangentes al hori. zonte, segun la altura de donde se dirigen, y suponiendo la vista del observador elevada 12 piés de Burgos sobre el nivel del mar-que es cuanto puede suponerse, atendida la pequeñez de las carabelas-result i que era preciso tuviese la tierra una altura de ?.254 piés para que su cumbre ó parte superior se pudiese avistar á 14 leguas de distancia.

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