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Sin duda recordará el señor Ferreyros que poco después del establecimiento en Lima, en el mes de Agosto de 1838, del Gobierno de S. E. el general Gamarra, medió una correspondencia, entre el señor Lazo, Ministro de Relaciones Exteriores de aquel Gobierno y el infrascrito Encargado de Negocios de S. M. B., relativa á la dec'aración formal que le había dirigido en el nombre y por orden expresa del Gobierno de S. M. B.; es decir:que, « la Gran Bretaña hará responsable á la Nación Peruana, bajo

cualesquiera partiilo ó forma que sea administrado su Ciobier« no, por la seguridad de los súbditos británicos y propiedades « británicas dentro del territorio Peruano (1)

En el curso de aquella correspondencia, el señor Lazo, con fêcha 12 de Setiembre de 1838, asento, como un fundamento sério de queja contra el que suscribe é igualmente a todos los veniás miembros de los cuerpos Diplomático y Consular entonces residentes en Lima; y finalmente en contra de los comandantes en jefe de las diversas fuerzas 'navales de naciones extranjeras en el Callao—que no había hecho ni reclamación ni protesta algtina" contra el armamiento que se practicó de los castillos del Callao; ni habían tomado medida alguna para estorbar que fuesen ármados y puestos en un estado de defensa en contra del ataque que se esperaba de la expedición chilena.

En contestación á esta queja, el infrascrito, sin vacilar, declaró su opinión que, no se podía encontrar autorización («warrant») alguna en el derecho internacional que hubiese justificado semejante acto de intervención, de parte de Agentes Diplomáticos, Consulares, 6 Navales como la que exigía de ellos el señor Lazo, con el objeto de impedir á una Nación Independiente el uso de sus detensas naturales para resistir á una invasión extranjera' ó para librar su territorio de los correrías («from being over-run») de un ejército extranjero.

El que suscribe, se halla siempre satisfecho de la exactitud de aquella opinión; y, por lo mismo, desea evitar que preste fundamento ó pretesto alguno por la suposición que tiene idea alguna de retractarse de ella, ó de desviarse del curso que siguió en aquella ocasión:-al solicitar ahora la séria atención del Gobier. no Peruano al peligro inminente á que se expondrán propiedades británicas almacenadas dentro de los castillos del Callao, si

(1) Véase las páginas 128 á 133.

aquel Gobiemo persiste en sus actuales medidas de -armar y guarnicionar aquellos castillos como una fortaleza. .

Se puede decir, como un cálculo aproxiraado, que propiedades británicas ascendentes de ocho á diez millones de pesos, mág ó menos, están en la actualidad despositadııs dentro de aquellos. castillos bajo la custodia de la Aduana del Callao; que, por falta de un número suficients de: alınacenes para su depósito, no se puede colocar una parte considerable de ellas bajo candado y llave. in. . ....... .... .. .

Fácilmente concebirá el señor Ferreyros el peligro á que serán expuestas estas propiedades, en el caso que se introduzca ;una, gua inición en los castillos del Callao... ini

. - La propiedad y conveniencia de la demolición de la fortaleza de los castillos del Callao, es un punto sobre que la Nación Pe. ruana únicamente, tiene el derecho de determinar; y, por lo mismo, el infrascrito jamás se ha atrevido, («presumed») y ni ahora se atreve, á ofrecer opinión alguna solyre él.

Será suficiente para él recordar los hechos de que las fortalezas de aquelļos castillos han sido en parte destruidas en el año 1835. por el Gobierno del General Salaverry; y de que han sido casi enteramente destruidas en los años 1839 y 1840, por el Gobierno de S. E. el General Gamarra, en la ejecución de uma ley expresa á ese efecto del Congreso Peruano.

Desde luego, los comerciantes extranjeros naturalmente han mirado la destrucción de esa fortaleza como una garantía que las propiedades almacenadas en el Callao no serían otra vez sujetas a aquellas pérdidas por la violencia militar, á que la experiencia anterior había tan plenamente manifestado quedaban sujetas, interin se conservaban aquellos castillos como una fortaleza; y sobre la fé de vésta, aparentemente garantía nacional, los comerciantes británicos han embarcado pura el Callao, y han desembarcado en él, para su depósito en los almacenes de la Aduana,-la enorme cantidad de propieda les que antes se Lan mencionado, con preferencia á cabarcarlas para su depósito en", un puerto de Chile, es decir, en Valparaiso.

Ni tampoco el hecho de la responsabilidad en que se halla constituida la Sación l'eruana, para hacer en todo tiempo una plena reparación por las pérdida że propiedas es británicas que pueden tener lugar durante diferencias intestinas entre partidos opuestos en el Perú, enteramente remueva, aunque pueda disminuir, el gravámen («hardship») del caso; porque, con motivo del permanente estado de embarazo en que se halla la Hacienda del Perú, nunca se ha efectuado esta reparación, sin considerables

vejámenes, molestia y demoras; y sin que los dueños de estas propiedades hayan entrado en arreglos que, en la practica, les han acarreado sérios detrimentos.

El que suscribe, animado, igualmente, por un sincero miramiento hacia los intereses del Perú, á la seguridad de propiedades británicas existentes en él, y por un deseo de remover todo pretexto para renovar en su contra una acusación de la naturaleza que asentó el señor Lazo;-oportunamente, y de un modo moderado, ha dado al señor Ferreyros esta prevención amistosa («Friendly Warning») con respecto á la pesada responsabilidad que puede recaer sobre la Nación Peruana por pérdidas de propiedades británicas depositadas dentro de los castillos del Callao en el caso de que se persista en la medida de su Gobierno de armar y guarnicionar aquellos castillos.

El infrascrito, tiene la honra de suscribirse del señor Ferrerros, muy atento, obediente servidor.

Belford Hinton Wilson.

Al señor Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, &. &. &.

Legación de Su Majestad Britanica.

Lima, á 27 de Abril de 1841.

La nota del señor Ferreyros, su fecha 23 del corriente, (1) fué entregada á la Legación de S. M. B. como á las nueve y media de la noche del Sabado 24 del que rige.

A consecuencia de su recibo es del deber del infrascrito declarar, de la manera más terminante, que jamás ha manifestado, ni abrigado duda alguna en cuanto al derecho del Perú para armar y guarnicionar de nuevo los castillos del Callao como una Fortaleza; mucho menos ha exigido del Gobierno del Perú que renunciase aquel derecho, como tan extrañamente se arguye en la nota del señor Ferreyros á que se contesta; al contrario, el señor Ministro de Relaciones Exteriores, en su nota de 12 de Setiembre de 1838, ha asentado como un fundamento de acusación en contra del que suscribe, que no protestó ni reclamó, ni dió paso alguno para estorbar el ejecicio de aquel derecho durante aquel

(1) Véase la página 231

año;'y en una ocasión, cuando su ejercicio no sólo fué natural, sino, aparentemente indispensable á la seguridad del Gobierno del país, amagado en aquel momento de una invasión extranjera. ΕΙ

que suscribe, en su nota del 6 del que rige, ha declarado además de la manera más terminante que «La propiedad y cona veniencia de la demolición de las Fortalezas de los Castillos del «Callao, es un punto sobre que la Nación Peruana únicamente «tiene el derecho de determinar; y, por lo mismo, que el infrasa crito jamás se habría atrevido, ni entonces se atrevfa, á ofrecer a opinión alguna sobre él. »

¿Es posible que haya lenguaje más esplícito é inteligible que este?

¿Por que, pués, se le ha interpretado mal, ó de todos modos se ha ofuscado enteramente su evidente intento é inteligencia en el raciocinio sobre él del señor Ferreyros?

El infrascrito, «animado,» como en ese tiempo aseguró, « igual. a mente por un sincero miramiento hacia los intereses del Perú, á a la seguridad de propiedades británicas existentes en él, y por un « deseo de remover todo pretesto para renovar en su contra una u acusación de la naturaleza asentada por el señor Ministro de «Relaciones Exteriores, en su nota de 12 de Setiembre de 1838, -solicitó la séria atención del Gobierno Peruane al hecho de que en la actualidad se hallan depositadas en los almacenes de la aduana, situados dentro de los Castillos del Callao, propiedades británicas ascendentes al valor de cerca de diez millones de pesos, $ 10.000,000; recordándole que la experieneia de lo pasado costosamente había demostrado, que las propiedades depositadas en ellos eran sujetas á pérdidas durante la permanencia del Callao como una fortaleza guarnicionada; y consiguientemente del peligro inminente á que serían expuestas estas propiedades en el caso de que el Gobierno del Perú persistiese en sus actuales medi. das de armar y guarnicionar aquellos castillos como una fortaleza.

Siendo este claramente el único objeto á que se refiere la nota del infrascrito del 6 del corriente,-su simple lectura desvanecerá los argumentos registrados en la nota del señor Ferreyros del 23 del que rige, atacando la conducta del infrascrito bajo interpretaciones injustas («unwarrantable») de su lenguaje y objeto; desde luego, ningún bién resultaría de la continuación de una contro versia sobre el lenguaje y objeto de aquella nota.

Pero en justícia podrá permitirse al que suscribe preguntar, įsi una representación sobre este mismo asunto no ha eido eleva

da'al Supreino Gobierno por el señor Administrador de la Adua. ma del Callao? y si una representación también sobie el misnio abunto, no ha sido dirigida al mismo señor Ferreyros por algún otro agente diplomático residente en Lima? é igualmente podrá permitirsele con justicia averiguar, visto que el señor Ferreyros Îva convertirlo esta cuestión en un atadine personnl—si énresa útltiina representación no se ha hecho mención o alusión a los rimores toeantes a robos recientes en los almacenes de la Arruana del Callao?! **** Si es así que se han dirigido tales representaciones al Gobierno Supremo; y que, á lo menos en una" dle, ellas se ha hecho niención ó alasión á robós, cuino no podrá negarlo el señor rerreyros—¿qué fundamento justificativo posée el señor Ferreyros para acusar los motivos y conducta del que suscribe en lenguaje tan duro y tan poco cortés?

Semejante modo de proceder es manifiesiamente ofensivo al Gobierno de S. M: B., cuyo representante en el Perú tiene ellinfrascrito el honor de ser; porque, en el desempeño de los deberes de aquel puesto, es claramente su obligación de usar de sus mayores esfuerzos, 110 solamente para procurar- reparación por agravios inferidos á los súbditos de S. M. B.: .pero, en cuanto es. té de su parte, es de su deber evitar, - mediante representaciones oportunas y amistosas, la ocurrencia de esos agravios y era con la mira de este légítimo y amistoso objeto que el infrascrito di. rigió en su nota del 6 del corriente al señor Ferreyros, y enxel :8 del corriente tuvo la entrevista con S. E. el Presidente

El objeto declarado del que suscribe al referirse a la ley del Congreso, autorizando la demolicióii de la fortaleza del Callao, erá meramente para manifestar que los comerciantes, mirairdo el hecho de la demolición de la fortaleza como una garantía de que sus propiedades no serían expuestas á aquellas pérdidas duranta las guerras civiles de quie, tan á menudo y tan severamente, habían sufrido durante la existencia de la fortaleza, habían desembarcado en el Callao, para su depósito en los almacenes de la aduana, una cantidad grande de propiedades, que si no fuese por la garantía para su seguridad qué ofrecía 'la enunciada de terminación de destruir la fortaleza del Callao, incuestionablei mente ellos no las habrían allí depositado. 11, 11,'havia

Al asentar este hecho, el infrascrito no ha puesto en duda, 'ni aún remotamente, el derecho del Perú para revocar aquella dey ó para armar y guarnicionar de nuevo los castillos del collko como una fortaleza, como con tanta injusticia ha argüido el señor Ferreyros, en vista misma de las pruebas de lo contrario, sú

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