Imágenes de páginas
PDF
EPUB

ministradas en la nota del infrascrito á que el señor Ferreyros contestaba.

No puede pretenderse por el señor Ferreyros que una interpretación tan violenta é injusta del lenguaje y objeto evidente de la nota del que suscribe, puedle recibirse como una prueba de la declarada existencia de un espíritu de justicia y conciliación,

Con respecto al evidente espíritu y objeto del segundo punto que contiene la nota del señor Ferreyros, tocante á la acusación hecha en contra del infrascrito, y con más especialidad por el señor general Salas; es decir, que había hecho al Gobierno violentas imputaciones en contra de la inoral de la sexta división, sosolamente tiene que observar que no es posible que persona alguna imparcial pueda equivocarse en cuanto el espíritu y objeto de los documentos que se han presentado y publicado sobre aquel asunto, con referencia al que suscribe, ni tampoco pueda dejar de desaprobar la falta de decoro que abunda en el lenguaje grosero y ultrajante de ellos con respecto á él: el que ha sido patrocinado, si acaso no ha sido abiertamente aprobado por el senor Ferreyros, y ei general Salas, por el hecho sólo de su publicación.

Es muy natural que el infrascrito en común con otros miemy bros del cuerpo diplomático y de los empleados de la aduana, i generalmente con el comercio, («Mercantile Community») hay abrigado alarmas por la seguridad de propiedades almacenadas en el Callao, en el caso de que se armasen y guarnicionasen de nuevo los castillos como una fortaleza: la experiencia de las sérias pérdidas que se sufrieron en años anteriores á consecuencia de estar armados y guarnicionados aquellos castillos, demasiadamente justificaba esas alarmas; mientras que la singular coincidencia de la denuncia oficial de robos que se hizo al señor administrador de la aduana el dia 7 del corriente; es decir, unos pocos días después de la entrada de las tropas en el Callao, yun día anterior á la conversación del que suscribe con S. E. el Presidente-justamente aumentó en aquel momento la alarma de todos por la seguridad de propiedades almacenadas en él, recorvlando á los dueños sus anteriores pérdidas provenientes de la presencia de tropa dentro de los castillos.

Pern 110 es una consecuencia obligatoria que, por el hecho de que tuviesen lugar robus, ó por el 604 habie do currido asi teriormente esos robos solamente livesc siune raisonbirtos pre cisamente en o Domontosan 17. mai puterion hat dernovo tropas de garnición monol ('.?!.00. Pozele altoras de ellos son soldados; y, desde luego, muy bien puilo el infrascrito referirse a los

rumores de esos robos, como en efecto se refirio á ellos, sin imputárselos, como un hecho positivo á los soldados, y como una inculpación determinada contra ellos, que nunca se les imputó; declaración en que le asiste la confianza de las subsiguientes conversaciones que ha tenido con S. E. el Presidente sobre este asunto, que S. E. le apoyará.

El hecho de que se han perpetrado robos de tabaco, velas de esperma y efectos de manufactura británica, aunque en un número menor de bultos que el que generalmente se decía, pero de un valor mayor que el que el infrascrito había creído al princi . pio, no será negado por el señor Ferreyros después que aquel hecho ha sido plenamente sustanciado por la indagación sobre el asunto que ha hecho el señor administrador de la aduana, á consecuencia de la denuncia que se le hizo, en 7 del que rige, de que habían ocurrido robos dentro de los castillos: y sin embargo se ha dejado pasar en silencio este hecho importante por el señor Ferreyros en sus notas, como igualmente en todos los documentos impresos en conexión con el nombre del infrascrito. EI

que suscribe ha observado antes que la nota del señor Ferreyros fué entregada á la legación de S. M. B. como á las nueve y media de la noche del sábado 24 del corriente, no obstante que lleva la fecha de 23 del que rige: y esta nota, junto con otra solamente de las dos notas del infrascrito á que pretende contestar, están impresas en la Gaceta Oficial del mismo día, en que, por la noche, la nota del señor Ferreyros ha sido entregada á esta legación; demostrando así que aquella nota deberá haber sido trasinitida á la imprenta anterior aún á su trasmisión al infrascrito, privándole, en su consecuencia, del poder de defenderse en contra de las inculpaciones que contiene aquella nota en tiempo para la publicación de esta defensa en la Gaceta del Sábado, en el caso que el señor Ferroyros, en obsequio de la buena fé y justicia, hubiese estado dispuesto á permitir su publicación en ella.

El infrascrito, además debe observar que no obstante que se emplean dos páginas de la nota del señor Ferreyros, en relación á inculpación de la nota del infrascrito del 6 del corriente, el señor Ferroyros no ha hecho publicar aquella nota.

Asiste al infrascrito un derecho para preguntar ¿por qué esta nota, que es la base de toda la correspondencia, no ha sido impresa por el señor Ferreyros en la Gaceta Oficial, no obstante de que en ella ha hecho impriinir las inculpaciones que hace de aquella nota?

Semejante omisión, igualmente que el acto de entregar, un día después de su fecha, notas en que se ataca la conducta de un

agente diplomático en una cuestión de urgencia y de importan cia; y el de mandarlas á la imprenta anterior aún á su entrega á la persona á quien se las dirige, impidiendo, por él, la posibilidad de la publicación de la defensa en el mismo diario, es un modo de proceder que se halla igualmente opuesto á la cortesía y práctica oficial, y á aquella justicia que es el fundamento de todas las relaciones amistosas entre Estados; y el infrascrito, por lo mismo, tiene un derecho incuestionable para quejarse de este modo de proceder que se ha guardado en la presente ocasión;y á pedir que su nota del 6 del corriente, así mismo como la presente, se impriman en la Gaceta Oficial.

Finalmente, es con mucho sentimiento que el infrascrito ha notarlo por el lenguaje y tenor de las notas del señor Ferreyros que, olvidándose de la importancia de los intereses británicos, no menos que de los peruanos en el asunto sujeto á materia de la nota del infrascrito de 6 del que rige, en lugar de concurrir con él en un mismo amistoso y cordial espíritu, al fin de proteger con más eficacia aquellos intereses, haya, al contrario, dado una interpretación al lenguaje y objeto de aquella nota, enteramente desacorde con su verdadero intento é inteligencia, y haya convertido sus propias notas en meros ataques personales contra el infrascrito.

Un sentimiento de deber hacia su soberana, como igualmente el respeto que profesa á la Nación y Gobierno Peruano, y, finalmente, así mismo, necesariamente privará al que suscribe de replicar á las imputaciones que le ha hecho el señor Ferreyros; maxime cuando sus propias notas prestan la prueba más clásica de su infundada naturaleza; pero no puede menos de expresar lo sensible que le es que el señor Ferreyros permita que sus sentimientos personales se mezclen en asuntos en que versan relaciones internacionales; y de que se le manifiesten al mundo no solamente en aquella porción de la imprenta con que el señor Ferreyros mismo no negará ha estado y está en una inmediata conexión;—sino en sus actos oficiales con él;—que tiene el honor de suscribirse, del señor Ferreyros, atento, obediente servidor.

Belford Hinton Wilson.

Al Señor Ministro de Relaciones Exteriores del Perú &. &. &.

Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

Lima, Mayo 6 de 1841.

Si la nota del señor Wilson de 6 del pasado, que ha tenido á bien publicar y á que el infrascrito ha aludido en su comunicación de 23 del mismo, hubiera sido una representación meramente amistosa, de manera que no hubiera podido tomarse estrictamente por el Gobierno en otro sentido que en el de un paso benévolo y preventivo, el infrascrito no se habría detenido en calificar aquella nota de reclamación, ni habría pretendido sostener y afianzar el derecho de guarnicionar el Callao, que compete al Gobierno y la consiguiente prescindencia y exclusión de toda intervención oficial obligatoria de parte de representantes de poderes extraños, que tendiera á cohibir semejante medida.

Mas sin que el infrascrito pretenda ahora contradecir el fin amigable que el señor Wilson atribuye á su citada comunicación, era indudable y lo es aún para el Gobierno del infrascrito, que no obstante haber dado el señor Wilson, como ya se ha dicho otra vez en la nota de 23 de Abril último, muestras de reconocer la inviolabilidad de ese derecho que asiste al Gobierno para fortificar el Callao, no dejaba de percibirse en la nota del 6 una manifiesta tendencia á fundar derechos contra aquella medida. Es muy natural colegirlo así de las siguientes frases literales:

« Ni tampoco el hecho de la responsabilidad en que se halla * constituida la Nación Peruana, para hacer en todo tiempo, « una plena reparación por las pérdidas de propiedades británicas a que pueden tener lugar durante diferencias intestinas entre par«tidos opuestos en el Perú, enteramente remueva, aunque pueda « disminuir, el gravámen (“hardship”) del caso, porque con mo« tivo del permanente estado de embarazo en que se halla la lla« cienda del Perú, nunca se ha efectuado esta reparación, sin con«siderables vejámenes, molestia y demoras; y sin que los dueños « de estas propiedades hayan entrado en arreglos que, en la prác«tica, les han acarreado sérios detrimentos».

¿A qué fin aludir el señor Wilson á esta circunstancia, y suponer que la responsabilidad del Gobierno por la propiedad británica, depositada en el Callao, no era bastante á garantizar la seguridad de esta, sino para autorizarse á una reclamación que había de ser preciso combatir con energía, por remota que fuese la iclea de establecer el derecho de contrariar la medida del ar mamento de la plaza? Estar necesidad cobra mayor fuerza cuan. do se reflexiona que los Gobiernos deben evitar todo aquello que pudiera dar por resultado el menoscabo de las prerogativas esenciales de que disfrutan por conveniencia comun y por la sanción universal, aún cuando no haya nediado algún acto intencional ó directo.

No olvidó tampoco el infrascrito que la nota de 6 del próximo pasado tomaba toda la importancia de un reclamo por el lenguaje sostenido por el señor Wilson en su segunda nota de 15 del mismo mes. En ella se motiva la entrevista que el señor Wilson tuvo con S. E. el Presidente en que «no ha debido ser « indiferente el hecho alarmante de que se tratase de armar y « guarnicionar de nuevo los castillos interin existiese adentro «el valor de diez millones de pesos de efectos británicos. Si el señor Wilson reputaba indeferente á los derechos externos de los súbditos británicos interesados en esa propiedad é indiferente á su representación activa, como agente de su Gobierno, el hecho del armamento de la plaza já qué efecto podría llamarlo alarmante con relación á los fines internacionales? La Nación Peruana no podía perecer fuese ó no fuese efectivo el armamento, y cualquiera que fuese el resultado de las operaciones militares en general; y, por consiguiente esas responsabilidades nacionales por razón de esos intereses, evidenciadas que fuesen las circunstancias de las pérdidas que se temían de la propiedad británica, debían permanecer vigentes. Pero el señor Wilson había llamado insuficientes estas responsabilidades, y de aquí la calificacion de alarmante dada al armamento, de aquí la aparente necesidad de la reclamación.

Si el hecho de haber sido llamado en la noche del 6 de Abril el ayudante de Gobierno, teniente coronel don Florentino Villamar, por los señores Daponte, Encarcagado de Negocios del Brasil y Wilson, en la plaza principal de esta ciudad, y habersele dicho por el primero, refiriéndose al señor Wilson, presente allí mismo, que en el Callao se había efectuado un robo de cien fardos de efectos, hecho por la tropa, añadiendo que era preciso retirarla, y que lo avisase así al Gobierno exponiéndole: que el hecho era tanto más cierto que había sido practicado por los soldados de la 69 división, cuanto que los efectos sustraídos que consistían en tabaco, velas de esperma y otros efectos habían sido entregados por los soldados sustractores á particulares, que al tiempo de extraerlos del Castillo fueron sorprendidos por los guardas de la Aduana y conceptuados los artículos en clase de contrabando; y que, en fin, el señor Wilson no pasaba en persona á hacer una reclamacion á S. E. el Presidente por lo avanzado de la hora; pero que lo verificaría al día

« AnteriorContinuar »