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siguiente, como sucedió en efecto en la entrevista que el señor Wilson se procuró con S. E. el Presidente; si este hecho no hubiese puesto por si solo al Gobierno en la nece-idad de mirar las instancias del señor Wilson como una reclamación reiterada, su misma comunicación de 15 del mes proximo pasado bastaría para justificar el tenor de la del infrascrito ya citada. «Un asunto a en que era su primordial deber intervenir » son las palabras literales del señor Wilson. A la vista de esta aserción alarmante impresa en un diario, era también del primordial deber del infrascrito contradecir el intento que explicaban tales palabras, que unidas á las circunstancias anteriormente referidas, se ofrecían á los ojos del público en un documento de esa importancia, aunque como otro vez ha dicho el infrascrito, hubiese dado el señor Wilson alguna muestra de no dirigirse precisamente á

ese fin.

El infrascrito, siente sinceramente haber tenido que difundirse en una materia que, á la verdad, no ha sido el objeto principal de estas comunicaciones; pero puede decirse que la cuestión ha tomado un rumbo extraño, sin que semejante novedad que debe su origen á la comunicación del señor Wilson de 27 del mes próximo pasado, pueda con fundamento mirare como resultado de haber convertido el infrascrito en ataque personal, segun asegura el señor Wilson, el asunto de las primeras notas y de la entrevista con S. E. el Presidente. No habiendo al infrascrito asomado ni directa, ni indirectrmente la idea de considerar estas reclamaciones como un ataque á su persona, bien que las haya visto bajo un aspecto internacional alarmante, no puede penetrar la intención del señor Wilson ni los fines con que habrá querido imputar al infrascrito una mira que no ha tenido, ni ha expresado, ni menos ha hecho sentir de ningun modo.

El infrascrito, atendiendo al verdadero objeto de la correspondencia oficial, y especialmente de la que se ha sostenido sobre tan odiosa materia, desearía que el señor Wilson mirase como verdadero punto de la cuestión si la acusación recayó ó nó sobre la tropa. Presentados luminosos comprobantes, que el infrascrito no ha visto destruidos, de que era sólo la tropa la que en la conferencia y demás pasos dados por el señor Wilson sufrió la inculpación de los que pudieron sorprender al señor Wilson con semejante calumnia, nada tiene de extraño que los interesados en alejar sospecha tan ofensiva hayan hecho en un periódico particular la publicación del sumario que los vindica. Tampoco alcanza el infrascrito que, á personas que como los militares nacen profesión del honor, se les pueda negar ó vedar el uso de los

medios de vindicación aparentes para lavarse de una negra mancha con que se había pretendido empañar su reputación.

La prueba de la inculpabilidad de aquellos resulta, no sólo de esos esclarecimientos, sino tanıbién de la nota que el administrador de la aduana del Callao pasó á este ministerio en 21 de Abril, inserta en el Peruano número 19, en la cual se puntualizan los verdaderos autores del roko.

Es cierto que el señor Encargado de Negocios de Estados Uvidos dirigió al Gobierno una exposición amistosa, acerca de la ocupación del Callao con tropas después que el señor Wilson babía entablado su representación de 6 de Abril; y ya que el infrascrito ha sido precisado á dar razón del motivo que tuvo para omitir una respuesta equivalente á la de 23 de Abril

, con respecto á esa comunicación, parece oportuno manifestar que el diverso tenor de esta comunicación, en que nada se trasluce de exigencia de obligaciones, y á la cual no acompañar a circunstancias azarosas ni exigencias verbales directas como á la del señor Wilson, en que se afrontaba responsabilidad y culpabilidad . de los cuerpos estacionados en el Callao por entonces, ba sido la causa de que se considere la representación del señor Piket bajo el distinto caracter que verdaderamente tiene.

Si algo ha podido dar una tendencia extraña á la correspondencia del señor Wilson, es sólo su empeño de atribuir al Gobierno, como lo ha hecho en su nota del 15 de Abril, la publicación del sumarin, hecha por particulares interesados en desvanecer una calumnia; y la publicación verdaderamente extempo ránea que el señor Wilson hizo de la nota de 15 de Abril sin esperar á que el Gobierno la hiciese en el periódico oficial, como el señor Wilson lo había expresamente solicitado.

Si aplicar el Gobierno á sus comunicaciones los medios de publicidad que el señor Wilson emplea para las suyas, dando el ejemplo con su conducta é iniciando una polémica ante la opinión general, la que en verdad no teme el Gobierno; si este paso de imitación ha podido ser considerado como agravio por el señor Wilson, nada tiene que extrañar el Gobierno en vista del lenguaje y del sistema de correspondencia adoptado por el señor Wilson para con este Ministerio: circunstancias que habiendo llamado justamente la atención del Gobierno lo estrechan, cuino ila aicno ya ei señor wilson, á volver por su decoro y su dignidad, riidados por el Agente de un poder amigo.

El infrascrito, se repite del señor Wilson, su atento, obediente servidor.

Manuel Ferreyros.

Al Señor Encargado de Negocios y Cónsul General de S. M. B:

Legación de Su Majestad Británica.

Lima, á 11 de Mayo de 1841.

El infrascrito, Encargado de Negocios de S. M. B., ha tenido la honra de recibir, en la tarde del 7 del corriente, la nota del señor Ministro de Relaciones Exteriores, su fecha 6 del mismo, la que se halla impresa en la (accta del Gobierno del 8.

Dos son los cargos que virtualmente se han dirigido contra el infrascrito, y que forman el objeto de la controversia actual.

El primero, que se haya registrado en los documentos oficiales impresos en el número 563 del diario titulado el «Comercio», publicado el 14 de Abril, reproducido en las notas del señor Ferreyros de 23 de aquel mes y de 6 del corriente, y repetido de un modo el más indecoroso v ofensivo al infrascrito en otro dia. rio de esta capital titulado «La Bolsa»; es decir, que el infrascrito ha hecho una imputación violenta contra la moral de la tropa de la 64 división; atribuyendo, como un hecho positivo y como una inculpación determinada contra ella, ciertos robos de efectos que fueron oficialmente denunciados al señor Administrador de la Aduana unos pocos días después de la ocupación por aquella tropa de los castillos del Callao.

El segundo, y que virtualmente se contiene en la nota del señor Ferreyros, su fecha 23 de Abril, es que el infrascrito, en su nota del 6 de aquel mismo mes, ha cuestionado el derecho del Perú para armar y municionar de nuevo los castillos del Callao como una fortaleza, ó, á lo menos, ha exigido de su Gobierno que renunciase aquel derecho.

El primero de estos cargos, ó hablando más correctamente de estos ataques personales, fué al mismo tiempo puesto en conocimiento del infrascrito y del público por la publicación, el 14 de Abril, de los documentos oficiales en el número 563 del Comercio».

Consecuente á la publicación de este cargo se hizo necesario, en defensa del honor del infrascrito, la publicación de la refutación que el siguiente día 15 del mes proximo pasado dirigió al señor Ferreyros.

El señor Ferreyros, sin embargo, reprodujo el cargo, en su nota de 23 de Abril, con la agravante circunstancia de haberse publicado en la Gaceta del Gobierno aún antes de entregar la nota original á la Legación de S. M. B., y no obstante de que ha sido tan terminantemente refutado por el infrascrito, en su nota del 27 del próximo pasado, el señor Ferreyros ha vuelto á estan

parlo en su nota del 6 del que rige, que igualmente se ha im7 preso en la Gaceta del Gobierno; omitiéndose, sin embargo, la

impresión en clla de esa refutación que se impugna en la nota del señor Ferreyros.

Así se ha continuado la práctica con que empezó el señor Ferreyros, como Ministro del actual Gobierno del Perú, sus relaciones oficiales con el infrascrito, dando publicidad en el 5. núm. de la Gaceta oficial, el «Peruano» de 15 de Enero de 1840, á la nota que el 9 del mismo mes y año le dirigió, negándose, al mismo tiempo á las instancias del que suscribe para la publicación en ella de su contestación.

Para comprobar la inexactitud é injusticia de aquel cargo, no es necesario repetir, en la presente ocasión, los pormenores de la conversación que tuvo el que suscribe con S. E. el Presidente relatados en su nota del 15 del próximo pasado, y más plenamente desarrollados en la del 27 del mismo; porque nada de lo que se ha dicho en contrario ha desvanecido la verdad de los hechos allí asentados, que, desde luego, quedan siempre en su vigor y efecto.

El infrascrito, por lo mismo, solamente entrará en el examen del nuevo alegato, con que el señor Ferreyros, en su nota del 6 del corriente, ha pretendido apoyar el cargo.

Las exposiciones (A á D) de los señores representantes de la república de Chile, S. M. I. del Brasil y del Cónsul de la Ciudad Anseática y Libre de Hamburgo que, con la nota que dirigió á ellas el que suscribe, se adjuntan en cópia, ponen fuera de toda duda que aquel alegato es inexacto, así como los anteriores; y, por lo mismo, es sensible que el señor Eerreyros, sin haberse plenamente cerciorado de su exactitud, haya creído oportuno aducirlo en una nota oficial como un hecho positivo que apoyaba su cargo contra el representante del Gobierno de esa nación amiga.

Para destruir el otro cargo; es decir, que el infrascrito ha cuestionado el derecho del Perú para armar y guarnicionar de e nuvo los castillos del Callao como una fortaleza, ó, á lo menos, ha exigido, de su Gobierno que renunciase aquel derecho, es suficiente recordar al señor Ferreyros la referencia hecha en la nota del infrascrito del 6 del próximo pasado á la declaratoria sobre aquel asunto que comunicó al señor Ministro de Relaciones Exteriores del Perú en 15 de Setiembre de 1838 y que en ella se repitió; y, finalmente, á referirle el siguiente extracto de la “xpresada nota del 6 del próximo pasado, que es el documento en que se ha pretendido fundar su cargo.

« La propiedad y conveniencia de la demolición de los castillos «del Callao es un punto sobre que la Nación Peruana únicamen«te tiene el derecho de determinar; y, por lo mismo, el infrascrito «jamás se ha atrevido (presumed) ni ahora se atreve, á ofrecer « opinión alg!ına sobre el.»

Esta declaratoria no es solamente alina muestra» de reconocer la inviolabilidad del derecho del Perú, como la ha calificado el señor Ferreyros en sus notas de 3 del próximo pasado y 6 del corriente; al contrario, es un pleno'y terminante reconocimiento de aquel derecho, y su espíritu evidente, objeto y sentido literal no pueden, con propiedad, ser desvirtuados por interpretaciones arbitrarias y violentas para fundar en ellas un ataque personal contra el infrascrito.

Por lo demás, las notas del que suscribe del 6 y 27 del próximo pasado, claramente demuestran su fin amigable en solicitar en un momento cuando, según se observaba, se proponía armar y guarnicionar de nuevo los castillos, la séria atención del Gobier. no al becho de la existencia en los almacenes de la Aduana del Callao de propiedades británicas cuyos valores se calculan en $ 10.000,000.

El infrascrito se halla satisfecho que ninguna persona imparcial que se balla al cabo de esta circunstancia importante, así como de la nota que otro señor agente diplomático dirigió al se. ñor Ferreyros, y del oficio que se pasó á nombre del señor Administrador de la Aduana al Ministerio de Hacienda sobre ese mismo asunto, ha atribuido ni puede atribuir a ese paso benévolo y preventivo, otro que su verdadero fin amigable; es decir, de prestar un servicio al comercio británico y á la Nación Peruana, igualmente interesados en la inviolabilidad de las propiedades depositadas en los Almacenes de la Aduana del Callao; así es, que ha sido más sensible al infrascrito verse estrechado á volver por el decoro y dignidad de su carácter públing como el reprosentante en el Perú de una Nación amiga, olvidados en los ata.

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