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No bastaba esto: una reclamación había sido hecha por flajelación inferida por vía de tortura por una autoridad peruana á súbditos extranjeros, aprehendidos por sospecha de complicidad en robos y asesinatos; el Gobierno atendió, coino era debido, un cargo grave, que se hacía no solo por el señor Wilson, sino también por el representante de otra nación. Era indispensable formalizar una averiguación judicial, justamente reclamada por la moral y por los derechos extraños para exigir las responsabilidades y la reparación que el caso demandaba. Pero el señor Wilson, por su parte, adoptando el sistema agraviante de hacer los esclarecimientos en su consulado, procedió por sí á enjuiciar en cierta manera un hecho acontecido en este suelo, exigiendo declaraciones en su despacho, en vez de limitarse á señalar los datos y testigos. El Gobierno, no obstante esta informalidad ofensiva, somete el asunto al juez competente, quien judicial é independientemente ha sentenciado negativamente, en cuanto al hecho de la flajelación. Sin embargo, en prueba de la rectitud de nuestros tribunales y de la no existencia de aquella parcialidad anti-extranjera que el señor Wilson les atribuye, la Corte de apelaciones de Lima ha revocado esta sentencia y el asunto continúa su curso legal.

El señor Wilson, como si pretendiese que el Perú debía estar dotado respecto de él de impecabilidad sobrehumana en sus funcionarios é individuos, ha querido formar cargo y aún regla de un caso sometido á juicio, y que, por tanto, no puede ser base ni de indicaciones particulares contra nuestro régimen; ó bien ha querido que el Gobierno, atropellando por todo, y dando por sentencia sus reclamaciones sobre hechos esencialmente sujetos á averiguación judicial. proceda en este, como en otros tantos casos, á fallar exabrupto y sin formas por sí mismo y á abrogarse el mas ciego, el mas atolondrado despotismo, so pena de ser, en caso contrario, presentado por él como una sociedad de facinero

Sos.

La nota del 29 del pasado Octubre (1) en que se contenían estos cargos, así como otras aserciones evidentemente vertidas en el mal humor y la aversión, concluía exigiendo que si el Gobierno no atendía á las reclamaciones contenidas allí, se expidiose al señor Wilson su pasaporte. A primera vista se notaba que tendiendo ese documento agraviante á fundar la idea de la imposibilidad, supuesta por el señor Wilson, de obtener un resultado satisfactorio, y de conducir una correspondencia y curso regular en las cosas; á quitar la esperanza de justos objetos en la administración judicial, y á prevenir desconocimientos de los

(1) Véase pág. 287.

fallos y decisiones nacionales, bajo cualesquiera formas, y de cualquiera naturaleza que resultasen, su colocaba al Gobierno en una alternativa imposible y se le quitaba toda la posible libertad de obrar.

No obstante, quiso evitar ese mismo curso trolloso que el señor Wilson ha indicado en todas sus pretensiones, sometió la nota al Consejo de Estado, y este cuerpo exigió que se sometiese al Tribunal Supremo. Así se hizo, y cuando aún pendía del voto de éste la resolución y la adopción, si era posible, de medidas que quitasen todo obstáculo, el paso inesperado del señor Wilson, que ha abandonado la capital colocándose sobre la cubierta de un buque extranjero, para consultar su seguridad, según dice en su nota de 11 de Noviembre, (1) ha alejado toda esperanza de arribar a un térmnino satisfactorio y quita al Gobierno toda posibilidad de sostener con el señor Wilson el comercio oficial.

Con esta conducta se ha puesto el complemento á los inmerecidos agravios que el Gobierno del Perú ha recibido del señor Wilson.

Él no ha estimado bastante la seguridad de las leyes, de la buena fé y de la civilización del Perú; no ha exigido ningún gé. nero de precanciones en que el Gobierno pudiera tener parte, caso de que su seguridad estuviese amenazada. Ha violado el respeto internacional y contradicho los principios de su Gobierno, que creyó conveniente enviarle á esta República, sin dudar de la garantía que nuestra civilización ofrece, no se diga á los agentes públicos, sino á sus súbditos particulares. Los anales del Perú no están manchados, ¡gracias a Dios! con hechos atroces ni con faltas de respeto á los funcionarios cubiertos con el sagrado de la ley de las naciones.

La Inglaterra, justa, imparcial y benévola ha provocado á es ta nación á comunicar con ella antes de que su ser político fuese un hecho universal, y su agente público contraría con su conducta esas simpatías apreciables. La Inglaterra hace por cultivar y ensanchar la esfera de las relaciones sobre un pié mútuamente útil y agradable; más su agente suscita dificultades á esta marcha, y la habría hecho imposible: si ese respeto existente á la ley internacional que se empeña en negar, y si no fuese porque no depende de un hombre y sess personales procederes, dígase lo que se quiera, la seriedad del comercio de los pueblos y el sagrado de su amistad y de los oficios obligatorios para el órden, para la paz y para la prosperidad del mundo. En los días mismos en que el Gobierno Peruano, fiel á la fé de los compro

(1) Véase la pág. 308.

misos y al honor público, se esfuerza por cubrir la douda procedente de empréstitos levantados en Inglaterra con la respons::bilidad del tesoro peruano, el señor Wilson redobla los esfuerzos para oponer dificultades a la marcha pacífica de la Nación, y á la solución de tan sagrados compromisos, pagando con la ingratitud y el agravio una conducta tan noble y tan sincera.

Habiendo, por fin, el señor Wilson negádose á hacer al Gobierno justicia, restituyéndose á su domicilio y satifaciendo al Gobiei no ultrajado, y últimamente pedido con mucha instancia y obtenido el respectivo pasaporte para ausentarse, el Golierno protesta por la presente declaración contra la conducta adopiada por el señor Wilson y contra su separación del modo más inju. rioso del territorio penuano: protesta que, no obstante esto, sus relaciones con el Gobierno de su Majestad Británica no serán en manera alguna alteradas por su parte, satisfecho como está de las justas iniras de ese gabinete y de la Nación que preside, de su imparcialidad y de sus esfuerzos por conservar y fomentar en provecho común un comercio honroso y benévolo; así como está satisfecho de la general apreciable conducta de sus súbditos traficantes y residentes en el Perú, á quienes continuará prestando la grata protección y acogida que les es debida en sus personas é intereses. El Gobierno espera, igualmeute, del Gobierno de su Majestad Británica, que se prestará á proporcionar al Gobierno Periano, tan temeraria é inopinadamente ultrajarlo, la reparación que su sabiduría sabrá apreciar debidamente.

Lima, Enero 20 de 1842.

Agustin Guillermo Charun.

CLAUSURA DE LOS PUERTOS DEL SUR DE LA REPÚBLICA

EL CIUDADANO AGUSTIN GANARRA GENERALÍSIMO Y PRESIDENTE

DE LA REPUBLICA PERUANA &. &.

Considerando:

Que en el Sur de la República ha estallado una rebelión militar contra el órden, las leyes y las autoridades; y que este acto sumamente escandaloso y criminal constituye al Gobierno en la obli.

gación de adoptar todos los medios legales que están á su alcance para someter a los rebeldes;

Decreto:

Artículo único.- Los puertos y desembarcaderos del Sur de la República, comprendidos entre Caballas é Iquique y costa de Ta. rapacá hasta la punta de Carapacho inclusive, quedan cerrados al comercio por ahora y hasta que se haya restablecido el órden legal.

El Ministro de Estado en el Despacho de Gobierno y Relacio. lies Exteriores, queda encargado de la ejecución y publicación de este decreto.

Dado en el Palacio de Gobierno, en Lima, á 11 de Enero de 1841.

AGUSTIN GAMARRA.

MAUNEL FERREYROS.

EL CIUDADANO AGUSTIN GAVARRA &.

Considerando:

I. Que los sediciosos han de ocurrir al arbitrio de levantar empréstitos, recibir abonos sobre derechos de aduanas, y entrar en otras negociaciones para proporcionarse recursos con que llevar adelante sus planes proditorios.

II. Que algunos empleados fiscales pueden complicarse con ellos para malversar las rentas que recaudan ó administran.

Usando de las facultades extraordinarias de que me hallo investido.

Decreto:

Art. 1o Los empréstitos, anticipaciones, abonos sobre derechos de aduana, suministros de especies ó cualesquiera otra clase de contratos que hicieren los sediciosos con nacionales ó extranjeros, con la responsabilidad de los fondos públicos, no serán recnnocidos por el Gobierno.

2. A ningún Subprefecto le serán abonadas las partidas que entreguen á los sediciosos.

3. Las acciones y bienes de los sediciosos y cuantos se co mpliquen con ellos, serán responsables á la indemnización de los gastos que haga el Erario para restablecer el orden y de los daños que causen á los particulares.

El Ministro de Estado en el Despacho de Hacienda cuidará del cumplimiento de este decreto.

Dado en la Casa del Supremo Gobierno, en Lima, á 11 de Ene ro de 1841. AGUSTIN GAMARRA,

MANUEL DEL Rio.

CIRCULAR QUE HA DIRIGIDO EL MINISTRO DE RELACIONES EXTE

RIORES A LOS REPRESENTANTES Y AGENTES EXTRANJEROS EN LIMA.

Ministerio de Relaciones Exteriores.

Lima, á 11 de Enero de 1841.

Una rebelión escandalosa contra el Gobierno, el órden y la Constitución ha estallado en los Departamentos del Sur de la República, cuyos autores son algunos militares que, abusando de las fuerzas que tienen a su cargo, han desconocido expresamente la Carta Constitucional y al Presidente de la República, proclamando al Coronel D. Manuel Ignacio Vivanco, por Jefe de la Nación, á lo que se ignora la forma que hayan intentado dar en su delirio.

Este suceso deplorable y escandoloso, que no puede constituir un hecho eficaz conforme al Derecho Público, y en cuya represión se interesan las leyes de todos los pueblos, ha resuelto al Gobierno á declarar, como declara solemnemente á las demás naciones, por medio de sus Representantes y Agentes, que en la intención de reprimir y castigar esta rebelión y con medios bastantes de hacerlo, no puede considerar como válidos, para ningún efecto, los actos de los sediciosos del Sur; y que todas las transacciones que con ellos se celebraren con súbditos de otras potencias no podrán ser de consecuencia para el Gobierno Nacional, sino que, antes bién, se reputarán como crímenes y atentados contr a la justicia, las leyes y la hospitalidad cualesquiora actos

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