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Legación Británica.

Núm. 4.

Lima, Enero 8 de 1898.

Señor Ministro:

Tengo el honor de informar á V. E., que he recibido instrucciones del señor marqués de Salisbury, para que haga presento al Gobierno peruano la necesidad de liquidar la reclamación de la Peruvian Corporation Limited, que hace tiempo está pendiente, por perjuicios y requisas provenientes de la última guerra civil.

En mi nota de 5 de Noviembre último, cuyo recibo aún no me ha sido acusado por ese Despacho, tuve el honor de pedir que se examinase la citada reclamación, á fin de que fuese pronto y equitativamente solucionada. Hoy reitero aquella petición y ruego á V. E. se sirva comunicarme, á la breve lad posible, la resolución del Gobierno peruano al respecto.

Sírvase V. E. aceptar las seguridades etc.

Alfred St. John.

A S. E. el señor doctor don Enrique de la Riva-Agüero, Minis

tro de Relaciones Exteriores.

Ministerio de Relaciones Exteriores.

Núm. 1.

Lima, 19 de Enero de 1898.

Señor Encargado de Negocios:

Tengo el honor de acusar recibo á US, de sus atentas comuni. caciones de 5 de Noviembre último y de 8 del corriente, por las que se sirve llamar mi atención hacia el reclamo formulado por la Peruvian Corporation con motivo de los daños y perjuicios que le ocasionó la última contienda civil, solicitando US. que

sea él prontamente resuelto, por haber sufrido ya demora con. siderable.

En respuesta, cúmplere decir á US. que el indicado reclamo se halla en el mismo caso que los demás de su género, “los que, sumetidos por el Gobierno al estudio de una comisión especial, han sido en parte resueltos sólo últimamente, quedando en suspenso algunos por requerir un exámerr más detenido que el gran número de ellos ha impedido terminar. Entre éstos se encuentra el de la Corporation que, lejo; el Gobierno de desatender, tiene especial interés en solucionar, por la relación de negocios que mantiene con esa Corporacion.

Esta misma circunstancia y las estipulaciones de su contrato, han establecido relaciones directas entre esa empresa y el Gobierno, razón que sin duda tuvo en cuenta para no presentar su reclamo por intermedio de esa Legación y que habrá de tenerse presente en los arreglos y gestiones que haya que hacer para re. solverlo

Con este motivo, mes grato renovar á US las seguridades de mi distinguida consideración.

E. de la Riva-Agüero.

Al señor Alfred St. John, Eneargado de Negocios de S. M. Bri

tánica.

CONTRABANDO DE OPIO EN LOS VAPORES 1897–1898

Legación Británica.

Lima, 15 de Enero de 1898.

Señor Ministro:

Tengo el honor de adjuntar á V. E. copia do la correspondencia cambiada entre el señor Althaus, Gerente de la Sociedad Recaudadora de Impuestos y el señor Pearson, Agente de la Pacific Steam Navigation Company, en el Callao, referente al contrabando de opio. V. E. comprenderá, fácilmente, que les es absolutamente imposible á los oficiales de dicha Compañía examinar en cada punto el equipaje de los pasajeros, ó los baúles

de los tripulantes, ó descubrir las múltiples invenciones de que se valen los que tratan de introducir, por contrabando, efectos de poco volumen. Las conipañías de vapores son las primeras que sufren las consecuencias del contrabando; puesto que por tal medio se ven defraudadas del fuerte flete que deben pagarle artículos valiosos como el opio, por cuya razón les conviene adoptar todas las precauciones debidas á fin de evitar tan ilícito tráfico. Parece que la correspondencia aludida la provocó la Sociedad Recaudadora de Impuestos, con motivo de un acto laudable realizado por un oficial del vapor inglés Perú, quien denunció una pequeña cantidad de opio que descubrió abordo de su buque; y aunque tenía perfecto derecho al valor del artículo denunciado, renunció á él, cediéndolo á la Beneficencia del Callao. Cito este incidente para probar el cuidado que desplegan los oficiales de ia compañía inglesa de vapores en el Pacífico, para impedir el contrabando. Debo además hacer notar que habiendo sido ese el caso, no fué de ninguna manera oportuna la ocasión para hacer uso de amenazas.

Después de las razones aducidas con el fin de desvanecer las acusaciones infundadas de complicidad ó negligencia, que con tanta ligereza se dirigen contra la P. S. N. C., pasaré á tratar de este asunto en otro terreno.

El embargo y condenación de un vapor inglés sería, en las presentes circunstancias, una violación flagrante de las leyes internacionales; del mismo modo que en el caso de un contrabando de guerra en que los artículos que lo constituyen no pertenecen á los armadores del buque, dichos artículos son los únicos que sufren confiscación, con arreglo á la práctica moderna.

La pretensión, pues, de que debe condenarse á un gran vapor porque han sido enbarcadas subrepticiamente, á su' bordo, algunas libras de opio, apenas merece ser tomada en séria consideración.

Pero como podrían quizá realizarse les amenazas aludidas, he cho que, desde luego, traería complicaciones sumamente sérias, lo cual es mi deber y sincero deseo de evitar, hasta donde me sea posible; me apresuro á someter este incidente á la atención de V. E., seguro como estoy de que el Gobierno peruano no trepidará en hacer uso de la grande influencia que, como es notorio, ejerce sobre la Sociedad Recaudadora, con la mira de moderar el celo de sus Directores, quienes parece que dan una interpretación errónea á los reglamentos de comercio y á los referentes al monopolio del opio, que nunca han podido comprender el caso actual, sino que deben aplicarse únicamente á los buques que se ocupan del tráfico de contrabando. En uno ó en otro caso, cualquier interpretación que se les dé, esos reglamentos locales no pueden superar á las reglas de las leyes internacionales.

Sírvase V. E. aceptar las seguridades de mi distinguida consideración.

Alfred St. Jolin. A S. E. el señor doctor dori Enrique de la Riva-Agüero, Minis

tro de Relaciones Exteriores.

COPIA

Lima, 20 de Noviembre de 1897.

Señor Agente de la Compañía de Navegación en el Pacífico.

Callao.

Muy señor nuestro:

Nos es grato incluir á U. veinte ejemplares del reglamento supremo sobre el estanco del opio, dictado el 16 de Marzo de 1891, en virtud de autorización legislativa, y que tiene por consiguiente fuerza de ley.

Debemos llamar la atención de U. muy especialmente al artículo 7 de dicho reglamento, que textualmente dice:

«Los buques, embarcaciones de cualquiera clase, vehículos ó * acémilas que conduzcan opio de contrabando, quedan sujetos á « la pena establecida por el artículo 6. del Reglamento de Co« mercio vigente, sin perjuicio de las penas establecidas en el « presente reglamento.»

Este artículo 6. del Reglamento de Comercio, dispone que:

« Caerán en comiso las embarcaciones que reciban clandesti« namente mercaderías extranjeras en sus viajes de un punto á « otro de la República.»

Las penas que impone el reglamento sobre opio, al que se dió amplia publicidad en Europa, restringieron por mucho tiempo la introducción ilícita al Perú de esta mercadoría estancada; pero últimamente se han aprehendido diversas cantidades de opio internado clandestinamente, y es notorio que esa introducción se verifica en los vapores destinados al cabotaje on nuestra costa,

que lo importan unas veces de Panamá y Guayaquil, y otras do Iquique y aún de Arica.

Ultimamente se ha descubierto á bordo del vapor «Perú» un baúl, oculto en la carbonera, que contenía una fuerte cantidad de opio de contrabando, y, aunque era claro nuestro derecho para proceder á hacer efectiva la responsabilidad criminal y pecuniaria contra los armadores o dueños de dicha nave, no hemos querido hacer uso de él, sin avisar antes a les señores gerentes de las compañías de vapores que hacen el tráfico de nuestra costa, que nuestro directorio ha acordado hacer efectivas, en adelante, con firmeza, las responsabilidades en que puedan incurrir dichas compañías por complicidad ó descuido de sus empleados, en los casos en que se sorprenda á bordo de sus naves opio traído clandestinamente.

En nuestro propósito de poner coto al contrabando que lastima profundamente nuestros intereses, y á la vez de alejar todo motivo de desacuerdo con empresas tan respetables como la que U. representa, hemos resuelto pasar la presente circular, llamando de manera muy especial la atención de l'., acerca de los pun. tos

que ella contiene, seguros de que hemos de encontrar en Ù. ol más eficaz apoyo y la cooperación más decidida, para impedir el tráfico ilícito del opio que puede hacerse á bordo de las naves de esa compañía.

Somos de U. muy atentos y SS. SS.

Por la Sociolad Recauda.lora de Impuestos,

Emilio Althaus,

Gerente.

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