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lar, se quitarán los sellos á presencia de las personas mencionadas, si estuviesen todavía en el mismo país.

ARTICULO XI.

Cumple á los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Delegados ó Agentes Consulares, proteger el comercio de sus conciudadanos. Podrán reclamar, ante las autoridades del distrito de su residencia, contra las infracciones de los Tratados ó Convenciones existentes entre los dos países, defender los derechos é intereses de sus compatriotas, y apoyar sus demandasó quejas fundadas. En caso necesario, y por falta ó ausencia de Agentes diplomáticos de la nación á que pertenecen los Cónsules, podrán estos dirigirse al Supremo Gobierno del Estado en que residen, para reclamar de la denegación de justicia ó abusos de las autoridades del lugar en perjuicio de sus respectivos nacionales.

ARTICULO XII. Los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Delegados ó Agentes Consulares del Perú en Italia, y los de Italia en el Perú, tendrán derecho de recibir en el Consulado, en el domicilio de las partes, ó á bordo de los buques de su país, las declaraciones de los capitanes, marineros, pasajeros, negociantes y cualquiera otros súbditos de sus respectivas naciones. Podrán también autorizar los contratos, testamentos ú otros actos de notariado referentes á sus conciudadanos: cuando alguno de aquellos actos tenga por objeto constituir hipoteca, se observarán las leyes especiales de los dos Estados. Los agentes supradichos podrán, además, autorizar las Convenciones que estipulen sus compatriotas con otras personas del distrito consular, y aún las que se verifiquen exclusivamente entre los ciudadanos del país de su residencia, siempre que se refieran á bienes situados en el territorio de la nación de los mismos Cónsules, ó á asuntos que deberán tratarse en ella. Los certificados ó testimonios de estos actos ó documentos debidamente legalizados por dichos Agentes, y sellados con el sello de sus respectivos Consulados, merecerán fé y crédito en juicio y fuera de él, y tendrán valor legal, tanto en el Perú como en Italia, si aquellos documentos han sido expedidos conforme á las leyes del Estado á que pertenecen los Cónsules, y llenados los requisitos del sello, registro y demás condiciones exigidas en el país donde deben surtir efecto. Tendrán, así mismo, fuerza y valor legal en el Perú y en Italia, las traducciones, extractos ó legalizaciones que los Agentes Consulares hagan de cualesquiera documentos que provengan de los funcionarios ó autoridades de sus respectivos Estados.

ARTICULO XIII.

Los laudos y resoluciones que los Cónsules del Perú en Italia, y los de Italia en el Perú, pronuncien como jueces árbitros en asuntos puramente mercantiles de sus respectivos conciudadanos, tendrán valor legal en ambos Estados.

ARTICULO XIV.

" s algún súbdito de una de las Altas Partes Contratantes falleciese en el territorio de la otra, deberán las autoridades locales participarlo inmediatamente á los respectivos Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules ó Agentes Consulares que residan en el distrito: estos funcionarios tenírán también la misma obligación respecto á las autoridades locales, si hubiesen recibido préviamente aquella noticia. Cuando muera un peruano en Italia ó un italiano en el Perú, sin haber dejado herederos ó ejecutores testamentarios, ó cuando los herederos ó ejecutores testamentarios estén ausentes y sean desconocidos ó incapaces, los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Agentes Consulares tendrán obligación de practicar las operaciones siguientes: Primera.—Poner los sellos del Consulado á todos los bienes, muebles y papeles de la persona finada, previniendo de oficio, ó á petición de las partes interesadas, á la competente autoridad judicial, para que si, lo tiene á bien, asista á a quella operación y pueda cruzar sus sellos: en éstos casos no podrán quitarse sino de común acuerdo. No obstante, si prevenida oportunamente la autoridad judicial, trascurriesen cuarenta y ocho horas sin que se haya presentado, podrá el Cónsul efectuar por sí sólo dicha operación. Segunda.—Formar el inventario de todos los bienes, efectos y valores que pertenecían á la persona final; debiendo efectuar esta operación á presencia de la autoridad local, si ella quisiese intervenir. Tercera.—Proceder, conforme á la costumbre del país, á la venta de los bienes , muebles ó frutos que puedan padecer algún menoscabo ó deterioro. Cuarta. — 'ullicar la noticia del fallecimieto en uno de los diarios del distrito, ó de las capitales de ambas naciones; pero no entregarán la herencia ó sus productos, á los herederos legítimos óá sus mandatarios, sino después de pagar todas las deudas que hubiese contraído la persona finada en el mismo país, ó que hayan trascuirido seis meses desde el dia de la muerte, sin que se haya hecho ninguna reclamación respecto á la masa mortuoI'll.

Quinta. — Administrar y liquidar los bienes mortuorios, ó nombrar bajo su responsabilidad un agente para que los administre y liquide.

Las autoridades locales no podrán intervenir en estas operaciones, á menos que algún súbdito del país, ó de otra nación, tengan que deducir derechos á la masa hereditaria, y se origimen reclamaciones contenciosas que serán resueltas por los Tribunales del lugar: en este caso los Cónsules intervendrán como representantes de la herencia, conservando el derecho administrarla; pero no verificarán la liquidación sino después del pronunciamento de la sentencia, ó composición de los litigantes.

ARTICULO XV.

Si aconteciese la muerte de algún súbdito peruano ó italiano en un lugar en que no existe Cónsul de su nación, la competente autoridad territorial procederá á la facción de inventarios y liquidación de los bienes ó efectos mortuorios, conforme á las leyes del país; pero estará obligada á dar cuenta de estas operaciones, en el más breve término posible, á la respectiva Legación, si la hubiese, ó al Consulado, ó Vice-Consulado más próximo al lugar en que flleció el intestado.

Si el Agente diplomático ó Cónsules referidos, se presentasen personalmente, ó enviasen un apoderado, en debida forma, la autoridad local da cuenta, entregando la masa i tuoria, cuya administración y liquidación compete po' derecio aquellos funcionarios. .

, ARTICULO) XVI.

Los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Agentes Consulares del Perú en Italia, y los de Italia en el Perú, podrán ir personalmente, ó mandar Delegados á bordo de los buques de sus respectivas naciones, cuando tengan necesidad de interrogar á los capitanes ó marineros, examinar los registros del buque y recibir declaraciones tocante á su viaje: podrán también dirigir los manifiestos, facilitar la expedición de las naves, y acompañar á los capitanes ú oficiales ante los Tribunales de Justicia, ó Administración de Aduanas, para servirles de intérpretes y proteger sus intereses.

AIRTICULO XVII.

En todo lo que concierne á la policía de los puertos, á la carga y descarga de los buques, y á la conducción y seguridad de las mercaderías ó efectos, se observarán las leyes, estatutos ó reglamentos territoriales. • Los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Delegados ó Agentes Consulares, conocerán exclusivamente del orden ópolicía interior de los buques mercantes de sus respectivas naciones, y resolverán las controversias ó diferencias existentes entre los capitanes, oficiales y marineros, especialmente cuando se refieren á sus contratos recíprocos ó pago de salarios. Las autoridades locales no podrán intervenir, á menos que ocurran á bordo de los mencionados buques, desórdenes que perturben la tranquilidad ó el orden público en tierra ó en el puerto: intervendrán también cuando se haya ingerido en aquellas disensiones alguna persona del lugar ó que no pertenezca á la tripulación. En los demás casos, las autoridades territoriales se limitarán á auxiliar eficazmente á los Agentes consulares, si estos las requieren, para hacer arrestar ó detener en la cárcel á cualquier individuo perteneciente á la tripulación.

ARTICULO XVIII.

Los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Delegados ó Agentes Consulares, podrán hacer prender y enviar á bordo, ó á su país, á los marineros ú otras personas que, estando comprendidas de algún modo en la tripulación, desertan de los buques mercantes ó de guerra de sus respectivos Estados. Con este objeto deberán dirigirse por escrito á las autoridades locales, y presentar los registros del buque y el rol de tripulación: si hubiese partido el buque á que pertenecen los desertores, bastará la cópia auténtica de dichos documentos. Las autoridades locales deberán prestar asistencia y auxilio á los empleados consulares para la aprehensión y custodia de los desertores en las cárceles públicas ó pontones, quedando á cargo de aquellos Agentes la satisfacción de los gastos. Y, á fin de evitar controversias, las Partes Contratantes acuerdan que la cantidad exigible para manutención de los detenidos, no excederá de cuatro reales diarios en el Perú, mi de dos francos y medio en Italia. El arresto del desertor no podrá durar más de tres meses, pasados los cuales, y prévio el correspondiente aviso al Cónsul,

con tres días de anticipación, será puesto en libertad y no volverá á ser arrestado por la misma causa. No obstante , si el desertor hubiese cometido algún ótro delito en el mismo territorio, la autoridad local podrá diferir la soltura hasta el pronunciamiento y ejecución de la sentencia. Las Altas Partes Contratantes convienen en que estén exceptuados de las estipulaciones contenidas en el presente artículo, los marineros y demás individuos pertenecientes al buque, si son súbditos del país en que tiene lugar la deserción.

ARTICULO XIX.

Cuando entre los navieros y armadores ó aseguradores no exista un convenio especial tocante á las averías que padezcan los buques peruanos ó italianos, ya sea en alta mar, ó ya dirigiéndose á cualquiera de los puertos de ambos Estados, los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Delegados ó Agentes Consulares, conocerán de dichas averías, si interesan únicamente á sus respectivos conciudadanos.

Si los súbditos del Estado en que residen los funcionarios coñsulares, ó los súbditos de una tercera nación, fuesen interesados en aquéllas averías, conocerán las autoridades locales, á menos que todas las partes se convengan y arreglen amigablemente.

ARTICULO XX.

Si algún buque del Gobierno ó de los súbditos de una de las Altas Partes Contratantes, encalla ó naufraga en la costa litoral de la otra, las autoridades locales lo pondrán inmediatamente en conocimiento del Cónsul General, Cónsul, Vice-Cónsul ó Agente consular residente en el distrito; y, á falta de estos, en el del Cónsul General, Cónsul, Vice-Cónsul ó Delegado más próximo al lugar en que aconteció aquel hecho. odas las operaciones referentes al salvamento de los luques peruanos que hubiesen naufragado ó varado en las aguas territoriales de Italia, serán dirigidas por los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules ó Agentes Consulares del Perú; y las operaciones tocante al salvamento de las naves italianas que hubiesen naufragado ó varado en las aguas territoriales del Perú, serán dirigidas por los Cónsules Generales, Cónsules, ViceCónsules ó Delegados Consulares de Italia. Las autoridades locales no podrán intervenir sino para facilitar á los respectivos Agentes consulares los auxilios que nece

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