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siten, mantener el orden, proteger los derechos é intereses de los salvadores que no pertenezcan á la tripulacion, y asegurar el cumplimiento de las disposiciones referentes á la entrada y salida de las mercaderías salvadas. Por falta ó ausencia de los Cónsules Generales, Cónsules, Vice Cónsules ó Agentes Consulares, las autoridades locales tomarán las medidas necesarias para la protección. Las Altas Partes Contratantes convienen en que las mercaderías ó especies salvadas no podrán ser sujetas al pago de derechos de Aduana, á menos que se destinen al consumo interior. En caso de duda respecto á la nacionalidad de los buques náufragos, competerán exclusivamente á las autoridades locales las disposiciones contenidas en el presente artículo.

ARTICULO XXI.

Los Cónsules Generales, Cónsules, Vice-Cónsules y Delegados ó Agentes Consulares, así como los Cancilleres, Vice-Cancilleres, Secretarios y adjuntos respectivos, gozarán en el Perú y en Italia, de todas las exenciones, prerrogativas, inmunidades y privilegios que han sido ó serán concedidos á los Agentes de igual clase de la nación más favorecida.

ARTICULO XXII.

La presente Convención tendrá vigor y fuerza obligatoria durante diez años que empezarán desde el día del canje de las ratificaciones; pero si un año antes de espirar este plazo, ninguna de las Altas Partes Contratantes hubiese declarado oficialmente á la otra que dá por terminado el conyenio, continuará vigente un año más, contado desde el día en que se haya hecho la declaración expresada.

ARTICULO XXIII.

Esta Convención será ratificada por Su Excelencia el Presidente de la República del Perú, con aprobación del Congreso, y por Su Majestad el Rey de Italia. Las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Lima en el término de un año, ó antes si fuese posible.

En fé de lo cual los respectivos Plenipotenciarios firmaron y sellaron, con sus sellos particulares, por duplicado, la presente Convencion,

Fecha en Turín, á los tres días del mes de Mayo del año de gracia de mil ochocientos sesenta y tres.

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Por tanto: y habiendo el Congreso aprobado esta Convención el 27 del Presente mes y año, en uso de las facultades que la Constitución de la República me concede, he venido en aceptarla, aprobarla y ratificarla, teniéndola como ley del Estado y comprometiendo para su observancia el honor nacional.

En fé de lo cual, firmo la presente ratificación, sellada con el sello de la República, y refrendada por el Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, en Lima, á veintiocho de Setiembre del año del Señor de mil ochocientos sesenta y cuatro.

JUAN ANTONIO) PEZET.

José SIMEóNTEJEDA.

ACTA DE CAN.JE

De las ratificaciones de la Convención Consular celebrada entre el

REINO DE ITALIA
Y LA REPUBLICA DEL PERU

A los veintiocho días del mes de Octubre de mil ochocientos sesenta y cuatro, reunidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República del Perú el señor Marqués don Juan Antonio Migliorati, Ministro Residente de Su Majestad el Rey de Italia, y el doctor don Pedro José Calderón, Ministro de Estado ne el Despacho de dicho Ramo, con el objeto de proceder al canje de las ratificaciones de la Convención Consular ajustada en Turín en tres de Mayo de mil ochocientos sesenta y tres; y habiendo exhibido ambos Plenipotenciarios sus respectivos poderes y encontrándolos en debida forma, convinieron en ampliar el término estipulado en el artículo 23 de dicha Convención para verificar el canje.

Después de lo cual, procedieron á leer los instrumentos originales de las referidas ratificaciones; y hallándolos exactos y en buena y debida forma, procedieron á su canje.

En fe de lo cual los infrascritos han redactado la presente acta, y puesto sus respectivos sellos.

Hecha, por duplicado, en Lima, á los veintiocho días del mes de Octubre del año del Señor de mil ochocientos sesenta y cuatro.

PEDRo José CALDERóN G. A. MIGLIORATI.
(L.S.) (L. S.) (1)

BUQUEs ITALIANos — 1869
Lima, Enero 15 de 1869.

Visto este expediente, (2) y teniendo en consideración: que por haber cesado, con fecha 7 de Setiembre de 1867, los efectos del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación que existía con el Reino de Italia, (3) han dejado de ser obligatorias, desde esa fecha, sus estipulaciones: se declara que los buques italianos deben quedar sujetos á todos los derechos fiscales ó municipales que pagan en la República los demás buques extranjeros.

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(1) Esta Convención fué desahuciada por el Gobierno del Perú, en 21 de Junio de 1876.

(2) Ese expediente se refería al establecimiento del derecho de aguada para los buques italianos.

(3) Véase ese Tratado en el tomo III, página 1.

y T

ooEsTIóN IPLMÁTICA cos Morvo 1. A su vActós ocupa A ORDO DEL BERGANTIN «IEMILIo Rox, A Nix, 186S – 1869

Est-il rien de plus honorable, de plus populaire, e plus utile pour un gouverement, que d'u er de ses dros dins le but de contribue au dévelopeinent de la civilisation générale, et de faeiliter ainsi 'étahlissement de relations intimes entre les différents peuples, de ces relations qu favoriset également l"industie, le eounnerce, le bieuêtre de tous?

Rossi. Melanges, Histoire et Philosophie, p. 125

Mucho interés parece laber inspirado esta cuestión. El se ha revelado por una discusión en la que pudiera decirse que se ha agotado toda especie de argumentos contra el Gobierno, esfor%ándose el talento, la erudición, la autoridad y hasta la pasión. Nada ha faltado; pero el Gobierno la tenido, ante todo, que cumplir el artículo 17 de la Convención Consular, vigente entre el Perú é Italia, cuyo sentido es claro para todo el que lo quiera y lo sepa comprender. El Gobierno del Perú y el Gobierno de Italia están acordes en el modo de apreciarlo, aunque, por un lamentable estravío, se diga que los dos Gobiernos no deben con prender, como lo comprenden, el mencionado artículo, y que, supuesta la necsidad de interpretarlo, no lo deben interpretar. ¿Qué otra cosa puede hacerse, sin embargo, cuando se trata de aplicar una ley, que comprenderla en ciertó sentido? ¿Cuál puede ser éste, sinó el que le dán las personas que están llamadas á aplicarla, conforme á los sanos principios de toda interpretación?

El Gobierno del Perú ha resuelto que la jurisdicción está reservada á la bandera respecto de las faltas, de los delitos y, por consiguiente, de los hechos que, por otras legislaciones, se llaman crímenes, cuando no está implicada persona extraña á la tripulación, ni alterado el orden público, ni invocado el auxilio de la autoridad. Verdad es que se atribuye la resolución exclusivamente al Ministro de Relaciones Exteriores; pero esto no merece respuesta.

Se dice también que no es el Gobierno italiano quien a tribuye al artículo 17 de la Convención Consular el sentido que le dá la resolución de 28 de Febrero, sino su Agente Diplomático en Lima; pero al fin de esta publicación se verá la nota en que el H. señor Garrou dice que no hace más que trasmitir el pensamiento de su Gobierno, cumplir con sus instrucciones, corroborar lo que había dicho y manifestar el perfecto acuerdo en que

se hallan los dos Gobiernos y la complacencia del suyo respecto de la resolución de 28 de Febrero. Aunque no tuvieramos conocimiento perfecto del contenido de las comunicaciones del Gobierno italiano, nos bastaría la nota del señor Garrou. Un Agente Diplomático es creído en todo lo que dice á nombre de su Gobierno. Así lo dicen sus credenciales y sus poderes. Para eso existe; y, si así no fuese, la institución de los Agentes Diplomáticos, carecería de objeto y sería absurda. Tan lamentable es tener que enunciar estos conceptos que no insistiremos más sobre ellos.

Resta la cuestión general — ¿Por qué se ha hecho extensiva á todas las demás naciones la estipulación del artículo 17 dela Convención con Italia? 1‘? porque ella es conforme con los principios filosóficos del derecho y con los usos más generalmente rocibidos; 2? porque no existiendo Convenciones en contrario, si no más bien en el mismo sentido, no sería posible aplicar á las demás naciones un tratado desigual; 3? porque según el principio de la reciprocidad, declarado por el decreto de 28 de Febrero, no haremos sino tratar á las demás naciones del mismo modo que ellas nos tratan, y porque es imposible no establecer respecto de ellas la misma regla de conducta que observen con nose tros; 4‘? porque dicha resolución encierra una restricción necesaria. No correspondiendo á las autoridades locales el conocimiento de los delitos que tengan lugar á bordo en las condiciones reconocidas, como se ha hecho ya en el Perú sin Tratados y sin reciprocidad y como está estipulado con algunos países, era preciso restringir lo que se quiere llamar concesiones, sujetándolas á le reciprocidad, que es la verdadera salvaguardia del derecho y del honor en materia internacional. Así, la resolución peruana es, en todo rigor, restrictiva, con el objeto de contribuirá. que seensanche y fortalezca un principio que tiende á ser universalmente reconocido _v respetado en todas las naciones. Se ha cumplido, pues, un Tratado, se han observado los principios y usos internacionales y nada se ha infringido, porque el Reglamento Consular del Perú es un decreto provisional del Gobierno que no puede oponerse á los Tratados y que, aunque hubiese recibido aplicación, habría sido derogado por el decreto supremo de 28 de Febrero, dictado con la misma facultad con que se dictó dicho Reglamento. En resúmen, la cuestión no valía la pena do que se hubiesen escrito todos los documentos que se leerán á continuación y en los cuales el Gobierno ha llevado hasta el exceso su deseo de manifestar al país que ha obrado con rectitud.

Dos palabras para concluir. Los señores Fiscales de la Excma. Corte Suprema le entablaron competencia al Poder Ejecutivo. Un miembro de la Comisión Permanente, pidió que se_ le diri

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