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giese al Gobierno una representación por haber violado la Constitución, el Tratado mismo en cuestión, los Códigos y los principios del Derecho de Gentes. Ni la Excma. Corte Suprema ha entablado la competencia, ni la H. Comisión Permanente ha hecho la representación. Mucho tiempo hace, sin embargo, que el Gobierno expidió su decreto. ¿Qué significa este silencio? (1)

Real Legación de Italia en el Perú. .

- N Lima, Setiembre 8 de 1868. Excmo. Señor: La rebelión de una parte de la tripulación del bergantín italiano «Emilio Rondanini», capitán C. A. Pastore, ocasionó el 23 de Agosto último, un conflicto de que resultó un marinero muerto y quedaron otros heridos. El capitán de puerto de las Islas de Chincha, en cuyas aguas estaba anclado el buque, tomó ingerencia en el asunto, evidentemente por la conservación del orden, y actualmente se encuentran tres personas de la tripulación detenidas en aquella cárcel por disposición suya. Habiéndose cometido el delito á bordo y únicamente entre personas pertenecientes á la tripulación, tanto por los principios del derecho marítimo internacional, cuanto por la legislación de cada Estado, á la nación á quien pertenezca el buque compete exclusivamente el juicio y castigo de los delincuentes. Suplico, en consecuencia, á V. E. tenga á bien disponer que los tres marineros arrestados por el capitán de puerto de las Chinchas sean conducidos al Callao y detenidos allíá disposición del Vice-Cónsul italiano en dicho puerto, quien cuidará de satisfacer todos los gastos que puedan ocurrir por la conducción y detención de los prisioneros. Tengo el honor de reiterar á V. E. la seguridad de alta estimay perfecta consideración con que soy de V. E. afectísimo y obediente servidor.

Hipólito Garrou. Al Excmo. señor Ministro de Relaciones Exteriores.

(1) Este juício corre inserto en la publicación oficial que se hizo, en 1869, de los documentos relativos á los sucesos ocurridos á bordo del buque «Emilio Rondanini».

Ministerio de Relaciones Exterioresdel Perú.
No 40. Lima, Setiembre 25 de 1868.

No teniendo el Gobierno, acerca de la sublevación ocurrida el "

23 de Agosto á bordo del bergantín italiano «Emilio Rondanini», más datos que los que contiene la estimable nota de US. H., fecha 8 del presente, y siendo indispensable tener á la vista todos los que scan suficientes para apreciar con exaetitud aquelsuceso y sus resultados, á fin de expedir la resolución conve niente, me he dirigido al Gobernador de las Islas de Chincha, pidiéndole que me informe, á vuelta de vapor, sobre los hechos ocurridos. Cuando reciba ese informe, me será grato contestar á la estimable nota de US. H., ofreciéndole, mientras tanto, las seguridades de mi distinguida consideración y aprecio.

J. A. Barrenechea.

Al Honorable señor Encargado de Negocios y Cónsul General de de S. M. el Rey de Italia.

Ministerio de Relaciones Esteriores

No 118. Linna, Setiembre 25 de 1868.
Señor General Gobernador de las Islas de Chincha.

Según verá US., por la adjunta traducción, el Encargado de Negocios de Italia, pide al Gobierno que se remitan á disposición del Vice–Cónsul de esa Nación, en el Callao, los tres marineros italianos que existían presos en esas Islas, á consecuencia de la sublevación ocurrida á bordo del bergantín «Emilio Rondanini», el 23 de Agosto último.

Ni esa Gobernación, ni el Capitán de Puerto, han dado aviso al Gobierno sobre esos acontecimientos, y como para resolver la petición del señor Garrou es indispensable tener datos circunstanciados acerca de ellos, me dirijo á US. suplicándole que me los remita, á vuelta de vapor, con bastante claridad, para poder apreciar el asunto en todos sus detalles.

Conviene, sobre todo, que US. informe sobre el motivo que dió origen á la intervención de las autoridades locales, de que habla

el señor Encargado de Negocios de ltalia, y si la sublevación puso en peligro la tranquilidad del puerto.

Dios guarde á US.

J. A. Barrenechea.

Goberucción, Setiembre 27 de 1868.

Informe, á la brevedad posible, el Capitán del Puerto.
Beingolea.

Señor General Gobernador de las Islas de Chincha.

En cumplimiento del superior decreto de US., que antecede, con referencia al reclamo interpuesto por la Real Legación de Italia, en el Perú, sobre los sucesos acaecidos á bordo de la barca italiana «Emilio Rondanini,» en la noche del 23 de Agosto del presente año, debo exponer á US. lo siguiente:

Que con fecha 24 del mes citado, es decir, al día siguiente del asesinato cometido á bordo de la dicha barca, pasé al señor Gobernador de las Islas el parte respectivo de los sucesos ocurridos, el cual tengo el honor de acompañar en copia seguida.

(coA)
Señor Gobernador de las Islas de Chincha.
Islas, Agosto 24 de 1868.
S. G.

Anoche, á las 11 h. p. m., fuí informado de que á bordo de la barca italiana «Emilio Rondanini, la cual se halla fondeada en la Isla del Sur, había acontecido un pleito entre los individuos de la tripulación, marineros José Silva, Fedro Matcarens y estivador del buque Rafael Contardo, quienes se amotinaron contra el primer piloto Remigio Forelo y demás oficiales del buque. A la hora citada mandé á bordo un bote á cargo del contramaestre de la Capitanía, Guillermo French, el cual regresó de su comisión á las 3 h. de la mañana de hoy y n. e expuso los hechos que llevo referidos. Así mismo me dijo que se hallaban á bordo heridos el primer piloto Forelo, el marinero Silva y muerto el de igual clase Matcarens, y que estos individuos estaban asistidos por el médico de la barca italiana «Sadowa.»

Hoy, á las 7 h. a. m., me constituí á bordo de la barca en

cuestión, después de haber dado orden verbal al médico titular de las Islas, D. Miguel Ararry, para que practicara el debido reconocimiento, el cual original acompaño á US. De las averiguaciones tomadas verbalmente por mí, resulta: que los individuos Silva, Contardo y Matcarens se habían amotinado y este último hirió al piloto en la cabeza. Después de este atentado, Matcarens se arrojó al agua en circunstancias que llegaba al buque el Capitán á las 7 h. 30 m. de la noche, pues en la tarde del 23 se había encontrado ausente. El marinero Matcarens fué traído á bordo por alguna embarcación del buque ú otro que se hallaba á su costado. Este individuo, aunque criminal, parece que antes de arrojarse al mar no estaba herido; pero á los pocos momentos del suceso, se encuentra con varias puñaladas y muerto. Al primer piloto no me ha side posible interrogarlo por el estado en que se encuentra á consecuencia de su herida. Los demás individuos de la tripulación niegan su participacion en el hecho que voy refiriendo. Sin embargo, he conducido al cuartel á los marineros Silva y Contardo, orígen del motín, y cuyos sujetos quedan á disposicion de US. No he procedido contra el resto de la tripulación por falta de datos positivos que me guiaran en tan delicado asunto y al mismo tiempo para evitar hacer sufrir algún inocente. El cadaver de Matarens ha sido enterrado hoy á las 6 h. de la tarde; y he ordenado al capitán que mañana presente las cuentas de ese marinero, como también el inventario de las prendas que tenga á su bordo. También he hecho resp nsable al capitán de todos los individuos que estén en su buque hasta mañana á las 6 h. a. m. en que deben comparecer ante US.

• Que comunico á US. para los fines á que haya lugar.

Dios guarde áUS.

Guillermo Black.

Estos son, señor Gobernador, los hechos ocurridos; pero come en la comunicación de Su Señoría el señor Ministro de Relaciones Exteriores, se me culpa de no haber dado aviso al Supremo Gobierno con oportunidad, debo alegar que desde que pasé el parte citado á esa Gobernación, había cumplido con mi deber.

Como en la nota del señor Ministro se piden datos circunstanciados de lo ocurrido, creo conveniente exponer algunos detalles.

Cuando el dia 23 de Agosto me constituíá bordo, me informé que el capitán C. A. Pastore no se encontraba en el buque cuando aconteció el motin. Este fué ocasionado por los marineros chilenos Silva y Contardo y por el de igual clase malayo Matcarens. Estos tres individuos trataron de penetrar en la cámara y habiendo contenido su insolencia el primer piloto Remigio Forelo, insistieron los marineros y se negaron pasar al rancho de proa. Forelo trató de emplear la fuerza, ayudado por el contramaestre y cocinero, que son italianos: entónces fué cuando Matcarens dió un fuerte golpe en la cabeza al piloto, de cuya resulta cayó éste sin conocimiento sobre la cubierta. Inmediatamente despues Matcarens se arrojó al agua, y note US. que este individuo cuando practicó esa operación se hallaba sin heridas. El cocinero hirió con un cuchillo á Silva en el brazo, obligándolo á descenderá su camarote: despues de cuya operación y en momentos que llegaba el capitan á bordo, se han embarcado en el bote del buque ú otro, en persecución de Matcarens, el cual nadaba alejándose del buque. Matcarens ha sido tomado en el mar, y entónces ó á bordo fué asesinado de un modo horrible, con cinco puñaladas todas mortales y graves contusiones hechas á palos, y todo esto practicado por la espalda.

Con este desgraciado, aunque delincuente, los cómplicesó asesinos, como son los individuos de la tripulación de la barca italiana “Emilio Rondanini,” no debieron vengarse de un modo tan aleve. Aquí concluiría, señor Gobernador, mi informe si las apreciaciones contenidas en la nota de la Legación de Italia, no entrañaran para mí acusaciones por las cuales se me culpa de ha-. berme extralimitado en el cumplimiento de mis obligaciones como capitán de puerto.

Las ordenanzas de marina, reglamentos y leyes vigentes de la República prescriben á los capitanes de los puertos la vigilancia, policía y conservación del órden, tanto en el fondeadero, como á bordo de los buques mercantes nacionales y extranjeros que se hallen surtos en él. En esta virtud he procedido, en uso de mis atribuciones, aprehendiendo á los que originaron el motin, para por este medio poder descubrirá los culpables. Así me lo ordenaban las leyes pátrias, la soberanía nacional y hasta los principios mas triviales del derecho marítimo internacional. Por otra parte, no comprendo como podía dejar impunes, atentados como el presente, materia de este informe, pues al hacerlo así sería sentar como base un principio altamente desmoralizador y destructor de la sociedad.

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