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que estuviesen enrolados como soldados ó como voluntarios á su servicio.

ARTICULO XIV.

Si una de las partes contratantes se encontrase en guerra con una tercera potencia, los ciudadanos de la otra podrán continuar su navegación y comercio con los Estados del enemigo y entre los Estados beligerantes, salvo el caso de bloqueo ó de contrabando de guerra, conforme se han definido y normalizado en los tres artículos antecedentes, como también, salvo las reglas del Derecho Internacional Común, respecto al derecho de visita.

ARTICULO XV.

Serán considerados como buques italianos en el Perú y, viceversa, como peruanos en Italia, los que navegan bajo la respeetiva bandera y que estén provistos de los papeles de á bordo y de los demás documentos exigidos por la Legislación de los Estados respectivos, para justificar la nacionalidad de los buques mercantes.

ARTICULO XVI.

Los ciudadanos de cada una de las dos partes serán admitidos en la otra al goce de los derechos civiles.

En consecuencia, se reconoce, por ambas partes contratantes, la facultad de poseer bienes inmuebles y de disponer de ellos á voluntad por venta, donación, permuta ó de cualquier otro modo de todas las propiedades de cualquiera especie que posean en los territorios respectivos. También gozarán, igual y recíprocamente, del derecho de recibir y trasmitir, por herencia, sea abintestato, sea por testamento, según las leyes vigentes en el Estado á que pertenezcan, sin que puedan ser sometidos por causa de su calidad de extranjero á ningún impuesto ó contribución que no pese igualmente sobre los nacionales.

ARTICULO XVII.

Los ciudadanos de una y otra parte tendrán libre acceso á los Tribunales de Justicia para hacer valer ó defender sus derechos, sin mas condiciones, restricciones ó impuestos que los que pesen sobre los nacionales.

Tendrán, además, la facultad de elegir libremente sus defensores y agentes al igual de los macionales y la de asistirá las audiencias, debates y sentencias de los Tribunales, en las causas en que fuesen interesados, como también asistir á los informes, exámenes y deposiciones de testigos que puedan ocurrir con motivo de los mismos juicios, siempre que las leyes de los respectivos países permitan la publicidad de semejantes actos.

ARTICULO XVIII.

las sentencias y ordenanzas en materia civil y comercial emanadas de los Tribunales de una de las partes contratantes y debidamente legalizadas, tendrán, á solicitud de los Tribunales mismos, en los Estados de la otra parte, la misma fuerza que las emanadas de los Tribunales locales y serán recíprocamente cumplidas y producirán los mismos efectos hipotecarios sobre aquellos bienes sujetos á esta, según las leyes del país y serán observadas las disposiciones de las mismas leyes, respecto á la inscripción y á las otras formalidades. Para que puedan cumplirse estas sentencias y ordenanzas deberán ser préviamente declaradas ejecutoriadas por el Tribunal Superior en cuya jurisdicción ó territorio deba tener lugar la ejecución, mediante un juicio de deliberación en el que, oídas las partes en la forma sumaria, se examine: 1o Si la sentencia ha sido pronunciada por autoridad judicial competente: 2o Si ha sido pronunciada citadas regularmente las partes: 3o Si las partes han sido legalmente representadas ó legalmente contumaces. 4o Si la sentencia contiene disposiciones contra el órden público ó el Derecho Público del Estado. La fuerza ejecutoria de las sentencias podrá ser solicitada por la vía diplomática ó directamente por la parte interesada. Si la parte interesada no ha constituido oportunamente procurador, le será éste nombrado de oficio por el Tribunal que debe declarar ejecutoria la sentencia. La parte actora deberá satisfacer al procurador nombrado de

oficio el pago de cualquiera obvención legítima. (1)

ARTICULO XIX.

Los actos notariales de cualquiera especie, aunque sean estipu

(1) Véase más adelante “Ejecución de sentencia, italianas en el Perú 1898. –1904.”

lados antes de la conclusión del presente Tratado, tendrán respectivamente, en los dos países, la misma fuerza y valor que los emanados y recibidos de las autoridades locales y de los notarios que ejerzan en el lugar, siempre que estén arreglados á todas las formalidades y estén pagados los derechos relativos en los respectivos Estados. .

Los actos notariales, sin embargo, no podrán tener la fuerza ejecutiva que la ley les concede, si esta no fué desde luego impartida por el Tribunal del distrito en que se quiere hacer la ejecución después del sumario judicial eu que se cumplan las formalidades establecidas en el artículo precedente, en cuanto le sean aplicables.

ARTICULO XX.

Si una de las partes contratantes concediese en el porvenir á otro Estado algún favor particular ó franquicia en materia de comercio, de navegación ó de cualquiera otro objeto referido en la presente convención, se considerará ipso facto y de pleno derecho concedido á la otra parte.

ARTICULO XXI.

El presente Tratado permanecerá en vigor por diez años, que se contarán desde el día en que se haga el canje de las ratificaciones; pero si un año antes de espirar el término, ninguna de las partes contratantes le hubiese anunciado á la otra la intención de hacer cesar sus efectos, continuará en vigor para ambas partes, hasta un año después en que se haga la mencionada deelaración, cualquiera que sea la época en que esta tenga lugar.

ARTICULO XXII.

El presente Tratado será aprobado v ratificado por Su Excelencia el Presidente de la República del Perú y por Su Majestad el Rey de Italia, según la Constitución de cada uno de los dos países, y las ratificaciones serán canjeadas en Lima ó en Roma en el término de diez y ocho meses, contados desde el día de la firma ó ántes si fuere posible.

ARTICULO ADICIONAL.

El Gobierno peruano, queriendo reconocer y definir un estado de cosas existente hace largo tiempo, y sin el ánimo de conceder nuevos derechos ó favores á los residentes italianos, declara reconocer y respetar, como costumbre legítima, el uso seguido hasta aquí por los ciudadanos italianos en el Perú, de dedicarse á la pesca y al tráfico de botes, lanchas, &, en los puertos ó radas, caletas, ríos ú otros lugares de la jurisdicción del Estado peUla IDO.

Y como es intención de dicho Gobierno evitar todo motivo de conflicto con el Gobierno italiano, respecto á esta materia, queda entendido, de una vez para siempre, entre los dos Gobiernos, que los italianos que se entregan á las dichas industrias, en las aguas del Perú, quedan sometidos á los mismos deberes á que están sujetos los pescadores y lancheros nacionales, salvo el servicio de la marina militar peruana.

En fé de lo cual los respectivos Plenipotenciarios han firmade y sellado el presente Tratado.

Hecho en Lima, el 23 de Diciembre de 1874.

J. DE LA RIvA AGUERo. HIPoLITo GARRoU.
(L.S.) (L. S)

DECLARAcróN.

Los infrascritos con el fin de prevenir toda equivocación acerca del valor de la locución «contribuciones extraordinarias», empleada en el artículo cuarto del tratado que han ajustado en esta fecha á nombre de sus respectivos Gobiernos, declaran: que se entiende, respectivamente por contribuciones extraordinarias, todo impuesto de cualquier naturaleza que no sea sancionado por ley expedida en la forma legal en los respectivos Estados, y cuya. aplicación no sea independiente del estado y nacionalidad de las personas ó de las cosas.

En fé de lo cual firman la presente, por duplicado, en Lima, á 23 de Diciembre de 1874.

J. DE LA RIvA AGUERo. HIPóLITo GARRoU.

Pro tanto:y habiendo el Congreso Nacional aprobado el preinserto Tratado; en uso de las facultades que la Constitución de la República me concede, he venido en aceptarlo, aprobarlo y ratificarlo, teniéndolo como ley del Estado y comprometiendo para su observancia el honor nacional.

En fé de lo cual firmo la presente ratificación, sellada con las armas de la República y refrendada por el Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, en Lima, á los cuatro días del mes de Noviembre del año de mil ochocientos setenta y ocho. * MARIANO I, PRADO. MANUEL IRIGoYEN.

ACTA DE CAN.J.E.

Habiéndose reunido los infrascritos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, con el objeto de proceder al canje de las ratificaciones de Su Excelencia el Presidente de la República del Perú y de Su Majestad el Rey de Italia, del Tratado celebrado y concluído en Lima, el día veine y tres de Diciembre de mil ochocientos setenta y cuatro, por los plenipotenciarios de ambas naciones, canje que según el artículo veinte y dos del Tratado debió verificarse diez y ocho meses después de aquella fecha, pero que ha sido retardado por causas independientes de la voluntad de las partes contratantes, convinieron los infrascritos, en virtud de sus plenos poderes, en ampliar el término,y señalaron al efecto, el día de la fecha para verificar el respectivo canje. Acto contínuo procedieron á confrontar los respectivos ejemplares de dicho Tratado, y habiéndolos encontrado en buena y debida forma, se dió por concluído el acto.

En fé de lo cual, los infrascritos redactaron esta acta, firmándola, por duplicado, con sus sellos respectivos.

Hecha en Lima, el día siete de Noviembre de mil ochocientos setenta y ocho. *.

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