Imágenes de páginas
PDF

clima ciudad á Lima, con una lieeracia improrrogable de tres meses, y ha solicitado (hace ya más de un mes) de dicha ilima. Corte Superior, tanto en su propio interés, como» en representación de los interesados, la ejecución de una sentencia del Tribunal Civil y Comercial de Savona, confirmada por la Corte de Apelaciones de Génova, contra la casa de comercio italiana A. F. Ferraro y C" de Lima, habiendo sido las dos setencias pronunciadas en contradictorio de las dos partes.

El seño Anselmo. en vista de los perjuicios. cada día más graves, que le causa su prolongada demora en Lima, ha expuesto á la Legación de Italia, que el rumbo que ha sido dada á su demanda, ya no se puede llamar sumario; pues, segúa lice, todavía no ha entrado la Iltima. Corte Superior en el exámen de los puntos á los que tan solo debe contraerse, según el referido tratado, el juicio de deliberación, disputándose entre las partes, cuál es, en el caso, el tribunal competente para la feclaratoria de ejecutoriedad, si la Corte Superior ó la Supa ena.

El consecuencia, opinando el señor Anselmo que el juicio que se sigue no está conforme á lo estipulado entre italia y el Perú, ha solicitado los buenos oficios de la Legación, para que se sirviera someter este punto á la alta atención y estarecida aprecación del (obierno del l'erú, interesado, á la ar del de Italia, en el fiel cumplimiento de los tratados existentes entre es dos auss.

l.ina, Abril 10 de 1897.

Real Leció de Italia.

El Ministro Residente de Italia saluda á S. E. el Ministro de lelacios Exteriores del "ú, y refiriéndose á su exorílun del 10 de los corrientes, elativo á un ecurso pediente ante la Corte Su crior de Lima, se le la ejecución de una sentencia italiana. pronunciada en una causa comercial entre des ciudadanos italianos. cree deber llamar nuevamente su alta atención lácia el curso que ha tenido el recurso en cuestión, después de la remisión de dicho memoranda a ; recurso que, según la sido convenido entre los dos Gobiernos de Italia y del Perú, con arreglo al art. 1S del tratado de 1874, ha debida seguirse sumarianamente, como en tales juicios debe procederse.

En este juicio que, por el espíritu de lo pactado, y por su ma

turalezn misma, no está sometido á los trámites judiciales ordinarios, el juez llamado (larle la fuerza iljeuuturiatia (lebida á la sentencia extranjera, debería naturalmente exigir que las partes que el tratado le aconseja de oir, le expongun, todas de una vez, 10 que creen tener en pró ó en contra del recurs.) á él sometido; puesto que todo retardo no podría FUPSHH) perjudicial, y, además, (laríu oportunidad al deudor condenado, pam proceder de ¡nonera que se haga ilusoria, la, ejecución de la resolución que, á su vez, emitiese el tribunal extranjero.

El Ministro de Italia sube que el señor Bíinistro de Relaciones Exteriores del Perú no ignora, que los sm) lltos italianos, en oon— tro de quienes es el recurso de que se trata, han ¡iuesto en movi: miento cielo y tierrn, para turbar el éxito d.» ln causa. comercial, perdida por ellos en Italia; y sintiéndose poco seguros á causa de la rectitud de la magistratura peruana en el terreno legal del inicio, para lograr el rechazo de la «iemauda de contrario, trar tun (por medio le excepciones, cuya legalidad no es del coso (lxnminar, que arlucen de una en una, cun cl mayor intervalo posible) de mstergur, lo [Iris quo les son dable, el momento en que la Corte debd poner fin al juicio con su «locisiózi.

Ante esta estudiada lentituvl, el señor liíinistrv) de Relaciones Exteriores no puede dejztr de ver los peligros arriba izivlicados, en perjuicio de la parte que reviste un título auténtico indiscutible, tanto en Italia como en el Perú, y que para ser ejecutivo, tanto aquí como en Ilnliil, no falla ¡mis quo lu formalidad prevista por dicho artículo do nuestro tratado.

El Ministro Reeitlunte dc Italia, que profumlazneiiw respeta las atribuciones de (árido uno da los poderes (lo esto República, ante lo cual tiene el honor do estar acredimdo, entre los cuales merece tanto aquí, como en todos los ¡iaíses civilimdos, una deferencia especial, el judicial, por las funciones casi religiosas que en la organización de los Estados está llamado ¡l ejercer, en salvaguardia de los derechos de todos, protector ol mismo tiempo natural ¿imparcial de los intereses (lo sus canciudatlanos sin distinción; no puede y no [iretendo influir, en lo menor, en el ánimo de lol hombres ilustres que cozziponen lo Corte á que esr tá exicomendado, en el caso referido, ol juicio on cuestión. Más. por el riguroso deber que tiene, y que trambiíau es extensivo al

‘S. E. el señor Ministro de Relaciones Exteriores, de vigilar l:i_

iiel observancia de los tratados, en los cuales están basados las relaciones que existen entre los dos países; mientras confía-mk ro la tutela de los derechos de los iiateresulos, en la. sentencia de que se fruta, tanto de los presentes en Iiima, cuanto de los ausentes cn Italia-qeu cl sereno «zsclorecixlo C: iznprlrcinl juicio dt.‘

la Iltma Conte Superior, no podría, como no podría S. E. el se ñor Ministro de IRelaciones Exteriores, dejar de oponerse á los manejos é influencias con los que se trata de perturbar, de cual quier modo, si fuese posible, lo que ciertamente no es, la seremidad de ánimo y la imparcialilad de los señores jueces hasta el punto de querer conseguir dilaciones indebidas á sus justos fa llos; por consiguiente, se limita á informar, reservada y confidencialmente, al señor Ministro de Relaciones Exteriores el estado de las cosas y sus reservas oportunas.

I Lay más aún: de todos estos casos podría prescindir la Legación, si las 1 (moras de la lentitud de los procedimientos referidos, hubiesen podido salvarse, merced á las medidas precautorias que la ley de enjuiciamientos otorga á quien está provisto de un título auténtico que, si bien no tiene todavía el carácter ejecutivo, enjendra en el juez la presunción legítima del derecho de la parte.

El Comendador Castelli, aprovecha esta oportunidad, para reiterar al Eexmo. señor Enrique de la Riva-Agüero los sentimientos de su alta consideración.

Lima, 20 de Abril de 1897.

IReal L gación de Mitalia.

No 1 () . La 12 de Mo de 1897.

Sor Mini-;

Un espacio telegráfico, que acabo de recibir de S. E. el Conde Boín, Subsecretario de Estado, en el Despacho de Negocios lxtranjeros de Italia, me prescribe que ayude eficazmente al súbdito italiano Domingo Anselmo, á fin de que pueda obtener. de conformidad con el tratado de amistad y comercio, vigente entre Italia y el Perú, la ejecución de una sentencia de la primera contra la casa italiana A. l". Ferraro.

Estando este asunto, desde hace dos meses, ante la Iltma. Cor. te Superior de esta capital, con viso de prolongarse aún su solución; mientras que, según el referido tratado, ha debido tratarse sumariamente, habiéndome ocupado del caso en mi memorándum (10 de Abril próximo pasado), y en una nota verbal, (1)

[1] Página 428 y 429.

que hice presente áV. E, alemás de dos conversaciones que tuve el honor de tener con W. E. y con su honorable colega de Justicia, sobre el particular; no me que la otro recurso que rogar áV. E. se dige hacer nuevamente uso de los buenos y eficaces oficios quejuzgue del caso, ante la autoridad competente, á fin de que el juicio de eliberación en curs», de cuya sentencia se trata, sea prontamente llevado á termino, según la letra y el espíritu del mencionado tratado.

Coffirmando expresamente el contemillo de mi precitada nota verba", aprovecho esta oportunidal para reiterar á W. E. las seguridades de ni distinguida consideración.

(Castelli.

A. S. E. el de lon Enrique de la liy-Ayero, Histo de IRelaciones Exteriores.

[ocr errors]

Según el artículo 1S del Trata lo de Amistal, Comercio y Navegació elebrado el 23 de Diciembre de 1874, entre el terú é Italia, y ratificado el 4 de Noviembre de 1873, las se encias emanalas de los Tribunales de cada una de las partes contratantes, en materia civil y comercial, tendra, á solicit l cie los Tribunales mismos, en los Estados de la otra, la misma fuerza que las canadas de los Tribunales locales; sielo necesaria para que se ejecute, la deeleración ervia de ejecutoriadas, que expedirá el Trsal Sperior en cuya juris licción ó territorio deba tener lugar la ejecución, me liante un juicio en el que, oídas las artes cn la forma sumaria, se examine: l' si la sentencia ha sido ronunciada por la aut brida l judicia competente; 2” si ha si lo pronuncia la cita las regularmente las partes; 3. si las partes an si lo regularmente representadas ó legalmente contumaces; y 4o si la sentencia contiene disposiciones contra el órden público el Derecho Público del Estado.

Acogiéndose al antediclo Tratado, don E. Auselmo pide á US. I., en el escrito de f76, que se abra el juicio correspondiente para que se declare ejecutoriada. y se ejecute en seguida, en esta capital, la sentencia pronunciada por el Tribunal de primera instancia de Savona y confirmada por la Corte de Apelación de Génova, condenando á A. F. Ferraró al pago de una cantidad de dinero. Ferraro ha deducido la excepción de incompetencia alegando que es la Corte Suprema, y no la Superior, el Tribunal á que se refiere relativamente al Perú el artículo 18 del Tratado, y que siendo un verdadero juicio el que del

e precederá la calificació y eje ción de la sintencia confirmal del "ribunal de Savona, la ación debe entablarse conforme, 1

tras leyes prcesales celunes ante el Juzgado de orir instancia, para ventilarla en todos los grados del enjuiciami. Como se vé, la excepción propuesta se funda en un concepto interpretativo del Convenio con Italia, relativamente á la leterminación de la autoridad judicial que, á tenor de la cláusula anotada, debe entender en el examen del fallo cuya ejerción se pretende. De suerte que la cusión queda reducida á fijar el verdadero sentido del rotocolo en el punto que se debat , ya que los términos generales en que está concebido adecen de cierta ambigüedad que no permite precisar con to la certidum bre la idea que encierran, siquiera haya de ocurrirse, en defecto de la interpretación auténtica, que sería inaplicable para el presente caso, á la interpretación doctrinal, que incumbe á los Jueces, según el artículo 9? del título preliminar del (ó ligo Civil. Nuestra locrislación os; y lo ficie to sobro osto partitular que no estatuye ada acerca del efecto obligatorio de las sentencias dictadas por Tribunales extranjeros. Apenas si al ocuparse lel término extraterritorial para producir la prueba ttimonial, y refiriéndose á la forma en que deben expedirse los exhortos, lispone que debe observarse de preferencia la que se estableza or Tratados ó por la costumbre entre el Perú y las demás racias, sobre el modo de remitir y hacer cumplir en la una la proviiencias que expidan los Jueces de la otra. (Artículo 12 Código de Ejuiciamientos Civil). Respecto á convenios interacionales, se ha estipulado en el artículo 4o del que se celebró con Bolivia, el 5 de Noviembre de 1863, (1) que las sentencias definitivas en materia civil, con fuerza de es juzgad, expedidas por los Trabanales de uno de los Estados signatarios, serán ejecitadas en el oro, con tal de 1ue no se opongan, ni en cuanto á las cosas, ni en cuanto á la rsas, á la Constitución y á las leyes del país que deba la er la ejecución. En el Tratado de Derecho Internacional Privado que celebró en Lima el Congreso Americano de Jurisconsultos el 9 de No

(2) Véase esa Convenio en el tono II.

« AnteriorContinuar »