Imágenes de páginas
PDF

va la obligación que se imputa á la sociedad A. F. Ferraro y C9, que la representa actualmente, se realizó en Italia, para que le fuera aplicable lo dispuesto en el artículo '91 del Código de Procedimicntos Civil. La sociedad A. F. Ferraro y C? se organizó y constituyó en forma legal, por la escritura pública celebrada en Lima, cuyo testimonio corre en autos, el 21 de Junio de 1892, en una de cuyas cláusulas se declara que el activo y pasivo de la casa G. B. Anselmo y Ci‘, de la cual era sucesora, formaba parte del capital social. De aquí que la obligación que se trata de eje‘ cutar contra la casa A. F. Ferraro y Ci‘, no emane de la cuenta corriente abierta en Italia, sino del contrato celebrado en el Perú, que no contiene ninguna estipulación relativamente al lugar del’ pago. Por eso la misma razón fundamental derivada del loci contractux, que justifica la competencia del Tribunal de Savo—na en la acción promovida directamente contra Agustín Federico Ferraro, demuestra su incompetencia cuando se trata de la casa A. F. Ferraro y Compañía, aún vadlnitiéudose, lo que no puede admitirse sino como hipótesis, que el 10 de ltIarzo de 1892, fecha de la citación á Ferraro para estar á derecho. en la demanda de los hermanos Anselmo, ya ejercía éste legítimamente la representación de una sociedad que, si puede decirse tuvo desde antes existencia comercial ó de hecho, á. juzgar por las circulares y demás documentos quepresenta D. F. Anselmo, anexos á su escrito de 29 de Mayo último, su existencia jurídica ó de derecho no data sino desde que se constituyó legalmente.

Si, como lo reconocen con llaneza los mismos demandantes, la sociedad demandada se organizó y fijó su domicilio en el Perú, donde se encuentra el único establecimiento comercial "que administra; si el contrato en cuya virtud asumió el activo y el pasivo de la casa disuelta se formalizó en él; si al asumir esa responsabilidad no se comprometió á cumplir en Italia las obligaciones que de ella le resultasen; si el lugar del domicilio del deudor determina el del pago cuando no se ha fijado otro distinto por ministerio de la ley ó por convenio de partes, conforme al artículo 1249 del Código Civil de Italia, que concuerda. con el artículo 2229 del Código Civil del Perú; hay que concluir forzosamente que los Tribunales italianos que fallaron la. causa, condenando á la casa A. F. Ferraro y C9, procedieron sin jurisdicción ni competencia según sus propias leyes, y las del Tribunal de ejecución, careciendo por consiguiente de jurisdicción conforme á los principios de Derecho de Gentes, y, con ella, del título necesario para imprimir en la sentencia. el sello de ejecutoria extraterritorial. Al respecto dice Fiore: «Para que

el Juez pueda ser consider do competente en las relaciones internacionales, se requieren dos con liciones, á saber: primera, que tenga jurisdicción con arreglo al Derecho Internacional; segun. da que tenga jurisdicción y competencia con arreglo á la ley territorial. Faltando una ú otra de estas condiciones, la sentencia pronunciada deberú considerarse destituida del principal requisito para su eficácia extraterritorial, esto es, el de la comp tenia del Juez.» Esforzando los argumentos se trata todavía de sostener " 1risdicción del Tribunal sentenciador, como caso de con; en por conexión, que ocurre según el artículo 98 del Código Pro cedimientos Civil Italiano, cuando la acción se dirija contra persomas sometidas á distintas a oril des judiciales, caso o el cal " polirá ser competentes la del domicilio ó residencia de cualiera de los demandados, si existier conexión por el objeto de la demanda ó por el título ó hecho de que dependa. Dedúcese de ahí que se procedió correctamente demandando á la casa A. F. Ferraro y C ante el Tribunal de Savona, competente por ser el del domicilio del otro demandado, Juan lautista Ansell , lada la conexión de intereses que media entre ellos por raz le título. Pero basta hacerse cargo de que la citada disposición o se refiere, ni la podido referirse sino á las autoridades judiciales del Reino, más o á las de otros Estados, porque ello implicaría ada mémos que u saltante absrdo, para comprender que la competencia por conexión, aplicable á los que por residencia ó domicilio están sujetos á los Tribunales Italianos, no alcanza á los que por idénticos títulos de residencia ó domicilio depa en de los Tribunales de la República.

[ocr errors]

El afán en la demostración de la tésis lha llegado al punto de afirmar, que los Tribunales del Reino no sólo no fueron incompetentes, sino que su competencia fué exclusiva para cono er le la litis, por cuanto los de la República no tendrían jurisdicción sobre ella sino conforme al artículo 43 del Código Civil, esto es, á mérito del expreso sometimiento de las partes, tratándose de un contrato celebrado en Italia. entre italianos. Cuando así discurre, ha puesto en olvido el demandante lo que él mismo reconoció, ósea, el domicilio de la razón social A. F. Ferraro y C" en el Perú, y afecta ignorar que también en el Perú se celebró el pacto de subrogación de dicha casa en las responsabilidades de la de C. B. Anselmo y C; pacto y domicilio que son las bases fundamentales que determinan el fuero competente, así en el órden interno como en la esfera internacional.

Incurre por su parte en exageración parecida la casa A. F. Ferraro y C, cuando sostiene que por ser competentes los Tribuna

les del Perú ¡tura ejercer su autoridad en un caso (lado. tienen que ser incmnpetentcs (¡prior-17, por ese solo hecho, los Tribunalcs extranjeros. Para (¡ue ese principio fuera verdadero scría me. ucstcr que la competencia de los Tribunales se estableeicra bajo un criterio único, ya fuese el del domicilio ó residencia, ó el del lugar del contiato ó cl do la situación de los bienes, ú otro distinto; de tal suerte que [irobailo el heelio úugco de que (lcpciirlia cl fuero, no podría resultar sino un Tribunal con justo titulo dc competencia. Ellono sólo resolvería mdical y sencillamente. los conlliiams de jurisdicción internacional, sino que cvitarían que sc jirodujcsen.

Pero cuando son variadas y múltiples las bases que nl -tcru|inan en cada legislación el fuero competente, se comprende y se explica la concurrencia de los Tribunales de divcrsos Estados con jurisdicción expedita para COIIOOCOI‘ de un mismo asunto, co— m0 si tratándose dc acciones personales, un italiano, ilmniciliado en España, que se encuentra accidentalmente en el Perú. linbicra contratado en Italia con peruano. Estaría sujuto a ‘la jurisdicción de Es; añav por la laz‘ domícílli, según el artículo 62 del Código de Eujuiciznnicntos Civil rlc España; á la dc ltalia por la ¿er loci crmtraclils, según cl artículo 91 dcl Código dc ProcclliInicutos Civil do. Italia, y ú la dcl Perú, por razón dc reaci-ries; jurídicas con peruano, llllillellilt) hacerse cl emplazimienti» porsonal, según el articnlrr 33 del (lórligo (Jivil del Perú.

Que mucho que ocurran estas complicaciones en la esti-ra del Derecho Internacional, sujeta al influjo de sistemas legales diversos, que, aunque calcados sobre nociones fundamentales más ó menos análogas, encierran siempre puntos (liferenciziles que dificultan su aplicación, cuando stirgien dentro de la propia cconomízidc la jurisdicción iutcrrnzi, cn la cual-para no referirnos sino al Pcrfi-¡wizaii igualmcntc de (rompetcncia, en concepto del artículo 132 del (‘ródigo de linjtiidumielitos (livil, para conocer de una misma acción: el Jucz á ijuicn se sometió voluntariamen cl (lemandzido; cl del lugar donde tiene la mayor parte de sus bienes; cl del lugar donde se obligó; y, por último, cl de su domicilio. Es así como nacen los conflictos sobre la aplicación extratcrritorial (lc las leyes, a las relaciones de la vida civil entre ciudadanos (lc ilivcrsos listados. Es así tainbié-n como se comprendo la necesidad que titulo Yicne preocupando, así en la ti-oriit como en la practica, de fijar reglas generales para resolver cuál de los 'I‘ril>unales de (lis-tintas nacionalidades a quienes incumbia lafacizllaa cognosceaicii el. dccidmidi causam, «debe asumir de preferencia la jurisdicción; necesidad á la cual responden los esfuerzos consagrados en distintas épocas y lugares, para la

codificación de los principios del Derecho Internacional Privado, en que se inspiran las importantes declaraciones del Instituto de Derecho Interuacional y—para no salir de los anales diplomáticos de la América del Sur—el Tratado que celebró en Lima el Congreso Americano de Jurisconsultos el año de 1878, y los que sancionó el Congreso Internacional de Montevideo en 1889.

Por lo demás, tratada la cuestión por las partes en extensas exposiciones, con acopio de citas y precedentes aplicables al caso, se cree relevado el Fiscal de imprimir mayor desarrollo á su dictamen, no porque la materia esté agotada, que es bien vasta, sino porque el punto de vista en que se ha situado para apreciar el mérito de la demanda, le permite acertar con la clave de la resolución, apelando únicamente á las fuentes positivas del Tratado en que se apoya la acción deducida ante US. I. y de la legislación civil del Peuú y de Italia, que se armonizan justificando en un caso la competencia de los Tribunales italianos, y desautorizándola en el otro.

Como la sentencia sobre que versa el juicio de deliberación abarca dos acciones que pueden considerarse separadamente, en sí mismas y en sus efectos, refiriéndose á responsabilidades solidarias é independientes, imputada la una á los que fueron socios de la antígua casa G. B. Anselmo y (*, y la otra á la casa A. F. Ferraro y C*; cabe resolver la instancia pendiente bajo criterios diversos en relación con cada una de las acciones interpuestas y el concepto que ante el Derecho Internacional determina la jurisdicción italiana en uno ú otro caso, sin que ello importe dividir la continencia de la causa, como no se entiende divi lida por excluirse de la ejecución á Juan B. Anselmo.

En esta inteligencia, y resumiendo lo expuesto, cree el Fiscal que la sentencia cuya ejecución solicita D. E. Anselmo, se ha pronunciado por la autoridad judicial competente, y reune las demás condiciones que enumera la cláusula 18o del Tratado con Italia, cn cuanto condona al pago del crédito que se demanda á Agustín Federico Ferraro como socio solidariannente respon8able de la extinguida casa G. B. Anselmo y C*; y que la misma sentencia ha sido expedida por un Tribunal incompetente en cuanto condena al pago de dicho crédito á la sociela l A. F. Ferraro y C; lo que hace innecesario entrar en el exámen de los demás requisites de la cláusula. Por eso concluye opinando, porque US. I. se sirva declarar ejecutoriada la sentencia bajo el primer respecto, para los efectos de la estipulación citada, y denegarle el exequatur relativamente al segundo punto; mandando el reintegro del papel.

Lima, Julio 7 de 1S97.

Cavero.

[ocr errors][merged small]

Autos y vistos: de conformidad, en parte, con lo dictaminado por el señor Fiscal; y atendiendo: á que los hermanos Domingo. Ernesto y Silvio Anselmo, hijos del tinado Constantino Anselino, se presentaron ante el Tribunal Civil de Savona, en el Rci— no de Italia, demandando á la casa comercial de A. Ferrero y CT‘, residente en Lima (Perú), ú Agustín Federico Ferrari) por si. y tambien como {t representante (le esta dicha casa, y ¿’i Jmn lizmtista A nselmo, antiguo socio de la (Axlinguitla casa de J. B. Anselmo y C9, establecida en Lima (Perú), para el pago (le cantidad de liras italianas, por un sálilo que se dice proveniente de una cuenta corriente abiertt favor (le la tliclia antigua casa de J. B. Anselmo y C2‘, de Lima, por el ya difunto Constantino Anselmo, de quien los demandantes son herederos; á que con motivo de esta demanda fueron citados ante el referido Tribunal. Agustín F. Ferraro, en (lenovo, en 10 (le Iiiarzo Ílc 1892, y J. B. Anselmo, enSavona, en 15 del mismo mes y año; á que los (lemandados interpusieron, como ¡Artículo previo, la excepción (le incompetencia (le los Tribunales del Reino de Italia para en— tender en diclio juicio, alegando que Agustín F. Fcrraro no podía ser citado ante dichos ’l‘ribunales, ni como representante de la casa A. F. Ferraro y Cï‘, de Lima (Perú), ni por su ¡iropia persona, como sucesor en cl activo y pasivo de la (lisueltva casa (le J. B. Anselmo y C‘? de Lima (Perú), ni como antiguo socio de esta, por cuanto la actual casa de A. F. blerraro y C? así como la extirr guide. de J. B. Anselmo y Cl‘, gozan del fuero de domicilio, para ser (lemandadas en Lima (Perú), donde ambas han tenido, y tienen actualmente la primera fijada su único establecimiento y resi» dencia, y en donde es vecino y se haya domiciliado el susodicho Ferrero, por lo que solo los Tribunales de la República del Perú son competentes para citarlo en este juicio; í: que el referido Tribunal Civil de Savona, fundándose en lo dispuesto en Ios artículos 91 y 98 del Código de Procedimientos Civil del Reino de Italia, expidió su sentencia de 24 y 26 de Octubre de 1892, rechazando la excepción de incompetencia, y asumiendo el conocimiento de la causa, la que fue confirmada, por la Corte de Apelación de G6nova por sentencia de 22 y 27 de Julio de 1893; a que en tal virtud, seguido el juicio ante el memorado Tribunal de Savona, éste pronunció sentencia en 22 y 24 de Abril de 1896, condenando á Agustín Federico F erraro por la disuelta casa de J. l}. Ansel

« AnteriorContinuar »