El Parnaso argentino: poesías selectas

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Maucci, 1904 - 478 páginas
 

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Página 376 - Dicen que, en noche nublada, si su guitarra algún mozo en el crucero del pozo deja de intento colgada, llega la sombra callada y, al envolverla en su manto, suena el preludio de un canto entre las cuerdas, dormidas, cuerdas que vibran heridas como por gotas de llanto.
Página 384 - Puesto el que supo vencer en medio, la turba calla, ya ambos lados de la valla de nuevo parten el llano, esperando del anciano la alta señal de batalla. Dala al fin. Hondo clamor ronco truena en el circuito, y el caballo salta al grito de su impávido señor; y vencido y vencedor, del noble triunfo sedientos, se atrepellan turbulentos en largas filas cerradas, cual dos olas encrespadas que azotan contrarios vientos.
Página 375 - Cuando la tarde se inclina sollozando al occidente, corre una sombra doliente Sobre la pampa argentina. Y cuando el sol ilumina con luz brillante y serena del ancho campo la escena, la melancólica sombra huye besando su alfombra con el afán de la pena.
Página 28 - ¡Todo es silencio en torno! Hasta las nubes van pasando calladas, como tropas de espectros que dispersan las ráfagas heladas. ¡Todo es silencio en torno! Pero hay algo en el peñasco mismo que se mueve y palpita, cual si fuera el corazón enfermo del abismo. Es un nido de cóndores colgado de su cuello gigante, que el viento de las cumbres balancea como un pendón flotante.
Página 80 - Y haciendo un estraño ruido, en las hojas trompezaban los pájaros que volaban a guarecerse en su nido. Ya del sereno brillando la hoja de la higuera estaba y la lechuza pasaba de trecho en trecho chillando. La pobre rubia, sin duda, en llanto se deshacía, y rezando, a Dios pedía que le emprestase su ayuda.
Página 387 - Ah ! ¡ si es mi voz impotente para arrojar, con vosotros, nuestra lanza y nuestros potros por el vasto continente; si jamás independiente veo el suelo en que he cantado, no me entierren en sagrado donde una cruz me recuerde: entiérrenme en campo verde donde me pise el ganado...
Página 45 - Se apió el Pollo y se pegaron tal abrazo con Laguna, que sus dos almas en una acaso se misturaron. Cuando se desenredaron, después de haber lagrimiao, el overito rosao una oreja se rascaba, visto que la refregaba en la clin del colorao. — Velay, tienda el cojinillo don Laguna...
Página 177 - Cada comarca en la tierra Tiene un rasgo prominente: El Brasil su sol ardiente, Minas de plata el Perú, Montevideo su cerro, Buenos Aires, patria hermosa, Tiene su pampa grandiosa, La pampa tiene el ombú.
Página 192 - Ya pagaron del cristiano los caudillos el feudo a nuestro poder. Ya los ranchos * do vivieron presa de las llamas fueron, y muerde el polvo abatida su pujanza tan erguida. ¿Dónde sus bravos están? Vengan hoy del vituperio, sus mujeres, sus infantes, que gimen en cautiverio, a libertar, y como antes nuestras lanzas probarán".
Página 58 - ¿Sabe que es linda la mar? — ¡ La viera de mañanita, Cuando a gatas la puntita Del sol comienza a asomar! Usté ve venir a esa hora Roncando la marejada, Y ve en la espuma encrespada Los colores de la aurora.

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