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LIBRO TERCERO

PRIMERA PARTE

Etnologia

CARÁCTER NACIONAL. - HABITANTES DE LA ZONA AGRÍCOLA. — EL LLANERO. - HABITANTES DE LA ZONA DE LOS BOSQUES. — LA FAMILIA. - FALTA DE ECONOMÍA EN LOS VENEZOLANOS. - MATRIMONIOS. -ENTIERROS. – BAUTISMOS. - HABITACIONES, – ALIMENTACION. — VESTIDO, — FIESTAS Y DIVERSIONES.

HABITANTES DE LA ZONA AGRÍCOLA

Los usos y costumbres de una nacion son indudablemente el resultado de las influencias que tienen sobre el hombre el clima, las producciones de la naturaleza, la situacion geográfica, las leyes, los gobiernos, y las relaciones con los demas habitantes de la tierra.

Asi vemos las tres zonas en que naturalmente está dividida Venezuela, pobladas de gentes cuyos usos y costumbres difieren bastante entre si.

En la zona agrícola, el hombre vive al abrigo de suaves climas; los feraces terrenos que posee le dan tempranas y abundantes cosechas; escasa industria le basta á recoger cuantioso producto de las plantas generosas que prosperan en sus virgenes comarcas sin el trabajo de sus manos; y más que los otros habitantes del país, puede estar en roce con los extranjeros que vienen á Venezuela.

A esta reunion de favorables circunstancias es á lo que se debe el que la mayoría de la poblacion habite esta hermosa parte del territorio de la República. En ella se hallan las principales ciudades y casi todas las industrias que dan vida al comercio interior y exterior.

Los hijos de estas regiones gustan de la sociedad; y asi, se les ve plantar sus chozas cerca de las de sus vecinos en lugares convenientes, tanto para atender á sus plantaciones ó estar cerca del lugar de su trabajo, como para prestarse mutuos auxilios en caso de necesidad, y reunirse los dias feriados á bailar y divertirse al compas de sus guitarras y maracas. Se nota en ellos alguna falta de apego al trabajo, cosa que se comprende al considerar la facilidad con que adquieren la subsistencia. Son muy amigos de diversiones, y les encanta la música, que como dice Baralt es « aficion y embeleso del venezolano, » Son crédulos, hospitalarios, valerosos, de clara inteligencia, y muy fáciles de impresionar por medio de la palabra ; de suerte que casi todos los trastornos políticos que despues de la independencia han azotado å Venezuela, han tenido su base en la region agricola del país, debido esto sin duda a la influencia ejercida sobre ellos por los hombres que han proclamado en el país doctrinas diversas.

En los centros de poblacion se conservan las costumbres de los antiguos colonizadores, con algunas modificaciones que necesariamente han introducido el constante trato con los extranjeros, y sobre todo el cambio de las instituciones despóticas y degradantes de la colonia por las sábias leyes que inspira la libertad.

· Bajo la dominacion española era el pueblo absolutamente pobre, fanático, y más que esto ignorante; las altas clases de la sociedad, supersticiosas, llenas de vanidad y sin instruccion alguna: apenas uno que otro virtuoso varon se dedicaba al estudio, y miraba con desden los títulos y miserias en que ponian todas sus aspiraciones aquellas desdichadas gentes. Hoy, no obstante las sangrientas y desastrosas luchas que ha soportado Venezuela, el pueblo tiene ideas generales de las cosas, aspira á instruirse, y acaso es uno de los menos fanáticos de América.

La alta sociedad no tiene hoy qué envidiar en su cultura a la de los países más adelantados : la finura de sus maneras, la franqueza de su trato y la cumplida caballerosidad y gentileza que presiden á todos sus procederes, hacen de ella el encanto de los extranjeros que la frecuentan y la admiracion de los viajeros.

Pero hay algo que es más honroso que todo esto para los habitantes de esta zona, y es el espiritu filantrópico que se descubre en toda clase de gentes. Inclinados por naturaleza á la práctica del bien, son caritativos, generosos, y miran como un deber ofrecer sincera hospitaidad a quien la ha menester. En los viajes que hemos tenido ocasion de hacer por las principales poblaciones, ¡cuántas veces no hemos admirado prácticas sublimes inspiradas por tan bellas cualidades! Estando en Ciudad de Cura, vimos caer de su caballo á un viajero, arrojando sangre por la boca : pocos instantes despues estaba rodeado de numerosas personas del vecindario, que se disputaban el gusto de ponerle á su cuidado. Llevole al fin á su casa aquel que podia ofrecerle más comodidades, y alli fué colmado de atenciones aquel desconocido, durante tres meses, como si fuera uno de los miem. bros de la familia.

En Valencia se enfermó gravemente uno de los amigos con quien habíamos ido á aquella ciudad. Apenas teniamos allí seis dias, y todas nuestras relaciones estaban reducidas a la señora de la casa en que nos habíamos alojado; mas sabido por los vecinos lo que pasaba, vinieron á ofrecernos sus servicios, y no contentos con esto acudieron a la habitacion del enfermo, y ayudaron eficazmente á la bondadosa dueña de la casa, que trataba de que nada faltase á nuestro amigo.

Quisiéramos citar aquí muchos otros casos como estos que hemos presenciado; pero siendo para ello estrecho el espacio de que podemos disponer en este volúmen, nos abstenemos de hacerlo.

En tiempo de la Colonia y aun algunos años despues, tratábase a los jóvenes con suma dureza y barbaridad en las escuelas, colegios y aun en la casa paterna. Basados los padres y preceptores en aquel funesto adagio, de que lo letra con sangre entra, castigaban con azotes y con palos las faltas de la juventud, y llegaba esta bar

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